Ocasiones imaginadas – Capítulo 19, por Claudia »

Fue el turno de Kyo de alzar una mano al rostro de Iori. Se encontró extrañando su mirada, la forma particular en que Iori lo había observado desde la primera noche que pasaron en ese departamento.
—Ya basta de esto, Yagami —murmuró Kyo, con firmeza pese a que su voz fue muy suave—. Vine aquí buscándote. Orochi no va a tenerte tampoco a ti. Te lo dije, tú eres mío. —Sus dedos pasaron muy cerca de los párpados cerrados de Iori, odió no poder ver la expresión de sus ojos ante esas palabras—. ¿O lo has olvidado?
¿Fue una tenue sonrisa lo que vio en los labios de Iori?

Fue el turno de Kyo de alzar una mano al rostro de Iori. Se encontró extrañando su mirada, la forma particular en que Iori lo había observado desde la primera noche que pasaron en ese departamento.
—Ya basta de esto, Yagami —murmuró Kyo, con firmeza pese a que su voz fue muy suave—. Vine aquí buscándote. Orochi no va a tenerte tampoco a ti. Te lo dije, tú eres mío. —Sus dedos pasaron muy cerca de los párpados cerrados de Iori, odió no poder ver la expresión de sus ojos ante esas palabras—. ¿O lo has olvidado?
¿Fue una tenue sonrisa lo que vio en los labios de Iori?


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