Ocasiones imaginadas – Capítulo 12, por Claudia »

(...) Sintió la mano extendida de Kyo contra su espalda, a través de la delgada tela de la camisa. Hubo una corta caricia, y luego sintió no sólo la mano del joven, sino la tibieza del cuerpo de Kyo muy cerca del suyo, en una innecesaria, agradable proximidad.

(…) Sintió la mano extendida de Kyo contra su espalda, a través de la delgada tela de la camisa. Hubo una corta caricia, y luego sintió no sólo la mano del joven, sino la tibieza del cuerpo de Kyo muy cerca del suyo, en una innecesaria, agradable proximidad.


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