KOFG – Iori – SSR card – Ofrecer una mano – Partes 1, 2 y 3 [ENG/ESP/PT]

Yukari termina de hacer las compras del día y ve a una figura familiar sentada cerca de una máquina expendedora de bebidas. Es Iori, quien parece estar hablando con alguien, ¿quizá en su celular?

—No. Ya es suficiente. No me importa cuántas veces insistas. Ya vete —dice Iori. Yukari sigue observándolo, curiosa—. No me discutas —agrega Iori.

“Uhh, parece que está solo, ¿con quién habla?” piensa Yukari.

—Ya no queda leche —dice Iori.

—Nya —responde un gato.

Al parecer, Iori ha estado alimentando a un gato, pero la leche se ha acabado y el gato no se quiere ir. 

La conversación entre Iori y el gato continúa:

—¿No oíste que ya se acabó?

—¿Nya?

—Se acabó, ¿comprendes?

—Nya…

—No te acerques. No entendiste nada de lo que dije, ¿verdad?

Yukari sigue observando y nota que, aunque Iori no está sonriendo, su expresión se suaviza cuando hay un gato cerca. Esto le hace recordar aquella vez que Iori recogió a su actual gato de KOFG, a quien llamó “Zaratustra” (abreviado “Tsu-chan”).

Para Yukari, es obvio que Iori no quiere que nadie lo vea así.

Iori se pone de pie y Yukari entra en pánico y busca un lugar donde esconderse. Sin embargo, es demasiado tarde y Iori la ve. El pelirrojo no está molesto, pero tampoco está interesado en escuchar sus disculpas. En vez de eso, Iori alza al gato, se lo entrega a Yukari, dice “adiós” y se va.

—¿¿¿EHH??? —reacciona Yukari.

Yukari va tras Iori, pero Iori no quiere saber nada y le dice que críe al gato en el dojo. Yukari no cree que eso será posible.

—Si no puedes cuidarlo, deshazte de él —sugiere Iori.

—¿Cómo puede decirme que me deshaga de él?

—Entonces cuidalo en el dojo.

—Ughh…

Mientras discuten, el gato empieza a retorcerse y maullar insistentemente y Iori tiene que intervenir para calmarlo. Es obvio que el gato siente apego hacia Iori. Para “lidiar con él”, Iori lo acaricia.

—Ronronron —ronronea el gato.

Yukari sugiere ir al dojo a preguntar qué hacer. Iori accede a ir con ella.

En el dojo, Yukari prepara una cama dentro de una caja de cartón. El gato no tarda en quedarse dormido.

—Quizá se siente en calma —comenta Iori.

Yukari menciona que al gato realmente le agrada Iori. El pelirrojo responde que no importa, él no piensa cuidar del animal.

Yukari asume que Iori tiene un buen motivo para decir eso, pero también se siente triste, porque el gato se ve feliz cuando está cerca de Iori.

Shingo y Bao llegan al dojo y se sorprenden de ver a Iori ahí. Traen algunos volantes consigo. Al parecer, un gato se perdió hace dos días. Todos se preguntan si el gato del volante es el mismo que Iori encontró, a pesar de que el color de su pelaje no es idéntico.

—Quizá se ensució y por eso se ve distinto al de la foto —dice Yukari.

—¡Entonces habría que intentar darle un baño! —dice Bao.

Yukari comenta que ella no tiene idea sobre cómo bañar a un gato.

—Yagami-san, ¿por qué no ayuda a Yukari-oneechan? —dice Bao alegremente.

—¿Por qué yo? Ayúdala tú —responde Iori.

—Prefiero las cacatúas y no sé bañar gatos —dice Bao.

Iori suspira y accede de mala gana.

Yukari y Iori llevan al gato al baño. El gato se resiste cuando ve el agua.

—A los gatos no les gusta el agua —explica Iori—. Debes tener cuidad–

El gato sisea. Yukari se sobresalta. Iori acaba completamente empapado.

—Yagami-san, usted está… —intenta decir Yukari, pero Iori la interrumpe.

—Esto no es más que una insignificant– —Las palabras de Iori quedan interrumpidas por algo que podría ser un estornudo.

—Yagami-san… ¿acaba de estornudar?

—Eso no fue un estornudo. Enfócate en el gato.

—¡Sí!

Yukari piensa para sí: “Si él lo dice, es mejor no discutir”.

Iori comenta que ésta es la razón por la que no puede hacerse cargo del gato. De seguro se pelearía con los otros gatos que se refugian en su apartamento y eso sería una molestia.

Una vez bañado y secado, el gato se ve como el del volante.

—Alégrate, parece que encontramos a tu dueño —le dice Iori al gato.

—Nya… —responde el gato.

Yukari se da cuenta de que el gatito se ve triste. Probablemente no quiere tener que separarse de Iori.

Yukari comenta que se ha hecho tarde y sugiere contactar al dueño por la mañana, para que el gato tenga la oportunidad de pasar algunas horas más con Iori.

Iori accede “como una excepción” y decide hacerle compañía al gato hasta entonces.