Fanfic por MiauNeko

Lost Memories

Capítulo 8
Sayonara wa Mirai no Hajimari
[Un Adiós es el Comienzo del Mañana]

La oficina estaba templada, el ambiente ahí dentro era denso y cargado de odio. Se encontraba en lo alto de un edificio en el centro de la ciudad. Las paredes de vidrio de la construcción dejaban ver claramente como la nieve había dejado de caer para dar paso a los cálidos rayos del sol, que anunciaban la Primavera acercándose.

Saisyu y el jefe del clan Kusanagi estaban sentados a un lado, junto con los miembros más destacados del clan. Frente a ellos se encontraban los Yagami. Entre ellos el padre de Iori.

- Ya has visto a lo que llegó el idiota de tu hijo, Yagami - gruñó el líder Kusanagi. Saisyu miraba el suelo, sin querer intervenir mucho, después de todo, era Kyo el culpable de esa reunión tan precipitada.

- Pues ese mocoso de ustedes tampoco se queda atrás.

Habían pasado varios meses desde el accidente. Al comienzo ninguno de los clanes había notado que los dos muchachos estaban intimando más de lo que deberían. Los clanes ya no tenían derecho de intervenir en la vida de los futuros líderes, pero Iori y Kyo habían llegado ya a un límite prohibido, así se los había hecho saber el joven rubio, actual lider del Hero Team.

- Esperábamos que Iori recobrara por si mismo la memoria, pero al parecer la felicidad en la que vive está impidiendo eso - comunicó otro de los Yagami.

- Y el odio que con tanto trabajo despertamos en Kyo se ha apagado también - dijo el líder Kusanagi.

Intercambiaron una mirada de maliciosa complicidad.

- Tenemos la forma de volver todo a la normalidad.

Ambos grupos asintieron. Todos sabían de que se trataba.

- Hagámoslo.

Maldita fuera la hora en que ambos jóvenes nacieron para ser herederos de sus clanes, pensaban los líderes. De no haber sido así, la solución más simple ante esta humillación hacia sus familias hubiera sido la muerte, pero no estaban dispuestos a perder a los más fuertes miembros de sus respectivas familias.

Todos sabían eso, era la única razón por la que los Kusanagi y los Yagami aceptaron trabajar juntos esa vez.

Irónico. Trabajar juntos para separar a los únicos que eran capaces de acabar de una vez por todas con la rivalidad que se remontaba a siglos atrás.

* * * *

Algunas semanas pasaron después del incidente. Ninguno de los dos volvió a hablar al respecto. Algunas noches, mientras dormían en la cama que compartían, Iori abrazaba a Kyo con cariño y Kyo se acurrucaba contra él, dejando que el pelirrojo lo besara y acariciara.

Sabía que ya no intentaría ir más allá, era un acuerdo sin palabras.

Además, Kyo adoraba esas manos fuertes y suaves acariciándolo durante las noches, y esos labios buscando los suyos con pasión.

Nunca se hubiera imaginado dejándose tocar de ese modo por otro hombre. A veces le asustaba el ser considerado homosexual, pero la verdad era que no se sentía como uno. No le atraían los hombres, es más, le desagradaban los juegos como el de Benimaru. Pero era diferente con Iori. Le gustaba Iori, porque era Iori. No sentía pasión por él, pero le gustaba tenerlo cerca.

Era suficiente. Con eso se sentía completamente feliz.

* * * *

Una mañana a finales de invierno en que Iori se encontraba solo, llamaron a la puerta. Usualmente era Kyo quien abría, pero como él había vuelto a retomar sus clases, Iori fue a atender. Un cartero vestido de pulcro azul marino le sonrió y le entregó un paquete a su nombre. Extraño, se dijo Iori. ¿Quién podía saber que él estaba viviendo allí? ¿O tal vez era una broma de Kyo?

El paquete no tenía remitente, y cuando lo abrió se dio cuenta de que era una cinta de video, etiquetada como "King of Fighters'XX . Kusanagi Kyo vs. Fone. Final Round."

Iori parpadeó extrañado. Se preguntó si debía esperar a que el joven regresara para ver el video, pero no pudo evitar sentir curiosidad por ver cómo peleaba Kyo. Introdujo la cinta en el VHS y encendió el televisor. Se quedó de pie, allí, mientras observaba una mala filmación de Kyo entrando a un amplio salón donde un joven rubio lo esperaba. Lo primero que notó Iori fue la expresión del rostro de su amigo. Ese no parecía ser el Kyo que conocía. Era demasiado amargo, como si odiara cada segundo que pasaba en ese lugar. Vestía de blanco, negro y jeans celestes. Se veía agresivo, parecía un chico rebelde y malo. Iori nunca había visto a Kyo vestir así, ni tener esa expresión. La cinta avanzó, vio cómo el rubio, debía ser Fone, atacaba y golpeaba a Kyo, que invocaba a sus llamas anaranjadas. A la vista de esto, Iori se inclinó hacia adelante, llevándose una mano a la cabeza y entrecerrando los ojos. Ver el fuego brotar espontáneamente de las manos desnudas de Kyo le parecía increíble, como si no fuese realmente él.

- Kyo... – llamó, como si decir su nombre pudiera ayudar en algo.

Unos minutos más y vio que Kyo no podía hacer nada contra Fone, oyó lo que decían pero no le daba sentido a las palabras. Despertar el odio... Matar...

De pronto, Kyo cayó, la sangre corría de sus brazos y sus muñecas abiertas y él no se podía mover. Fone empezó a... Iori cerró los ojos, angustiado. El video mostraba cruelmente cómo Fone violaba a Kyo mientras este yacía inmovilizado en una poza de su propia sangre. No fue una vez, sino varias. Y cada una más violenta que la anterior.

El rostro de Kyo tenía la expresión que vio aquella noche en que intentó hacerle el amor. Y de pronto lo oyó, claramente, a través de la bruma de lágrimas y el agudo dolor en su cabeza.

- Yamero, temee. Lo estás matando.

Y cuando vio a la alta figura aparecer en la pantalla ya sabía de quien se trataba, escuchó las palabras pero no vio las imágenes. Había caído de rodillas, su cabeza daba vueltas, era como si fuera a estallar en ese mismo momento.

Las imágenes lo golpeaban, parpadeando en su mente, mezclándose con sus recuerdos más recientes.

Kyo, el fuego, matarlo, la rivalidad... Kimi ga suki...

- No... No quiero... kono omoi... {estos recuerdos} - gimió Iori, lágrimas de dolor cayendo inevitables por sus mejillas -. Kyo... Kyo...

Levantó la mirada hacia la pantalla. El rostro de Kyo... lleno de dolor y odio... Y él... ¡no hacía nada! Observaba como Fone continuaba jugando con Kyo... Hiriéndolo de tal forma que jamás volviera a poder experimentar el placer en toda su intensidad... Y él, Iori Yagami, sólo observaba con una sonrisa de lujuria en su rostro.

- no... No... ¡NO!

Pero era imposible negarse a la oleada de recuerdos, en su mente se extendió toda su vida, como si alguien hubiese descorrido una cortina que lo cubría todo. Y ahí estaba de nuevo...

Se puso de pie. El dolor se disipó.

Apagó el televisor. Dio una última mirada a su alrededor. Al sillón donde habían conversando durante las noches, los libros que Kyo había estado repasando con su ayuda para aprobar un examen de admisión a la universidad, la novela de ficción que ambos leían a la vez y en la que Kyo iba cien páginas por detrás de él...

Puras tonterías.

Sonrió para sí, con crueldad.

- Al fin he vuelto por ti, Kusanagi - rió y agregó en voz baja y cargada de furia -. Te arrepentirás por haberme engañado de este modo, bastardo.

* * * *

Era tarde cuando Kyo llegó de clases. Entró sin ánimos, se veía cansado. Se limitó a lanzar su bolso en el sillón y comenzó a sacarse el abrigo.

- Oi, Iori - dijo en voz alta, asomándose en la cocina para ver si el pelirrojo estaba allí. Como no lo vio, siguió en dirección a la habitación -. ¿Recuerdas esas fórmulas que me enseñaste anoche? - Kyo rió suavemente. - Fue justo lo que me preguntaron... Creo que esta vez si voy a aprobar... ¿Iori?

En la habitación no había nadie tampoco. Ni en el baño, ni en el balcón. Kyo se volvió, preocupado. Quizás había salido a dar un paseo, se dijo; pero era extraño, porque el pelirrojo no salía a la calle sin él, o sin avisarle antes. Un mal presentimiento le dijo que sería mejor ir a buscarlo.

Tomaba su abrigo de nuevo cuando algo llamó su atención. Un sobre desgarrado, en el suelo, cerca del televisor. Fue hacia él, no sabía porqué pero su corazón latía violentamente. Leyó el destinatario: "Iori Yagami"... pero la dirección era la de su departamento. Sólo entonces notó que el VHS estaba encendido, y que una caja vacía de video estaba junto a los controles. Con un dedo inseguro encendió el televisor. El video estaba en stop. Rebobinó unos segundos y se obligó a presionar play...

Fone.

El joven se llevó una mano a los labios, sintiendo violentas náuseas al ver las imágenes del video. Sí, era el rubio que recordaba, estaban peleando, y él llevaba las de perder. No utilizaba su fuego, y recibía todos los ataques de Fone. Su ropa estaba desgarrada, al igual que su piel que poco a poco se iba cubriendo de sangre. Parpadeó. Nunca había visto una grabación de ese encuentro. ¿Cómo había llegado a manos de Iori?

Miraba fijamente la pantalla, no podía dejar de hacerlo. Su mente le decía qué sucedería apenas unos segundos antes de ver la imagen en el televisor. Sus labios se movieron imperceptiblemente cuando comprendió las palabras de Iori. "Temo recordar..."

Había caído. Estaba herido de muerte, y Fone aprovecharía la situación.

Inconscientemente Kyo tocó las cicatrices de los cortes en sus muñecas, al tiempo que en la pantalla Fone comenzaba con sus juegos violentos y sádicos. Empezó a temblar. Pero no terminó allí...

Estaba tan sorprendido que ni siquiera le bajó el volumen al televisor. Oír la voz de Fone diciéndole que despertara su lado oscuro, y oír sus propios gemidos fue la peor manera de recordar. O eso pensó. Hasta que apareció el pelirrojo en la pantalla.

- Yagami...

Nada. Iori no hizo nada. Al contrario, dejó en claro que él había sido quien le encargó a Fone despertar su verdadero poder a cualquier costo. Y Yagami simplemente observaba como si lo que sucedía frente a sus ojos fuera algo de todos los días. Kyo se escuchó a sí mismo rogar, rebajarse y rogarle a Yagami que detuviera todo...

- Tú puedes detenerlo - fue la respuesta de Iori -. Con el poder que duerme en ti...

Y entonces sucedió. Mató a Fone con un sólo golpe...

Kyo no quiso ver más. Apagó el video, lo sacó del VHS y lo lanzó al otro lado de la habitación. Estaba temblando de pies a cabeza, cerró los ojos un segundo y se apoyó en el sillón, mareado. Retiró la mano al instante, como si algo lo hubiese quemado. Ese sillón... Se imaginó a Iori allí, observándolo con sus ojos rojos preocupados, preguntándole "¿Doushita no? {¿Qué pasa?}" suavemente mientras se ponía de pie para ayudarlo.

- ¡Ahhhh, kisama!

Descargó un golpe contra el mueble, que se sacudió antes de estallar en llamas. Lo observó arder, jadeante. Y lentamente la imagen de Iori se desvaneció para dar paso a la silueta que conocía bien. La luna creciente en su espalda, el cabello rojo sacudiéndose con la risa cruel.

Fue como en los viejos tiempos. La rabia, la humillación, todo lo embargó de golpe. Se odió a si mismo por haber llegado a ese grado de intimidad con el pelirrojo. Quizás había sido una persona ingenua mientras no recordara, ¡pero continuaba siendo Yagami! Kyo no concebía cómo había sido capaz de acogerlo en su casa. De preocuparse por él. De dormir con él... ¡De quererlo!

Jamás le perdonaría el no haberlo ayudado con Fone. ¡Lo mataría porque él tenía la culpa de todo!

Apenas lo viera, se dijo, lo destruiría, sin pensarlo, sin meditarlo, sólo lo haría. Iori había conseguido despertar su poder oscuro por medio de Fone. Ahora tendría que enfrentar las consecuencias.

Continúa...

Capítulo 9: Yakusoku da. Uso da.       Volver a Shades of Flames

The King of Fighters y sus personajes pertenecen a SNK
Lost Memories pertence a MiauNeko &
Shades of [Flames]... and [Passion]
Noviembre 2000