Fanfic por Yue

Sombras

Libro I
~~ Hangetsu no Mukou ~~

Capítulo 6 ~ Bestias

-¿Qué tenemos aquí?, es el inútil Kyo.-Iori cruzó el claro que lo separaba de un Kyo totalmente sorprendido, Yagami actuaba como antes.

-Yagami.-Ni bien terminó la oración sintió la mano de Iori cerrarse sobre su garganta, pero no apretaba, sólo se cerró, observó como los mechones rojos caían sobre el rostro del joven cubriendo la mitad de este; hasta ese momento Kyo había reparado en que contadas ocasiones había visto ambos ojos grises.

Se encontraba feliz de volverlo a ver, pero sintió un vacío en él estomago, al parecer todo estaba como antes y eso no sabía si hacerlo feliz o asustarlo totalmente.

-¿Recuerdas mi promesa Kusanagi?.-La voz fue adquirió un tono de sensualidad muy característico en el pelirrojo, mientras Iori acercaba su rostro al de Kyo.

-¿Promesa?, no... sé de que hablas.-Kyo estaba nervioso, tenerlo tan cerca siempre lo había afectado, era como si perdiera la noción de tiempo. 

-Mí promesa del año pasado y mi propósito a cumplir de este.-La mano libre de Iori se movió a la espalda de su prisionero, para obligarlo a pegarse más a el, cosa que hizo con tan solo atraer al joven hacia delante; la mano del cuello se abrió pero rápidamente pasó a la nuca inmovilizando de nuevo a Kyo, esta vez totalmente. Presionado contra su cuerpo y sujetado de la nuca no era nada fácil moverse para el.-¿Aun no recuerdas Kyo?

La respiración de Iori golpeó en su cara, estaba tan cerca, podía ver a la perfección la expresión burlesca de Iori.

-No...

Un murmullo no mas que eso, observó con atención la reacción del pelirrojo ante la respuesta, pero Yagami simplemente sonrió; de pronto estaba mirando al cielo nocturno, las estrellas brillaban con intensidad.

-¿Qué...?.-La oración fue cortada y sustituida por un jadeo de dolor, Iori mordía con fuerza la piel entre los hombros y el cuello; sin pensarlo, Kyo se aferró a la chamarra de Iori, el pelirrojo abrió los dientes, Kyo se relajó, su rostro volvió a suavizarse y soltó la chamarra de Yagami.- Prometí que mataría a tus padres y a tu novia.- Había separado escasos centímetros los labios del cuello de Kyo, así que este sintió un nuevo escalofrío recorrerlo, simplemente cerró los ojos y suspiró, poco le importaban ahora las amenazas que pudiera hacerle, sentía el cuerpo totalmente falto de peso, se había convertido en un muñeco y solo sentía moviendo en las zonas donde Iori tenía sus manos. El pelirrojo miro con atención la piel que había mordido, estaba rosada y con una pequeña herida que amenazaba con sangrar; poso una vez mas los labios en la piel pero esta vez lamió la zona tratando de enfriarla y en cierta forma disculpándose por herirlo, el sabor de la sangre con el de la piel se mezclaron y las intenciones de Iori se ampliaron al sentir como temblaba el cuerpo que tenia en brazos. Kyo estaba disfrutando el roce de la lengua de Iori con su piel y simplemente no podía evitarlo.

-Un ultimo duelo Kyo.-Iori se separó sin dejar de sujetar la nuca del joven, Kyo simplemente lanzó un gruñido apenas audible de desaprobación, el frío lo había golpeado de pronto siendo que ya se había acostumbrado al calor corporal del pelirrojo. Iori lo lanzó en dirección al centro del claro, Kyo estaba totalmente confundido y no reaccionó, su cuerpo cayó pesadamente sobre el pasto y ni siquiera se preocupó por ponerse de pie, ¡que lo matara si eso quería!, ya nada le importaba, que hiciera con él lo que quisiera y eso era precisamente lo que iba a hacer; Kyo no tenía idea de que se enfrentaba a un Iori totalmente desesperado y resuelto a consumir el fuego que lo había atormentado desde hace años.

-No te duermas Kusanagi, dirán que soy malo para esto.-Kyo abrió los ojos al sentir al cuerpo de Iori sobre el suyo; Yagami hundió su rostro en el cuello de Kyo y comenzó a besar la piel, hace tanto tiempo que deseaba hacer eso, mientras que Kyo simplemente se aferró a él, logró sentir un calor que subía a sus mejillas, toda duda en su mente se borró y fue obvia al fin la respuesta que tanto había buscado, lo necesitaba, lo deseaba tanto como Iori o quizá más; simplemente fue obvio para él, lo amaba y no era un amor dulce y tierno, no, era posesivo y explosivo.

Iori se separó y esta vez fue tras los labios de Kyo, el cual ni siquiera se movio, dejó que lo besara y respondió a la invitación de Iori dejándolo entrar y los ánimos de ambos se exaltaron conforme el beso se prolongaba. Kyo no se dio cuenta pero Iori no sólo se entretenía con el beso, sino que sus manos se habían deshecho ya de buena parte de su ropa y sólo quedaba el pantalón de mezclilla negro, y que inclusive este ya estaba con el ziper abajo; se separó para tomar aire y mientras lo hacía Iori se deshizo de la chamarra y camisa que traía puestas.

Iori quitó de su camino el pantalón, Kyo jadeó al sentir los labios de Iori cerrarse atrapando su hombría, reaccionando al masaje que la lengua del pelirrojo le daba. Kyo se sentó y llevó las manos a la cabeza de Yagami; el calor comenzó a aumentar, su cuerpo reaccionaba solo, realizando movimientos y sonidos en los cuales ni siquiera pensaba, el sólo podía pensar en que era Iori quien lo estaba acariciando de esa manera y esto parecía excitarlo más.

Iori detuvo su avanzada y levantó el rostro para besar el abdomen de Kyo; aunque el placer disminuyó, no desapareció. Una última descarga de placer lo obligó a arquear la espalda y soltar un jadeo. Milésimas de segundo después una calidez brotaba de el, soltó la cabeza de Iori y se dejó caer de espaldas, necesitaba aire pero no estuvo mucho tiempo en el suelo porque casi de inmediato sintió las manos de Iori cerrarse en sus hombros y obligarlo a sentarse una vez mas pero sobre el, Kyo cerró los ojos y soltó un suspiro, esta vez su cuerpo reaccionaba al sentir la desnudez total del pelirrojo; su entrepierna contra la de el y un nuevo horizonte de sensaciones se abrió para ambos, el pelirrojo realizaba movimientos con su cadera que ocasionaba que su hombría se rozara con las partes más sensibles de Kyo, solo rozándose no más, por lo que Kyo se aferró a los hombros de Iori mientras arqueaba la espalda, lo hacía de nuevo, su cuerpo tenía una nueva vitalidad y volvía a recorrerlo, la sensación de estar separado de su cuerpo pero disfrutando del contacto, algo lo hizo volver de pronto a su cuerpo, Iori entraba en él mientras un grito salía de su garganta y arañaba la espalda del pelirrojo, quiso moverse pero el dolor fue peor.

-No te muevas, no quiero lastimarte.-Kyo observó el rostro de Iori, mostraba preocupación, si preocupación por él, por lastimarlo; Kyo sólo sonrió y se aferró a los hombros del pelirrojo, notó el temblor de Iori, se contenía para no seguir pero tampoco podía pedirle que se detuviera. Su cuerpo estaba ardiendo al igual que el suyo.

-Continúa. Iori volvió a moverse dentro de él, avanzando y retrocediendo cada vez que llagaba a un tope; el dolor en Kyo fue desapareciendo y los jadeos de dolor se convirtieron en gemidos de placer que se fusionaban con los de Iori, hasta que llegó el momento en que Iori se detuvo, arqueó la espalda. Lo mismo que había pasado momentos antes con Kyo pasaba con el, su cuerpo había llegado a un límite y le exigía desahogarse, quiso separarse de Kyo pero este no lo dejó.

-No Iori, aun no.-El cuerpo de Iori no soportó más y se relajó por completo, Kyo sonrió al sentir esa humedad cálida llenándolo y por su parte también volvió a brotar ese calor de el, dado que durante todo momento la mano de Iori había estado acariciando su entrepierna. Iori salió de Kyo, pero no dejó de abrazarlo y de tenerlo sentado en sus piernas, besó con ternura la frente de Kyo y luego los labios, sólo unos momentos pues Kyo aun necesitaba aire para calmarse; dejó que apoyara su cabeza en sus hombros.

-Tengo que irme.-Iori iba a ponerse de pie.

-No tan rápido.-Kyo empujó a Iori, quedando boca arriba.

-¡¿Qué haces?!.-Kyo se colocó sobre él y sonrió, un escalofrío recorrió a Iori.-NO.

Cuando provocas a alguien generalmente te dicen que no muevas a la bestia; el deseo de Iori ya estaba satisfecho pero en Kyo se había despertado aun más y por supuesto no se conformaría con solo ser un espectador. Su cuerpo había encontrado en el de Iori un catalizador perfecto de sensaciones y sentimientos al que pensaba sacarle provecho, después de todo quien más en el universo podía calmarlo si no era el pelirrojo.

***

Continúa...

Capítulo 7: Hangetsu no Mukou       Volver a Shades of Flames

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Noviembre 2000