Ocasiones imaginadas, Capítulo 1, por Eva »

«—Lástima —dijo Kyo—. Una última cosa y te dejaré en paz, ¿podría ver tu mano? —pidió.

Iori sostuvo el cigarrillo con los labios y, sin poder explicarse del todo por qué lo hacía, le ofreció su mano al joven (...)»

«—Lástima —dijo Kyo—. Una última cosa y te dejaré en paz, ¿podría ver tu mano? —pidió.

Iori sostuvo el cigarrillo con los labios y, sin poder explicarse del todo por qué lo hacía, le ofreció su mano al joven (…)»


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