Fanfic por MiauNeko

~ Dark Crimson, Forbidden Fantasies ~

 

Capítulo 15.- Precio de un Capricho

Tsukiyo y Alex esperaban de pie en el estacionamiento, al lado del automóvil. La muchacha rubia había dejado su bolso sobre el vehículo, y Alex hizo lo mismo con el gato. Esperaron lo que les pareció un largo rato y finalmente vieron aparecer a Iori y Kyo. Iori caminaba detrás del joven Kusanagi, con una expresión oscura y extraña en su rostro, mirando el suelo, como si quisiera evitar encontrarse con las miradas de Tsukiyo y Alex. Kyo también se veía algo extraño. Le sonrió a Alex, y luego se detuvo, mirando el automóvil.

- ¿Pasa algo malo? - preguntó el rubio. Kyo negó con la cabeza. Iori subía al vehículo y les abrió las puertas. Tsukiyo saltó en el asiento trasero, arrastrando al gato y el bolso consigo. Alex esperó a que Kyo subiera adelante, y luego se sentó al lado de la muchacha rubia. Iori esperaba, y observó a Alex durante un segundo en el espejo retrovisor. Fue sólo un momento, pero el ninja lo notó, y miró por la ventana, incómodo. ¿Qué pensaría de él ese Yagami? ¿Lo despreciaría como hacía con todos los sirvientes? ¿O esa mirada tenía un significado oculto? - Yagami-san - dijo de pronto. El pelirrojo volvió a mirarlo por el espejo -. ¿Podría llevarme hasta la avenida? Luego seguiré adelante solo.

Kyo se volvió hacia él, como si quisiese saber qué pretendía. Alex le sonrió levemente, para tranquilizarlo.

- Vine en moto - explicó suavemente, como si hablara con un niño pequeño -. No voy a dejarla estacionada allá, ¿verdad?

- Puedes recogerla después - dijo Iori secamente, sobresaltando a Kyo, que no esperaba más intervención que un movimiento de cabeza de su parte.

El joven rubio frunció el ceño.

- No, lo haré ahora - dijo firmemente.

Iori lanzó una risa burlona, y se encogió de hombros mientras el automóvil empezaba a salir del estacionamiento. Empezó a cobrar velocidad incluso antes de dejar la zona del edificio. A través de las ventanillas se podía ver la nieve que salía violentamente apartada por las ruedas del vehículo. Tsukiyo había sido empujada hacia atrás debido a la brusca aceleración, y en ese momento hacía una graciosa mueca, lista para lanzarle el gato sobre la cabeza al pelirrojo. Alex se sostuvo del asiento delantero, donde Kyo se encontraba, y miró los ojos rojos de Iori en el espejo retrovisor. Él le devolvió la mirada durante un segundo antes de tomar una cerrada curva que lanzó a Kyo contra él, y a Alex casi contra la muchacha rubia.

- Deténgase, por favor - dijo Alex fríamente, al ver que Yagami tomaba la avenida donde se encontraba la moto y no parecía estar dispuesto a bajar la velocidad.

La calle estaba desierta, totalmente vacía. La nieve se había acumulado en las aceras y el asfalto, cubriéndolo todo de un puro blanco.

- For God’s sake, Iori, slower! {Por dios, Iori, ¡más lento!} - exclamó Tsukiyo, asustada al ver la velocidad a la que iban en ese barrio residencial de calles estrechas. La muchacha se sujetó del asiento frente a ella, y tiró para poder acercarse al pelirrojo, que sostenía el volante con su mano derecha mientras su mano izquierda sostenía a Kyo contra él. Tsukiyo creyó ver las mejillas sonrojadas del joven Kusanagi, pero no dijo nada, el asunto era con Iori en ese momento -. Can you please go slower, you fool?! {¿Puedes ir más lento, por favor, idiota?} - gritó, una cadencia de palabras en inglés a las que Iori respondió hundiendo aun más el acelerador -. You, crazy! - insistió Tsukiyo, viendo que sus gritos no solucionarían nada y que, al contrario, empeoraban las cosas.

- Yagami-san - una voz fría se oyó en el interior del vehículo, por sobre el rumor del motor y los gritos de la muchacha -. Onegai shimasu {Por favor}.

Kyo oía a Alex, y no le gustaba para nada la frialdad y seriedad de su voz. Siempre había sido educado y respetuoso, pero la forma en que trataba a Iori en ese momento tenía un ligero dejo de sarcasmo. Un leve aire de amenaza. El joven intentó incorporarse, pero la mano de Iori no le permitió moverse. La velocidad no disminuyó, los postes de luz y los árboles adornados con luces navideñas pasaban raudos por las ventanillas... Aquello comenzaba a hacerse embriagante.

Iori mantenía la mirada fija en el frente ahora, como si desafiara a Alex con una actitud de "si no me detengo, ¿qué vas a hacer?". No podía evitarlo, le molestaba la seguridad con que actuaba ese muchacho, como si supiera exactamente lo que tenía y quería hacer. Eso, sumado a la familiaridad con que trataba a Kyo, exasperaba al pelirrojo. El ninja parecía tan frío, con el autocontrol que caracterizaba a los de su rango, que Iori deseaba hacerlo perder los estribos. Quería que Kyo viera cómo su sirviente se desesperaba por una tontería. Pensando así, aceleró aun más.

- Yagami-san - fue una última amenaza velada por una semisonrisa antes de que una ráfaga de aire helado invadiera el vehículo. Tsukiyo, al darse cuenta que la puerta del lado de Alex estaba totalmente abierta lanzó una exclamación. Kyo cerró los ojos, sabía que Alex haría algo así. Luchó por liberarse del pelirrojo pero no tuvo éxito.

- ¡Alex! - exclamó, sin poder volverse a mirarlo. Iori sintió los movimientos de Kyo pero lo sujetó con más fuerza mientras miraba por el espejo lateral. El ninja estaba en el borde mismo del asiento, medio cuerpo fuera del vehículo, su cabello rubio sacudiéndose con el viento, y sus ojos verdes brillando furiosos. Sin embargo su rostro parecía calmado. Vio que movía los labios, pero no oyó nada. No disminuyó la velocidad.

- No te atreverás, gaijin - murmuró para sí.

- Sí lo hará - habló Kyo, levantando sus ojos hacia Iori -. Detente, Yagami.

No hubo cambio en la velocidad. Iori continuaba mirando el espejo, Kyo hizo lo mismo con algo de esfuerzo.

- No lo hará - repitió Iori burlón, lanzando una mirada al velocímetro, que marcaba más de cien kilómetros por hora.

- He’s gonna kill himself {Se va a matar}, Iori - murmuró Tsukiyo. Se veía asustada.

- Tus sirvientes son unos cobardes, Kusanagi - gruñó el pelirrojo -. Te lo demostraré.

Kyo se retorció, liberándose finalmente de la mano de Iori. Se incorporó y negó con la cabeza.

- ¡No lo entiendes! ¡No es un sirviente, es Alex! - exclamó, y justo en ese momento oyeron el agudo grito de Tsukiyo. En una milésima de segundo los ojos de Iori se dirigieron al espejo lateral para alcanzar a ver una sombra negra cayendo por el lado del vehículo, y de pronto una sacudida remeció a los tres jóvenes que se encontraban adentro. La muchacha gritó de nuevo, segura de que una de las ruedas había pasado por encima del cuerpo del delicado ninja.

Iori no podía creer que en verdad lo hubiese hecho. ¡Ese estúpido muchacho había saltado del vehículo en pleno movimiento!

- Shimatta {Maldición} - gruñó al sentir como perdía el control del vehículo. Frenó, pero la nieve causó que las ruedas patinaran y el vehículo empezó a girar sobre sí mismo, a una velocidad estremecedora. El pelirrojo sujetó con fuerza el volante, tratando de enderezar el automóvil y hacerlo salir de ese vórtice que la velocidad había creado. Cuando lo consiguió, sintieron otra sacudida, y luego quietud.

El vehículo había quedado con la parte posterior sobre la acera, mientras la parte delantera había dado contra un montón de nieve acumulada. Sintiendo su corazón acelerado y la adrenalina corriendo por todo su cuerpo, Iori apoyó la frente en el volante, sin poder creer que realmente había sucedido eso. En seguida se volvió y no vio a nadie a su lado. La puerta del lado del pasajero estaba abierta. Frenético, trató de recordar si Kyo había llevado puesto el cinturón de seguridad. No... Lo había olvidado.

- ¡Kyo! - el pelirrojo buscó al otro joven con la mirada. La puerta abierta, la nieve revuelta... Salió bruscamente, e iba a recorrer todo el trayecto en que había perdido el control para buscarlo, cuando lo vio, de pie en medio del camino. El viento helado de la mañana haciendo ondular su cabello castaño. Le daba la espalda, y miraba el horizonte, donde la calle parecía terminar. Se le acercó, y luego miró en la misma dirección. Frunció el ceño.

Frente a ellos se dibujaba una silueta, contra la luz clara del cielo. Una figura delgada y delicada, sentada en una moto cuyo sonido podían escuchar desde allí. Era el ninja, observándolos a ambos fijamente, el cuchillo en su mano derecha, apoyando la aguda hoja en su mejilla. Lentamente una sonrisa apareció en sus labios, mientras su cabello casi dorado se sacudía con el viento. Alejó el cuchillo de su rostro y señaló el vehículo, mientras se apoyaba indolentemente en el manubrio de la moto.

Iori siguió la dirección que señalaba, y vio la razón por la que había perdido el control de su auto. La rueda trasera derecha estaba totalmente abierta, claramente cortada con un cuchillo. Un cuchillo, repitió, y se volvió bruscamente hacia el ninja, que comenzaba a acercarse con la moto hasta detenerse frente a Kyo.

- Sube - le dijo con una sonrisa al joven Kusanagi, mientras un brillo juguetón iluminaba sus ojos cuando le dirigió una mirada a Iori -. Nos adelantaremos, Yagami-san - dijo suavemente haciendo una inclinación de cabeza. Kyo subió tras él, divertido ante la situación. Estaba seguro de que el comportamiento de Alex había sorprendido profundamente al pelirrojo... Y al mismo tiempo temía que su amigo terminara ardiendo en llamas púrpura. Sin embargo subió tras Alex y abrazó su esbelta cintura, apoyándose en su hombro y cerrando los ojos, para sentir el brusco tirón de la moto al arrancar. Se sentía cansado, y humillado de haber estado a merced de Iori segundos atrás, que con una sola mano evitó que él se moviera.

No quería ver al pelirrojo, no quería sentir sus ojos sobre él y recordar lo débil que estaba ahora... Y pensar en lo débil que estaría en unos días más.

- ¿A dónde, Kyo? - preguntó Alex, volviéndose para que el joven pudiera escucharlo.

Kyo sudó una gota.

- ¿En verdad no lo sabes? - preguntó, perplejo, parpadeando sin poder creerlo -. ¿Hiciste todo ese escándalo y no sabías ni siquiera a dónde nos dirigíamos? - Kyo bajó la mirada y empezó a reír.

Alex sonrió, feliz de que Kyo riera. Siguió yendo en línea recta, esperando la respuesta, que no llegó.

- ¿Kyo? - preguntó, deteniéndose alarmado. Estacionó la moto en una esquina y se volvió hacia su amigo, que descansaba contra su espalda -. ¿Kyo? - volvió a llamar, al ver que el joven no respondía. Lo sujetó de los hombros, y lo obligó a incorporarse. El joven estaba con los ojos cerrados y los labios entreabiertos. Temblaba.

- Taihen samui {Hace mucho frío}, Alex - murmuró.

El rubio se alarmó. Y al instante se maldijo en silencio. ¿Pero qué pretendía? ¿Por qué había obligado a Kyo a ir con él, y exponerlo al viento helado? Kyo no estaba bien, dios santo... ¿Por qué lo había hecho?

- Perdóname - murmuró, sacándose el sweater y envolviendo a Kyo con él, abrazándolo para darle algo de calor. Sus ojos verdes miraron alrededor, mientras continuaba reprochándose el haber actuado de ese modo tan impulsivo. El haber querido imponerse sobre Yagami era una cosa, pero llevar a Kyo con él... ¡era tan egoísta! Lo hizo porque quería apartarlo de Iori... Pero...

Kyo empezó a toser suavemente, y lo estrechó con fuerza, mirando la calle desierta, esperando ver aparecer el vehículo en cualquier momento. Kyo debía estar en un lugar cálido, y no a la intemperie.

- Dese prisa, Yagami-san... - murmuró, sintiéndose culpable, mientras abrazaba aun más a Kyo.

* * *

- Damn {Maldición} - Tsukiyo esperaba a que Iori terminara de cambiar el neumático inservible, y mientras tanto jugaba con el gato, que en ese momento le había arañado su dedo índice. Lo dejó caer en la nieve y se acercó al pelirrojo, que forcejeaba con el vehículo -. Need help? {¿Necesitas ayuda?} - preguntó dulcemente, él no respondió -. Iori? - insistió ella, tocándole levemente el hombro.

Una mano apartó la suya violentamente, y ella retrocedió sobresaltada. Inconscientemente se puso en guardia, como si alguien la hubiera atacado, pero sólo se trataba de Iori. El pelirrojo estaba de rodillas en la nieve, y jadeaba.

- Are you alright...? {¿Estás bien?} - preguntó ella, acercándose despacio.

- No... - oyó decir en un jadeo -, back off {retrocede}...

Iori cerró los ojos, estremeciéndose. De pronto el dolor se había vuelto insoportable. No era el dolor común que lo había acompañado durante toda su vida... Era diferente. Era más agudo, le producía una angustia indescriptible... Una desesperación...

¿Qué era aquello? No era el dolor debido a la maldición de su sangre. Esto era otra cosa... Era...

- Maldita sea, Kyo... - murmuró, llevándose una mano al pecho y empezando a toser. La nieve frente a él se salpicó de rojo. Era Kyo... Era su energía en Kyo lo que sentía en ese momento. Había dado un poco de su fuerza para aliviar el dolor del joven, y a cambio había establecido un débil lazo que, a pesar de todo, lo uniría a Kyo hasta que los rastros de su energía fueran consumidos.

El dolor... Dejó de hacerle caso. No era su dolor. No debía importarle porque no era real, no le haría daño... Pero... La angustia y el miedo. ¿Eso era lo que Kyo sentía? ¿Eso?

Yagami...

Levantó la cabeza. ¿Lo llamaba...?

- K... Kyo... - murmuró. Sacudió la cabeza. Nunca había compartido su energía con nadie, ¡nadie! Esta experiencia era totalmente nueva para él. ¿Qué significaba? El dolor, el miedo, la desesperación, Kyo llamándolo... Kyo... Sufriendo...

Gruñó apagadamente, lanzando un golpe contra la rueda que tenía frente a él y obligándola a quedarse en su lugar. Precipitadamente la aseguró, y con un gesto le indicó a Tsukiyo que subiera al vehículo mientras él lanzaba las herramientas en el compartimiento trasero del auto.

Iba a dirigirse a su asiento cuando recordó algo. Miró a todos lados... y siguió con la mirada unas diminutas huellas que indicaban el camino que había seguido el gato de Kyo. Lo atrapó cuando pasó a su lado, murmurando para sí que era tan molesto como su amo.

Sin consideración lo lanzó en el asiento trasero y luego subió de un salto tras el volante.

- Sujétate - le dijo a Tsukiyo, que se aseguró de ponerse el cinturón esta vez.

Nuevamente empezaron a surcar las avenidas a toda velocidad, pero no fue durante mucho rato porque pronto Iori divisó a dos figuras a un lado del camino, cerca de una esquina. La moto estaba allí, pero los dos muchachos estaban en el suelo. Frenó a centímetros de ellos y bajó precipitadamente, su corazón latiendo con violencia. Estuvo a punto de correr hacia los dos jóvenes pero se contuvo, preguntándose por qué lo hacía. ¡¿Por qué?!, sintió que alguien gritaba en su interior. ¡Porque la única persona que te importa en este mundo está en el suelo, muriendo!

- Kyo - llamó, tratando de controlar la creciente angustia. Era imposible saber si ese sentimiento era suyo, o de Kusanagi.

El joven no se movió. Yacía en el suelo, en los brazos del ninja, que fue quien levantó la mirada hacia Iori. Sus ojos verdes estaban brillantes, y sus mejillas pálidas. Debía estar congelándose, sentado en medio de la nieve y desabrigado.

- Yagami... san... - murmuró, mientras el pelirrojo sujetaba a Kyo y lo alzaba.

Iori miró al ninja y sintió que lo despreciaba aun más. ¿Acaso no le había dicho a Kyo que quería protegerlo? ¡¿Acaso no le había dicho eso?! Y ahora estaba allí, con una expresión confundida y atemorizada, como si no pudiera evitar pensar que Kyo había muerto en sus brazos.

Pero Kyo no estaba muerto, e Iori se apresuró a dejarlo dentro del vehículo.

- ¿Estás satisfecho ahora? - le dijo al ninja, fríamente, mientras se volvía para encararlo. Se encontró con sus ojos verdes devolviéndole la mirada, pero la confianza en sí mismo parecía haberse esfumado -. ¿Eso es lo que querías? ¿Así es como quieres cuidar-lo, protegir-lo, donar la teva vida per ell {cuidarlo, protegerlo y dar tu vida por él}?

El ninja no respondió, pero se sorprendió de que Yagami hubiese entendido su desesperada confesión a Kyo y que le repitiera sus palabras, remedándolo en su propio idioma. Quiso decir algo, pero las palabras murieron en sus labios. Apartó los ojos, avergonzado. No era necesario que Iori se lo dijera... Se había dado cuenta que no importaba cuánto lo deseara... No podía hacer nada por Kyo ahora. ¡Nada!

En silencio, observó como el pelirrojo subía al vehículo y lo echaba a andar, no sin antes decirle:

- Síguenos si quieres, gaijin. - Y, mientras Alex subía a la moto y sujetaba el volante con sus entumecidos dedos, Iori agregó -: Si es que puedes hacerlo, claro.

Durante un segundo no comprendió a qué se refería, pero al ver la manera en que el vehículo negro arrancó todo estuvo muy claro. El pelirrojo lo desafió a perseguir ese automóvil en una errática carrera por calles nevadas y peligrosas que, afortunadamente, estaban totalmente desiertas. Curvas cerradas y momentos en que ambos vehículos resbalaban en la nieve, arriesgando su integridad por un simple capricho.

Para Alex era relativamente fácil seguir al vehículo, después de todo su motocicleta era más maniobrable que el automóvil, pero llegó un momento en que dejó de acelerar y observó como el vehículo se alejaba por la avenida. Finalmente se detuvo del todo, en medio del camino, y apagó la moto. Se quedó allí, sentado, observando hacia el frente, dejando que el viento helado lo rodeara, mientras permitía que las lágrimas bajaran por sus mejillas. La herida en su brazo le dolía, el esfuerzo que hizo para saltar del auto en movimiento momentos atrás seguramente le había hecho daño.

Pero no le importaba nada su propio dolor en ese momento. No podía dejar de pensar que Yagami tenía razón... ¿para qué seguía a Kyo? ¿Para qué se había presentado ante él? No había nada que pudiera hacer... Al contrario... Al intentar ayudarlo lo había puesto en peligro... Jamás pensó que podría llegar a ser tan desconsiderado... ¡Nunca creyó que podría sentir tanto miedo de quedarse solo!

Sollozó, en la soledad de la calle, apoyando sus brazos en el volante y luego ocultando su rostro en ellos. Pero... ¿qué podía hacer? No tenía un lugar a donde ir... Lo único que llenaba su mente era que quería estar cerca de Kyo... Quería verlo, aprovechar cada segundo que estaba con él. Quizás simplemente estar allí, a su lado, en silencio. Quizás ni siquiera tendría por qué hablar con Yagami... Quizás...

Encendió la moto otra vez, y se dirigió por el camino donde había visto desaparecer el vehículo de Iori... El frío dejó de importarle de pronto, las lágrimas se secaron con el viento. Debía seguir adelante mientras hubiera tiempo, seguir adelante... E ir hacia Kyo.

 * * *

* * *

Continúa

[ Capítulo 16: Antes de que sea tarde ]

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MiauNeko, Artemis &
Shades of Flames and Passion
Marzo, 2002