Fanfic por MiauNeko

Lost Memories

Capítulo 1 ~
El Final Comienza en Invierno

Kyo ajustó los vendajes en sus brazos tirando de la tela con los dientes. Frunció el ceño, el dolor era insoportable. No podía creer que Yagami hubiese conseguido hacerle tanto daño.

Entrecerrando sus ojos, clavó la mirada en las sábanas que lo cubrían. El blanco parecía brillar, hiriendo sus ojos que ya se habían acostumbrado a la penumbra en que había despertado días atrás, reflejando los rayos del sol invernal que entraban perpendiculares por la ventana a su izquierda.

Las cortinas estaban descorridas, amarradas con un lazo a cada lado, dejando entrar la grisácea pero intensa luz del exterior. El sol era cálido, a pesar de todo. Le daba un aspecto más acogedor a la habitación.

No eran suficientes las flores de colores que alguna enfermera había colocado en el mueble frente a él, ni el televisor ubicado en una esquina donde parpadeantes imágenes se sucedían unas a otras en completo silencio, para hacer que ese lugar dejara de producirle claustrofobia. No le agradaban los lugares cerrados y desconocidos.

A su derecha había una mesita rodante, su superficie estaba cubierta de pastillas multicolores, sedantes y jeringuillas, además del monitor que mostraba los latidos de su corazón como una ondulante línea verde brillante que subía y bajaba, errática. El sonido que producía al marcar su pulso lo desesperaba.

Intentó estirar su brazo para apagar aquel aparato, pero apenas hizo un movimiento sintió cómo el dolor lo paralizaba. Contuvo el aliento esperando que las oleadas pasaran, pero no pudo evitar un gemido ahogado. Parecía que alguien le clavaba un frío cuchillo en su costado y empezaba a correrlo lentamente, abriendo su piel. Para luego hacerlo arder en fuego, quemante, extremadamente doloroso.

Cerró los ojos con fuerza, respiró en entrecortados y débiles jadeos. Su mente, sin que él lo quisiera, volvió a ver el rostro del pelirrojo, lleno de pasión cuando estaban en medio del frenesí de la pelea.

Había sido peor que en ocasiones anteriores, esta vez el pelirrojo no fue violento, sino salvaje. Era como si de la nada hubiese duplicado su velocidad y el poder de sus llamas púrpura. Kyo estaba acostumbrado ya, después de tantos años, al intenso dolor que le producía el fuego del pelirrojo, por eso esta vez se había sorprendido mucho. Era simplemente demasiado. ¿Qué había hecho Iori para obtener semejante poder? ¿Y dónde estaba el maldito Yagami ahora? Cerró los ojos, sintiendo que la furia lo embargaba. Maldita suerte. Su duelo a muerte había sido interrumpido del modo más inesperado. Había sido una trampa. Quisieron acabar con ellos, con los peleadores más importantes del King of Fighters. y todos aquellos que en años anteriores habían demostrado poseer una habilidad fuera de lo común.

Todo comenzó con la invitación a una fiesta de Invierno organizada por el actual organizador del torneo: Sakyou. Todos recibieron las invitaciones junto con la carta que les daba el derecho de participar en el KOF. Era un simple papel blanco, y sin embargo delicado y adornado con brillos dorados, quizás provenientes de las letras en que estaban escritos; maravillosamente entrelazadas, de tamaño regular y denotando elegancia.

Por supuesto que él había desechado la invitación a la fiesta apenas la vio, pero algunos días después Yuki, su novia, apareció exigiendo ser su pareja. Por lo que se enteró, Benimaru había sido quien le comentó acerca de la fiesta, y para complacerla tuvo que ir de mala gana.

La noche en que se organizó era la primera noche de Invierno. Los árboles desnudos de la mansión donde se efectuaría parecían desgarrar el cielo nocturno, iluminados por las luces de la casa, brillantes de escarcha.

Como era de esperarse, Yuki lo pasó fantástico mientras él se aburría horrores, apartado de todos, pensativo. No sentía ganas de estar cerca de los demás; verlos le producía una sensación extraña, era como si todos lo observaran demasiado fijamente, interrogadores, queriendo saber algo pero sin atreverse a preguntar. Con todos era así, excepto sus compañeros de equipo y Shingo, que de vez en cuando pasaba por su lado e intercambiaba algunas superficiales impresiones sobre la fiesta, la comida o los tragos, intentando animar a su maestro.

Llegó un momento en que empezaron los bailes. Yuki le lanzó una mirada como pidiéndole, no, ordenándole que la sacara a bailar, pero él se hizo el desentendido y se alejó con pasos indiferentes mientras se soltaba la corbata y desabotonaba el cuello de su camisa. Salió al balcón para respirar algo de aire fresco, pasando sus dedos por su cabello para relajarse un poco. La música se oía desde allí también, pero al menos estaba lejos del murmullo de las voces y el insoportable olor a tragos.

Había suspirado suavemente, cuando sintió las manos de Yuki sujetando su brazo y tirando de él.

- ¿Adónde vas? – le había preguntado la muchacha observándolo con sus grandes y dulces ojos.

- Afuera.

- Pero hace mucho frío – replicó ella, intentado detenerlo juguetonamente. No quería estar afuera, su vestido era hermoso, pero demasiado abierto, con un escote que dejaba su espalda totalmente desnuda e indefensa al frío. Sin embargo súbitamente Kyo se detuvo, no fue por ella, ni por la fuerza con que tiraba de él. Ella lo observó y vio cómo sus hermosos ojos castaños se llenaban de odio. La razón era clara y estaba delante de ellos, apoyado en el borde del balcón, observando el amplio jardín cubierto de escarcha.

Era la inconfundible silueta de Iori Yagami, recortada contra el cielo oscuro, iluminado por la débil luz de la luna. En ese momento estaba de espaldas a ellos, y no parecía haber notado su presencia.

- Vámonos a otro lugar – sugirió Kyo, y Yuki asintió, feliz, pero, mientras daban media vuelta para retirarse oyeron:

- ¿Me temes, Kyo?

Aquella fue una obvia provocación, y Yuki no pudo evitar que Kyo liberara su brazo, que ella aun mantenía entre sus manos, y se volviera bruscamente hacia su rival. Iori ni siquiera se molestó en darse vuelta hacia él. Kyo apretó los dientes, murmurando:

- Hablas puras tonterías, como siempre, Yagami.

Como respuesta recibió una suave risa.

- Pero no huyo de las peleas, como tú lo haces – repuso el pelirrojo.

- ¡Yagami! – exclamó Kyo sintiendo como la rabia lo consumía. Iba a avanzar hacia él cuando una punzada a un lado de su cabeza lo hizo detenerse, mareado. Todo pareció girar durante un momento. Vio a Iori observándolo fijamente, y luego escuchó que Yuki decía:

- Por favor, Kyo, no quiero que pelees... – mientras volvía a sujetarlo. La apartó con un movimiento enfurecido, casi haciendo que la muchacha saliera hacia atrás, contra las columnas que adornaban la salida al balcón.

- ¡Déjame tranquilo! – le gritó rudamente, sorprendiéndola no sólo a ella, sino que a Yagami también..

- No estás de buen humor esta noche – sonrió Iori, acercándose -. Esa no es forma de tratar a una dama. ¿Qué pasó con tus modales?

- ¡No te interesa! – Kyo había cerrado un ojo debido al dolor, su mano se perdía entre su cabello, como si aquello fuera a aliviar en algo la punzada que latía en su cabeza. Sentía su corazón acelerado, y cada latido le provocaba aun más dolor. Se sentía furioso, y tener a Yagami adelante lo molestaba aun más. Estaba harto de tener que encontrarse con el pelirrojo a cada lugar que fuera, harto de sus constantes burlas, harto de su sola presencia. ¡Lo odiaba! Saber que estaba allí a propósito para encontrarse con él hacía que la irritación de haber asistido a ese evento se incrementara. Podría haberlo evitado, pero no, maldita sea, allí estaban, frente a frente una vez más.

El fuego se encendió al mismo tiempo. Escarlata y púrpura. La sonrisa continuaba en el rostro de Iori. Kyo frunció el ceño.

- Deténganse, muchachos.

Una voz los sobresaltó. Sí, Terry había evitado que destruyeran la mansión con su pelea sin sentido gracias al aviso de Yuki, pero en un arranque de arrogancia Kyo había sonreído volviéndose hacia Yagami, que esperaba impasivo.

- De aquí a diez días – le dijo con petulancia -, un duelo a muerte.

Iori se había visto muy sorprendido, pero en seguida sonrió también y, hundiendo sus manos en los bolsillos de su caro traje negro, pasó junto a Kyo y siseó cerca a su oído:

- Prepárate a morir en diez días, entonces.

Había sido en ese momento cuando el responsable de la fiesta apareció. Nadie supo por donde entró al salón, cuyas altas puertas de madera clara, casi dorada, estaban cerradas. Sus pasos resonaron por el suelo de mármol del salón cuando la música y las conversaciones cesaron. La mayoría se encontraba dentro del lugar, Iori, Kyo y Terry observaban desde la puerta del balcón; los dos rivales con la vista obstinadamente fija hacia el frente, como si no quisiesen intercambiar ni una mirada.

Sakyou era alto, destilaba elegancia por donde se le mirara. Su cabello largo de color azabache estaba peinado pulcramente hacia atrás, dejando que algunos mechones cayeran sobre su frente y sus ojos azul cobalto. Vestía enteramente de negro, su traje era hecho a la medida, y ceñía su cuerpo delineando su cintura y sus piernas. Entre sus dedos sostenía un cigarrillo que humeaba lentamente.

- Youkoso, minna-san {Bienvenidos} – saludó inclinando la cabeza -. Watashi wa Sakyou desu...

No les era familiar, pero el grupo para el que trabajaba sí: NESTS. Los mismos de hacía tiempo atrás. Todos habían quedado sorprendidos.

Tiempo después el objetivo de este nuevo torneo fue dejado en claro, si una vez el objetivo fue clonarlo a él, el poderoso Kusanagi que había conseguido vencer a Orochi, ahora la misión era obtener los cuerpos, con vida o sin ella, de los líderes de los más conocidos Teams. El organizador, de nombre Sakyou, eligió la segunda opción: muertos, pero cuando se dieron cuenta de sus verdaderos planes ya era demasiado tarde.

De sólo recordarlo, el joven ardía de rabia. Su pelea final contra Yagami, el último duelo, el que decidiría quién vivía y quién moría, y por ende quién era el más poderoso, había sido interrumpido. Cerró los ojos golpeando la sábana de la cama de hospital donde había despertado, el dolor corrió por su brazo, molestándolo aun más.

Realmente había deseado terminar con esa rivalidad de una vez por todas. El solo hecho de saber que Iori Yagami seguía vivo y tras él lo enfurecía de sobremanera. ¿Desde cuándo había empezado a sentirse así? Era como si el pelirrojo le hubiese contagiado su odio irracional y su obsesión desquiciada. Para Kyo, Iori nunca había sido más que un rival y una molestia pasajera que aparecía de vez en cuando y se retiraba de su vida tan repentinamente como la interrumpía. Pelear contra él ya se había hecho rutina. Enfrentarlo, golpearlo un poco, dejarse golpear, mostrarle sus nuevas técnicas y ser testigo de los nuevos movimientos de Iori. Nada más. Al comienzo le había preocupado, eso de encontrarse con Yagami en el momento más inesperado, pero con el tiempo incluso estos duelos se hicieron más y más infrecuentes, hasta el punto de llegar a verse solamente en los torneos.

Sin embargo... Kyo sujetó las sábanas, como si necesitara aferrarse a algo antes de seguir recordando. Todo había cambiado de un momento a otro, con el último torneo en el que participaron. Pero no podía recordar qué había sucedido. ¡No podía! Solo recordaba haber despertado en un hospital igual al que se encontraba ahora, y visto a Yuki con lágrimas en los ojos. Cuando preguntó la razón le dijeron que había estado tres meses en coma. Tres meses. Y no recordaba qué fue lo que lo hizo terminar en un hospital. Tenia heridas por todo el cuerpo, cicatrices de profundos cortes por haberse enfrentado al ultimo oponente, un tipo capaz de controlar el viento.

¿Había perdido el torneo? No.

¿Había sido Fone, el ultimo oponente, quien lo mandó al hospital? Sí.

Maldición.

Pero aparte de haber sido vencido y humillado, Kyo sentía algo diferente ardiendo en su interior. Tardó días en darse cuenta de qué se trataba hasta que comprendió. Deseaba ver a Yagami. Y deseaba verlo muerto. Así fue como comenzó todo. Repentinamente, después de despertar del coma.

Continúa...

Capítulo 2: Evocación       Volver a Shades of Flames

The King of Fighters y sus personajes pertenecen a SNK
Lost Memories pertence a MiauNeko &
Shades of [Flames]... and [Passion]
Noviembre 2000