Fanfic por MiauNeko

Lost Memories

Capítulo 2
Evocación ~ Cuando es mejor el Olvido

[Flashback...]

El último boss, el enviado por la una vez más misteriosa organización auspiciadora, recibió a solas a Kyo en su cámara privada. Su sonrisa era tan lujuriosa y lasciva que Kyo no sabía qué pensar.

Estaba solo en la cámara, junto con ese tipo que se hacía llamar Fone. Kyo había vencido a K' en la pelea final, para total furia del muchacho de cabello gris, pero... quizás hubiese sido mejor perder...

Fone le indicó que entrara, con un gesto muy amplio y algo delicado para un hombre. Kyo se mantuvo alerta, examinando el lugar.

Un amplio salón alfombrado, con columnas aquí y allá, paredes de mármol impecable y brillante. Una exageradamente adornada cama en la parte más alejada. "¿Una cama?", se había preguntado totalmente extrañado.

Había cámaras dispuestas por todos lados, para televisar el duelo. No sería transmitido al mundo entero como antes, pero sí sería filmada, para agregarla a la colección de Fone, quizás.

- Empecemos de una vez - dijo Kyo, quería terminar con aquello lo antes posible e irse a casa.

- No tan rápido, Kusanagi... - la voz de Fone era seductora y suave, la sonrisa seguía pintada en el rubor de sus labios. El hombre se puso de pie para avanzar hacia él, encendiendo las cámaras en el camino. Un zumbido indicó que todos los aparatos empezaban a filmar. Un televisor se encendió en una esquina y Kyo pudo ver al resto de los peleadores en la pantalla, todos reunidos, observando el gran televisor donde su pelea sería presentada en forma exclusiva, sólo para ellos.

Fone tenía el cabello corto y desordenado, de un color rubio poco natural pero por el que cualquier quinceañera hubiese gritado. Su cuerpo estaba bien desarrollado. Incluso Kyo se veía como un muchacho a su lado. Alto, pero no fuera de lo común, usando ropas tan ceñidas que parecía imposible que pudiera moverse con ellas puestas. Una camisa larga ala Iori, pero desabrochada completamente. Pantalones de cuero negro, adornado con cadenas plateadas. Fuertes botas de altos tacos y mucho, mucho accesorio inservible. Pendientes, anillos y dijes. Kyo empezó a impacientarse.

- Así que realmente eres tan... kawaii, como dice la gente... -comentó Fone observándolo de arriba a abajo. Kyo frunció el ceño. ¿Esa era su forma de provocarlo? - Supongo que ya debes haberte hecho la idea de que me gustan las cosas bonitas - Fone hizo un gesto señalando la cama, los cuadros que adornaban las paredes, los adornos que estaban repartidos por todo el salón.

- Ja - se burló Kyo -. ¿Acaso piensas que accederé a formar parte de tu colección? Estás loco.

- ¿Colección? - repitió Fone simulando estar humillado -. Por favor, me ofendes, eso ya pasó de moda. Eso va más para tipos que no salen de sus viejos castillos donde tienen sirvientes que limpien y mantengan sus pertenencias. A mí me gustan las cosas hermosas porque son tan fáciles de destruir... y una vez hechas pedazos, disfruto de la sensación de pérdida que dejan en mi corazón. – Kyo parpadeó confundido, o Fone estaba hablando tonterías o estaba demente. En seguida Fone agregó -: Pero tengo otros planes para ti. Así que... empecemos.

Era lo que Kyo estaba esperando, se puso en guardia y esperó a que Fone atacara. Así al menos podría ver sus técnicas.

Una corriente de aire empezó a girar en la habitación, haciendo volar papeles y temblar los adornos y cuadros. Notó que era Fone quien producía eso. Sonrió arrogantemente. ¿Por qué todos atacaban con viento? Invocó a sus llamas, sus fieles flamas ardientes. Encendió una llama en su mano y la lanzó al suelo con todas sus fuerzas. La alfombra ardió y rápidamente, como si siguiera un camino trazado en gasolina, su Yamibarai se dirigió directamente hacia Fone. Él sonrió. Sus labios formaron la palabra "inútil". Luego, para sorpresa de Kyo, un viento horizontal sopló con tal fuerza que su fuego se apagó a medio camino. ¡Imposible! Aquel no era un fuego común, era su energía, ardiendo, no podía ser apagada con simple viento...

- Es mi turno... - Fone estaba de pie frente a él, altivo y erguido, rodeado de las corrientes que se hacían visibles al elevar junto consigo los papeles en un remolino de confusas formas. Bastó un movimiento de su mano para que el viento se lanzara contra Kyo, que rodó hacia un lado para intentar esquivarlo. Por el rabillo del ojo notó que, en la pantalla del televisor, los rostros de los demás peleadores indicaban peligro. Inconscientemente miró hacia atrás, pero no vio nada, nada más que el viento... y de pronto.

"¡¡¡Aahhhhhhhhh!!!"

Un enorme corte abrió la parte trasera de la chaqueta de Kyo, la sangre empezó a brotar y él cayó de rodillas, jadeando por el dolor. ¿Qué.... Qué había sido eso?

- Deadly Wind Blade - susurró Fone, sobresaltándolo. Estaba junto a él, hablándole al oído. Kyo se apartó con un salto, manteniéndose erguido a duras penas. Sentía como si hubiese recibido cien latigazos en su espalda.

- Kisama... - gruñó. Encendió su fuego una vez más y en un golpe tan rápido que Fone no fue capaz de evitar, golpeó su rostro con toda su fuerza, sumándole la explosión escarlata respectiva. Fone rodó hacia atrás, su viento se encargó de deshacerse de las llamas que trataron de encender su camisa.

- ¡Bien! Así me gusta, ¡con fuerza Kusanagi! Deja que todo tu lado maligno aflore y desee destruirme!

Aquello hizo que Kyo se detuviera en seco. ¿De qué demonios estaba hablando ese idiota?

Fone puso cara de no comprender qué le pasaba a Kyo, que se había quedado inmóvil.

- Oi, ¿nanda? {¿qué pasa?} – rió -. Anda, ¡atácame! No me vas a hacer venir en vano, ¿verdad? Si estoy aquí es por ti, me enviaron a ti. Así que no me desilusiones.

- ¿Pero qué tonterías estás diciendo? - murmuró Kyo con arrogancia, mirándolo de reojo -. ¿Buscarme a mí? ¿Con qué fin?

El joven rubio rió.

- Lo sabrás a su debido tiempo. Ahora... Sigamos...

Pronto quedó claro algo: Fone no era muy superior a Kyo pero tenía la completa ventaja. No por sus técnicas de pelea, sino por su habilidad con el viento. Tenia control absoluto sobre él, mantenía a Kyo a distancia y luego enviaba sus Wind Blade a cortar sus manos desnudas, su rostro, su ropa... El rostro de Kyo estaba manchado de sangre, y numerosos arañones adornaban sus mejillas. El fuego era inservible en ese momento. El viento simplemente lo apagaba.

En un momento de pausa, Kyo se deshizo de su desgarrada chaqueta blanca. Pero su camiseta negra, aquella adornada con una cruz, también mostraba los efectos del poder de Fone. La sangre corría de numerosas y profundas heridas de Kyo. El joven comenzaba a sentirse mareado.

- ¿Te rindes? - Fone sabía que Kyo iba a decir que no, pero le gustaba martirizarlo un poquito.

- Ni lo sueñes - fue la obvia respuesta -.Pelea como hombre, cobarde.

- Oh.... ¿Quieres decir, sin viento ni fuego? -rió Fone -. Ni lo sueñes... – remedó y con eso Kyo se volvió a ver rodeado de viento cortante y helado. Intentó cubrirse pero era realmente imposible. Su mente buscó posibilidades, modos de contraatacar, alguna trampa que pudiera usar en contra de Fone pero nada lo ayudaba... y comenzaba a sentirse demasiado débil... Si no se daba prisa, su cuerpo se rendiría antes que su voluntad.

Cerró los ojos con fuerza, encogiéndose sobre sí mismo, sintiendo los golpes de viento desgarrando su piel. Esperó unos segundos a que el primer remolino terminara, y en el intervalo entre este y el siguiente saltó hacia el aire. No fue tan alto como hubiese querido debido a las numerosas heridas que ya lo habían debilitado demasiado, pero al menos consiguió pasar por sobre el cortante viento helado. En el aire giró sobre sí mismo, lanzándose contra Fone, justo sobre su cabeza, en una ejecución perfecta de su R.E.D. Kick.

- ¡¿Qué?!

Algo lo había detenido, no alcanzó a golpear al rubio. Al mirar, vio que Fone había levantado sus brazos para bloquear su golpe.

- ¿Eso es todo lo que puedes hacer?

"¡Muy lento!" se gritó Kyo a sí mismo, furioso. La patada había sido tan lenta que Fone la vio venir. Debía intentar algo más. Ya estaba cerca de él y los ataques de viento no podrían hacerle demasiado daño.

Kyo arqueó su espalda hacia atrás, usando los brazos de Fone como impulso y dando una vuelta en al aire para caer delante de él, semiarrodillado en la alfombra. El rubio rió.

- ¿Te arrodillas para pedir pied...? – no pudo terminar de hablar porque en ese momento Kyo encendió sus llamas y saltó hacia él, hundiéndole su puño derecho a la altura del estómago, y luego lanzándose hacia arriba, su puño ascendiendo por el pecho desnudo de Fone y marcándolo con un rastro de fuego mientras gritaba:

- ¡ORIYA!

El rubio salió despedido hacia atrás, en llamas, mientras Kyo giraba sobre si mismo para caer suavemente de pie, el fuego de sus manos formando una espiral a su alrededor. Se inclinó hacia adelante, jadeando, sintiendo que debido al esfuerzo la herida en su espalda se había abierto aun más.

Fone empezó a ponerse de pie y, mientras acomodaba su cabello y camisa como si nada hubiese pasado, se burló:

- Ahora entiendo por qué aun no puedes deshacerte de Iori Yagami. No eres lo suficientemente hábil -. dijo como si fuera un hecho, limpiando la sangre de su pecho con la mano y luego lamiéndola, seductor.

Kyo lo escuchó hecho una furia pero sin decir nada. Lo estaba provocando pero no podía hacer nada. Tenía que aprovechar esos momentos de descanso para intentar recuperarse un poco.

- Eres un idiota, Kusanagi Kyo, si no peleas bien, si no das rienda suelta a tu lado oscuro, vas a morir en esta pelea, te lo aseguro. Tu cuerpo está agotado, tus ojos ya no ven bien. Dentro de poco te destrozaré con mi Wind, ¡a menos que me muestres tu verdadero poder!

"¿Qué poder?" murmuraba Kyo para si. "¡Esto es todo lo que tengo!"

- ¡Deja que tu lado oscuro se apodere de tu voluntad! ¡Es la única forma en que podrás vencerme! ¡Deséame la muerte! Ven y atácame, ¡ven y mátame!

- ¡Estás loco! – gritó Kyo, sin comprender la razón de las palabras de Fone.

- No, loco no – corrigió Fone con una leve sonrisa -. Ese es el verdadero poder de los Yagami y los Kusanagi. Iori Yagami ya lo descubrió tiempo atrás gracias a Orochi. Pero el poder aun está dormido en ti. Debes matar con la crueldad y frialdad de un Yagami. ¡Debes matarme!

- ¡No me interesa matarte, idiota!

Fone hizo un gesto de impaciencia.

- No... - rió, como si supiera mas que Kyo al respecto -. Todos queremos matar a alguien, está en la naturaleza de los hombres. Matar nos hace libres, reafirma nuestra existencia como individuos, como dueños de nuestro propio destino y deseo. Lo que tú no quieres es tener miedo a un futuro arrepentimiento. Tienes miedo del cargo de conciencia, ¡Kusanagi cobarde!

Kyo tragó saliva; se le hacía difícil seguir al rubio. Sus ojos empezaban a nublarse, y por momentos la voz de su oponente se convertía en un rumor ininteligible.

- No siento el menor deseo de matar a nadie - le aseguró, irguiéndose con las pocas fuerzas que le quedaban.

- Es lo que quieres creer. ¡Es una mentira! – insistió Fone.

Kyo no entendía qué pretendía ese demente. ¿Acaso quería que sintiera deseos de matarlo? ¿Era en serio? Si eso sucedía, realmente lo destruiría. ¿Quería morir o qué?

El rubio bajó la mirada un segundo.

- Si no puedo convencerte por las buenas... Entonces... tendrás que enfrentar las consecuencias.

Un golpe de viento hizo caer a Kyo sin que él pudiera hacer nada, ni siquiera lo había notado venir.

- Te mataré ahora mismo, ¡estás a mi merced! - amenazó Fone. Levantó sus manos invocando a su viento nuevamente y Kyo sintió que sus ojos se llenaban de lágrimas de dolor cuando un profundo corte le abrió ambas muñecas. Intentó moverse, pero el viento sobre él era como un peso inmovilizándolo.

La alfombra empezó a teñirse de rojo. Sus visión se nubló aun más. Vio el rostro sereno de Fone frente a él. Notó en el televisor que los demás peleadores se habían puesto de pie, horrorizados ante lo que veían. Algunos se alejaron, desapareciendo de la pantalla; de alguna forma supo que irían en su ayuda. Esa pelea estaba yendo demasiado lejos.

Fone siguió la dirección de la mirada de Kyo y sonrió. Al instante el televisor se apagó.

- No esperes que ellos logren hacer algo - dijo.

- No espero nada...

- Yo espero que enciendas tus flamas y me mates - murmuró Fone.

- No quiero matarte, ¡maldita sea!

Ante esto Fone definitivamente había perdido su paciencia.

- Cuando estés bajo tierra, iré donde tu triste novia, y la violaré, ¿me oyes? Tan dolorosamente que ni siquiera sentirá el viento desgarrando su cuerpo. La haré mil sanguinolentos pedazos. Y lo mismo con tus compañeros, con el rubio homosexual, y con tu alumno querido. Todos morirán en mis manos si no acabas conmigo... Así como cuando dudaste destruir a Orochi, pero al final lo hiciste, ¡así debes hacerlo también esta vez!

Kyo sonrió.

- Imbécil...

Había pasado mucho tiempo. La sangre que había perdido era demasiada. Estaba a punto de entrar en shock.

- Entonces antes de que mueras, ¡te mostraré lo que le haré a la perra de tu novia!

La camiseta negra de Kyo se deshizo desgarrada con el violento viento. Fone se llevó una mano al cinturón. Kyo no podía creer lo que pretendía hacer.

Se oyeron pasos precipitados, golpes en la puerta, y finalmente la pesada puerta se abrió. Eran los demás peleadores.

- ¡Kusanagi wo hanase! {¡Suéltalo!} - exclamó un enfurecido Terry Bogard. La mayoría estaban allí, sus amigos, los que habían peleado juntos en los anteriores torneos. Ryo... Robert... Shingo... Incluso K'... Pero bastó un movimiento de la mano de Fone para que el viento salvaje se encargara de ellos. Las puertas volvieron a su lugar con un sonido violento.

- No mueras aun... Kusanagi.

Kyo sintió, a pesar de su cuerpo entumecido, como toda su ropa era desgarrada. El viento frío lamió su piel desnuda y cubierta de sangre. Fone se arrodilló ante él, entre sus piernas, mientras abría el cierre de sus jeans y tiraba de él para dejar sus piernas semidesnudas.

- Kis... kisama.... - gruñó Kyo. Estaba echado de espaldas, inmovilizado, indefenso. Quería liberarse pero no podía. Con desesperación intentó apartar a Fone, resistirse, pero sus extremidades no respondían.

- Despierta tu poder oscuro y podrás destruirme - le aseguró Fone mientras miraba con lascivia aquellas partes de su cuerpo que debían ser privadas. Kyo hizo otro esfuerzo desesperado por liberarse, pero era inútil. Le lanzó una mirada asesina a Fone, pero se encontró con su expresión hambrienta, sus ojos oscurecidos por una expresión que rayaba la obscenidad. El rubio era como un animal salvaje, y Kyo comprendió que no tendría consideración con él.

Repentinamente, una fría sensación en la parte baja de su cuerpo lo hizo perder el aliento... para luego lanzar un grito de dolor. Era Fone, explorando su interior violentamente, apartando y ampliando un camino de por si estrecho. El rubio sonrió cuando encontró una resistencia en su camino, y su sonrisa se amplió aun más al darse cuenta de que Kyo jamás había tenido este tipo de experiencias con otro varón antes. Era como considerarlo...virgen... Río con maldad al sentirlo temblar.

- ¿Tienes miedo, Kusanagi? – murmuró, entrecerrando sus ojos maliciosamente -. Es tu primera vez, por lo que veo. Bien, te daré una experiencia que jamás olvidarás. ¡Será tan intensa que hasta la recordarás cuando te envíe al infierno!

Miedo, se repitió Kyo cerrando los ojos y dejando escapar un grito cuando los dedos de Fone penetraron en su piel. Podía sentir la humedad brotando de él, fría, resbalosa, haciendo que esos dedos que lo herían se sintieran más placenteros a cada momento que pasaba, mientras seguían entrado en él.

Fone no fue nada considerado, no tenía porqué serlo. Kyo se retorció de dolor, demasiado débil como para luchar mas.

- Nn... no lo hagas...

Los hambrientos dedos de Fone se frotaban contra su interior, excitándolo de la peor manera que puede existir. Cuando esto no fue suficiente, Fone aplicó sus largas uñas. Las clavó en su suave piel, apartándola y dejando al descubierto las partes más íntimas y sensibles de Kyo, luego retiró su mano para mostrarle la sangre brillante.

- ¡Imagina que es de tu novia!

Kyo jadeaba, ya no podía soportarlo más, si no era por la pérdida de sangre, sucumbiría al dolor que Fone tan cruelmente le estaba produciendo. Pero... se sentía tan débil... Sin embargo las cosas no habían terminado ahí, ni siquiera habían comenzado aun

- Yamero {Alto}.

Esa voz... Kyo abrió sus ojos, débilmente. Esa voz... La conocía... Y.. ¿por qué le producía una sensación de alivio, como si con su llegada todo fuera a estar bien?

- Yamero, temee {Detente, bastardo}.

Fone miró hacia el que hablaba, era una figura alta apoyada contra el muro que quedaba oculto en la sombra. Podía ver que estaba de brazos cruzados, observando fijamente con sus ojos rojos, fríos.

- Ah... Yagami... - sonrió el rubio irguiéndose y apartando los mechones rubios de sus ojos. Kyo oía sus palabras como algo lejano... Demasiado lejano... - Ya he llegado bastante lejos, ¿por qué no me vas a dejar terminar?

- ¡Lo estás matando , idiota! – la voz de Yagami resonó furiosa en la mente de Kyo.

- Esa era la idea, o mata, o muere... – fue la respuesta de Fone.

- Dije 'ya basta'. - La mano de Iori se cerró en el hombro de Fone, pero él no se movió. Cerró los ojos un segundo y luego miró al pelirrojo con expresión helada y amenazante.

- ¡Suéltame! Haré lo que quiera, ese fue nuestro trato: ¡despertaría el espíritu asesino de Kusanagi sin importar el modo!

"¿Un... Un trato...?", se repitió Kyo a sí mismo, volviéndose a duras penas para mirar a Iori.

- Y... Yagami... - dijo débilmente. ¿¡Cuántas veces Iori había proclamado que él era suyo, suyo y de nadie más!? ¿¡Cuántas veces lo había salvado debido a ese juramento!? Quizás Kyo se había habituado a ver llegar a Iori en el momento crítico. Le debía varias veces su vida, era cierto... Pero esta vez... esta vez todo había sido planeado por Iori.

Fone volvió sobre el. Iori se retiró unos pasos. Sus ojos brillaban al ver el enorme sufrimiento de su rival. Era como... Kyo sintió arder su rabia. ¡Era como si lo estuviera disfrutando...!

Fone continuaba con sus movimientos, esta vez fue él quien penetró a Kyo, no sus dedos. Había levantado las piernas de Kyo, alzando su cadera, y estaba sobre él, haciendo que el joven arqueara la espalda rozando con su miembro las heridas que anteriormente había hecho en su interior. El dolor, a pesar del entumecimiento de su cuerpo, se sentía como dolorosas y angustiantes punzadas.

Con cada empujón de Fone, Kyo gemía. Dejaba escapar un corto y débil "aah" que ya no podía contener más. Al rubio pareció complacerle esto y, bruscamente, salió de él para hacerlo volverse, obligándolo a arrodillarse, levantando sus caderas para poder poseerlo con más comodidad.

Kyo escondió el rostro contra sus brazos, llorando. Sí, estaba llorando, no como un niño, sino de rabia y dolor. Las lágrimas corrían con cada gemido y jadeo. El ritmo de Fone se aceleró aun más ahora que el rubio estaba próximo al clímax, sin embargo se detuvo unos segundos, para calmarse, y luego volvió a comenzar, para hacer que su placer se extendiera aun más.

Entre lágrimas y sangre, Kyo levantó la mirada hacia Iori, que observaba aun. El joven hizo un movimiento con la cabeza, rogándole en silencio al pelirrojo, para que lo ayudara. No podía soportarlo más. Fone no notaba nada, tan sumido estaba en su propia satisfacción y placer. Sus manos sujetaban a Kyo por la cintura, sus dedos clavándose en los cortes que le había producido con el viento.

Continuó con su mirada empañada en el pelirrojo, se sorprendió al notar la expresión dolida de Iori... ¡¿pero por qué demonios no hacía nada?! ¡¿Por qué se quedaba de pie allí sin ayudarlo?!

- T... tasukete... kure... {ayudame, por favor} – gimió en voz baja y ahogada -. Yagami...

El pelirrojo parpadeó, su expresión de dolor o compasión o lo que fuera, era más clara que nunca. Pero se limitó a negar con la cabeza.

- Tú eres el único que puede acabar con esto, Kyo – murmuró y apartó los ojos cuando Fone obligó a Kyo a tenderse de espaldas de nuevo. Sentándose a horcajadas sobre él, obligándole a recibirlo en su boca.

El joven sintió que se ahogaba, y gimió. Las lágrimas continuaron cayendo, mezclándose con la humedad del rubio que sonreía con maldad.

- Ahhh... Kusanagi... que bien lo haces – dijo el rubio, haciendo presión contra sus labios. Hubiera continuado así, hasta que Kyo realmente se ahogara, pero el pelirrojo intervino, sujetándolo de un hombro y apartándolo. Fone pareció furioso de que lo interrumpieran, y, como si no tuviera más conciencia que para satisfacer sus deseos, se lanzó nuevamente sobre Kyo.

El joven observó a Yagami detrás de Fone, esperando que se deshiciera de él, pero no hizo nada más. "Maldito seas, Yagami. ¡MALDITO SEAS!" gritó en su interior, justo cuando veía con terror como Fone volvía a ponerse sobre él.

Aun por encima del odio, repulsión y rencor que sentía por el rubio, el odio hacia Yagami lo superó con creces. ¡Todo era su culpa! ¡Era su plan, y ahora no hacía nada...! ¡Jamás le perdonaría aquello, jamás!

El fuego inflamó sus venas, las llamas brotaron de sus manos, encendieron su sangre, que continuaba brotando de sus muñecas. El viento a su alrededor se detuvo y Kyo, con un esfuerzo que sintió le reventaría el corazón, golpeó a Fone a ambos lados de la cabeza, produciendo una explosión escarlata que retumbó en todo el salón. Kyo sintió claramente como los huesos de su cráneo se quebraban, y recibió la sangre de Fone en su rostro, mezclándose con la suya... Cálida y espesa.. Repugnante.

El cuerpo súbitamente inerte del rubio cayó hacia un lado y Kyo lo apartó con un golpe. Un último golpe que se llevó toda su fuerza.

Sonidos en la puerta lo sobresaltaron, pero ya no importaba quienes eran... Sus brazos cayeron a su lado, el fuego se apagó.

¿Era eso? ¿Ese era su lado oscuro? Había matado a una persona a sangre fría, y ahora...

Yagami.

- Eres un... - jadeó Kyo. El dolor lo hizo estremecerse, poco a poco empezaba a sentir la realidad de su cuerpo violado, agonizante.

Iori sólo lo observaba con sus ojos rojos inexpresivos mientras se le acercaba. Kyo tosió sangre y sintió que se ahogaba en ella. Un espasmo lo recorrió, un dolor que parecía provenir de todo su cuerpo al mismo tiempo, ardiendo en su interior.

El pelirrojo estaba a su lado, de rodillas. Posó sus manos en sus hombros y lo ayudó a sentarse, sosteniéndolo firmemente, atrayéndolo hacia sí con el menor movimiento posible, y alejándolo del cuerpo de Fone, que yacía a apenas centímetros de ellos, rezumando sangre espesa entre los trozos de hueso y carne.

- Maldito... ¿Tú también?... - gruñó Kyo, escupiendo la sangre, viendo como Yagami se llevaba una mano a los botones de su camisa.

- Cállate - ordenó Iori. Se sacó la chaqueta negra mientras los golpes en la puerta se intensificaban. Luego se sacó la larga camisa blanca, dejando ver su torso perfecto y desnudo. Kyo se estremeció, aterrorizado al imaginar al pelirrojo haciendo lo mismo que Fone.

Sentía que sus llamas volverían a brotar y esta vez los consumirían a ambos si es que el pelirrojo se atrevía a hacer eso. Se estremeció violentamente, sus labios temblaron. Oh, dios... ¡tenía miedo!

Sin embargo, cuando Iori se inclinó sobre él fue sólo para cubrirlo con su camisa. Lo cubrió gentilmente, rompiendo las mangas para improvisar vendajes y cubrir las profundas heridas en sus muñecas.

- No vas a morir – susurró el pelirrojo -. No permitiré que mueras tan fácilmente.

Kyo estaba sin habla, Iori lo atrajo aun más hacia sí, y por primera vez en aquellos intensos minutos, Kyo notó el frío que hacía ahora que Fone no estaba sobre él. El ambiente era helado y él estaba desnudo. O casi. En ese momento la camisa de Yagami, y los brazos de Yagami, lo abrigaban y le daban algo de calor.

La puerta se abrió con un golpe. Pasos apresurados, luego silencio.

- Tranquilo... - era la voz de Iori en su oído, pero la oscuridad lo había rodeado. Los que habían entrado, de seguro el resto de peleadores, murmuraban entre sí al ver la cantidad de sangre salpicada en el suelo, y el cuerpo del rubio, con la cabeza destrozada.

- Yagami, ¡¿por qué...?! – fue lo primero que preguntaron. Era obvio para ellos que el culpable de esa muerte era el pelirrojo. Iori no lo negó, sólo rió apagadamente mientras observaba al inconsciente Kyo que sostenía.

- Quiso matar a Kusanagi, sabiendo que sólo yo tengo el derecho de acabar con él – respondió con una sonrisa maligna -. Eso es para que sepan lo que sucede cuando se meten con las cosas que me pertenecen. ¿Entendieron?

Los demás asintieron, las palabras de Yagami eran incomprensibles, considerando que mientras las pronunciaba abrazaba a Kyo con un gesto demasiado protector.

Continúa...

Capítulo 3: Cambios       Volver a Shades of Flames

The King of Fighters y sus personajes pertenecen a SNK
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Noviembre 2000