Fanfic por Yue

Sombras

Libro I
~~ Hangetsu no Mukou ~~

Capítulo 7 ~ Hangetsu no Mukou

El tono de determinación no sirvió de mucho contra Kyo, el cual ya acomodaba su cuerpo sobre él.

-Tienes que complacerme, recuerda que durante todo este tiempo esperée con paciencia tu regreso.

-Pero yo no quiero...-Kyo lo besó mientras su mano se movía a la entrepierna del joven y comenzaba a acariciarla algo impaciente, el cuerpo de Iori se tensó y comenzó de nuevo a surgir el calor que coloreaba sus mejillas; se separó para soltar un fuerte jadeo.

-No sabía que fueras tan dócil.-La voz de Kyo llevaba cierta burla, por lo que los ojos grises miraron amenazantes a su pareja, pero Kyo solo sonrió y aumentó la velocidad de sus caricias, obligando a Iori a cerrar los ojos y a morderse los labios para no volver a gemir. A pesar de que su cuerpo estaba prácticamente paralizado por las sensaciones y de tener un fuerte mareo intentó controlar la situación.

-Basta Kyo...no...-Kyo dejó su actividad para besarlo otra vez. Mientras forcejeaba con el se acomodó dejando su entrepierna justamente sobre la de Iori y comenzó a frotarse contra el cuerpo del pelirrojo a lo que Iori reacciono separándose del beso y descansando la cabeza a un lado, se había rendido, le daría a Kyo lo que pedía. Kyo lo entendió y sin dejar de moverse sobre el cuerpo besó con suavidad el cuello de Iori.

Una trampa.

Iori se levantó dejando a Kyo en suelo totalmente asombrado.

-¡¿Qué demonios?, Iori!.-Kyo se levantó molesto, pero el pelirrojo ya se comenzaba a vestir.-¿Adonde demonios...?.

Se detuvo allí, alguien se movía por las sombras de los árboles.

-Vístete, es un Yagami y otro, un Kusanagi también se acerca.

Kyo obedeció de inmediato y se comenzó a vestir.

Rayos justo ahora que empezábamos a comprendernos.

Kyo miró de reojo como el pelirrojo acomodaba su abrigo negro.

-¡Aprisa!.-La voz de Iori lo hizo brincar.

-¡Ya voy! - Kyo terminó de vestirse y se acercó a Iori.-¿Quiénes son?.

Los ojos grises empequeñecieron.

-Mi padre, tienes que irte ahora mismo, te buscare después.

-Pero el te...

-¡Vete, aun está lejos!¡Vete, si te encuentra te matará y de paso me aniquilara a mi!.-Iori dio media vuelta y una sonrisa fugaz apareció en los labios del pelirrojo.-Estaré en Tokyo, te buscaré en tu casa a media noche, sino enviare a alguno de confianza para comunicarme contigo.-Kyo dudó mucho pero al final asintió y se perdió entre los árboles. Iori suspiró y minutos después apareció su padre.

-¡IORI!.-La voz era de obvia molestia, el pelirrojo suspiró algo nervioso.

-¿Sí?.

-No puede ser, ¿como te atreviste a...?.

-¡Bien sabes mis gustos!.-Iori colocó defensa, su padre simplemente escupió en señal de desagrado.

-¡¿Qué me importa eso a mí?, yo me refiero a matar a ese negociante en París.

Iori quitó la defensa algo sorprendido, no recordaba ese "accidente".

-Nos estaba robando, por eso lo maté.

-De acuerdo, vámonos no quiero hablar de eso aquí.

Iori siguió a su padre de regreso a la mansión, pero aun estaba nervioso, sentía la presencia de otra persona en el lugar.

¿Cómo pudiste hacernos esto, Kyo?, esto lo pagará caro ese bastardo de Yagami.

Iori sintió un escalofrío recorrerlo y giró su rostro a la derecha, sólo vio una sombra desaparecer entre los árboles; una sombra perfectamente reconocible, no era un Kusanagi pero estaba impregnado en esa esencia.

Kyo llego a la vieja mansión sin problemas.

-Hola hijo, ¿no has visto a tu mamá?.

-No, por cierto eso de hacerme caso de los negocios familiares ¿por qué no me dejas ir a TOKYO a ver si me interesa?

Saisyu sonrió satisfecho.-De acuerdo que te parece...

-Mañana estará bien.

-Bueno entonces ve a dormir yo prepararé todo.

-Gracias papá.

Saisyu observó asombrado a su hijo que subió las escaleras a toda prisa.

¿Qué tendrá este niño?

Saisyu regresó a su despacho para arreglar todo.

***

-¿Qué estás viendo?

-El resplandor de la luna.-Iori se puso de pie, mientras Himiko lo miraba algo intrigada, la terraza era algo fría y la verdad prefería estar adentro que allí congelándose.

-Eres tonto, hermano, la media luna no irradia la suficiente luz como para crear un resplandor.-Himiko entró en la casa, dejando a su hermano sorprendido por el comentario.

-Tal vez tenga razón, tal vez no.

Iori entró en la casa.

Los ojos azules de Yagami-sama se posaron un segundo en su primogénito cuando ambos jóvenes cruzaron el pasillo en dirección a sus habitaciones, no le agradaba lo que le había confesado en el parque, pero más le molestaba la idea que había cruzado en su mente.

Un Kusanagi, un estúpido Kusanagi de nuevo.

Mientras, Hikaru observaba con atención el rostro de su esposo, había algo mal y eso lo sabía a la perfección.

-¿Qué ocurre?.

-Tu hijo es un marica en todo el sentido de la palabra.

La mujer solo sonrió y volvió a su lectura.

-¿Qué esperabas de 24 años de atormentarlo con la idea de que siguiera a un chico?

-Eso es lo de menos. ¿Qué me importa a mí con quién quiera acostarse?, lo que me preocupa es que sea precisamente en ese Kusanagi su interés.  

-Bueno, aun queda tu hija y ella tambiéen maneja el fuego.

-Pero no es la primogénita, no lo heredó al máximo.-Los ojos verdes de Hikaru se detuvieron en su lectura y miraron a su esposo moverse por toda la estancia.-¿Qué mas da?, simplemente aléjalo de Osaka y apresura el compromiso, si tanto te interesa que deje un heredero Yagami, y después déjalo libre.

-No es sólo eso, se supone que todo terminaría aquí en esta generación.

Yagami-sama golpeó con fuerza el escritorio.

-Yue, sabes que te quiero y bastante, que fue un milagro que nos lleváramos bien siendo totalmente desconocidos, no abuses de la suerte que has tenido.

Hikaru se puso de pie, mientras los ojos azules se trabaron en el piso.-Dime cuántos Yagami son mujeres y cuántas de estas pueden manejar el fuego púrpura y tener tan efectivas técnicas, cuántos dragones de tierra han existido en tu familia, tal vez esta sea la forma en que se acabe la guerra, quizá es la mejoría que tu hijo impondrá.

-No, Hikaru, esto no terminará así.

-¡¿Qué harás entonces? ¿matarlo?!

-No, no lo mataré si descubro que se interesa por Kusanagi, simplemente mataré a ese joven yo mismo.

Los ojos verdes observaron a la media luna que estaba en el cielo, como adorno, apenas si podía irradiar la suficiente luz como para ser visible; no pudo evitar pensar que su familia se acercaba a ese punto en que no podían hacer lo suficiente para salvarse, al momento en que quedarían en total oscuridad y ella no podría hacer algo por él o sus hijos, sólo mirar a través de la ventana.

-Yue, la media luna nunca ha dado suficiente luz como para opacar al sol.

Hikaru posó suavemente la mano en la espalda de su esposo y habló con la voz mas suave que tenia.-¿Qué podrías hacer tú para cambiar eso?

-Aun la mas pequeña luna puede eclipsar al mas inmenso sol si se coloca en el lugar exacto, eso es ley Hikaru.-Yagami-sama suspiró y levanto la vista, la media luna, ja, ¿quién asegura que no puede expulsar suficiente luz?.

***

Tokyo, media noche...

Una sombra se movió entre los árboles, demasiado rápido como para que los guardias lo notaran, subió sin problemas a la terraza mas cercana y abrió los ventanales. Sus sentidos estaban confundidos, todo allí estaba impregnado con la misma energía.

-Rayos, ¿dónde demonios estás?.

***

El auto dobló en la esquina.

-¡Apresùrate!

-¡Es aquí señorita!

Los ojos azul cielo observaron la gran mansión levantarse y a un gran despliegue de guardias rodeándola pero no la asustaron, tenía que llegar a detenerlo antes de que pasara algo malo.

***

-¿Iori?.-Una voz contestó en las sombras y una luz fría iluminó el cuarto,

Kyo estaba de pie al lado del switch con una sonrisa en los labios.

-Sólo puedo quedarme unos momentos, tenemos que hablar mañana en algún lugar seguro..

-¿Qué pasa?.-Kyo se acercó al pelirrojo.

-Hoy conocí a mi prometida, tenemos que hablar en serio porque no pienso casarme.

Kyo suspiró al oírlo hablar así, de pronto había temido que todo terminaría con un par de encuentros; se acercó y besó con suavidad los labios de Iori.

-No hay más de qué hablar.

-Vamos, no estoy de juegos, dime ¿dónde nos veremos?

-En el parque central, al lado de la torre, a las cinco de la tarde, ¿está bien?.

Iori sonrió y asintió.-Nos veremos.

-Hasta mañana.

Iori daba la media vuelta para salir.

***

Himiko cruzó sin problemas la vigilancia, había una luz encendida y reconoció la figura de su hermano y la de Kyo en medio de la habitación, su hermano se daba media vuelta pero había alguien más en la puerta, una figura más pequeña que las otras dos.

-¡Oniisan! {¡Hermano!}.-Gritó lo más fuerte que le permitieron sus pulmones, pero el grito fue opacado por una detonación.

-¡NO!.-La sangre manchó todo el tapiz, Iori dio media vuelta y observó a una mujer en la puerta con una arma, pudo oler el metal caliente y después su visión comenzóo a fallar, miró a Kyo totalmente paralizado, había horror en su rostro, horror que se convirtió en desesperación. Un segundo impacto, esta vez su pierna fue la afectada, comenzó a retroceder y cuando sintió el barandal de la terraza en su espalda quiso detenerse pero era tarde, ya caía.

Kyo.

-Kyo.

Miro la figura de Kyo tendiendo su mano queriendo alcanzarlo, pero era inútil caía sin control.

-¡IORI!.-Himiko se lanzó para atraparlo, consiguió abrazarlo y detener su caída con ayuda de una rama.-¿Hermano?

No respondió estaba inconsciente en su totalidad, descendió al piso y se vio rodeada de guardias que amenazaban con dispara a un solo movimiento, sin querer miró hacia arriba, Kyo aun lo miraba todo como sin poder creerlo, sólo extendía su mano como si Iori aun cayera, estaba en una especie de shock.

Maldito infeliz, lo pagaras caro, esto que hicieron esta bruja y tú lo pagaran caro.

-Kyo.-Un susurro que provino de su hermano, esto le hizo hervir la sangre a Himiko. Rodeó la cintura de su hermano con un brazo y con el libre comenzó a materializar fuego púrpura, una ola de fuego se arrastró impactándose con el grupo de guardias y levantando con el impacto una nube de polvo gruesa; aunque Iori era muy pesado para ella se vio ágil para arrastrar a su hermano a las sombras, minutos después se escucho un rechinar de llantas a las afueras de la mansión.

-Iori.-Kyo salió de la impresión, se dio media vuelta para encontrar a la agresora.-¿Mamá?

Shizu aun mantenía el revolver en posición de tiro, al parecer disparar contra alguien no había sido tan fácil como creía.

-Hijo.

-Pero mamá ¿cómo puedes hacerme esto?.

Kyo cayó de rodillas aturdido, sumamente nervioso, confundido; Iori sangrando, sangre manchando el piso de su cuarto, sangre de Iori, después cayendo por la terraza. Dos impactos uno en la pierna otro por la espalda, la mancha roja creciendo en la camisa blanca de Iori, en el pantalón negro.

-Fue por tu bien hijo.-La voz de Shizu no estaba muy convencida, de cualquier forma Kyo no le prestó atención, sólo se repetía algo en su cabeza, una simple oración que después salió de sus labios una y otra vez.

-Si muere yo también moriré, si él muere yo moriré...

La luna se escondió tras las nubes y no volvió a salir, si no hasta dentro de cuatro días; que fueron un martirio para Kyo.

***

Continúa

[ Libro II - Capítulo 1:¿Caprichos? ]

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Noviembre 2000