Fénix
Por Raye Johnsen
Traducido al castellano por MiauNeko
Capítulo 2
Raoul se sentó en la cómoda silla de reuniones, y se relajó.
Lo primero que había hecho, luego de la sorpresiva visita de tres semanas atrás, fue seguir la recomendación de Katze y conseguir un secretario. Sonrió ligeramente, pensando en la cara de Adam cuando el cerro de papeles había sido puesto ante él.
- P... pero señor, es demasiado! - había tartamudeado.
- Lo sé - había respondido Raoul divertido - Da lo mejor de ti!
Su primera visita a Jupiter no había sido tan animada. Aunque fue sólo por un asunto pequeño - el reporte semanal, que había ayudado a Iason a preparar varias veces - había sido la primera vez que él lo presentaba. Afortunadamente, Jupiter no le había prestado mucha atención, aunque él sabía que ella lo había recibido y procesado el reporte, así que no notó lo nervioso que estaba.
Katze estaba equivocado. Jupiter no esperaba para ver qué sucedía. Jupiter estaba lamentándose todavía por la muerte de su primogénito.
Pero ahora, era tiempo de mirar el resto de los negocios de líder, que era tan social como una responsabilidad de trabajo. Era momento de ver y ser visto, ser entretenido, y entretener a cambio, para ver que las mariposas sociales de la Elite no encontraran una razón para dejar las flores - bailando - porque mientras ellos bailaran, el resto del mundo los vería y estaría tranquilo.
La tranquilidad estaba muy presente en la mente de Raoul.
Las ofertas comenzaron. El primer Pet era un chico de ojos dulces, apenas graduado de la Academia. Sacudió su largo y ondulado cabello ante los compradores, y con un rugido de aprobación, las ofertas subieron. Fue vendido rápidamente.
La Pet femenina que siguió, generó mucho interés, pero los ojos de Raoul pasearon por el lado del escenario, donde los Pets a ser ofrecidos eran mantenidos. La cortina no había sido correctamente cerrada, y desde la posición de Raoul, podía ver bastante del pequeño cuarto.
Muchos de los Pets se arreglaban, mientras otros hacía poses, tratando de encontrar una buena manera de posar. Sin embargo, Raoul se encontró con su atención sobre dos figuras, medio en las sombras, al fondo del cuarto.
El muchacho más pequeño parecía nervioso, sus brazos temblando, mientras el más alto se veía confiado. El más pequeño casi huyó, pero el más algo gentilmente lo obligó a regresar. Lo delicado de sus movimientos, el obvio cuidado hacia el pequeño en la postura del más alto, eran casi tiernas en sus siluetas.
Los dos se inclinaron hacia el otro, dos polos dirigidos por el viento artificial, claramente hablando. Este cuidado, entre dos Pets, donde rivalidad era la norma, y la amistad un estorbo, era sorprendente.
Raoul volvió a mirar el escenario. Después de todo, ignorarlo completamente sería descortés. Sin embargo, no estaba interesado en el chico pelirrojo de pie ante los estrados, así que se sintió completamente justificado de mirar de nuevo al par de Pets.
El más alto sacudía su cabeza. Lo que sea que el más pequeño hubiera propuesto, claramente le desagradaba. Su cabeza cayó de nuevo, y el pequeño fue hacia él, presionando un beso.
Los dos se quedaron en la sombra, cabeza a cabeza, mano a mano, labio a labio. La tensión en sus formas era claramente vista. Raoul podía imaginar fácilmente su situación: dos... amigos? aliados? amantes? ... a punto de ser separados por una subasta y la ley. A menos que sus Amos fueran amigos, y decidieran que sus Pets los entretuvieran juntos. Algo bastante difícil.
Los brazos del más alto, pasaron alrededor del más pequeño. Tiernamente, tan gentilmente que el más alto casi no se dio cuenta, el pequeño introdujo sus dedos en el largo cabello de su amante, luego estiró sus dedos, y los dobló de nuevo.
Raoul volvió al estrado. Por alguna razón, esta gentil caricia, ni siquiera sexual, lo hacía sentir avergonzado. Había observado, y sido entretenido por Pets durante toda su vida, los había visto hacer cientos de cosas más excitantes entre ellos - por qué uno acariciando el cabello del otro lo afectaría a él?
Las siguientes partes de la subasta pasaron borrosas, hasta que finalmente un muchacho fue traído. El más alto de la pareja que había observado.
Raoul levantó su mano y llamó a un servidor.
- Adquiera ese para mi harem - ordenó.
Las ofertas fueron livianas, a pesar de la belleza del Pet; el muchacho estaba erguido y ni hacía gracias ni poses para la audiencia, a pesar de los empujones.
- Está seguro, señor? - preguntó el servidor.
- Sí. Ese. Ofrece 150000 créditos por él.
Como esto era 10 000 más que la oferta más alta, el Pet pronto fue adquirido por Raoul. El subastador fue al siguiente, el más bajo de la pareja.
Las ofertas fueron tan lentas con el segundo, como lo fueron con el primero de la pareja. Miró a la audiencia, su hostilidad era una barrera palpable. Cuando Raoul ofreció por él, fue obtenido fácilmente por la misma cantidad que el otro.
Al final de la subasta, Raoul se puso de pie para regresar a su oficina. Pasar por los estrados era una cosa, pero cuando uno trabajaba para vivir, la vida entre los despreocupados se volvía tediosa. Las diferentes prioridades de los dos mundos le aseguraban que los habitantes de uno nunca se sentirían en casa en el otro.
- Señor? - pregunto uno de los servidores.
- Estaré en mi oficina hasta la hora de siempre. Oh, y tengan mis dos nuevas adquisiciones preparadas; me pueden entretener esta noche después de la cena. - Y descubriré exactamente qué es lo que me turba sobre ellos dos.
****
Katze exhaló una bocanada de humo y formó un anillo con él. La introspección lentamente envejecía, pero no podía evitar pensar en ese Blondie, Raoul.
Era bastante asombroso como, a casi un día de haberlo conocido, Raoul había empezado a tomar las riendas. El negocio había recibido una aguda patada en una parte vulnerable de su anatomía cuando los cambios se empezaron a aplicar.
Katze sonrió apagadamente. Era bastante satisfactorio tener un rival de nuevo.
Contrastó el sentimiento con sus recuerdos de tratar con los lacayos de Iason. Pero era diferente, un estilo totalmente diferente. La gente de Iason llegaba y golpeaba a todos los que encontraban hasta cierto punto, luego arrestaban a los ahora inmóviles y gimientes criminales y los arrastraban hasta la prisión. Raoul sellaba todas las entradas, lanzaba un par de granadas con gas somnífero, y luego sacaba los cuerpos comatosos para ser interrogados. Los que volvían, habían estado realmente aterrorizados por la deliberada desorientación y el frío ambiente clínico en que habían sido interrogados.
Katze sinceramente se había preocupado de la salud y bienestar de Iason Mink. Había estado impresionado porque el Blondie descubrió su hacking, sorprendido de la extensión de su alcance. El muchacho, Riki, había sido uno de sus mejores operativos; había sido uno de los pocos que merecían la estima de Iason. Esto no quería decir que Katze era inmune al cuchillo de la envidia, pero había estado sorprendido; no había pensado que él sería capaz de ayudar a Riki con lo que pedía, o darle la posición que Iason había pedido para él.
Parezco ser un mejor hombre de lo que las apariencias indican. Mejor ser cuidadoso, o costará mi cabeza.
Raoul, por otro lado, mantenía una cantidad desconocida. Katze aun era perseguido por el chico afligido que había visto originalmente, pero los nuevos policías de refuerzo contradecían esa imagen.
Claramente es tiempo de otra conferencia con mi respetado oponente. Aunque sea para revisar mi estima hacia él.
***
- Hola de nuevo.
Katze esperó educadamente mientras Raoul terminaba de atorarse con su café, suprimiendo una sonrisa. Un hombre debía divertirse donde pudiera.
- Creo que debería instalar un timbre en esa puerta - replicó Raoul un minuto después.
- Sería una pérdida de tiempo - comentó Katze -. Has cambiado. - Era un entendimiento. Ahora había una luz en los ojos del hombre. Donde una vez hubo desolación y dolor, ahora había determinación. Aun había tristeza, pero la desesperanza se había ido.
- Sucede. Me sugirieron tomar el control, y lo hice.
- Es... algo repentino.
- Han pasado tres semanas.
- No esperaba tener un conflicto directo contigo tan pronto.
Y así llegamos al centro del asunto.
- Tú eres casi el único jefe en el mercado negro. Eventualmente llegaríamos a un conflicto.
- No necesariamente.
- Oh?
- Si te hubieras concentrado en tratados y política, el periodo hubiera sido más largo. Habríamos tenido tiempo de llegar a un acuerdo antes de llegar a un conflicto.
- Y estás aquí para hacer el acuerdo ahora?
- No.
- Entonces por qué estás aquí?
- Para establecer si podemos o no hacer un contacto.
- Si deseas hablar, yo estoy dispuesto a escuchar. Pero no a conceder. Esta es mi ciudad, tanto como es tuya.
- Es bueno saber eso.
Katze se puso de pie para irse, Raoul súbitamente se sintió inseguro.
- Es sólo eso? Eso es todo a lo que viniste?
- Actualmente no estoy preparado para negociar. Tampoco lo estás tú. La próxima vez que nos encontremos, ahí es cuando tomaremos decisiones.
- Y eso será... cuándo?
Katze hizo una pausa en la puerta.
- A esta hora, la próxima semana, aquí?
- Puedo hacerlo.
- Bien. Prepárate - la puerta se abrió suavemente, y se cerró tras él.
Raoul se sentó mirándola, durante cinco largos minutos. Luego se puso de pie, y con marcados, bruscos movimientos, se fue a casa.