Fanfic por MiauNeko

~* Cuando todo Termina - Iori *~

***

Todo ha terminado ahora...

Miro mis manos manchadas, la sangre brilla bajo la débil luz de las estrellas. Es una noche nublada, oscura.

Siempre esperé este momento. Viví esperando este momento, y ahora que todo acabó no siento la satisfacción que alguna vez imaginé. Quizás si esto hubiese sucedido unos años atrás no estaría aquí de pie, observando tu sangre corriendo entre mis dedos, goteando sobre el suelo, regresando a la brillante poza roja donde yace tu cuerpo. Muriendo...

Me observas, luchando por mantener tus ojos abiertos, resistiéndote a la muerte. Tus labios se mueven, pero el sonido de un automóvil acalla tus palabras. La sangre no te deja respirar, lo sé muy bien. Conozco esa sensación. Ya era tiempo que lo sintieras. No era justo que sólo yo tuviera que soportar esa carga cuando somos los dos los que compartimos el fuego.

Un parpadeo, y pienso que no volverás a abrir tus cálidos ojos. Pero ahí estás, observándome de nuevo, luchando por incorporarte. No eres capaz de soportar la humillación de haber sido vencido y herido mortalmente. Siempre fuiste tan orgulloso... Pero ya terminó. Acéptalo. Yo lo hago, y espero que tu vida se apague, mientras dejo que el fresco viento juegue en mi cabello y acaricie mi rostro.

Un sonido en tus labios, un débil sollozo de muerte... Tus manos se cierran débilmente y de pronto...

No puede ser.

Lágrimas.

Lágrimas en mis ojos. ¿Por qué?

Te lanzo una mirada furiosa, mientras con una mano aparto esas brillantes gotas saladas, pero tu expresión a través del dolor es igual a la mía: sorpresa. Y es que no puedo evitar que estas lágrimas caigan, continúan corriendo por mis mejillas, en silencio, mientras nuestros ojos se encuentran.

Yaces quieto ahora. En el silencio de la noche. El pasto se balancea junto con el viento, y ya no hay más automóviles para interrumpir esta quietud. De nuevo intentas hablar, pero esta vez no hay sonido. Cierras tus ojos y yo tengo la impresión de que te has ido para siempre.

Lágrimas... Continúan cayendo...

Aunque todo haya terminado...

Un leve movimiento me sobresalta y veo con sorpresa que aun estás con vida. ¿Por qué no te vas de una vez? Quiero regresar a casa, apagar las luces y recostarme en las sábanas revueltas de mi cama. Quiero estar solo... No quiero ver a nadie mientras pienso cual es el sentido de estar vivo ahora.

Hinco una rodilla en el suave pasto, manchando mis ropas con tu sangre. Estoy justo a tu lado, porque sé que eso es lo que quieres... ¿verdad? Las lágrimas que caen hacen un melancólico sonido al disolverse en la humedad roja. No las comprendo. No comprendo a las lágrimas.

No puedo evitarlo, es como si mi mano hubiese cobrado vida y no me obedeciera. Aparto los mechones de cabello de tus ojos nublados y veo... que también hay lágrimas ahí. Cierras tus ojos en silencio, dejándolas correr libres, mientras disfrutas del contacto de mis dedos en tu frente.

He dejado una marca roja en tu piel. Una media luna en un eclipse de sangre.

¿Por qué sonríes? ¿Te burlas de mí? He ganado, te he vencido. Después de todos estos años, la obsesión llega a su fin...

Tu mano está sobre la herida mortal en tu pecho y la sangre no deja de correr. Tu respiración es trabajosa, y me regocijo en ella. Sonrío, devolviéndote tu extraña expresión pero tú sólo parpadeas y me miras. Es como si esperaras que yo dijera algo, como si quisieras que me despida antes de dejarte ir.

No lo haré. ¿Por qué tendría que hacerlo? Te destruí con mis propias manos, no tengo intención de decirte...

"Adiós... koibito... {querido mío...} "

Agito mi cabeza bruscamente mientras un gemido escapa de mis labios. Estas lágrimas... ¡Estas lágrimas me lo habían dicho todo el tiempo! Sonríes de nuevo y yo comprendo claramente. Lágrimas por ti... Porque no me di cuenta de lo que realmente quería. Porque mi obsesión nubló mis pensamientos, y sin embargo mi corazón continuó gritando que no lo hiciera, que no tomara tu vida.

Pero es demasiado tarde... ¡Demasiado tarde!

"Io... ri..." susurras.

Iori. Nunca antes me habías llamado así.

"¿Qué quieres?" pregunto rudamente. Pero tú sabes la verdad. Siempre lo supiste. Aun cuando yo mismo no me di cuenta, tú ya lo sabías.

Sonríes, porque ya no tienes fuerzas para hablar, ni para seguir respirando. Observo como tu pecho deja de moverse y en ese momento las nubes que cubrían la luna se apartan. El reflejo de su luz hace que parezcas rodeado de un brillo tenue... No... Es sólo la sangre que mancha tus ropas... Sangre que impregna mis manos, que en este momento se aferran a la tela de tu traje.

Atraigo tu cuerpo hacia mí, sin consideración. Tu cabeza se apoya en mi pecho, tus ojos cerrados. Como si durmieras.

Respiro la esencia de tu cabello, pero todo lo que percibo es muerte. Un gemido quiebra el silencio... Y no noto que fui yo...

Aun puedo escuchar tus palabras... Como si me las dijeras en este momento:

"Acabemos con esto, Yagami"

Y eso hicimos. Lo terminamos.

No.

Tú me obligaste a terminar. Me dejaste a mí la responsabilidad de acabar con todo, y en el último momento simplemente dejaste caer tu defensa y sonreíste. Recibiste mi golpe mortal. Y yo caí en tu trampa.

Así es como obtuviste la victoria, ¿verdad? Sabías que esto pasaría. ¡Sabías exactamente todo lo que sucedería!

Me inclino hacia ti. Hacia tu cuerpo. Y limpio la sangre de tus labios con los míos. ¿Correspondes mi beso? Gentilmente, siento que acaricias mi cabello. Pero es sólo el cruel viento. Escucho tu risa. ¿Te parece divertido que esté besando a un muerto?

Cierro los ojos, no quiero ver tu rostro dormido. No quiero recordar que esto terminó.

Mañana despertaré en mi habitación y lo primero que haré será pensar en ti, en cuándo podré encontrarme contigo para matarte. Pensaré en los torneos, e impaciente abriré una cerveza mientras calculo cuánto falta para que se efectúe un nuevo enfrentamiento. Nada cambiará. Vagaré por las calles observando los rostros desconocidos, esperando ver el tuyo en cualquier momento, tu mirada arrogante, tu sonrisa confiada.

Te encontraré una tarde, y pelearemos de nuevo. Sé qué será así. Y cada mañana volveré a odiarte, desearé matarte.

"Acabemos con esto, Yagami", dirás, como siempre ha sido. Y yo aceptaré, con una sonrisa, mientras nos alejamos de las calles hacia un lugar donde podamos luchar sin interrupciones.

Sé que será así. Estarás ahí cuando despierte. Sé que te volveré a ver en los torneos. Tiene que ser así... Nada cambiará.

Ne, Kyo?

Ne...?

Pero no hay respuesta. Y no es verdad, lo sé.

Porque hice que mi vida acabara. Ahora que no estás no tengo nada. ¡Nada! Me arrastraste en tu victoria. Te llevaste mi alma contigo. Y ahora que todo lo que tengo es tu cuerpo sin vida en mis manos... Ya no hay razón. Ya no hay sentido.

Parpadeo. Durante un momento te vi de pie frente a mí. Tus ropas estaban limpias, y tus ojos tenían esa mirada clara y transparente, retándome a ir hacia ti. Sonríes de nuevo... Pero no estás allí. Debe haber sido mi imaginación. Pero continúo mirando el lugar donde me pareció verte, ¡porque quiero que estés ahí! ¡Quiero ir hacia ti! ¡Quiero volver a matarte! ¡Quiero... Quiero amarte!

Observo tu cuerpo en mis brazos por última vez, y noto que mis lágrimas han humedecido tu rostro. No puedo evitar quedarme observando tus párpados cerrados y tus labios entreabiertos. Pareces un niño en mis brazos.

Me pongo de pie, sosteniéndote firmemente. Tú lo llamarías abrazo, pero yo jamás aceptaría eso.
No hay nadie a nuestro alrededor. Estamos solos, como lo hemos estado durante toda nuestra vida. Sólo nosotros dos. Sólo nosotros comprendemos.

Entonces está bien si no me despido de nadie. Nadie me recordará, y pronto nadie te recordará a ti tampoco.

Doy un paso hacia el borde del acantilado y te sonrío. Acaricio tu cabello en el viento.

La única razón que tuve en mi vida, y me obligaste a terminar con ella. No es justo. Si querías morir, no tenías porqué arrastrarme contigo.

¿O quizás tenías miedo de estar solo en el otro lado?

Levanto mi rostro hacia la luna y sonrío.

Luego me vuelvo hacia ti.

¿Te hice esperar? Lo siento, es que tenía que despedirme de ella.

Observa la luna, dile adiós... Es la única compañía que tuve durante las solitarias noches de mi vida.

El viento a nuestro alrededor ya no es gentil. Se lanza contra nosotros, como si quisiese detener nuestra caída con sus violentos golpes. Te estrecho entre mis brazos y cierro los ojos.

***

¿Qué... dónde estoy...?

Miro a mi alrededor. Sorprendido, veo que es un camino que se extiende a través de un campo hacia el horizonte. Yo conozco este lugar. En alguna parte de mis sueños vine a pelear aquí contigo. Luchamos, entre la hierba que se balanceaba al viento. Sólo tú y yo. Hasta agotarnos. Quedamos yaciendo en silencio en el pasto. Y en mi sueño tu reíste. Y dijiste...

"Desearía poder estar para siempre aquí contigo."

No te comprendí, sólo me burlé de ti:

"Para siempre no. Te mataré antes."

Echo a andar, confundido. La hierba es alta, y el aire fresco. El sol brilla fuertemente y me parece que esto ya lo he vivido antes.

Inconscientemente hundo mis manos en los bolsillos y noto que la sangre ha desaparecido, así como el dolor y los golpes. Suspiro. Quizás todo fue un estúpido sueño. Si estoy aquí, es porque estoy soñando.

Interiormente lo deseo.

Con todas mis fuerzas lo deseo.

Sin embargo me detengo en medio del camino. Ahí estás, observándome. Pareces asustado. Asustado de verme, ¿quizás? Sonrío, y eso te extraña más aun.

"¿Qué haces aquí?", preguntas, pero no te pones en guardia como es tu costumbre. "Tú no deberías estar aquí."

Sí, ahora lo noto claramente, estás muy asustado. Tu mirada se dirige al camino y al horizonte y yo miro también, sólo para ver que hacia allá el cielo se oscurece y se tiñe de rojo. Ya no hay más hierba, ni sol, ni cielo. Sólo aridez y el resplandor rojo.

Dejo caer la cabeza, comprendiendo. Es el infierno que espera por nosotros.

Voy hacia ti y antes de que puedas reaccionar estás de nuevo entre mis brazos. Es distinto, sentir la calidez de tus labios cuando el recuerdo de tu beso helado aun está presente en mi mente. Tú te resistes, sin comprender. Pero pronto te rindes y me abrazas.

"Viniste... No puedo creerlo", susurras y yo río.

No necesito darte explicaciones. Sólo echo a andar hacia el horizonte y tú me sigues. El camino es largo...

Te espero y deslizo mi brazo detrás de tu cintura.

Sabes que estás seguro conmigo.

Y si has conocido lo que es la vida... El infierno no parecerá tan malo después de todo...

~ Fin ~

Shades of [Flames]... and [Passion]
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15 de Abril, 2000