Fanfic por Heyoka
Traducido por MiauNeko

Sol y Luna

Parte 1 -- Hangetsu (Media Luna)

***

Kyo se agachó, sintiendo el borde del rastro de las llamas chamuscar la punta de su cabello mientras apenas esquivaba el golpe de Yagami. Cayendo al suelo por una fracción de segundo, Kyo se lanzó hacia arriba y adelante, lanzando una patada hacia las costillas del hombre. Yagami bloqueó con su brazo, atrapando la pantorrilla de Kyo contra su costado mientras contraatacaba con una patada al estómago. Soltando la pierna de Kyo, dejó que la fuerza del golpe impulsara a su oponente; Kyo gruñó mientras aterrizaba de espaldas, deslizándose levemente sobre el arenoso suelo. Hubo un rugido de la multitud sedienta de sangre.

Jadeando por recuperar el aliento, Kyo continuó boca abajo por unos momentos, dejando que el fuego en su estómago cediera. Entonces, con un ahogado gruñido de esfuerzo se empujó hacia arriba con los codos. Los músculos en sus hombros y espalda protestaron, haciéndolo detenerse por un momento.

Yagami lo observó, una mano descansando en su cadera vestida de cuero, la otra colgando a su lado, fuego púrpura ardiendo a su alrededor.

- Estás más lento este año, Kusanagi. ¿Qué sucede? No eres viejo todavía, lo sabes. Y nunca llegarás a serlo.

- Cállate, idiota. - Maldición, ¿cuándo había empezado a sentirse así de cansado? Después del torneo del año pasado, definitivamente -- la batalla contra Orochi. De alguna forma, después de esa pelea, nada perecía importar más.

Por supuesto, Yagami, que había estado en la misma pelea, parecía no tener ese tipo de preocupaciones. Pero él siempre había tenido ese odio por Kyo para impulsarlo. Incluso después de pelear del mismo lado por el destino de la humanidad, habían vuelto al mismo enfrentamiento de sangre. De alguna forma, el pensamiento sólo sirvió para hacer sentir a Kyo más agotado. Realmente, todo lo que quería era yacer ahí por un rato -- pero entonces Yagami probablemente se aburriría y lo mataría de todos modos. No era la forma como quería morir.

- Shimatta {maldición} - murmuró. Rodó sobre su costado un poco, se levantó en una posición semi arrodillada, preparándose para ponerse de pie. La súbita aparición de una mano a centímetros de su rostro lo hizo tambalearse sorprendido, casi enviándolo de vuelta al piso -. ¿Qué?

La mano era de Yagami, sorprendentemente, esperando para ayudarlo a levantarse. Kyo lo miró confundido por un momento, tratando de asimilar la escena con todos los otros encuentros que había tenido con su rival.

- Levántate. Si no vas a pelear, al menos muere de pie.

Ah, de algún modo eso tenía sentido. Sonriendo, Kyo tomó la mano ofrecida y se puso de pie. Estuvo parado sólo un momento antes de darse cuenta que Yagami lo estaba jalando hacia adelante, desequilibrándolo y hacia su propio cuerpo. Ohmierdaohmierdavaagolpear... Kyo trató de enviar su peso hacia atrás, pero ya estaba muy adelante; interponiéndose, puso la palma de su mano contra el pecho de Yagami y empujó, tratando desesperadamente de ganar más espacio entre él y el pelirrojo antes del siguiente ataque. Yagami resopló, su brazo libre viniendo y apartando el brazo de Kyo; al momento siguiente, su mano sujetó la parte de atrás de la cabeza de Kyo y empujó hacia adelante, trayendo el rostro de Kyo a sólo unos centímetros del suyo. Kyo se dio cuenta que estaba atrapado; aun con las dos manos ocupadas, Yagami podía terminar esa pelea con un simple golpe de su rodilla, a esa distancia. Usando todo lo que tenía para tratar de alejarse, los ojos fuertemente cerrados por el esfuerzo, Kyo no se dio cuenta lo cerca que estaba el cuerpo de Yagami, hasta que hubo una repentina y forzada presión contra su boca.

Abriendo los ojos, Kyo al comienzo sólo vio algo borroso, que rápidamente se convirtió en el rostro de Yagami justo frente al suyo; registró la mirada antes de la sensación de una lengua deslizándose entre sus labios abiertos.

¡¿Qué demonios?! El bastardo... ¡lo estaba besando! En frente de toda la maldita arena, ¡incluyendo sus compañeros! Kyo volvió a retorcerse y mordió la lengua de Yagami... no lo suficientemente fuerte para arrancar carne pero sintió el sabor salado de la sangre. Yagami ni siquiera parpadeó, sólo entrecerró los ojos en una mirada asesina. Manteniéndolo paralizado un momento, abruptamente dejó ir a Kyo, que tropezó hacia atrás, pasando el dorso de su mano por su boca. Yagami, sonriendo, pasó su pulgar sobre su propio labio con un gesto más delicado, luego frotó la sangre con sus dedos.

- No sabía que te gustaba a la fuerza, Kusanagi. En verdad esa mujer tuya no parece ser de ese tipo.

La referencia a Yuki, por sobre la humillación del beso, fue el colmo para Kyo. Con un rugido incoherente, se abalanzó sobre Yagami, lanzando una bola de fuego a esa sonrisa. Iori la esquivó, apenas, y regresó con su mano dirigida hacia la barbilla de Kyo. Kyo recibió el golpe, juntando su quijada lo suficientemente fuerte como para hacer retumbar su cráneo. A pesar de eso apenas lo sintió; todo lo que podía notar era cuanto deseaba golpear a Yagami, aferrarse a él, quemar esa sonrisa de su rostro.

Dieron un giro, lanzando fuego alrededor de la arena, llamas rojo sangre y violeta haciendo hervir el aire que los rodeaba. Kyo, alimentado por primera vez en años por un genuino deseo de patear el trasero de Yagami, estaba sobrenaturalmente alerta a cada movimiento de su oponente, incluso logrando esquivar un Hanayori mientras este se arrastraba por el suelo de la arena. Iori, por su parte, parecía casi alegre, sus ojos brillando y sus dientes expuestos en una sonrisa mientras dejaba que un puño llameante sólo rozara su mejilla antes de sujetar la muñeca de Kyo y lanzarlo contra el suelo.

Pasó otro minuto de intensa batalla; todo el cuerpo de Kyo estaba envuelto en llamas mientras reunía poder para su ataque Yamibarai, mientras Iori, con las muñecas cruzadas sobre su cabeza, era envuelto en un pilar de fuego púrpura, preparándose para su Maiden Masher. Con un rugido de "¡Shine! {¡Muere!}", Yagami se lanzó hacia Kyo, justo cuando éste saltaba y giraba en el aire, lanzando un muro de fuego contra su oponente. Inadvertido para los dos combatientes, la alarma de "time over" sonó, señalando que la pelea había terminado. La muralla de fuego naranja pasó por sobre Iori, oscureciendo la luz de su aura púrpura, pero no antes de que él lanzara el 'disparo' directamente contra el pecho de Kyo, desprotegido mientras terminaba su salto. El golpe lanzó a Kyo al suelo una vez más, mientras Iori cayó de rodillas, tosiendo, sujetando su pecho con una mano. Lineas de sangre aparecieron en su labio y barbilla.

Hubo un momento de casi silencio, roto sólo por los tosidos de Iori y la difícil respiración de ambos oponentes. Luego una frase se oyó claramente: " Kusanagi vs. Yagami: Empate". Iori levantó su cabeza, sus labios manchados de sangre curvándose en una sonrisa mientras observaba la declaración de los jueces. Poniéndose de pie inestablemente, escupió en dirección a Kyo y luego salió del ring en dirección a los camerinos.

***

Kyo continuó en el suelo, mirando desenfocadamente las brillantes luces colgando del techo cientos de metros sobre él. Después de la pelea, su rabia había desaparecido casi completamente, al igual que el resto de su energía. Quizás le dejarían quedarse ahí por un momento. La grava era placenteramente fría contra su espalda, y no lo suficientemente aguda para herirlo. Cerró sus ojos contra las luces, enfocándose en controlar su respiración de nuevo.

Una sombra cayó sobre su rostro; abriendo los ojos, se encontró observando a la cara invertida de Benimaru Nikaido, su compañero de equipo. La sombra de Beni cubría casi todo el torso de Kyo, gracias al pilar de cabello rubio. Incluso después de una amistad que ya duraba cinco años, una pequeña parte del cerebro de Kyo no podía evitar asombrarse ante como, incluso ahora, sólo las puntas de los mechones dorados de Beni obedecían a la gravedad mientras se inclinaba sobre su camarada caído.

- Oi, Kyo. ¿Estás bien?

Kyo suspiró.

- Sí, claro - lentamente comenzó a levantarse sobre sus codos, luego se sentó. Los movimientos empezaban a sentirse muy familiares. Al menos esta vez podía estar seguro de que no lo jalarían hacia otro maldito beso.

Voy a matar a ese bastardo.

Beni lo sostuvo con un brazo alrededor de su espalda mientras se ponía de pie y se quedaba ahí por un momento, tambaleándose ligeramente. Su equilibrio regresó gradualmente, y asintió a su compañero, que retrocedió y lo dejó caminar por sí mismo por la rampa que Yagami había usado para ir a los vestidores. Una vez ahí, encontraron a Goro Daimon, el tercero de su equipo, sacando una esponja de su botiquín de primeros auxilios. Goro miró a Kyo, luego asintió para si y sacó una botella marrón y algunos algodones. Kyo dio un paso hacia atrás, moviendo un poquito su mano.

- Hey, Goro, está bien, no estoy tan herido...

- Como sea. Siéntate, cállate, y déjame hacer esto. ¿O necesito pedirle a Nikaido que se siente encima tuyo?

Kyo miró a sus compañeros amargamente, sabiendo que harían un buen trabajo en todas y cada una de las amenazas, como lo habían hecho el primer año que entraron al torneo de King of Fighters juntos. Seriamente golpeado en su primera batalla contra Andy Bogard, un Kyo más joven se había resistido a todos los intentos de primeros auxilios hasta que sus dos compañeros lo sostuvieron (Benimaru sentándose sobre sus piernas, Goro sujetando ambas muñecas con un gran puño). Con esa experiencia grabada para siempre en su memoria, Kyo sabía que era mejor no resistirse al menos a una limpieza básica de sus heridas. Se sentó en una de las bancas y se desnudó hasta la cintura, incluso sacándose su cinta blanca.

Mirándose, pensó que había salido bastante ileso esta vez. Aparte de un golpe oscuro en la tercera mitad de su pecho, del último golpe de Yagami, sólo habían pequeños cortes y arañones dispersos por su torso y rostro. Lo peor resultó ser un corto, horizontal corte en su mejilla, que ni siquiera había sentido hasta que Goro lo tocó con alcohol, haciéndolo gritar. Sólo pudo asumir que había sido del siempre presente anillo plateado de Yagami durante un golpe...

Yagami interponiéndose, alejando la mano de Kyo mientras se inclinaba hacia adelante para sujetar la parte posterior de la cabeza de Kyo; recordando, Kyo podía sentir el leve dolor del metal presionando en su piel, previamente perdido en la ola de pánico que había experimentado.

Voy a MATAR a ese bastardo.

No se dio cuenta que lo había dicho en voz alta, hasta que Beni levantó una ceja.

- Bueno, seguro que estabas tratando. No te había visto pelear así durante un tiempo, incluso contra Yagami. Apuesto que no esperaba que ese truco funcionara tan bien.

Kyo se sobresaltó.

- ¿Qué quieres decir con "truco"?

Goro resopló.

- El beso. Era obviamente para hacerte reaccionar, porque estabas peleando muy débilmente. Sabes cómo se pone Yagami cuando está aburrido en una pelea.

- Y tú hiciste justo eso. Maldición, Kyo, sabes que es mejor no perder tu temperamento así en una pelea. Lo único que lo contuvo de terminarte enantes fue... maldición, no sé. Tal vez se dio cuenta que no tendría nada mejor que hacer si es que te mataba ahora.

Kyo cruzó los brazos sobre su pecho.

- Oh, claro, como si no te hubieras molestado igual.

Beni se encogió de hombros.

- No creo que lo hubiera hecho, no. Es sólo un paso más allá de las locuras de Higashi, un truco juvenil en que no debes caer.

- Bueno, está bien, anda a que Yagami meta su lengua en tu boca, y dime si te quedas tranquilo.

Beni rió.

- ¿Metió la lengua? Maldición, tal vez sólo anda escaso de algo y tiene una idea realmente retorcida del juego. ¿Qué fue lo último que te dijo?

Kyo sintió enrojecer sus mejillas. En la situación actual, no había forma en que las palabras de Iori fueran más malinterpretadas.

- Nada.

- Oh, vamos, ¿es eso lo que te hizo querer cortarle el cuello?

- ¡Nada!

- ¿No te invitó a su casa o algo como eso?

Kyo estaba de pie.

- ¡Maldición, Beni!

Goro suspiró, sujetando la cintura del pantalón de Kyo para evitar que fuera contra Benimaru.

- Benimaru, deja de molestarlo. Kyo, cálmate.

Kyo, apretando sus dientes, tomó su camiseta y se la puso, tirando de ella sobre su pecho mientras salía airadamente hacia la puerta. Suficientes tonterías, se lo iba a devolver a la fuente.

- ¿A dónde demonios estás yendo?

- Donde Yagami.

- ¿Qué, no tuviste suficiente? ¡Kyo! ¡Vuelve aquí!

La puerta se cerró contra las protestas de Benimaru. Kyo se apresuró por el pasillo, pasando algunas dispersas personas que esperaban y fans que vagabundeaban tras bambalinas. Los vestidores de los equipos que competían en ese lugar estaban ordenados a lo largo de ambos lados del pasillo; el equipo Japonés, habiendo ganado el torneo varios años, fue puesto en el final más cercano a la arena. Yagami, como un peleador sin equipo, fue puesto en el otro final (no por coincidencia también lo más lejos que los coordinadores pudieran ponerlo de Kyo; muchos de los propietarios de esos lugares no estaban dispuestos a arriesgar su propiedad ante muchos encuentros descontrolados).

Kyo hizo una pausa un momento ante la puerta del vestidor de Yagami, respirando profundamente, tratando de mantener viva su rabia a pesar de la vocecita detrás de su cabeza que comenzaba a murmurar lo mala que era esa idea. Enderezando los hombros, giró la manija y abrió la puerta, dejando que se golpeara contra la pared.

Yagami estaba de pie en medio del cuarto, congelado un momento mientras miraba hacia la puerta para ver quién había invadido su espacio. Lo que fue casi inmediatamente evidente fue que estaba desnudo de la cintura para arriba. Su chaqueta colgaba descuidadamente sobre un banco; su camisa blanca estaba desabotonada y casi afuera, sólo el brazo izquierdo estaba aun en la manga. Gasa blanca envolvía su muñeca derecha causando un crudo contraste con su piel oscura, como hacía el collar de cuero alrededor de su cuello. Con su espalda hacia las altas ventanas que dejaban la luz ámbar del sol como única iluminación del cuarto, la mayor parte de su torso estaba en las sombras, los reflejos ondeaban a través de las curvas de la musculatura de su pecho y estómago mientras respiraba.

Kyo se dio cuenta de que estaba de pie frente a la puerta, simplemente mirando la escena frente a él. Sus ojos se encontraron a través del espacio que los separaba; sólo por un momento Kyo vio sorpresa en la mirada de su rival, casi un toque de vulnerabilidad, antes de la usual sonrisa despectiva puesta en su lugar. La expresión le ayudó a recordar porqué estaba ahí, y lo distrajo de la extraña sensación agitándose en la boca de su estómago.

Yagami arqueó una ceja, y continuó poniéndose su camiseta.

- Pensé que se suponía que yo era el rudo. ¿Qué es lo que quieres?

Kyo apretó sus puños.

- ¿Que demonios fue lo de enantes?

Una inclinación de cabeza, y una curva en la boca convirtiéndose en una media sonrisa.

- ¿Cuál?

- ¡Tú, metiendo tu lengua en mi boca, idiota!

- Oh, eso. Eso fue un beso. ¿O no te han dado uno antes?

Kyo sintió el calor subir a su cara de nuevo. Había besado a Yuki, por supuesto, pero no así... francamente, no podía imaginarse tocándola tan rudamente.

- ¡Ya que fue un beso! ¡Quiero saber porqué lo hiciste!

Yagami cruzó los brazos sobre su pecho y se encogió de hombros.

- Para molestarte y lograr que pelearas seriamente, ¿por qué más?

Kyo lanzó sus manos el aire.

- ¡¿Eso es todo?! ¡¿Me humillas frente a toda la maldita arena sólo para hacerme pelear más?!

Yagami resopló:

- ¿Quieres que sea por algo más que eso?

Kyo sintió como si estuviera teniendo la conversación con Benimaru de nuevo, y la frustración hirvió en un golpe que hundió su puño en la pared a su izquierda.

- ¡Estoy cansado de ser un maldito juego para ti!

Las cejas de Yagami desaparecieron bajo sus mechones por un momento.

- ¿Qué quieres decir?

Kyo sacó su mano de la pared, siseó un poco ante el dolor de la carne arañada. Limpiando los pedazos de yeso de sus dedos, suspiró y negó con la cabeza.

- Olvídalo. No lo entiendes.

- No soy un idiota

- No dije eso. Pero tú... es lo mismo - comenzó a pasear un poco, tratando de poner sus pensamientos en un orden coherente -. ¿No te cansas de esto?

Yagami descruzó sus brazos y puso las manos en los bolsillos, mirando a Kyo.

- ¿De qué? ¿Pelear?

- Algo así. Quiero decir, nosotros. Ese asunto sobre nuestras familias y la tontería que sacamos de ahí. Quiero decir - y ahí se detuvo, pasando sus manos por su cabello mientras pensaba -, hicimos lo que se suponía debíamos hacer, ¿verdad? Jugamos el juego de Chizuru, sellamos a Orochi, salvamos al mundo de las fuerzas de la oscuridad o lo que fuera.

Yagami asintió, lentamente.

- Sí.

Kyo se volvió para mirarlo.

- ¿Entonces por qué nada ha cambiado?

Yagami frunció el ceño, ladeando un poco su cabeza.

- ¿A qué te refieres?

Kyo extendió sus brazos, abarcando el vestidor y por extensión, la arena.

- Una año después y aquí estamos, de vuelta en el mismo lugar, pasando por lo mismo. Todos siguen tratando de patearle el trasero a los otros, y tú aun quieres matarme. Nada es diferente.

Yagami se encogió de hombros.

- ¿Qué esperabas?

Kyo suspiró, sus hombros hundiéndose un poquito.

- No lo sé. Yo sólo... Si nada cambia, ¿cual es el punto?

- Sólo salvamos el mundo de ser destruido. No salvamos a nadie de si mismos. No hay forma de que puedas manejar eso.

- ¿No podemos al menos salvarnos a nosotros mismos?

Hubo un incómodo silencio mientras Yagami lo observaba con una pensativa, ligeramente desconcertada expresión. Sin embargo después de un momento apartó la mirada, encogiéndose de hombros.

- Cómo tú dijiste, ¿cuál es el punto?

Kyo frunció el ceño.

- Pero tú quieres otras cosas aparte de esto, ¿verdad? Quiero decir, tienes tu banda, tu música... ¿No quieres enfocarte sólo en eso y al diablo las estúpidas peleas?

Eso le mereció una mirada por debajo de los mechones rojos.

- No metas lo que yo quiero en esto. No soy el que está llorando sobre lo injusta que es la vida.

Kyo cruzó sus brazos.

- ¿Por qué?

- ¿Qué?

- ¿Por qué no te molesta esto? ¿Qué hace que vivir así sea mejor para ti?

Un gruñido frustrado.

- ¿Qué importa? ¿Por qué demonios tiene que haber un significado más profundo? ¡Hablas como si tuviéramos algún tipo de poder sobre nuestras vidas!

Kyo se inclinó un poco sobre sus talones, parpadeando.

- Bueno, claro que lo tenemos.

Yagami levantó sus manos.

- Eso es lo que me molesta de ti. Todas las tonterías y aun sigues creyendo en algún tipo de maldita olla de oro al final de todo. Bueno, no hay ninguna. ¿No lo entiendes? No hay nada. Vives, y mueres, y eso es todo.

- ¿Pero entonces por qué desperdicias tu vida haciendo algo que las otras personas o el destino predicen? ¿Por qué no tomar control de todo y hacer lo que quieres hacer?

Una irónica sonrisa torció la boca de Yagami.

- Hago lo que quiero, ¿o no te habías dado cuenta?

Kyo negó con la cabeza.

- Si esto es lo que realmente quieres serías más feliz - dijo suavemente. Trató de ignorar el dolor en su pecho, y la tensión en su garganta. Ciertamente, nunca pensó en su rival como un hombre feliz, pero al escuchar las declaraciones del pelirrojo sobre la vida lo hizo darse cuenta de las profundidades de la... ¿qué? ¿Depresión? ¿Tristeza? de Yagami.

Vacío.

¿Cómo podía alguien vivir así? ¿Dejar sola a una persona con tanta energía, tanto (se encogió ante el juego de palabras) fuego? ¿Qué deprimía a un joven tanto como para dejarlo sin alegría por nada, y mucho menos por sí mismo?

- ¿Cómo sabes que no soy feliz? - la voz de Yagami era dura, como si tratara de controlar una emoción -. ¿Cómo presumes que sabes algo sobre mí?

Kyo levantó la mirada hacia él, sintiendo su pecho constreñirse. Los brazos de Yagami estaban cruzados sobre su pecho, y su barbilla estaba baja, por lo que miraba a Kyo a través de sus mechones. Era una postura defensiva, incluso por el ligero encorvamiento de sus hombros. Sin pensarlo, Kyo fue hacia su rival, tratando de alguna manera que esa tensión, ese miedo silencioso, desapareciera.

Nadie debería vivir así... especialmente él...

La mirada de Yagami se encontró con la suya por un momento, de repente, la cabeza de Yagami se levantó, sus ojos ardiendo. Antes de que Kyo pudiera realmente notar el cambio de actitud, se encontró atrapado contra un grupo de casilleros, con la mano de Yagami alrededor de su garganta. Los ojos del pelirrojo brillaban con una casi sacrílega rabia, no distinta a como se veía antes de entrar en el riot {disturbio} de la sangre.

- ¿Te... atreves... a compadecerme? - gruñó, sus dedos presionando contra las arterias principales del cuello de Kyo. Kyo sintió que su visión se comenzaba a oscurecer mientras el flujo de sangre a su cabeza era restringido; reflexivamente, sujetó la muñeca de Yagami, aferrándose a ella como a un salvavidas. Las venas bajo sus dedos latían fuertemente; en algún lugar de la neblina notó el ritmo que coincidía con el de su corazón, golpeando dolorosamente en su pecho. Se sincronizaron como esa vez, durante la pelea contra Orochi... un momento donde no hubo rivalidad, no hubo separación, sólo una fusión espiritual, los dos peleando como un solo. Había sido, pensó Kyo, uno de los momentos más puros en su vida.

Pero Yagami ni siquiera comprendía por qué había estado peleando.

Kyo apenas notó el dolor en sus ojos cuando trató de forzarlos a abrirse para que pudiera mirar, borrosamente, a Yagami. Luchando por respirar, dijo ásperamente:

- ¿Qué pasará después que me hayas matado?

La presión en su garganta cedió ligeramente, dándole un poco más del precioso espacio para respirar.

- ¿Qué?

- ¿Qué queda después que te hayas deshecho de mí?

- Realmente estoy empezando a desear que te calles. ¿Por qué te interesa?

Kyo cerró los ojos por un momento, vencido por una ola de fatiga, y algo más profundo que no podía nombrar.

- No lo sé. Sólo me importa. - Abrió sus ojos para mirar a Yagami, que aun brillaba, aun estaba molesto y aun quería sangre.

Suficiente.

- Adelante, hazlo.

Yagami parpadeó, la furia apaciguándose ligeramente.

- ¿Eh?

- Adelante, mátame. Si aun lo deseas, después de todo.. Estoy cansado de pelear contigo.

Yagami frunció profundamente el ceño, obviamente desconcertado.

- ¿Quieres que yo te mate?

- Ya no quiero pelear contigo.

Sintió que la mano de Yagami se soltaba, permitiéndole caer sobre sus rodillas, tosiendo. Sobando alrededor de su garganta miró hacia arriba, hacia el pelirrojo, una vez que recuperó el aliento. Yagami miraba hacia abajo, hacia él, su expresión una mezcla entre confusión y persistente rabia. Después de unos momentos de silencio, finalmente Yagami dijo, tranquilamente:

- No lo entiendo.

Kyo se sentó con su espalda contra los casilleros. Se encogió de hombros.

- Nunca quise pelear contra ti, todos estos años. Pero tú querías mi trasero, y creo que no me dejaste otra opción.

- ¿Y ahora?

Kyo sonrió hacia él.

- Decidí que tengo una opción, y eso te da una a ti. Realmente - su frente se surcó mientras pensaba -, creo que te da un par. Si me matas o no, y luego qué hacer después de eso - sonrió de nuevo.

Se miraron un momento; la expresión de Yagami lentamente se aclaró, y por primera vez Kyo vio a Iori Yagami no consumido en rabia.

Realmente se ve bonito... así, normal.

Yagami inclinó su cabeza, una irónica sonrisa levantándose en una esquina de su boca.

- Maldito mocoso. Estoy medio tentando a patearte el trasero sólo por jugar con mi cabeza.

- ¿Sólo medio?

Yagami resopló, encogiéndose de hombros con su arrogancia de siempre.

- Tengo cosas mejores que hacer, ¿no? - se volvió para levantar su chaqueta del banco.

Kyo se sorprendió con una risa.

- Hey, tú empezaste, con esa tontería del beso.

Yagami, poniéndose su chaqueta, paró por un momento, mirando a Kyo por sobre su hombro. Con la parte baja de su rostro escondida por el cuello de su camisa, Kyo no podía saber su expresión. Yagami tomó la chaqueta y la puso sobre sus hombros... luego, con una velocidad que Kyo sólo había visto en el ring, se volvió y paró frente a Kyo, una mano sujetando la barbilla de Kyo y levantando su rostro hacia el de Iori.

No lo haría...

Cálidos labios se posaron sobre los suyos, apagando su exclamación de sorpresa. Sujetó la muñeca de Yagami, intentando liberarse, pero una vez más sus dedos encontraron el pulso del pelirrojo. Esta vez no coincidía con el suyo, era más rápido, pero el recuerdo de su viejo lazo ligeramente debilitó su resistencia al beso, permitiéndole a Yagami profundizarlo. Sin sorpresa o rabia apagando el impacto, la sensación de la lengua de Yagami rozando la suya, inquisitivamente profunda, hizo que Kyo se estremeciera, un lento sonrojo subiendo a sus mejillas. Nunca había sentido algo como eso antes, nada que corriera por su cuerpo como las llamas que eran derecho de nacimiento suyo y de Yagami. La experiencia lo sobrecogió por un momento, y se encontró devolviendo el beso, su mano libre sujetando el frente de la chaqueta de Yagami. Un suave gemido escapó de su garganta; el sonido le hizo notar lo que estaba haciendo, y se congeló.

Yagami se separó del beso, con un suspiro --de pesar?-- apenas audible. Se retiró un poco pero aun tenía la barbilla de Kyo en su mano. Al comienzo Kyo se encontró observando fijamente la garganta de Yagami --cualquier cosa excepto encontrarse con la mirada del pelirrojo. Sin embargo, pronto se dio cuenta que algo en las lineas de sus músculos, y el hueco en su base, lo estaba llamando, haciéndole preguntarse cómo se sentiría la oscura piel contra su boca. Rápidamente levantó sus ojos hacia los de Yagami; esa mirada, por el momento, era la menor de dos maldades. Se miraron en silencio durante un momento, Kyo tratando desesperadamente de suavizar su respiración e ignorar lo fieramente que se estaba sonrojando. Entonces Yagami inclinó su cabeza y una curva lentamente recorrió su rostro, expandiéndose en una completa sonrisa. Kyo parpadeó mientras sus manos se alejaban del rostro de Kyo y se puso de pie. Sin otra palabra, Yagami se volvió y caminó hacia la puerta.

Confundido, Kyo se sentó un momento sin darse cuenta que Yagami se estaba yendo.

- ¡H-Hey! ¿Qué demonios fue eso?

Yagami se detuvo y se volvió a medias para sonreírle a Kyo.

- Eso - dijo, lamiendo la comisura de sus propios labios -, fue para mantenerte hasta la próxima vez. - Con eso, dejó la habitación.

Kyo se quedó en el suelo, mirando con expresión en blanco hacia la puerta tratando de ordenar sus emociones. Quería estar molesto por ese segundo beso, incluso cuando los ecos aun hacían que su piel hormigueara --pero también estaba feliz, de alguna forma, y... libre. Había hecho su elección, y también Yagami, y de pronto ahí estaban, con el resto de sus vidas repentinamente abiertas ante ellos. Una sensación de mareo lentamente burbujeó dentro de su pecho; apoyando su cabeza contra el casillero, dejó escapar una risa que continuó por minutos, llenándole los ojos de lágrimas.

***

Cuando Benimaru y Goro llegaron un rato después, lo encontraron sentado en el suelo, secando sus ojos y aun estallando en ocasionales risitas. Preguntas preocupadas consiguieron solo aseguraciones de que estaba bien, y de hecho, sintiéndose mejor que en los meses anteriores. Sobre Yagami, solo diría:

- Hablamos, se fue.

Finalmente sus compañeros, que francamente estaban aliviados de que Kyo no había sido desparramado por todo el camerino de Yagami, lo dejaron pasar.

Mientras caminaban por el pasillo hacia su propio camerino, para recoger sus cosas y prepararse para el vuelo a el siguiente enfrentamiento, Kyo se dio cuenta de que, también por primera vez en años, realmente estaba esperando su siguiente encuentro con Iori Yagami. Con las reglas cambiadas, era de esperarse que sería una experiencia totalmente diferente de las de los últimos tres años. Maldición, quizás incluso le permita salirse con la suya con respecto a ese beso.

Aunque ahora que lo pienso, devolvérselo podría ser más divertido.

Benimaru y Goro se miraron entre sí y se encogieron de hombros mientras, delante de ellos, Kyo comenzaba a reírse de nuevo.

***

Continúa... (?)

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