Ocasiones imaginadas – Capítulo 24, por Claudia »

Kyo calló abruptamente cuando Orochi volvió a golpear su herida, sus dedos entrando en la carne desgarrada, la voz de Kyo tornándose en un grito de dolor. Orochi no lo dejó ir, lo mantuvo contra sí, sosteniéndolo casi como si lo abrazara, sus dedos abriéndose paso en la carne del joven, estrechándolo cuando comenzó a temblar.

Kyo calló abruptamente cuando Orochi volvió a golpear su herida, sus dedos entrando en la carne desgarrada, la voz de Kyo tornándose en un grito de dolor. Orochi no lo dejó ir, lo mantuvo contra sí, sosteniéndolo casi como si lo abrazara, sus dedos abriéndose paso en la carne del joven, estrechándolo cuando comenzó a temblar.


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