Fanfic por Yue

~ Secreto ~

El pelirrojo se sentó en la cama, el torneo lo había agotado al máximo, demasiado devastador en muchos sentidos.

- Maldición... -Apretó lo puños por unos segundos al final dejó escapar un profundo suspiro.

Comenzó a quitarse la ceñida chaqueta, le siguieron los zapatos y las correas de en las piernas para terminar con el lazo del cuello y el cinturón; innecesarias eran esas cosas para dormir.

Miró el cielo por la ventana, el día apenas terminaba, los tonos dorados seguían allí pero él no tenía humor más que para dormir.

-Tres años de lo mismo -Comenzó a avanzar a gatas sobre el colchón con movimientos suaves y lentos, al llegar a la almohada descendió lentamente sobre las sábanas acomodando su mejilla. Sus miembros se relajaron todo lo posible y dejó que el silencio le hablase de lo que hacían los demás participantes.

*¡Qué fastidio!*

El cansancio comenzó a vencerlo y sin dar mucha resistencia se quedó dormido aunque no fue por mucho tiempo ya que una presencia moviéndose en su cuarto lo despertó, no tenía caso moverse o abrir los ojos, no era un peligro. Una sensación de tranquilidad lo envolvió.

Alguien se sentó en la cama y una mano acarició lo cabellos rojos, esto lo animó lo suficiente como para hablar con la presencia.

-¿No habías decidido que durante el torneo no me buscarías?

-Estaba preocupado, te vi algo lento en la pelea con Bogard -Suave voz que lo arrullaba.

Suavemente apartó algunos mechones rojos que le impedían ver por completo el rostro del pelirrojo; Iori abrió lentamente los ojos. No sólo era la bella simetría del rostro de Iori si no también el cabello rojo granate nada común en Japón, luego los ojos grises cosa que tampoco era común, esos ojos y el constante misterio en ellos lo habían enredado y atado al demonio de cabello rojo.

-No, sólo estaba algo cansado... en serio no es nada.

-¿No has estado mal pasándote?

-No, no lo hecho... ya no seas terco, Kyo.

Iori se levantó pesadamente, sentándose mientras su espalda se apoyaba en la cabecera de la cama, por unos segundos miro a Kyo los cabellos castaños, los ojos casi dorados y su clásico traje de pelea; cruce de miradas en que intentó saber qué ocurría con Iori pero no pudo captar algo que le aclarara el asunto, el pelirrojo miró hacia la ventana algunos tonos malva seguían allí, aun había suficiente luz como para que hubieran reconocido a Kyo entrar en la habitación.

-Aún hay luz...- Iori se volvió a ver a Kyo el cual sonrío.

-... ¿Cómo te deshaces de tus compañeros de equipo y de Yabuki?

Kyo bajó un poco la vista.

-Les dije que saldría con Yuki.

Iori sintió como si alguien le abriera una herida a medio cerrar.

-¿Cuándo llego?

No estaba molesto, Kyo lanzó un leve suspiro apenas audible.

-Hoy... pero iré hasta mañana a verla.

Iori bajó de la cama y se dirigió a la ventana, quitó el seguro y abrió de par en par dejando entrar una brisa que comenzó a jugar con los cabellos rojos... Hacía ya un año que la batalla divina sucedió y podía sentir sus manos sucias con la sangre de nueve jóvenes.

* Mature... Vice*

Esos nombres flotaban en su cabeza recordándole lo peligroso que podía llegar a ser, también lo atormentaban los recuerdos de un momento de lucidez en que vio el cuerpo de Vice destrozado y la mirada de Mature, en ese instante había comprendido su plática con ella horas antes

"Hay ocasiones en que por más que ames a una persona no eres capaz de demostrarlo y mueres sin confesarlo."

Pero Iori lo había comprendido, esa mirada de aceptación de cariño, lo confesó antes de morir y había sido correspondida por una sola lagrima que había visto caer sobre su rostro, después su cuello había cedido ante la fuerza rompiéndose, no había alcanzado a oír la voz de Iori:

"Tú... que te atreviste a amar a un demonio... tú descansa en paz... no me atormentes más, sólo déjame con este dolor... Perdóname"

Kyo se acercó a Iori rodeándolo con los brazos, el pelirrojo aceptó el gesto e hizo lo mismo.

*Yuki*

Yuki su joven novia, la única de las doncellas que había sobrevivido a los sacrificios a Orochi, ese nombre y esa chica lo mantenían atado, separándolo con una delgada barrera de Iori, sabía que existía y no podía destruirla tan fácilmente, no es que no amara a ese terco pelirrojo, después de todo en un mes cumplirían un año de estar encontrándose a escondidas, pero si su padre llegaba a saber ese secreto...

*Si se llega a enterar de esto de seguro querrá matarnos a los dos... Yo, el próximo líder del clan Kusanagi enredado en amores con un Yagami esto debe quedarse en secreto solo un poco más... en secreto*

Kyo estrechó aun más a Iori

*¿En secreto? ... Así lo decidió y no pude oponerme.*

Iori miró los edificios de enfrente, ya casi no había luz y algunos habían encendido las luces.

"Eso no" había dicho Kyo cuando Iori le planteó la idea de decirlo a sus padres.

"Apenas tengo dos años que lo recuperé... Por favor, Iori."

Con eso lo derrotó, pero él no se había quedado con la presión en el pecho y se lo había dicho a su padre, el cual reaccionó como Iori suponía; por supuesto jamas había mencionado que era Kyo su pareja, sólo lo había visto de pies a cabeza y después continuó con sus asuntos, pero cuando Iori se marchaba...

"Es tu vida Iori, ya eres demasiado fuerte y yo muy viejo... Sinceramente ya estoy harto de tener que patearle el trasero a los Kusanagi."

Iori había salido bastante confundido, quizás su padre realmente ya se estaba volviendo viejo para esto.

-¿Iori?

-¿Si?

Iori bajó la vista para encontrar a un Kyo intrigado

-¿Tus heridas?

-Simples moretones.

El pelirrojo se separó lentamente.

-¿Seguro?

Iori sonrío y se sentó en la cama, comenzó a quitarse la camisa y desabrochó su pantalón

-Compruébalo tu mismo.

-Esperaba que lo propusieras.

Kyo comenzó a avanzar mientras se deshacía de la ropa

-Pero esta noche... -Kyo se sentó sobre la piernas de Iori -...déjame jugar a mí.

Iori sonrío y sin decir mas pegó su rostro al de Kyo, el cual deja entrar la lengua de Iori sin reservas.

Minutos después Kyo estaba aferrado al cuerpo de Iori lanzando fuerte gruñidos de placer mientras Iori se mordía los labios para no gritar, ese dolor que Kyo le producía era increíble pero sumamente necesario para ambos. Kyo cayó rendido al lado de Iori, el pelirrojo siempre le exigía gran cantidad de energía que entregaba con gusto; Iori cerró los ojos estaba cansado y deseaba dormir.

*¿Cómo explicárselo Iori?... Mi padre jamas aceptará esto, él jamas podría entender todo lo que te necesito, tengo miedo y no puedo expresarlo... tengo miedo de no poder enfrentarme a él y perderte... Iori*

Kyo sólo alcanzó a escuchar el suspiro de Iori antes de caer dormido.

 

Iori despertó a las siete de la mañana, eso decía su reloj y lo aseguraba el constante aumento de luz que entraba por la ventana y como siempre se encontraba solo, al principio de la relación eso no había importado mucho pero ahora empezaba a detestar el hecho de haber dormido con Kyo la noche anterior y en las mañanas sólo encontrar un hueco en la almohada

*¡MALDICION KYO!*

Iori se levantó de la cama hecho una furia y fue directo a bañarse, se talló fuertemente como si el contacto de Kyo fuera repulsivo, talló hasta que la piel ardió y en eso se detuvo, no tenía caso seguir, el enojo ya había pasado. Salió del baño directo a cambiarse, ese día no tenía programada ninguna pelea y no deseaba quedarse a menos que fuera necesario.

Salió de la habitación mirando hacia el piso, pensando, y por lo tanto no se fijaba en los comentarios a su alrededor, en especial las mujeres se mostraban interesadas en seguirlo con la mirada y ¿quién podría culparlas?; esa mañana Iori traía un pantalón negro ajustado, una camisa roja desmangada que parecía mas una segunda piel dado que era muy ceñida y permitía admirar el bien formado pecho y cintura, además de completar todo con unos zapatos negros y una cruz de plata que colgaba de su cuello.

Entró en el ascensor. Ultimo piso y si tenía suerte nadie lo molestaría durante el descenso.

*¡ESTUPIDO! ¡ESO ES LO QUE ERES!... Te maneja tan fácil como a un recién nacido, dime, ¿cuanto tiempo más seguirán las cosas así?*

-¡ESTOY CANSADO DE ESTO!

Golpeó con fuerza la pared de acero, por segundos pareció que el ascensor se detendría pero siguió bajando; volvió a su anterior posición brazos cruzados y apoyado en la pared, cerró los ojos y suspiró, ya estaba en verdad cansado por 8 años había ocultado de su padre la admiración que sentía hacia los músicos y cuando se había atrevido a decírselo:

"¡DEBILIDAD! ¡ LA DEBILIDAD! ¡ESO, IORI, JAMAS DEBES TENERLA!

-PERO PADRE... YO SOLO DIJE QUE QUISIERA APRENDER A TOCAR

GUITARRA... -El joven Iori se levantó del piso, se había dado cuenta del error de haber mencionado el asunto durante la practica.

-¡NO IORI! ¡ENTIENDE!

-¡TU TIENES LA COSTUMBRE DE NEGARME TODO, ¡POR UNA VEZ SERIA DEMASIADO QUE ME CUMPLIERAS UN CAPRICHO!- La voz del jovencito fue una especie de rugido y una columna de fuego púrpura se levanto del piso, mientras Iori caía inconsciente

-Maiden Masher- Un simple murmullo y al día siguiente Iori había recibido su primera lección de guitarra"

Segundo piso y el ascensor se detuvo, las puertas se abrieron, Iori imitó el movimiento abriendo sus ojos; Kyo entró en el ascensor acompañado de Benimaru, el pelirrojo fijó la vista en Kyo, se había arreglado más que de costumbre, de seguro iría a ver a Yuki.

* INFELIZ... Ni siquiera te despediste *

* ¿Estás molesto por lo de esta mañana?*

Kyo sonrió burlescamente y le dio la espalda, Benimaru imitó el gesto, al parecer ninguno de los dos pelearía, esto tranquilizó de inmediato al rubio.

-¿Por qué tan arreglado Kusanagi? ¿Acaso vas a ver a esa noviecita tuya?

Iori estaba siendo muy obvio, hasta Benimaru había fruncido el ceño al oírlo, se oía sumamente molesto.

-¡Y a ti qué puede importarte lo que haga!

-Kyo... por favor- Benimaru intentó acabar allí las cosas.

Iori se acercó a los dos jóvenes, con movimientos muy propios de él apoyó su mano en le hombro de Kyo, el corazón de Kyo comenzó a latir más rápido, no podía hacer esto menos enfrente de Benimaru; se volvió a ver a el pelirrojo, los ojos grises se habían vuelto lavandas por la mezcla de luz y sombras.

* No lo harías... Iori no te atrevas si Benimaru se entera todo se caerá en pedazos*

*¿Por qué no?.... Ya estoy cansado de esconderme *

Lo ojos de Iori lo aclararon todo, iba a reclamarle ese año de moverse entre las sombras, ese año de mentiras hacia todos sus conocidos, las mil y una burlas crueles que le había hecho para seguir haciendo creer que la pelea continuaba.

-Lástima de belleza que se perderá al casarse contigo.

*Iori... me asustaste *

Kyo suspiró, pero Benimaru pudo captar lo que estaba pasando, no al 100% pero había captado algo muy interesante sobre esos dos.

-Déjame en paz.

Iori se aparto para volver a su antigua posición, cerró los ojos .

*¡COBARDE!*

Se repitió varias veces en su cabeza, pero le daría a Kyo unos días más y si no cambia entonces sí lo lamentaría.

El último piso. Kyo y Benimaru salieron del ascensor, Iori se quedó unos momentos mas y salió, Kyo miró de reojo hacia atrás, no podía evitarlo, el pelirrojo lucía muy bien.

-¡Kyo!

-¿Qué?... Disculpa, Benimaru.

Volvió a fijar la vista enfrente mientras el rubio lo observó muy detenidamente, no era su imaginación, desde hace un año Kyo lucía más feliz por así decirlo; sabía que no tenía mucho que ganar con Kyo, además lo veía como un hermano, pero Yagami, ese sí era un reto, un reto que al parecer Kyo había aceptado.

*¡Así que eso era Kyo!... ¡Tú y el loco de Yagami!, ¿Cómo se lo dirás?... ¿Cómo le explicaras que voy acompañándote a pedir la mano de Yuki? *

Kyo estaba sumamente nervioso, cómo podría salir ahora de ese problema, su padre lo había obligado a jurar que ese año sí solicitaría a Yuki en matrimonio y enfrente de Benimaru se había realizado el juramento, no sólo eso sino que ahora el rubio tendría la obligación de ver cómo se cumplía.

*¿Cómo deshacerme de Benimaru?*

-¡KYO!

Ambos jóvenes se detuvieron en seco

-¿Yuki?

Kyo se giró en dirección a la voz para encontrarse a Yuki en medio del recibidor, la joven se acercó corriendo mientras gritaba.

-¡TANTO TIEMPO...!

Kyo forzó la sonrisa y abrió los brazos para recibirla.

-Si- Dijo mientras estrechaba a la chica contra su pecho. Que diferencia había entre el cuerpo de Iori y el de Yuki, no sólo era el físico obviamente.

* No, el calor que surge de Yuki es muy suave a comparación del que surge de Iori *

-Mi padre esta esperándonos en el restaurante del hotel, no quiso venir, ya lo conoces.

Kyo se separó rápidamente de la joven, Benimaru sonrío maliciosamente.

*Antes podías pasar horas abrazándola... Yagami te ha cambiado bastante,

¿Qué paso contigo, Kyo? *

-Disculpe Nikaido-San no lo saludé.

Benimaru sólo hizo una ligera inclinación de cabeza.

-Vamos, papá nos espera.

Yuki se colgó del brazo de Kyo y comenzaron avanzar, Benimaru los siguió unos pasos atrás. Desde que conoció a Kyo le había gustado, pero Kyo era tan transparente como un cristal y pronto le perdió el interés en ese sentido; tiempo después había llegado Yagami, ese infeliz lo había obligado a entrenar el doble, quería vencerlo, inclusive había peleado una vez con Kyo por saber con quien lucharía Iori; le gustaba ese psicópata, estaba lleno de misterios y contradicciones, reaccionaba violentamente pero no soportaba ser así ,según su propia confesión, detestaba ser violento.

*Mi querido amigo que mentiroso eres, mientras la abrazas y besas estas

pensado en Yagami... ¿Quién sabe? Quizá lo consuele cuando se entere de

esto, después de todo ese pelirrojo es muy atractivo y si pudo cambiarte al

grado de que pudieras ocultarme algo por un año...*

Kyo se detuvo de golpe, el padre de Yuki estaba sentado en una de las mesas del fondo con aire impaciente, si tenia suerte no aceptaría la boda, ese hombre nunca lo había querido.

-Vamos -Yuki jaló impaciente del brazo de Kyo.

-Sí...

Kyo comenzó avanzar pero ahora otra cosa lo clavó al piso, Iori estaba en la mesa de lado hablando con un hombre mayor de traje negro y atrás de ese hombre había dos hombres de aspecto peligroso, aunque el hombre parecía cuidarse bastante bien solo, Iori estaba agitado y movía la cabeza frenéticamente.

-Kyo...

-No creo que...

-Avanza, Kyo, es sólo Yagami

Benimaru lo empujó y comenzó a caminar de nuevo, mientras se iba acercando a la mesa pudo ver mejor al hombre el parecido de Iori con él era increíble, además de expresar la misma energía.

* ¡Su padre!... ¡Yagami-sama! *

Benimaru también lo había visto, eso iba a ponerse muy divertido. A medida que se acercaron la conversación entre Iori y su padre fue tornándose más acalorada y clara.

-¡Ni lo sueñes!

-Iori - El tono de voz fue bajo, Iori se intimidó un poco.

Yagami-sama hizo un gesto y los hombres se apartaron, Iori los siguió con la mirada y por seguirlos notó que Kyo tomaba asiento en la mesa contigua al lado de Yuki, no pudo evitar una chispa de enojo.

-Entiende, Iori, es necesario que hagas lo que te ordeno.

Iori se volvió a ver a su padre, estaba furioso, lo había atrapado en la salida y lo obligó a sentarse en ese lugar, deseaba que Iori ocupara su lugar como jefe del clan y que manejara los negocios de la familia; mejor dicho, que guiara la extensa ramas de Yakuza que tenían bajo control.

-Padre, ya te lo dije, no quiero hacerlo.

-Iori, escucha bien ya me enteré de que el joven Kusanagi tomará posesión de ese puesto en cuanto se case en unos meses...

-¡¿CASARSE? ¿MESES?!- Iori se levantó rápidamente y por tal movimiento la silla cayó de espaldas, se volvió a ver la mesa donde estaban, todos lo miraban asombrados menos Kyo que mantenía la cabeza baja.

* ¡INFELIZ BASTARDO!*

Benimaru entendió de inmediato así que decidió terminar.

-¡Entonces acepta la boda...! ¡No puede negar que Kyo es un gran partido para su hija!

Kyo miró al rubio.

* Benimaru... ¿Qué demonios estas haciendo?*

La sonrisa burlona de Benimaru se lo aclaró todo, lo sabía y lo estaba arruinando a propósito.

-¡IORI!

Kyo miró hacia arriba y se encontró con los ojos grises de Iori totalmente dilatados.

*Iori *

-Te vas a casar... ¿no es así?

Benimaru se levantó.

-No, amor, es Kyo quien se va a casar con Yuki, no yo.

Todos se volvieron a ver al rubio, Iori estaba confundido al máximo mientras que a Kyo le comenzaba a hervir la sangre.

-¿Qué demonios...?

Movimientos rápidos por parte de Benimaru, a los que un Iori totalmente confundido no pudo reaccionar, y cuando al fin se dio cuenta vio el rostro de Benimaru pegado al suyo, sintió la suave piel y los labios frescos pegados a los de el, sintió la lengua del rubio en su boca.

*¡¿CÓMO TE ATREVES?!*

La mente de Iori era una maraña, no sabía qué hacer, pero observó los ojos azules y notó en ellos un leve brillo de placer y pronto entendió él por qué, sus manos se habían movido solas a la cintura del rubio, además de que contestaba el beso, se quedó helado ante eso y al final Benimaru se separó con la respiración agitada.

* ¿Por qué lo acepte?! *

Pero la pregunta se respondió sola cuando se volteó a ver a Kyo que estaba de pie sumamente molesto. Celos es la palabra que corrió por su mente, había aceptado a Nikaido en forma de castigo hacia Kyo.

-¡YUKI! ¡Discúlpame pero no me voy a casar contigo jamás!- Rugió Kyo.

La joven cayó en una especie de trance pero segundos después salió corriendo del lugar con un mar de lágrimas en los ojos, su padre la siguió sin decir más, después de todo iba a negarle la boda, así que hubiera pasado lo mismo.

Benimaru se sentó mientras Iori miraba en dirección opuesta hacia donde estaba el rubio y al fin:

-¡¿COMO DEMONIOS TE ATREVISTE HACER ESO?!- Iori se volteó para enfrentar a Kyo pero descubrió que era a Benimaru a quien gritaba.

-¡De cualquier forma lo ibas a dejar ¿no?!

Benimaru se levantó, Kyo iba a decir algo pero lo interrumpió de nuevo:

-¡Es tu culpa, yo no conozco a nadie que haya podido mantener una relación en secreto y sea feliz!

Justo en el clavo. Kyo no supo más qué decir pero Benimaru continuó.

-¿Cómo demonios se va a saber que ya tienen una relación si no lo dicen?

Benimaru gruñó fastidiado y salió del lugar.

Todo quedó en silencio, los trabajadores del lugar prefirieron salir o meterse en la cocina con tal de no saber mas del asunto.

-Iori.

Iori se volteó hacia donde estaba su padre, la mirada no le decía nada pero estaba prácticamente seguro que allí mismo los mataría a los dos.

-¿Esto es verdad?... Iori

-Yo...

-Es verdad.

Iori se volteó a ver a Kyo el cual sólo sonríe ligeramente, se escuchó un leve bufido por parte de Yagami-sama, no le gustaba que se metieran en sus pláticas.

-¿Quién busco a quién?

Iori no entendió, ¿Qué demonios tenia eso que ver? ¿Y las maldiciones? ¿Las amenazas de muerte?

-Yo lo busqué... fue mi culpa.

Kyo de nuevo, aunque sólo decía la verdad. Yagami-sama dio media vuelta y comenzó a alejarse.

-¿Pero... Padre? - Iori trataba de entender pero todo ocurría muy rápido.

-Me doy por bien servido, Iori - dijo sin detenerse.

-¿Qué?

-El primer clan en desaparecer fue el Kusanagi, cumpliste tu promesa... hasta luego, Iori.

Yagami-sama se perdió de vista.

* ¿Padre? *

-Iori.

El pelirrojo se volteó al escuchar su nombre, pero miró a Kyo desdeñosamente, este sólo bajó la cabeza.

-Comprendo tu enojo... pero bien sabes que yo no pediría la mano de Yuki.

-Es tu falta de confianza lo que me irrita.

Kyo suspiró, al menos no se oía realmente molesto.

-¡Tu que... dejaste que Benimaru te besara! -Un tono falso de enojo.

Iori sonrió.

-Pues tú no te decides.

Kyo se acerco y lo comenzó a jalar del brazo hacia fuera del hotel.

-Kyo... ¿qué haces?

-Iremos hablar con mi padre... sabes, yo también estoy cansado de ocultarme.

Iori se detuvo en seco, ya se encontraban a varias cuadras del hotel.

-¿Y si no vuelve hablarte?

Kyo lo soltó y lanzó un leve suspiro.

-Ya no me importa... porque tu estarás a mi lado y no volveremos a escondernos jamás... te lo prometo.

El rostro del pelirrojo se suavizó por completo y una sonrisa se formó en los labios.

* Me fascina verte así y no es mentira ya no volverás a esconderte, y no volveré a negarte de nuevo... porque el secreto se acabó y no pesa.*

Kyo comenzó a guiarlo a través de las calles internándose en la ciudad en la cual las personas que los miraban pasar se sorprendían, algunos por que los reconocían y otros por lo atractivos que resultaban ser, Iori por su parte se sentía más ligero que nunca y esta vez estaba preparado para enfrentarlo todo.

"No volveremos a escondernos jamás."

Esas palabras resonaban en su mente arrancándole una sonrisa furtiva

*Qué me importa lo que piense tu padre o lo que digan las viejas leyes...

después de todo salvamos este mundo una vez, ¿no cambiamos todo

con eso?... tal vez no cambiamos a las personas pero pudimos cambiar

a unos pocos, dime, ¿acaso no se empieza con unos cuantos?*

-¡¡CUIDADO!!

Iori salió de su meditación para verse caer al piso, una mancha negra se había cruzado en su camino.

-Iori ¿estas bien?

Kyo se acerco, mientras Iori se ponía de pie.

-¿No me estabas guiando?

-Perdóname no me fijé en el gato.

-Miau...

Iori observó al gato que tiraba zarpazos contra sus agresores.

-Disculpa...

Iori tomo al gato.

-¿Te lo llevarás?

-Sí, no tiene placa.

Iori acarició la cabeza del gato, que rápido se olvidó de seguir atacando a sus nuevos amos, inclusive comenzó a restregarse contra el pecho del pelirrojo.

-Vamos.

-¿Cuál será tu nombre? ¿Qué nombre te gustaría? ¿MiauNeko?

Iori y Kyo continuaron su camino, qué más podían hacer si no seguir adelante.

Fin

[Shades of Flames... And Passion]

Shades of [Flames]... and [Passion]
MiauNeko's Iori x Kyo Private Page
http://come.to/iorixkyo