Fanfic por Yue

Sombras

Libro II
~~ Caja de Recuerdos~~

Capitulo 5: UNA TARDE DE TORMENTA (EL TEMOR)

"Sí dudas perderás todo...Perderás tu vida y lo que más amas...Podrías perderme"

La voz se fue disipando entre la conciencia así como las imágenes del sueño.

-¿Qué...?.-Murmuro mientras se sentaba alguien volvió a llamar a la puerta.-¿Quién?

-Kyo tenemos que marcharnos en una hora.-La voz de Himiko sonó desde el otro lado de la puerta.-Debemos marcharnos.

-¡Dame unos momentos Himiko!.-Respondió mientras se sentaba en la orilla de la cama, no hubo mas respuesta que los pasos de la joven alejándose de su puerta; su mente se esforzó en recordar lo que había soñado pero nada llego.

-¿Por qué estoy tan nervioso?.-Miro sus manos temblando sin control.-¿Por qué?

Su atención se fue hacia la ventana para ver como el sol de la tarde teñía de dorado las paredes blancas, no le importaba mas el solo entraba por la ventana abierta, realmente había dormido demasiado quiso hacerlo porque sabia que esa noche seria algo agitada. De nuevo su mente quiso revivir las imágenes del sueño pero no obtuvo resultados dejándolo aun mas intranquilo, esa pesadilla o ese sueño, cualquiera de las dos cosas lo había alterado.

* * *

Himiko se movía inquieta por la sala, su madre se había marchado dos horas antes del medio día había dicho que esto no alteraba el plan que al atardecer debía de presentarse en la vieja mansión, lo mas seguro es que encontraran a Kusanagi-sama ahí peleando con su padre y que en ese momento seria el único para sacar a Iori de ahí, no lo volvería a ver después de eso porque su hermano se convertiría en un fantasma, un exiliado del grupo...Sí, varios perdían con esa acción pero era eso o verlo morir y su madre no deseaba tal acontecimiento ni ella.

La joven Yagami había tenido una pesadilla que recordaba a la perfección, una que la había puesto nerviosa, eran tan real aun podía sentir la sangre manchar sus manos, esa calidez, el olor, todavía podía ver a su hermano amarrado a ese árbol y una sombra abalanzándose sobre este con espada en mano, cortando al pelirrojo en pedazos hasta que solo quedo su cabeza en el piso y la sangre nutriendo la tierra alrededor del cerezo.

-Himiko...-El suave llamado hizo que las imágenes de desvanecieran de inmediato; giro para encontrar al joven Kusanagi en el umbral, con sus...¿Sus ropas de pelea?, Himiko parpadeo un par de veces sin comprender.

-Pero...¿Qué piensas que haces?...Tus ropas de peleas muestran el símbolo de tu clan no puedes andar por la ciudad con eso, pueden verte en el aeropuerto con...

-No iré al aeropuerto.-Corto la replica de Himiko mientas daba media vuelta.-Algo me dice que el plan no saldrá como esperábamos.

* * *

Los ojos azules de su esposo no reflejaban mas que enojo o ¿Era dolor?, ¿Dolor de saberse traicionado por la única persona en la que verdad confió?.

-¿Creías que me tragaría ese cuento?.-Siseo Yue pero Hikaru no se movió del asiento ni su semblante de perfecta tranquilidad desapareció.

-Nunca lo creí pero esperaba que Kusanagi siendo más inocente lo hiciera...-Respondió con voz fría.

-¿Inocente?...Dirás estúpido...-Murmuro mientras se levantaba del sillón.-Pero para tu mala suerte Saisyu no creyó, no, él vendrá para algo más importante, para intentar detener la vieja leyenda.

Como probando sus palabras un coro de gritos seguidos por una fuerte explosión broto del bosque de pinos, esta vez Hikaru no pudo evitar sobresaltarse pero Yue solo sonrió mientras se dirigía a la gran ventana que estaba a espaldas de su esposa.

-¿Lo ves?...Ya esta aquí, matando en mi tierra, rompiendo el pacto que se había hecho hace cientos de años, trae a su ejercito de sombras como si estos pudieran hacerme algo, él no sabe donde esta o que hacer para detenerlo y tu querida no serás quien arruine mis planes.

* * *

Dolor...Esquivo pero que se clavaba en cada centímetro de su piel, perforándola y llegando hasta sus huesos, ¿Cuánto había durado esto? ¿Horas? ¿Días? ¿Meses?, estaba agotado, cada nueva memoria que compartía Orochi o el Cerezo con él le ocasionaba esa sensación de estar siendo atravesado por miles de agujas finas.

-Aun no Iori...-La voz del Viejo Dios resonó en sus oídos dolorosamente.-No es el momento para descansar, ya sabes lo que estaba aquí antes del árbol pero déjame mostrarte lo que origino su nacimiento.

Una nueva imagen se formo frente a sus ojos, quiso evitarla pero aunque cerrara sus ojos o su mente la imagen se mandaba directamente a su cerebro y rompía la delicada barrera que había puesto.

"Kyo..."

-No te agotes llamándolo, cuando sea el momento yo mismo te llevare con él.

La imagen tomo forma totalmente, para su sorpresa se descubrió así mismo caminando por ese mismo bosque con un cuerpo en brazos, por lo menos al principio fue él pero el cabello negro del joven y los ojos miel le confirmaron lo contrario.

* * *

-¿Cuánto falta para llegar?.-Se aferró a la manija de la puerta una vez mas mientras sus ojos avellanas se clavaron en el bosque que estaban cruzando, había algo en el que lo ponía nervioso, una energía ya conocida, cada árbol, cada piedra la tenia.

-Ya te lo dije no mucho, ya estamos dentro del bosque, este es el único camino, ¿Y sabes?, no te muevas tanto, estas demasiado nervioso, ¿Qué rayos ocurre contigo? aun puedes bajar aquí y esperara a que...

-¡No!.-Se volteo a verla como si esa idea fuera la peor ofensa que pudiera haberle hecho pero lejos de asustarla consiguió que la joven levantara una ceja frunciendo el ceño totalmente.

-No, estoy bien, te lo aseguro todo esta bien.-Esta vez fue más suave al hablar y sin esperar respuesta volvió a ver a través de la ventana.

"¿Qué pasa Iori?...¿Qué?"

Su pecho se oprimió y el aire comenzó a faltarle, dos energías no más grandes que la otra se hicieron presente.

-Es tu padre y el mío.-Escucho el murmuro de Himiko pero no se volteo a verla estaba mas interesado en reconocer la energía que guardaba tanta similitud con las de Himiko e Iori y para su desconcierto con la que cubría todo ese lugar.

Los últimos rayos de sol estaban iluminando el bosque mientras el sol estaba ocultándose en las aguas del frío mar.

* * *

Observaba todo desde su posición a espaldas de su esposo.

El fuego comenzaba a consumir los árboles a sus alrededores y la mansión no estaba del todo a salvo, al ala oeste que es donde estaba cuando ataco Kusanagi ahora estaba sin pared dejando ver parte de las habitaciones, los ninjas que habían llegado con el guerrero aun estaban peleando con los del clan, unos muertos otros heridos pero la batalla principal se realizaba frente a la viaja construcción.

-Yue...-Murmuro mientras observaba a su esposo lanzarse una vez mas contra un molesto Kusanagi que exigía saber la localización de Iori.

-Señora.-La voz sonó a su lado y vio a tres de sus hombres arrodillados frente a ella.

-¿Lo encontraron?.-Pregunto nerviosa.-¿Dónde esta?

-No esta en la mansión señora...-La voz fría del ninja la hizo estremecerse una vez mas.-No sabemos donde podría estar, lo peor es que los ninjas de Kusanagi lo buscan también, debemos irnos por su seguridad no puede quedarse aquí.

-Él lo sabe.-Murmuro por la bajo viendo hacia Yagami-sama.-¿Qué has hecho Yue?

-Dime donde esta Yue.-Amenazo una vez mas mientras sujetaba el brazo del hombre.-¿Dónde lo ocultaste?.

Yagami sonrió mientras se soltaba y daba un potente salto hacia atrás.

-¡¿Para que? ¿Acaso me vas a decir lo malo que puede pasar?!.-Fue claro el sarcasmo en la voz del pelirrojo.

-¡Maldición Yagami!.-Saisyu se lanzo hacia Yagami con el puño encendido en llamas pero fue esquivado con facilidad.

-¡No dejare que arruines esto!.-Después de eso Yue descargo un fuerte golpe en el estomago de Saisyu.

Kusanagi apoyo una rodilla en el piso y tomo todo el aire que podía, sin duda ya no estaba tan joven pero también era cierto que usaba toda su energía, debía guardarla para lo que seguía, como leyendo Yue sonrió con desprecio y se acerco a él.

-No quieres gastar tus fuerzas en esto ¿Verdad?...Bueno eso no importa tú jamas le ganarías, ya estamos viejos Saisyu, muy viejos.

El peleador levanto la vista ante la mención de su nombre para encontrar una pequeña sonrisa en los labios de su enemigo, esto realmente iba en serio, no era como sus anteriores encuentros.

-Sabes Kusanagi tal vez nuestros hijos cometieron una verdadera estupidez pero me alegra que lo hagan hecho eso me ayudo a tomar esta importante decisión.

Saisyu lo escuchaba totalmente sorprendido, Yagami debía de haberse vuelto loco, la sangre lo había trastornado acabar con el mundo entero solo por matarlos.

-Estas loco Yagami...¡Totalmente loco!.-Grito mientras se ponía de pie y se preparaba para uno de sus más fuertes ataques.

-¡No importa cuanto deba sacrificar! ¡Tu familia va a desaparecer!.-Él también comenzó a materializar fuego.

-¡¿El mundo? ¿Tu hijo? ¿Tu vida?!.-Kusanagi dejo ir el fuego escarlata.

-Todo...-Murmuro Yue mientras permitía a la flamas púrpuras escapar de la palma de su mano.

* * *

-¡Esto no es cierto!.-Grito una vez mas tratando de zafarse de las cuerdas invisibles que ataban su cuerpo a la nada pues estaba ahora en un punto vació, en un espacio en blanco.-¡No voy a creerte Orochi!

Al ser mencionado apareció frente a él sonriendo. El dolor apareció de nuevo y convenció de dejar sus intentos de escapar.

-Créelo querido Iori...La noche ha caído por completo sobre el bosque como sucedió hace ya mas de seiscientos sesenta años...Es hora Yagami de que pagues, de que se cumpla el trato.-La voz del albino fue fría pero en los ojos rubí podía verse la satisfacción, el placer que estaba obteniendo de todo esto.

-No...-Iori gimió cansado y casi a punto de desvanecer.-No puede pasarme esto a mí...

El pelirrojo cerro los ojos si la muerte podía cruzar cualquier espacio o tiempo lo mas seguro es que ya estuviera ahí, esperándolo, no quería ver cuando decidiera llevárselo.

-Serás mío porque el amor ha causado que caigan de nuevo, porque ese sentimiento guió al mismo destino al primero y al ultimo...Iori...

El dios acaricio su mejilla en un gesto de intimidad.

-Tal vez por el momento no estas del todo controlado pero nadie ha logrado resistir por mucho tiempo, el miedo, dolor o cansancio los vencen si no lo hace eso siempre quedan las dudas y el remordimiento.

La mano de Orochi se cerro con fuerza sobre su cuello amenazando con romper los frágiles huesos.

-Abre los ojos y mira el ultimo regalo de tu padre...

Obedeció la orden, con verdadero dolor abrió sus párpados y vio lo que quería Orochi; sus pupilas se achicaron y después perdieron color quedando en blanco.

* * *

No podía mas, simplemente se dejo caer en la tierra, sus fuerzas escapaban y sabía porque, estaba ocurriendo más rápido de lo que creía; además de que Kusanagi aun seguía en pie lograba sentir que el hijo de este no estaba ya muy lejos, a escasos minutos.

-Yue.-Escucho la voz dulce de Hikaru a su lado pero no abrió los ojos solo sonrió cuando cálidos brazos lo rodearon.-Yue...

Volvió a llamarlo pero no contesto en cambio se concentro en el sonido del viento, le decía que ya era el momento y su atención viajo a las olas que chocaban contra las rocas, las cuales repetían lo mismo. Kusanagi ya sabia donde estaba el viejo Cerezo Rojo pero no podía evitar nada, con eso como ultimo pensamiento dejo escapar su ultimo suspiro y le permitió a todas sus fuerzas desaparecer.

El sol se había ocultado totalmente hacia unos momentos y ahora la frescura de la noche inundaba la vieja ciudad que inconsciente de su futuro comenzaba con su vida nocturna.

 

Continuará...

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