Fanfic por Yue

Sombras

Libro II
~~ Caja de Recuerdos~~

Capitulo 3: AL FINAL DEL INVIERNO

-¿Arreglaste el problema con tu madre?.

Kyo se dejo caer en el sofá y después de un largo suspiro se volteo a ver a Himiko.

-Creo que sí, al menos llegue a un acuerdo, lo que me preocupa es que tu padre sospeche algo después de todo estuvieron fuera casi toda la noche.

La morena sonrió mientras se dirigía a la puerta y miraba los rayos de sol filtrarse por la rendijas de la persiana, en algún lugar del departamento un despertador se acciono anunciando que ya eran las nueve de la mañana.

-Al final de la cadena solo somos peones para mi padre y el juego es por acabar con tu familia piensa eso Kyo, una vez que lo entiendes comprendes la esencia Yagami y como se mueve el mundo a tu alrededor.

-Creí que no te agradaba.

Yagami se volteo confundida, solo encontró una sonrisa a medias en los labios de Kyo.

-No me agradas...Para nada me agradas...

Kyo se volteo ha verla, había cansancio mezclado con una tranquilidad enorme en los ojos avellanas, la sonrisa se ensancho.

-Entonces ¿Por qué me das consejos?.

Himiko iba a reclamar eso pero antes de que lo lograra Kyo se acostó en el sofá y se dispuso a recuperar las horas de sueño que había perdido.

* * *

-Dices que se fue a Osaka...-Hkaru tomo asiento en el sillón.-¿Y que dio ordenes de que nos quedáramos aquí?

El sirviente asintió a todas las preguntas de su señora.

-De acuerdo puedes retirarte.

El hombre salió dejándola sola en el despacho.

"No entiendo estaba desesperado porque Iori despertara y ahora...Iori"

-No puede ser...No creo que mi hijo despertara antes de tiempo pero...-Se levanto y descolgó el teléfono.-No puede ser...

Murmuro mientras marcaba el numero telefónico del hospital.

-¡¿Cómo que no esta?!.-Himiko rabio por toda la habitación, al llegar a su casa alrededor del medio día su madre le había dicho las ordenes de su padre y la ausencia de su hermano.

Su madre la observaba preocupada y aun mas nerviosa de lo que estaba su hija.

-Por favor Himiko, yo estoy tan desesperada como tu pero si tu padre se lo llevo es seguro...

-¡Es seguro que ya lo tiene encerrado en la celda! ¡Puede matarlo si se niega a obedecer!.-Grito mientras se detenía de golpe y se giraba a ver a su madre pero lo que encontró la dejo congelada en su lugar, su madre, Hikaru Yagami, ella estaba llorando en silencio.

-Madre...Y-Yo...Lo siento...No quise hacerte...-Himiko retrocedió visiblemente confundida.

-No Himiko esta bien debo admitir que tu padre es muy anticuado con sus métodos, supongo que le tendera una trampa al joven Kusanagi.

* * *

La noche cayo rápidamente sobre la vieja Osaka, la brisa se movió entre los árboles de cerezo sin flor creando un hermoso murmullo; la luna llena tiño de plata las aguas del estanque pero adentro de la vieja mansión Yagami solo su voz desgarraban el precioso silencio.

-¡¿Qué diablos pasa?!.-Sujeto las barras de acero y las sacudió con fuerza tratando inútilmente de doblegarlas.-¡¡Padre!!

Un agudo dolor en su costado derecho lo hizo caer al suelo del sucio cuarto sin aliento.

-Diablos...-Masculló con el poco aire que tenia.-Otra vez.

Vio como su camisa negra se comenzaba a manchar de un rojo oscuro y sintió el dolor aumentar, si debía ser sincero esas heridas no parecían sanar como normalmente lo hacían las otras parecía que el poder de Orochi no estaba actuando.

-No...-Se llevo la mano izquierda al área dañada y con la derecha atendió la pierna lastimada que también exigía atención.

Sin fuerzas se acostó en frío piso en posición fetal a pesar del reclamo de sus órganos dañados. Había despertado ahí mismo, rodeado de sombras y tal débil que no podía encender ni una pequeña flama, estaba a merced de su padre por el momento, herido y cansado solo podía pensar que su progenitor ya sabia todo, que era una forma de castigo, quizás el mas piadoso, si conocía bien al viejo jefe de clan.

-Kyo.-Murmuro sin energías y deseos de ser escuchado, no quería tener mas problemas por esa noche.

Al fondo del pasillo se podía escuchar a los guardias moviéndose y si se llegaba a prestar mas atención podría separarse el sonido del agua filtrándose por el techo y cayendo al piso del chillido de las ratas al correr por las sombras en busca de la comida de esa noche.

* * *

Dos días después...

Sus ojos avellana se movieron a la ventana del amplio departamento, estaba perdido en el cielo perfectamente azul que mostraba ese día y es que no podía aceptar lo que escuchaba, no estaba, Iori simplemente no estaba, se lo habían llevado y quizás ahora estaba muerto.

"¡No! ¡No puedo pensar eso! "

Se obligo a retroceder ante esa idea, enterrarla por completo, él estaba vivo; lo podía sentir, la energía de Iori aun estaba presente o por lo menos eso quería creer.

-¡Kyo! ¡No me estas prestando atención!.-El grito de Himiko lo regreso a la realidad pero se sentía tan abrumado que fue con lentitud que giro a ver a la joven que se movía por la mediana recamara; esto ya parecía una rutina, Yagami se paseaba por todo el departamento tratando de calmar sus siempre explosivas reacciones si se hablaba de su hermano mayor mientras él, quien debería de ser quien golpeara las paredes del lugar hasta derribarlas o lanzarse directamente contra Yue Yagami, él simplemente se sentaba en la repisa mirando el cielo como si este fuera a darle la respuesta esperada; sin embargo, esta mañana no había empezado nada bien y Himiko lucia mas desesperada como si al igual que Kyo presintiera una desastrosa conclusión a todo esto.

-Cálmate Himiko todo estará bien, todo...-Reconoció en su voz una pasividad que él mismo no entendía y que clavo a la joven Yagami en el piso mientras se volteaba a verle con verdadero enojo, no hacia él, no, todo ese resentimiento se enfocaba en alguien mas.

-No conoces a mi padre...-Por primera vez los ojos azul cielo mostraron algo mas que simple rabia, reflejaron decepción.-Puede ser que ahora mi hermano este desangrándose en alguna mohosa celda de la mansión o bien podría ser que cuando regresemos su cuerpo siga atado al viejo cerezo como tantas veces.

Kusanagi pensó en salir corriendo si la joven seguía hablando sobre esos castigos sobre Iori, por un momento la imagen del pelirrojo atado al grueso tronco de un cerezo se formo en su mente pero negándose a ella sacudió la cabeza y fijo su atención en el cielo la imagen se desvaneció dejándole solo un sentimiento de enorme pesar.

-Lo único que podemos hacer es esperar que tu madre nos traiga buenas noticias...Solo puedo esperar eso.

Los ojos verdes ardieron pero se negaron a dejar escapar una sola lagrima menos cuando tenia a ese joven en su regazo sollozando suavemente por lo que parecía ya un hecho, no volvería a ver a Iori, no con vida por lo menos; eso había desatado en el joven Kusanagi una extraña reacción que comenzó con incredulidad, luego fue rabia mal controlada al final solo se quedo cayado para encerrarse en su habitación y cuando Hikaru entro lo encontró arrodillado en el piso llorando silenciosamente.

Ahora su atención giro a los ruidos que hacia su hija en el recibidor, moviéndose por el departamento pero evitando entrar a la habitación, sí, definitivamente Himiko tenia una resistencia mas fuerte para este tipo de situaciones después de todo se había criado en medio de malas situaciones pero Kyo, este joven de cabello castaño y hermosos ojos avellana no lo estaba; eso era claro y es que ella misma no había sabido como actuar cuando escucho a su esposo esa tarde.

"-No tiene caso que lo busques o llores rogando que te diga donde esta, las propiedades son muchas así que confórmate con saber que esta bien...por el momento..."

Esas palabras le rasgaban el corazón, en todo esos años de vivir con Yue este jamas se mostró tan frío y distante.

-Tranquilo joven Kyo.-No termino la oración cuando una sombra emergió de la esquina. Kyo se levanto lentamente y se giro a ver la sombra ya conocida, sin decir algo se levanto con cuidado dejando la habitación.

-¿Y bien?.-Pregunto una vez que estuvieron solos.

-Lo encontramos mi señora, el joven amo esta partiendo esta noche a Sakai a la vieja mansión y también es recomendable movernos de Tokyo, los seguidores de Kusanagi se están acercando demasiado.

Hikaru se puso de pie con la elegancia que la caracterizaba y acomodando el hermoso kimono ocre dejo escapar un suspiro que solo ella escucho, sus ojos esmeraldas se movieron a la ventana para ver la noche de invierno que estaba empezando.

-Sí, lo mejor será que informes a la nueva casa que llegaremos ahí pasado mañana al atardecer.

* * *

-¿Osaka?.-Murmuro Saisyu Kusanagi mientras observaba con desconfianza a su esposa.-¿Regresó a Osaka?

La pequeña mujer asintió mientras su esposo se levantaba con los ojos cobrizos clavados en ella.

-¿Cómo conseguiste esa información?, tengo a todos mis informantes trabajando en eso y no lo encuentran, en cambio tu llegas diciendo que Kyo esta por irse a Sakai siguiendo a ese bastardo.

Shizu sonrió con dulzura olvidando de pronto todo el nerviosismo que su esposo le estaba ocasionando.

-Discúlpame Saisyu pero conozco a mi hijo mas de lo que tu llegaras ha hacerlo, sé como piensa, además ¿No fui yo quien se entero primero de lo que estaba haciendo con ese Yagami?...Ve a Osaka y elimínalos ahí mismo, ¿No es una magnifica idea?.

-No lo sé, tal vez tengas razón...-Murmuro mientras salía de la habitación.

-¿Estas segura de esto Hikaru?.-Pregunto un tanto insegura.

-Es la única forma, decide ahora Shizu, no te culpo si quieres olvidar todo esto y...

-No, estoy bien.-Shizu suspiro y fijo su atención en los ruidos del parque; el viento de finales de invierno moviéndose entre los árboles, los insectos en el pasto y mas lejos de ella las figuras de Kyo y de Himiko al parecer discutiendo por los movimientos frenéticos que hacia la joven con la cabeza pero su hijo se miraba tan tranquilo aunque lo mas seguro es que por dentro estuviera mas desesperado que cualquiera.

-Tienes razón no hay opción....

* * *

Observo desde el balcón como el mar estaba tiñéndose de un rojizo, se había levanto cuando el sol estaba llegando a medio camino. No había despertado en Osaka si no el la vieja mansión afueras de Sakai, donde la civilización no había tocado el viejo despeñadero ni el extraño bosque alrededor de el. Había pasado buena parte de sus entrenamientos en ese lugar de arenas y acantilados donde el frío llegaba ha ser tan insoportable como en cualquier parte de Japón.

-Sakai...Tantos años sin volver...-Se llevo la mano a su costado herido; en algún momento de su estado inconsciente lo habían trasladado a la ciudad, cambiado de ropas, limpiado sus heridas y para su buena suerte instalado en la que fue su habitación.

Se dejo llevar por el sonido que provocaban las olas al chocar contra las piedras, por varios años ese sonido lo seguía aun en sueños, en sus peores sueños, siempre asemejando una voz que lo llenaba del mas puro terror pero como siempre pasa al despertar solo podía recordar el sonido y el sentimiento, jamas pudo ver la cara del causante.

-Por fin despertaste.-La voz grave de su padre sonó a sus espaldas, un escalofrió recorrió su cuerpo, no había sentido a su padre entrar en la habitación pero se repuso rápidamente y recobro su siempre postura de indiferencia.

-¿Por qué Sakai?.-La pregunta peso en el aire, solo respondió el viento silbando entre las rocas.-¿Por qué sigo vivo?

Esta vez giro para enfrentar a su padre pero lo encontró frente a la puerta con una mirada fría, carente de vida.

-Porque volveremos a empezar Iori, porque estabas demasiado pequeño como para recordar lo que paso aquí...-Su padre dio paso al frente y sonrió con discreción aunque su mirada seguía igual.-Escucha el mar, ¿Qué es lo que recuerdas al oírlo? ¿No es como una gran serpiente?.

El silbido del viento aumento tornándose mas en un siseo que se mezclo con el romper de las olas, esa combinación hizo a su mente retroceder mostrándole escenas de su niñez que ya estaban olvidadas.

-¿Qué...Qué es esto?.-El ruido se hizo insoportable al grado que sus oídos comenzaron a zumbar y sintió su cabeza girar, cayo al piso con la cabeza entre las manos pidiendo para si que terminara pero las imágenes solo aumentaron al igual que el ruido.

-Volveremos a empezar Iori todo, absolutamente todo...Pero estoy seguro que nuestros invitados no tardaran en llegar...

La voz de su padre sonaba demasiado lejana perdida entre el sonido de las olas y las imágenes de él mismo peleando contra algo, contra una sombra pero era imposible ganar solo era un niño de doce años, esa imagen volvió a esfumarse entre recuerdos mas cortos. El sonido se fue alejando y el torrente de imágenes se detuvo en una, un viejo cerezo de tronco grueso y corteza roja, tan roja como la sangre.

"¿Un cerezo?...No...No existe ese árbol, jamas lo he visto pero entonces..."

La imagen se disolvió lentamente y se encontró sentado en la terraza con la espalda recostada en el barandal, estaba solo, su padre se había marchado al parecer ya hace tiempo.

-Un cerezo...-Murmuro mientras levantaba el rostro para ver el cielo, sus ojos grises perdieron brillo quedando en blanco total.

La primera estrella estaba asomándose y la noche avanzaba rápido, cubriendo el extenso bosque de pinos, momentos después fue apreciable la media luna que esa noche adornaba el cielo negro pero que parecía concentrar su escasa luz en un solo punto del bosque, un claro donde un solitario cerezo dejo ir sus hermosos pétalos rosas cuando el viento soplaba.

* * *

La ciudad era totalmente modernizada, de hecho era un centro industrial y textil de muy buena fama además de ser uno de los puertos de importancia en Japón, no estaba muy lejos de Osaka y contaba con un cielo casi tan contaminado como esta.

El auto corría por las avenidas principales de la ciudad ante la mirada llena de curiosidad de los transeúntes con los que se cruzaba.

-¿Nuestra infancia?.-Pregunto un tanto dudosa Himiko mientras se volvía a ver la ventana.-¿Deseas saber de la infancia de Iori?.

-Sí...¿Recuerdas los que me dijiste en el parque hace tiempo?, tu viste como él cambiaba hasta convertirse en un Yagami perfecto...Deseo saber que es lo que hizo ser de esa forma deseo saber mas de Iori, no solo ser el chico con el que...

Himiko se volteo a verlo advirtiéndole que no le interesaba esa información sobre su hermano y sobre todo que cuidara su lengua por la persona que viajaba con ellos. Kyo miro de reojo la mujer que estaba sentada al lado de él con expresión seria sin dejar de ver por la ventana, quizás perdida en sus memorias, recordando la ciudad.

-No lo sé Kusanagi, que tal si te dijo algo que le moleste a Iori...-La casi pelirroja jovencita masajeó su cuello obviamente tensa.

-Creo que por mas vergonzosa que sea la infancia de ambos, el joven merece una respuesta...-Ambos jóvenes se voltearon para ver a la señora Yagami pero esta seguía viendo hacia la calle bien podría no haber hablado.

Himiko suspiro pesadamente mientras sentía una fuerte jaqueca comenzar pero los ojos avellana no dejaron de verla un solo segundo.

-De acuerdo...-Declaro dándose por vencida.-Fue de hecho aquí, en Sakai, donde pasamos buena parte de nuestro entrenamiento y contrario de lo que muchos creen fue aquí, en la mas vieja de las mansiones Yagami, donde nacimos...Fue hace alrededor de doce años cuando empecé a entrenar con mi hermano...

 

Continuará...

[ Capítulo 4: Caja de Recuerdos ]

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