Ocasiones imaginadas – Capítulo 16, por Claudia XDDD »

«(...) el pelirrojo se acercaba, secándose el cuerpo con una toalla blanca, sin molestarse en absoluto en cubrirse mientras se dirigía al armario y le daba la espalda, frotándose la piel con aire ausente.»

«(…) el pelirrojo se acercaba, secándose el cuerpo con una toalla blanca, sin molestarse en absoluto en cubrirse mientras se dirigía al armario y le daba la espalda, frotándose la piel con aire ausente.»


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