Fénix

Por Raye Johnsen

Traducido al castellano por MiauNeko y Youko Gingitsunen

 

 

Capítulo 5

Katze apenas podía pensar, mientras las llamas que Raoul tan inocentemente engendraba corrían por sus nervios. Un beso no debía quemar de ese modo...

Raoul no pensaba nada. Esta acción - un beso - era raramente realizada por Pets, así que era raro que pudiera recordar más que el nombre. Para el observador, varios otros actos eran más llamativos. Un beso no significaba mucho...

No, pensó, mientras los labios de Katze resbalaban por su mejilla, bajando por su garganta. Un beso lo es todo... Echó su cabeza hacia atrás, instintivamente presionando su firme ingle contra la de Katze.

Katze gimió contra la garganta de Raoul mientras su cuerpo reaccionaba. Una erección? Cómo? Pensó, mareado.

Levantando sus manos para sostener la barbilla de Katze, Raoul reclamó posesión de su boca. Y esta vez realmente fue 'posesión'. Katze gimió contra los labios de Raoul, su boca apartándose mientras sentía que Raoul abría la suya. Cada lengua entró en la boca del otro, saboreando y probando la región desconocida.

Katze sintió su camisa apartarse mientras las manos de Raoul, increíblemente diestras, encontraban los broches y cinturones que prendían su ropa. Sus ojos se cerraron mientras su piel quedaba expuesta al aire y contacto. Las manos del otro hombre, moviéndose en delicadas formas arriba y abajo alrededor de su espalda, dejaban fieros rastros que parecían mezclarse con el fuego del beso, coincidiendo y elevando el calor.

Apenas consciente de sus movimientos, Katze comenzó a moverse contra el pecho de Raoul.

Había algo con esas sensaciones, que comenzó a trepar por sus venas, oscuro, rico y atemorizante. Ríndete, parecía decir, ríndete, entrégate...

Los ojos de Katze se abrieron, sintiendo a Raoul sosteniendo sus caderas y acercándolo más. Cuando se tensó, los ojos de Raoul se abrieron.

Asustadas piscinas grises observaron el tranquilo celeste. Cómo puede estar tan calmado? Se preguntó Katze frenéticamente, aferrándose a los bordes de su propia compostura. Él era hielo, él era hielo, él era siempre calmado, y él nunca se rendía.

- Esto no es a lo que vine. - susurró Katze finalmente, creyendo que decía la verdad. Buscó su chaqueta.

Raoul se encogió de hombros.

- Yo tampoco. - Estirándose, hábilmente retiró la prenda de las manos de Katze -. Pero sé que lo disfrutaste.

Katze levantó una ceja.

- Lo hice, pero vine aquí por negocios, no por placer.

La voz de Raoul bajó:

- No seríamos los primeros en mezclar las dos cosas.

- Y eso tuvo su precio. - devolvió Katze.

- O ganancia. - replicó Raoul, dejando caer la chaqueta detrás del escritorio. Se extendió, alcanzando la cintura de Katze y atrayéndolo. - Esas asociaciones no tienen que ser destructivas - respiró, alzando la cabeza de Katze.

- Pero...

- Sabes que podría tomarte - murmuró Raoul suavemente, ignorando la voz de Katze -. Simplemente podría ponerte en este escritorio, y tomar lo que quiero. Lo que tu quieres. O querías, un momento atrás.

Katze tragó saliva. Imaginarse a sí mismo, con las piernas abiertas e indefenso mientras Raoul se inclinaba sobre él, manteniéndolo atrapado, mientras el Blondie se movía adentro de él, era increíblemente excitante.

 

 

Katze no se había creído capaz de excitarse. Nunca había sucedido antes. Ni siquiera cuando había hackeado todos esos archivos. Su cuerpo estaba ardiendo y su ingle tensa con una reacción enteramente nueva, pero aun así más antigua que el tiempo.

- Todavía quieres esto. - Las palabras de Raoul no eran una pregunta.

- No sé lo que cualquiera de nosotros quiere, - Katze temporizó, escondiéndose bajo su usual frialdad, intentando recuperar terreno familiar. Quizás la próxima vez...

El hielo es traslúcido, Katze... Pueda que no te vea claramente, pero te veo de todas maneras. Pensó Raoul. Estaba algo asombrado consigo mismo. Katze no era un Pet para ser usado y desechado. Él quería...

Quiero lo que Iason y Ricky tenían. El pensamiento tomó su mente, claro y real. Yo quiero este 'amor', no importa en lo que estoy pueda afectar. Y lo quiero con Katze. No me importa si es un mongrel, no me importa lo que la sociedad dirá! NO ME IMPORTA!

Y ese pensamiento fue inesperadamente alentador.

- Quiero esto, - Dijo, todavía sin liberarlo. - Lo quiero contigo. - Por alguna razón no podía decir 'amor'. Frunció el ceño, volviéndose en sí sin soltar a Katze, haciendo que la espalda de Katze estuviera contra el escritorio. - Y lo quiero AHORA. -

Los ojos de Katze se abrieron grandes. 'Lo quiero contigo'? Está loco. Deseo a un hombre que está loco.

- Dilo, Katze, - Raoul murmuró suavemente. Demasiado suavemente. - Di que quieres esto. O que no. Dilo ahora. -

 

Los labios de Katze se hicieron más delgados mientras se recordaba a sí mismo el lado obscuro de ese hombre, su dualidad aparentemente en todo. Lo deseo, pero 'nadie' me ordena. - Y si digo 'no'? -

Raoul sonrió, malicia y lujuria, una cruel mezcla en sus labios. - Haría que cambiaras de opinión. -

Katze levantó una ceja. - Quizás yo no debería haber decido decir 'si' entonces? - Se burló, aparentemente de sí mismo.

Raoul respondió empujando la espalda de Katze contra el escritorio, cayendo sobre su pecho y besándolo de nuevo. Atrapando las muñecas de Katze sobre su cabeza con una mano, Raoul se encargó de las correas en los pantalones de Katze con la otra.

Entre los besos y la virilidad de Raoul inconscientemente en una región sensible de su cuerpo, la lujuria de Katze, no que esta se hubiera ido realmente, se encendió nuevamente.

Empujó sus caderas contra las de Raoul tan pronto lo que sostenía su pantalón fue suelto, ni siquiera molestándose en sacarse el atuendo de sus piernas. Encontrando un bulto contra su propia excitación y reconociéndola como la de Raoul, Katze rozó deliberadamente contra ella, su desnudo miembro contra el de Raoul todavía cubierto de ropa. Rompiendo el beso Katze estiró su cabeza hacía atrás, y Raoul no ignoró la oportunidad, mordisqueando el cuello de su amante.

Katze sollozó, luchando por sus compostura. Raoul le sonrió y trazó su clavícula con su lengua.

Un suave grito rasgó el silencio. - No seas cruel, - Katze rogó, incapaz de creer que hubiera dicho tales palabras. A donde se había ido todo su silencio?

Raoul le sonrió con placer y satisfacción. - Cruel? - Respondió. - Piensas que estoy siendo cruel? -

- Sí. - Respondió Katze en un soplo de aire mientras Raoul acariciaba su tetilla con la punta de su dedo.

- Entonces, - Raoul susurró suavemente, - Voy a 'torturarte'. - Bajó su boca hasta el pecho de Katze, oyendo el suave grito de su amante. - Continua con eso, - Añadió, - Y te amordazaré. -

Raoul recorrió el cuerpo de Katze mientras lo besaba descendentemente, deleitándose con las reacción que Katze trataba de suprimir, desvistiéndolo lentamente en su camino.

Finalmente estaba encarando la excitación de Katze. Acariciando la parte inferior, encontró su camino sin obstrucciones. La línea del crisantemo escondido de la entrada del cuerpo de Katze a su miembro, derramándose copiosamente, recorría su camino certero, sin testículos que estropearan la línea en absoluto.

Curioso, recorrió con sus dedos aquella área. Suave, debe haber sido hecho años atrás, probablemente cuando Katze entraba a la pubertad.

Un suave gemido atrajo su atención y Raoul miró a Katze para notar que el hombre estaba súbitamente tenso.

- No, - Katze suspiró, - Ahí no... por favor... -

- Por qué? - Raoul murmuró pasando sus dedos por el área de nuevo.

- ...Oooh... -

Una gota de líquido proveniente del miembro de Katze cayó sobre el pie de Raoul. El Blondie sonrió de nuevo, no tan inocentemente.

Alcanzando y cogiendo la botella de crema para manos en el escritorio, embarró sus dedos con ella, luego impelió rápidamente en Katze. Katze gritó.

- Recuerda lo que te dije de la mordaza, - Raoul advirtió, moviendo su dedo dentro y fuera, hacia los lados, tocando algo que encontró en una de las paredes interiores...

Katze se tensó de repente, dando un suave, áspero grito.

Ah. Otro punto sensible. Debería recordar eso.

Raoul se paró, aplicando la crema en sí mismo. Ya era suficiente de juegos.

Katze no podía respirar mientras sentía a Raoul moverse entre sus piernas. Trató, desesperadamente, de tomar tomar aire mientras sentía esa presión en su pecho. El había visto esto antes. Inclusive había ayudado a preparar a otros... pero todo lo que había visto no podría haberlo preparado para le intensa sensación de la excitación de otro hombre tratando de entrar en su cuerpo. Relájate, se dijo a sí mismo, es mejor y más fácil si te relajas... Pero si cuerpo no quería obedecer a su mente, su corazón seguía latiendo demasiado rápido mientras su nariz olía a un cálido y almizclado Raoul. No podía pensar con las manos de Raoul moviéndose gentilmente entre sus piernas, acariciando el lugar donde sus testículos solían estar, ese lugar que todavía era tan sensible, ignorando su excitación tan hambrienta mientras separaba aun más sus piernas.

Entonces llegó una sensación de plenitud. Demasiado, esto es demasiado. Mientras la excitación de Raoul entró en él.

Raoul sintió al mundo desaparecer cuando finalmente entró en Katze, liberándolos a los dos con anticipación. Katze gritó y se movió, pero Raoul cogió las caderas de Katze y empujó hacia él continuamente, despacio pero seguro, hasta que estaba completamente dentro de su amante. Entonces se detuvo.

Katze abrió los ojos cuando la profunda, inexorable presión dentro de él disminuyó. Mirando en infinitos ojos azules, sonrió y apretó sus músculos alrededor del bien recibido intruso. Piensas que me rendiré completamente, no?

Raoul bajó la mirada a su amante para ver los ojos grisáceos que centellaban tan misteriosamente como el viento empieza a brillar plateado. Qué pretendía hacer esa criatura hermosa y decidida ahora? Cuando sintió el cálido pasaje estrecharse lo supo. Dos pueden jugar el mismo juego. Raoul pensaba mientras empezaba a jugar con la excitación de su amante.

Dolorosos movimientos encontraban gentiles caricias mientras ambos se movían lentamente, acostumbrándose el uno al otro y descubriendo la danza del amor por primera vez.

Las embestidas de Raoul encontraban las propias de Katze, haciéndose más rápido mientras la necesidad crecía entre ellos.

 

Katze, irónicamente, fue el primero en rendirse al placer ante la doble estimulación de los dedos de Raoul en su excitación y las envestidas poderosas dentro de su cuerpo. No pudo reprimir el creciente placer. Cuando Raoul tomó su barbilla y alzó su rostro con la mano libre para besarlo, explotó.

Raoul, por su parte, no estaba lejos. La combinación de la dulzura de la boca de Katze, la caliente humedad entre sus cuerpos y la involuntaria estreches del cuerpo de Katze contra el suyo propio lo llevó al clímax.

La pareja colapsó, insensible, sobre el escritorio.

_____________________________________________

 

Katze sintió una mano acariciando gentilmente su brazo. Abriendo los ojo vio la mano de Raoul recorrer su brazo de arriba abajo, mirando sus propios movimientos con concentrados ojos azules. Raoul levantó el rostro y los dos se miraron.

Katze estaba orgulloso de su habilidad de poder leer a cualquier persona, pero los ojos zafiro de Raoul desafiaban la definición. La emoción resplandeciente ahí dentro era algo que Katze no había visto nunca.

Realmente debería decir algo, hacer algo, pero no se movió, simplemente quería estar ahí para siempre, mirando a Raoul mirándolo con esos hermosos ojos que parecían gemas.

Lo amo, Pensó Katze deslumbrado. Nunca pensé que el amor se pudiera sentiría así.

 

- Yo tampoco, - Raoul contestó en un murmullo, asustando a Katze cuando este se dio cuenta que había pensado en voz alta.

- No está permitido. - Dijo Katze suavemente, tragando saliva mientras el conocimiento de esa realidad pasaba por su cabeza. Y mañana darás lo mejor de ti para olvidar lo que pasó hoy.

- No sé lo que es el tener algo que realmente vale la pena, - Raoul replicó. Se estiró, sentadose. - Cuando volverás a venir a mí? O yo deberé ir a ti? Antes o después que le entregue el siguiente reporte a Júpiter? -

Katze parpadeó. - Júpiter sabe de esto? -

Raoul sacudió la cabeza. - No. Al menos no lo creo. Ella nunca mostró mucho interés en la forma de vida de la elite. Ella sólo hablaba con Iason contra Ricky porque eso podría interferir con su efectividad como su servidor. -

- Así que... -

- Así que mientras sea un buen servidor ella no me detendrá el verte. - Raoul sonrió obscuramente mientras decía eso. - Y hablando de nuestra reunión, todavía no hemos arreglado lo de las tarifas. -

Sacudiendo la cabeza Katze también se paró. Teniendo sexo un minuto y haciendo negocios el siguiente. Tenía que ser un Blondie.

_____________________________________________

 

Mientras los meses pasaron, rumores empezaron a circular.

El interventor Raoul se insolaba por horas en su oficina cada día, no admitiendo a nadie. El interventor Raoul no permitía que ninguna reunión fuera fijada durante la tercera o cuarta tarde cada semana. Había sólo un Pet al cual el Interventor Raoul se permitía presenciar su acto. No, el Interventor Raoul actuaba 'con' el Pet. No, él estaba físicamente usando al Pet, teniendo sexo con él como su predecesor Iason Mink hacía con su Pet mongrel. No, no era un Pet, era alguien que pertenecía a la elite...

Raoul se reía de todo esto en privado mientras Adam le traía cada rumor. Mientras el nombre de Katze no fuera mencionado, él decidió, no se preocuparía.

Nunca se preocupó.

Y nadie nunca habló de las 'cuartas' tardes en su semana, o como 'ellas' eran oficialmente libres de reuniones, si es que alguien alguna vez lo notó.

 

~ Fin ~

 

Youko_Gingitsune@hotmail.com

http://go.to/hakusho