Fanfic por Yue

Sombras

Libro II
~~ Caja de Recuerdos~~

Capitulo 2: ESPERANDO

24 horas después...

Himiko se movía impaciente por el claro tratando de calmarse, algo que desde hace diez minutos había descubierto que era imposible.

¿Dónde esta este tonto?...¿Por qué tarda tanto?

-Himiko...-Una voz llamo suavemente y la figura emergió de entre los árboles.

-Hasta que llegaste idiota...Creí que mi padre ya te había matado.

Una pequeña sonrisa apareció en los labios del moreno.

-Fueron a nuestra casa en Tokyo, por lo que se atacaron pero no mataron a mi padre o a mí...madre.

La joven noto cierto tono de desilusión en la voz del joven.

-Bueno mejor si no estabas ahí, mi padre no los quiere pero tiene especial recelo contra ti y tu madre.

-¿Cómo esta?...Él no esta muerto ¿Verdad?

Himiko negó con la cabeza quitándole un peso de encima a Kyo.

-Sigue inconsciente por la perdida de sangre pero no es nada grave...las balas entraron y salieron limpiamente sin tocar hueso o órgano importante.

-Gracias a dios mi madre no tiene buena puntearía...Te agradezco que hayas venido Himiko, sé que no te agrado en lo mas mínimo.

-Eso es cierto, los Kusanagi solo traen problemas y no fui yo exactamente quien quiso venir a verte, me obligaron.

La duda se sembró en el rostro del joven, sabia que los Yagami eran extraños pero le hermana de Iori parecía llevarse el premio.

-Ahora que lo pienso...¿Cómo sabias donde encontrarme?

-Por él...-Una sombra negra cayo frente a Kyo, un ninja con el emblema de la familia Yagami.- Él es de la escolta personal de mi madre, fiel a ella mas no a mi padre...ellos harían cualquier cosa que les pidiera su señora, hasta guardar en secreto esto.

Otros cinco hombres cayeron de entre los árboles y se posicionaron frente a Kusanagi formando una valla.

-¿Por qué tantos?.-Pregunto un tanto nervioso, Himiko sonrió y cruzo los brazos.

-Te dije que son la guardia personal de mi madre ¿no?.

Una figura emergió de entre los árboles.

-Buenas noches Kyo Kusanagi...-Voz suave casi tranquilizadora que salía de una mujer de la misma altura que Himiko. Un kimono excepcional, piel blanca de porcelana, ojos verde intenso y cabellos castaños rojizos.

-Yagami-san...-Murmuro Kyo aun un tanto incrédulo por ver ahí a la madre de Iori y de Himiko.

* * *

-¿Mi esposa y mi hija...?.-Yagami se sentó en el sillón de piel negra que estaba tras su escritorio.

-Fueron a dar un paseo Yagami-sama.-El sirviente contesto un tanto nervioso, algo muy normal para su señor pues todos le tenían miedo.

Tan tarde...Bueno...No tiene caso preocuparme por ellas...

-¿Y mi hijo?.

-Señor, no estoy seguro pero me pareció escuchar que la señorita decía que en tres días estaría de vuelta.

El viejo guerrero asintió se quedo un momento en silencio pensando muy bien sus movimientos cuando de pronto recordó no estar solo.

-Ah sí...Ya puedes retirarte y en cuanto lleguen mi esposa y mi hija diles que quiero hablar con ellas.

-Así se hará Yagami-sama.

El sirviente salió sin esperar una segunda indicación dejando totalmente solo a su señor.

Tiempo...Solo tiempo, si ese pequeño Kusanagi no aparece pues bien le tenderé una trampa de la que no podrá soltarse.

* * *

-¡¿Cómo que no lo encuentran?!.-Saisyu grito fuera de control. -¡Búsquenlo y tráiganmelo!

-Pero Kusanagi-sama...¿y si se resiste a acompañarnos?...-La voz del ninja tembló.

-¡En ese caso quiero que lo obliguen a venir, no me importa si lo lastiman en el proceso solo tráiganlo!.

Las cinco sombras desaparecieron de inmediato dejándolo solo en la habitación.

-Maldición Kyo no me obligues a matarte...Porque voy hacerlo si no cambias de opinión.

Kusanagi no noto la pequeña sombra que se movía lejos de la puerta y caminaba por los pasillos en dirección a su habitación.

Kyo perdóname... espero esta vez hacer lo correcto

-Buenas noches señora.

-¿Mm?...-La suave voz sonó a sus espaldas, dio media vuelta para encontrar una chica muy conocida para ella.-¿Tú?

-Bueno Kusanagi-san acompáñeme y ni siquiera se resista...-Una sonrisa se formo en los labios de la jovencita.-¿No les han dicho que su guardia es algo descuidada?

El departamento estaba sumergido en la oscuridad total, sin quererlo tropezó con lo en las sombras parecía un sofá.

¿Por qué Kyo no arregla su departamento?...Tendré que hablar con mucho cuidado con él, es cierto que casi no viene a Tokyo pero esto...

-¿Por qué me trajiste aquí pequeña Yagami?.

No hubo mas respuesta por parte de Himiko que una risita que lo logro ponerle los nervios de punta, la joven tenia la misma risa que Yue...Le gustaba ver el desconcierto en los demás, parecía divertirse con el dolor de otros.

-Todo esta bien Shizu-san...Nadie nos siguió.- La respuesta sonó lejana, como si quien la formulara estuviera del otro lado del departamento.

Las luces neon iluminaron de pronto por reflejo busco cubrir sus ojos con la mano.

-Buenas noches Shizu...El tiempo no pasa por ti...-Las palabras fueron mencionadas con un ritmo tan armonioso, con elegancia natural busco la fuente para encontrarla sentada al lado de la televisión.

-Hikaru...-Murmuro Shizu un tanto sorprendida de ver a la mujer ahí.-El tiempo tampoco paso por ti.

No era una mentira la mujer parecía tan joven como la recordaba, había pasado ya doce años cuando la vio por última vez.

-Gracias...-Los ojos verdes se movieron a su hija que de inmediato entendió el movimiento.

-No te preocupes mamá, no se dieron la menor cuenta además los ninja Kusanagi jamás podrían pasar a nuestros hombres...-Había superioridad en la voz de la joven Yagami.

Shizu observo a Himiko pasar a su lado y dirigirse a la puerta más cercana con una sonrisa orgullosa en los labios antes de entrar se giro para decir lo ultimo, por ese momento.

-Ahora si me disculpan tengo que cuidar a cierto jovencito...-No dijo mas solo desapareció tras la puerta.

-Shizu siéntate...-Hikaru le indico con un suave gesto el sofá que estaba frente al sillón donde ella se encontraba.-Tenemos que hablar vieja amiga.

Shizu simplemente se sentó con todo el orgullo que logro conseguir pero no se atrevió a levantar el rostro, Hikaru siempre fue mas fuerte, más elegante en sus movimientos y con un porte que la hizo merecedora de el titulo Yagami...Consiguió la atención de Yue desde el primer momento, lo doloroso era que en esos años eran amigas, las mejores amigas, fue difícil aceptar que Yue jamas se fijo en ella y por mucho tiempo pensó que Hikaru se lo había arrebatado por fastidiar...Luego llego Saisyu y sin dudarlo acepto al joven Kusanagi, quizá por ser exactamente el enemigo de Yue, eso rompió el deteriorado lazo que las unía, dos años después nació el primogénito de Hikaru y tiempo después producto de un verdadero amor nació Kyo.

-Me parece extraño que no estés lastima...-La voz de Hikaru la saco de sus recuerdos de pronto.-No es que quisiera que lo estuvieras pero generalmente Yue no es muy tolerante.

-Él buscaba a Kyo, solo armo un caos en la mansión.-Apenas si pudo hablar, era tan difícil después de tantos años, de tantas peleas verbales...de tanto odio entre sus familias.

-Bien me parece que te decepcionara saber que tu ataque a mi hijo no resulto del todo bien.

Shizu levanto el rostro para encontrar la que debía ser la esposa de un Yagami, fría, carente de sentimiento alguno en el rostro aunque había cierto enojo en los ojos verdes.

-Yo...Yo...Hikaru por dios perdóname, no puedo decir que no sabia que era tu hijo es tan parecido a su padre y tiene algunos de tus movimientos, es solo que....

-Que te cegó la ira...-El rostro de Hikaru se relajo enormemente.-Que querías evitarle a tu hijo el dolor que tu sentiste en carne propia y no te culpo...Si yo hubiera estado tanto tiempo con mis hijos como tu con Kyo quizás haría lo mismo...Quizás.

-Quiero arreglar las cosas con mi hijo, por eso vine porque tu hija, Himiko, me dijo que sabia donde estaba.

Hikaru sonrió mientras se ponía de pie.

-Esta bien Shizu eso te lo aseguro, nadie va a lastimar a tu hijo mientras yo este aquí.

Shizu la observo un tanto confundida para al final ponerse de pie, Hikaru solo se dirigió a la ventana y levanto una rendija de la persiana para ver la calle medio vacía.

-No entiendo Hikaru...Tu tienes todo el derecho de lastimarlo...después de todo lo que te he hecho no deberías tenerme consideración.

-Dos motivos me unen a ese chico, uno es que sí tu hijo muere el mío moriría de tristeza...Iori es mi hijo y cuando lo traje a este mundo estaba segura que su destino es sufrir como pocos, es mi hijo a pesar de todo lo malo que haya hecho, de lo maldito que sea...Como cualquier madre no quiero que mis hijos sufran, no si puede evitar.-Yagami-san dio media vuelta pero ya no sonreía solo la observaba con seriedad.

-Hikaru...-Murmuro Shizu un tanto apenada, ella se sentía igual respecto solo que de pronto lo olvidaba.

-Lo segundo es que es el hijo de mi mejor amiga o al menos de quien lo fue y por ese recuerdo no permitiría que lo hieran si puedo evitarlo.

-Gracias...Yo no merezco estas palabras...-Shizu bajo el rostro como muestra de respeto.

-El tiempo te cambia Shizu, después de todo no eres la excepción te ha hecho mas...no lo sé, ni siquiera puedo juzgarme a mi misma...Vamos de seguro tu hijo ya despertó.

* * *

Despierta Iori, despierta de una vez...

Una voz infinitamente conocida lo obligo abrir los ojos.

-¿Quién esta ahí?...¿Qué quieres?.-El pelirrojo se puso de pie, un leve mareo lo hizo tambalearse pero no tardo en recuperarse.-¿Dónde demonios...?

¿Dónde estas?, buena pregunta Iori...Sabes no fuiste lo que yo pensé, lo que me prometieron que serias.

-¿Qué quieres de mí?.-Miro a su alrededor, vació, hacia donde mirara solo había oscuridad, no absoluta pues lograba verse a la perfección.

¡Yo quiero que cumplas con tus ordenes Iori!...¡Porque tu vas a matar a Kusanagi!

Iori sonrió y sin motivo alguno comenzó a reír sin parar.

¿Qué es lo gracioso?...¡Malagradecido, en vez de odiarlo te enamoraste de él!

Yagami se detuvo en seco, aun sonreía esta vez discretamente pero un dolor intenso en su pecho le corto por completo los deseos de sonreír y por reflejo se coloco en posición fetal mientras el dolor lo recorría con mas fuerza.

-Ya te iras Orochi o Yagami, quien seas, me dejaras solo porque es lo que quiero...Quiero dormir mas tiempo, necesito dormir mas... Quiero volver a ver a Kyo...-Por un momento le pareció que perdía el aire pero se aferró al nombre de amante y evocó los escasos momentos que estuvieron juntos.

-Kyo...Solo quiero dormir un poco mas...

La voz no respondió, simplemente se genero un silencio sepulcral que lo envolvió y comenzó a adormilarlo provocando que el dolor desapareciera casi por completo.

-Tiempo...

-Ya se estabilizo...por un momento pensé que lo perderíamos...-La enfermera en turno suspiro totalmente agradecida de la terquedad del pelirrojo por seguir vivo.

-Enfermera quiero que lo cuiden las 24 horas, no entiendo que causo esto....-El doctor reviso los papeles que estaban a los pies de la cama.-No quiero que sufra una recaída en especial si no se como explicárselo a su familia.

-Sí señor, yo misma lo cuidare.

El pelirrojo murmuro algo pero no era entendible para nada.

-Parece delirar...Bueno señorita estaré en la sala de cuidados intensivos.

-Sí doctor .

Lo siguió y cerro la puerta tras ella sin notar que Iori abría los ojos.

-¿Kyo...?

* * *

-Kusanagi...

-¿Iori...?-Pregunto un tanto adormilado pero la idea desapareció pronto de su cabeza la voz era más delgada que la del pelirrojo, abrió los ojos y lentamente sus ojos se acostumbraron a las sombras para distinguir una figura a los pies de la cama.

-¿Himiko?...¿Qué pasa?

-Tu madre esta aquí y quiere hablar contigo...-Himiko desapareció y segundos después la luz neon golpeo sus ojos dejándolo deslumbrado por unos segundos.-Tienes que darte un baño, no creo que quieres que te mire en esas condiciones.

-¿Condiciones...?.-Pregunto en voz baja mientras miraba hacia abajo para notar sus ropas sucias y el pelo enmarañado, estaba igual desde hace dos días, desde que peleo con su padre.

-No me importa, no la veré.

-En realidad no me interesa si tienes problemas con ella Kyo pero...-La mención de su nombre lo hizo voltear de inmediato pare encontrarse a la chica a lado del interruptor.-Ella se arriesgó esta noche a venir aquí y aunque bien puedo matarla por lo que le hizo a mi hermano estoy conciente de que eso de nada servirá menos que no quieras hablarle...Necesitas aliados Kyo no enemigos.

No hubo respuesta por parte del moreno, en esos momentos solo sentía una gran desconfianza hacia su madre.

-Pero...¿Y si me traiciona de nuevo?...-Pregunto al final del largo silencio.

-Tendrás que arriesgarte, como todos nos exponemos.-Es lo ultimo que dijo Himiko antes de salir de la habitación.

-¿Arriesgarme?....Claro que puedo arriesgarme pero...-La imagen de Iori cayendo del balcón sacudió la ira dentro de él.

* * *

El sol entro con lentitud sobre las construcciones de la gran ciudad mientras Iori estaba teniendo problemas con enfocar la figura que estaba de pie al frente de su cama y sin embargo sabia a la perfección de quien se trataba aunque desde que entro no había hablado.

-¿Padre?.-Escucho su propia voz lejana, sumamente débil....La verdad es que se estaba esforzando mucho para seguir despierto.

-Sí Iori, no te preocupes no pasa nada...

Había una pasividad en la voz de su padre que lo hizo estremecerse sobre todo le molestaba el hecho de que solo su padre estuviera ahí, ¿Dónde estaría Himiko?, La había escuchado cuando caía por el balcón ¿Y Kyo? ¿Estaría bien?, Por el momento solo podía confiar que así fuera.

La puerta se abrió y lo saco de su interrogatorio mental, vio aparecer a un hombre mayor con bata blanca sin duda su doctor.

-Bueno Yagami-san aquí están los papeles puede cambiarlo hoy mismo.

¿Cambiarme?...Pero yo no...

-¿Cambiarme?.-Pregunto débilmente, no supo si fue escuchado pero tal vez su padre pudo leer la pregunta en sus ojos.

-Sí, de vuelta a casa Iori...regresamos a Osaka

-Pero yo...no...no...-Quiso ponerse de pie pero fallo miserablemente y el colchón lo recibió...Estaba tan cansado y confundido, su cuerpo no se movía, exigía un descanso; rápidamente una niebla cubrió los ojos y en cayo inconsciente.

-Bien ya esta sedado Yagami-san pero no perece necesario...-El doctor retiro la aguja del brazo de Iori y reviso el pulso para ver si seguía estable.-Esta estable.

-Gracias doctor Iguchi pero yo conozco a mi hijo y créame es mejor que vaya sedado todo el viaje.

-Muy inquieto supongo.-El doctor sujeto varias hojas y comenzó a revisarlas con mucha atención.

-Sí lo es.

Todos tendremos lo que queremos...Bueno casi todos...Solo nos queda esperar ¿Verdad Iori?

Una sonrisa maliciosa apareció en los labios del viejo guerrero mientras observaba con atención el rostro de su hijo.

 

Continuará...

[ Capítulo 3: Al Final del Invierno ]

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