Fénix
Por Raye Johnsen
Traducido al castellano por MiauNeko
Capítulo 3
Raoul no estaba uno de sus estados más alerta cuando entró en sus habitaciones. Permito al sirviente quitarle su prenda exterior y guiarlo al área de cenar sin ningún pensamiento hacia el hombre. Toda su atención estaba puesta en Katze y en la futura reunión.
Cómo lo puedo convencer de que no pretendo comprometerme con el liderazgo aquí? Estoy a cargo, porque él lo pidió. No voy a ser su marioneta!
Un sonido lo hizo levantar la mirada. Los dos Pets que había adquirido temprano, en la subasta, y a los que había ordenado entretenerlo durante la cena, habían comenzado su entretenimiento.
Estaban en un pequeño rincón a un lado del área, cuidadosamente diseñada e iluminada de modo que los que estuvieran sentados en el área de la cena pudieran ver a sus ocupantes, pero ninguno en el área de entretenimiento pudieran ver fuera de ella. Raoul descubrió que esto a menudo hacía que los Pets se sintieran menos cohibidos - no podían ver a la audiencia así que no siempre recordaban que estaba allí. Ciertamente, parecía ser el caso de esa noche.
El Pet más alto estaba arrodillado ante el más pequeño, besándolo profundamente y manteniendo baja su cabeza, mientras su otra mano se movía de maneras delicadas, agitadas, sobre el abdomen del otro. El grito del más pequeño había sacado a Raoul de su ensueño.
El más alto dejó ir la cabeza de su compañero, bajando su cuerpo. El otro levantó la cabeza, gritando:
- Tir... Oh, Tir...
El más alto - Ese debe ser Tir, pensó Raoul - levantó su cabeza del pecho del más pequeño.
- Por qué, Kirel? - ronroneó -. Pensé que te gustaba eso. No te preocupes, haré... Esto...
Kirel gritó, medio articulando palabras con una mezcla de apreciación y protesta ante la deliberada confusión de Tir.
Raoul se encontró atrapado de nuevo en la fascinación, mirando a los dos Pets mientras Tir se recorría sus manos por la ansiosa piel de Kirel. Una parte de él reconocía las acciones como una relativamente ordinaria demostración de dominación de placer; pero otra parte estaba intrigada por la concentración de Tir, mientras le daba placer a las tetillas de Kirel, que comenzó a arquear la espalda.
Mientras el pequeño Kirel retrocedía bajo la diestra mano de Tir, Raoul sintió como si estuviera envuelto en un capullo con esos dos. Tir sólo se concentraba en el muchacho que tenía enfrente, una intensidad en sus acciones que Raoul nunca antes había visto en un Pet... Pero él lo había visto antes... dónde lo había visto antes...?
Iason, recordó súbitamente. Iason tenía esa mirada, cuando hablaba de o a Riki - el era así de intenso.
Iason y Riki eran amantes.
Por alguna razón, el hecho, aceptado intelectualmente por un tiempo, ahora en verdad lo impactó. Quizás debido a los Pets ante él, Raoul repentinamente vio como debió haber sido - las gentiles caricias, dulcemente torturantes, las palabras susurradas, intensas en su impermanencia, la intimidad, aun más poderosa por estar prohibida. Todo combinado, la tentación era casi irresistible, y por primera vez, Raoul no culpó a Iason por su debilidad, sino que comenzó a entender la idealizada fuerza de un amante.
Comenzó a imaginarse a sí mismo en la misma posición que Tir - quizás agachándose para sujetar la excitación del hombre bajo él mientras susurraba dulces palabras cariñosas en su oído. La noción de hacerle eso a Katze, yuxtaponer palabras suaves con cruel manejo, lo atraían en una forma que nunca hubiera esperado...
Katze?
Seguramente, estaba pensando en un Pet? Ni siquiera Iason había llegado más allá de los límites, limitando sus actividades a Riki, un Pet sobre el que tenía control. No control absoluto, claro - Riki no había sido domesticado hasta que fue adulto y ningún animal, si pasa su juventud en estado salvaje, se vuelve completamente domesticado. Pero Iason había deseado el salvajismo de Riki más que cualquier otra cosa de ese inusual, único Pet cuya existencia era tan flagrante excepción a cualquier standard aceptado.
Un Pet era seguro - podía ser tomado, mantenido, domesticado, como Iason había hecho con Riki. Katze era un caso totalmente diferente. Tenía poder y posición - no podía simplemente desaparecer sin trastornar seriamente la pacífica vida de Tanagura. Raoul no podía aceptar eso.
Además, Katze no sólo era el jefe de los mercaderes negros. El tenía las maneras de los habitantes de Eos, mientras vestía los trajes de los mongrels de Ceres. Hablaba en el tono de la elite, mientras se movía en los agraciados patrones de un luchador entrenado. Lo que sea él, es más de lo que dijo. En palabras del filósofo, "soy todo lo que digo - no he dicho todo lo que soy". No caeré en esa trampa.
Pero la imagen mental de él mismo y Katze, no se iría.
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Katze sonrió orgulloso, aun mientras recorría su camino hacia la autopista. Varios de los otros conductores hicieron notar desagrado ante su flagrante indiferencia hacia los símbolos del camino, limites de velocidad y etiqueta al conducir en general, mediante una variedad de bocinazos, insultos y señales obscenas con las manos.
Todos fueron ignorados mientras Katze aceleraba en dirección a Ceres a través del tráfico de la tarde. Mientras rugía de vuelta en su territorio, esparciendo alboroto, caos, e infracciones menores de tráfico, sonreía. A su manera, suponía, su plan original - crear el líder que la ciudad necesitaba - había tenido un éxito admirable.
Vivir con ese líder va a ser algo completamente diferente.
Pero, por qué meditaba sobre los claros ojos azules de Raoul? Tenía planes que hacer, opciones que examinar e iniciar, o descartar, una asociación que construir. No había tiempo para meditar en cómo la altura y amplios hombros del Blondie hacían que su respetablemente alto cuerpo se viera tan pequeño como el de un Pet, o cómo la blanca máscara en que del rostro de Raoul se había alisado parecía tan fuera de lugar con sus encantadoras características.
Es, a su manera, más hermoso de lo que Iason jamás soñó ser...
Katze se deshizo del traicionero pensamiento de mala gana. Tenía que prepararse para una reunión.