Un cambio inesperado

Por Youko Gingitsune

 

Kitsune: Zorro.

Youko: Zorro demonio con forma humanoide de la mitologia japonesa.

Jaganshi: Amo del Jagan.

Jagan: Tercer ojo u ojo demoniaco.

Makai: Mundo de los Demonios.

 

"Vamos, por acá!"
"A donde estamos yendo!?"
"Tenemos que salir de este lugar!"
"Hn... voy a acabar con todos de una vez... Yaou- "
"Matte(espera)! Kokojanai(aquí no)!"
"Ensatsu-kokuryuuha!" El dragón negro voló por todo sitio y destruyó a sus enemigos para luego volver al su amo.
"Demasiado tarde, esos mald..."
"Hiei! Hiei!, daijobuka(estas bien?)!!" Kurama corrió hasta Hiei y logró atraparlo antes que cayera inconsciente. De repente Kurama sintió algo en el pecho pero no le dio mucha atención. "Te lo advertí, te dije que no usaras el kokuryuuha aquí; ahora estamos atrapados y tendremos que esperar a que los muchachos nos encuentren" nuevamente esa sensación; pero esta vez fue lo suficiente fuerte como para que Kurama se diera cuenta de lo que ocurría. "K'so(mierda)!"

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Unos suaves dedos acariciaban su rostro trazando su perfil, eran tiernos y amables pero a la vez distintos... distintos de los de su amante... eran más largos, algo más gruesos, más fríos... Hiei se levantó bruscamente, miró para todos sitios y se encontró con un par de aureolas doradas mirándolo fijamente.

"..."

"Bien, despertarte a tiempo. Has dormido seis horas, ya no podía resistirme." Una voz muy varonil salió de esos labios que le sonreían tan seductivamente. "Mira lo que hiciste, ahora estamos atrapados y..." dijo mientras trazaba con su dedo índice la nariz de Hiei. "Tendremos que esperar a que alguien nos encuentre."

Hiei parpadeó... Kurama... en su forma youko! demonios!!

Esas profundas, directas, lujuriosas, indomables esferas doradas estaban... asustándolo!? Hiei apenas entendía que es lo que Kurama le estaba diciendo, así que él uso su 'a quien demonios le importa' comportamiento.

Hiei volteó el rostro rudamente y trató de levantarse pero un inusual fuerte brazo lo sujetó de la cintura obligando a encarar al youko. "Estas tratando de huir mi, koi?"

"Y quien te..." pero antes que pudiera terminar de hablar unos labios sellaron su boca. La más ancha y más grande lengua de Youko Kurama entró en la pequeña boca de Hiei en un beso asfixiante.
Kurama era directo! no dudas, no sutileza, simplemente al asunto... k'so, ahora era carne muerta... o debería decir alimento de zorro?

Hiei intentó empujar a Kurama pero el zorro lo tenia fuertemente sujeto por la cintura, así que por más que forcejeara no conseguía más que Kurama profundizara el beso. Kurama soltó al youkai que respiraba fuertemente. Hiei estaba nervioso y no sabía que esperar... Todo lo que podía hacer era encararlo, tratando de que se le ocurriera algo.

"Yo solo encontrare una forma de salir de aquí, si tú no lo intentas ese no es mi problema, Youko."

"Que pasa, Hiei? " Hiei estaba nervioso, era la primera vez que estaba cara a cara con Kurama en su forma original, en ese maravilloso cuerpo de un youko plateado. Él sólo había tenido la oportunidad de verlo un par de veces, una en el Ankoku bushutsukai, después la única vez que interactuó con el youko fue durante la pelea con Sensui, en el makai, después lo vio no hace mucho mientras peleaba con Shigure... Hiei sabía que era Kurama, no importaba que forma tomara, pero esa mirada tan lujuriosamente desnuda lo hacia sentir como si él fuera una indefensa presa... así se veía tan sensualmente amenazador, Kurama, que podía mataba por placer y con una irrazonable crueldad, la frialdad y el cinismo que él había visto en pocas oportunidades lo hacían sentir... extraño...

"Nandemonai(nada)."

"De verdad?... Entonces por que estas tan pálido como un pequeño y delicioso ratoncito blanco?" Sí, Kurama miraba a Hiei como si fuera su cena; esa indómita mirada tan penetrante y esa sensual sonrisa estaban perturbando a Hiei.

Hiei estaba maldiciendo bajo su lengua cuando repentinamente el zorro lo tiró nuevamente hacia el suelo, cogiendo con una más grande mano las dos muñecas del demonio de fuego sobre su cabeza, atrapándolo con su más alto y bien formado cuerpo.
Los ojos de Hiei se abrieron grandes de la sorpresa de verse a si mismo atrapado bajo el sonriente youko.

"Kusottarega(ta'mare)!!" él forzó y trató de liberarse, pero era inútil; el youko no sólo era más alto sino que también físicamente mucho más fuerte... él podía con Kurama cuando este se encontraba en su cuerpo humano. Después de algunos segundos más de forcejeo el pobre Hiei se rindió mientras el youko plateado lo miraba son una sonrisa divertida. "Hn." Gruñó Hiei.

"Que problema hay, itoshii; soy solo yo, Kurama, tu kitsune..." Hiei se quedo atrapado en los vulpinos y salvajes ojos del youko.

"Maldito youko!"

*Ahh, wakatta(entendí)... bueno, entonces vamos a jugar un poco antes de la diversión, youkai, ya veras* "Qué pasa, youkai? Me tienes miedo?"

Hiei le seguía dando su mejor mirada asesina, fríamente. "Hn, odokasu(miedo)? De ti? No te vanaglories, zorro estúpido. Por que debería..." el bravo youkai no pudo continuar por una filuda y larga espada de grass en su quijada.

"Quieres que proceda en demostrarte por que 'estas' tan asustado de mí?" Dijo el Kurama deslizando su espada por el cuello de Hiei.

"Hn..." Hiei no pudo continuar, no podía hablar... ahora realmente estaba asustado, Kurama en su forma de youko parecía diferente... más frío... más PELIGROSO... casi imposible de leer... y...

Kurama miró al youkai de fuego con una sonrisa sarcástica, malicia dibujada en sus ojos dorados. Ahora Hiei quería gritar y salir corriendo tan rápido como el viento, pero no había forma; el zorro lo tenia atrapado así que trató de mantener su peor mirada pero el youko no parecía afectado por ella. "Siento decepcionarte pero esta es mi verdadera forma, soy así, siempre lo fui y aunque no te agrade seré yo mismo hasta que yo quiera volver a interpretar el papel de 'Shuuichi' nuevamente." Y el zorro dejo que el filo cortante de la espada danzara por el rostro de Hiei y entonces, de repente, cortó la negra camisa en tres pedazos.

Ahora Hiei entró en pánico, forcejeo fuertemente pero no pudo hacer nada contra dos veces su tamaño, mucho más fuerte Kurama; todo lo que consiguió fue que el youko lo cogiera con más fuerza.

"K'so!! Suéltame, me estas lastimando! Ya veras, sólo espera a que recupere mi fuerza y voy a hacerte pagar!!!"

"Lo lamento pero no puedo, si lo hago podría perder mi premio." El youko parecía estar disfrutando mucho la resistencia de Hiei. Kurama cogió su barbilla y lo besó profundamente, sumergiéndose en la sabrosa boca del adorable youkai, acariciando su lengua, probando la saliva de fuego de su amante, chupando la boca del koorime salvajemente.

Hiei contestó ávidamente ese voraz y carnal beso, todavía retorciéndose mientras sus lenguas hacían el amor, aun cuando si Hiei no sabía si quería soltarse para huir o para coger a ese youko voraz en sus brazos y convencerlo para que continúe.

El demonio de fuego no podía evitarlo, se estaba excitando, aquel beso era tan salvaje... salvaje como Youko Kurama mismo; eso era lo que debía tener en mente, Kurama era un youko, un ser indomable y hambriento de placer en un disfraz humano. Además... estaba acostumbrado a ese tipo de juegos, Kurama los adoraba...

El youko partió el sofocante beso y lamió sus labios sensualmente mirando a los rojos labios del youkai. El semblante de Hiei era de lo que sea menos de enojo, aun cuando el hacia lo mejor que podía para ocultarlo. "Sal de mi encima. Te lo estoy advirtiendo."

Kurama no pudo aguantarlo más y empezó a jaranearse, era tan gracioso ver al excitado jaganshi tratando de 'pretender' que lo estaba resistiendo.

"De qué te ríes!?"

"Omae wa(de ti)."

"He dicho SACA TUS MANOS DE MIERDA DE MÍ!!!" Hiei forzó nuevamente pero el zorro no lo dejó ir, cogiéndolo más fuerte, dejando marcas rojas en la clara piel.

"Yo no recibo ordenes de nadie, nene. Yo hago lo que yo quiero."

Hiei le dio una mirada furiosa... desafiante... Oh, Kurama adoraba los desafíos.

El zorro sonrió para sí mismo, esa escena era irresistible, Hiei estaba completamente indefenso, excitado y a su disposición; pero manteniendo esa mirada fría, inafectada. *Ahora empieza el juego... voy a romper esa máscara y vas a rogar por alivio en mis manos, vamos a ver cuanto puedes resistirme... si es que puedes.* Kurama pudo sentir como la excitación se apoderaba de su cuerpo y convocó un poco de su ki, haciendo crecer del suelo enredaderas que ataron a Hiei al suelo fuertemente de manos y pies. El jaganshi se sorprendió y trató de liberarse. "Muda da(es inútil), todavía no estas totalmente recuperado." Dijo Kurama jugando con la nariz del batallante koorime. "Vez, yo te dije 'no uses el kokuryuha', pero me hiciste caso? Claro que no. Eres un mal youkai, malo, malo, y vas a ser castigado por eso." Una sonrisa torcida se formó en los sensuales labios del Youko Plateado.

Kurama se sentó encima de la barriga de Hiei, cuidando de no aplastarlo con su peso, cruzando sus brazos en el pecho y con una sonrisa satisfactoria en el rostro, esperando que Hiei dejara de forzar los tallos y se diera por vencido. "Ahora si podemos comenzar?" Kurama terminó de rasgar la camisa del youkai de fuego y la tiró a un lado, en donde se encontraba su katana y se le unieron sus pantalones, medias, botas.

"TEME!!! ". Eso era realmente humillante, Hiei no representaba ninguna amenaza para Kurama en esos momentos y él lo sabía, él había recuperado algo de energía pero no suficiente... si solamente...

 

La vista era arrebatadora, Hiei estaba indefenso y aún tratada de soltarse; entonces Kurama trató de besar a Hiei en la boca pero él volteó el rostro cerrando sus labios fuertemente. La sonrisa de Kurama era cada vez más grande, siempre había adoraba los desafíos y lo único que estaba consiguiendo Hiei era hacer crecer su deseo.

Kurama volvió a erguir el cuerpo, mirando lascivamente a Hiei; sacudió su cabeza e hizo que sus cabellos cayeran graciosamente en su marmóreo rostro, luego con sus manos empezó a despojarse de su vestimenta blanca sensualmente, acariciándose a sí mismo, haciendo que sus plateados cabellos acariciaran las ya erectas tetillas, moviéndose sobre Hiei y arqueando su espalda hasta despojarse completamente de sus ropas.

Era un strep tease y Hiei se estaba excitando más de la cuenta, su miembro estaba erguido y de repente los calzoncillos parecían muy apretados. Trato de resistirse, realmente lo intento; pero nada pudo hacer contra aquella belleza con más de mil años de experiencia.

"Tú me deseas, lo sabía, y por el tamaño de eso parece que bastante" dijo Kurama riendo. * fue muy difícil mantenerme tranquilo mientras dormías... pero ahora... * Kurama empezó a acariciar suavemente a Hiei por sobre la tela.

"Kisama... suéltame..."

"Quieres que te suelte?, Acaso no preferirías que te sujete realmente fuerte?" Susurró Kurama metiendo sus manos bajo la tela, bajándole los calzoncillos mientras lo acariciaba, hasta que el rígido y hermoso miembro de Hiei saltó a la vista.

Kurama tuvo que contenerse para no meterlo todo de una vez a su boca y chuparlo hasta que hiciera a Hiei gozar; pero no, no hasta hacer al terco koorime rendirse.

Kurama deslizó su lengua por todo su pecho y empezó con las rosadas tetillas, lamiéndolas, chupándolas, mordiendo la puntilla haciendo a Hiei estremecerse de placer.

Era atemorizante pero excitante a la vez, Kurama prácticamente lo estaba forzando y tal hecho lo excitaba aun más... la simple idea de ser un mero objeto sexual para el lujurioso youko lo estaba poniendo dolorosamente excitado.

"NO..." Hiei perdió las palabras cuando el demonio plateado cogió fuertemente el hinchado y enorme miembro empezando a bombear con fuerza la húmeda piel.

Kurama lo besó salvajemente, apagando su grito de sorpresa cuando este cogió su hinchado miembro, metiendo su lengua a la exquisita cueva, explorándola, chupando, sacando todo el aire que Hiei intentaba meter en sus pulmones, mientras una de sus hábiles manos recorría el cuerpo del tembloroso jaganshi.

Hiei estaba perdiendo el poco control que le quedaba y aquel recelo que tenia para con ese aspecto estaba convirtiéndose en una deliciosa sensación que recorría su cuerpo.

Kurama cogió con su boca el adolorido miembro y empezó a chupar profundamente, insistentemente, haciéndolo llegar hasta su garganta.

Hiei quería más, lo quería todo y sin darse cuenta sus caderas se movían hacia arriba y abajo siguiendo el ritmo del zorro y mordió su labio inferior hasta hacerlo sangrar para evitar darle la satisfacción a Kurama de oírle gritar o rogar por alivio, aun cuando no podía evitar que algunos ruidos salieran de su garganta.

La expresión tensa en el rostro del youkai de fuego indicaba que ya estaba cerca, muy cerca...

Kurama deslizó a Hiei fuera de su boca y este dio un quejido en protesta; la lengua de Kurama empezó a lamer en círculos la punta del adolorido miembro, haciendo a Hiei sufrir la más agonizante, la más placentera de las torturas.

"Maldito...!"

"Sou da(a sí)?" Kurama se detuvo completamente y encaró al jadeante koorime.

"Entonces... mejor me detengo..." El astuto youko estaba a pulgadas de los brillantes y húmedos labios de Hiei. "Nosotros no queremos que te enojes conmigo, ne?"

El ansioso youkai miró los juguetones ojos de Kurama, su perfecta nariz, sus pálidas mejillas, su boca y sin siquiera pensarlo él sacó su lengua y lamió los labios del zorro. El youkai en fuego alzó su cabeza tanto como sus ataduras se lo permitían pero Kurama no le dejó besarlo, volteando su rostro.

Hiei lamió la mejilla del youko y bajó, besando y mordiendo el perfecto cuello; el fuerte almizclado aroma que emanaba del youko era deliciosamente sensual y poderoso... era una combinación de peligro y seguridad... su salada y pálida piel sabía como ambrosía, la plateada melena era más suave que cualquier cosa que Hiei pudiera haber imaginado jamás. Oh sí, no podía negarlo más. Él deseaba a Kurama en cualquier forma que tomara, era y será Kurama... no, no solo Kurama, su Kurama.

El excitado terco jaganshi estaba fuera de razón, nadando en un mar de deseo que no podía evitar. "Onegai..."

"Nani(que)?"

"Sí... por favor, no pares... " Hiei escondió su sonrojado rostro en el cuello del youko. "te necesito... te deseo..."

Kurama estaba satisfecho, había barrido el piso con el orgullo de Hiei, quien ahora se encontraba arrastrándose a sus pies rogando por alivio. El astuto youko miró al inofensivo youkai, rindiéndose a su voluntad y Kurama sabía exactamente la mejor manera de aprovechar el actual estado de sumisión del youkai.

Bajó bajó su larga, mano arañando la piel de Hiei, dejando marcas rojas en el camino el bajo abdomen del koorime. El demonio de fuego mordió sus labio y cerró sus ojos fuertemente, sintiendo una mezcla de dolor y placer mientras sintía las garras de Kurama casi rasgando su piel hasta que sintió como una uña lo cortaba en su estomago. Él abrió los ojos y vio su sangre brotar de un corte no muy pequeño.

El youko se agachó y sacó su rosada lengua, lamió algo de sangre, luego alzó su cabeza para encara al pasmado jaganshi. El zorro sonrío juguetonamente y con dos dedos abrió el corte, dejando fluir más sangre.

Hiei tuvo que cerrar los ojos nuevamente, él nunca había pensado que el dolor podía ser tan... excitante... él sintió algo húmedo en sus labios y luego un dedo se introdujo en su boca. Era su sangre... el lunático youko lo estaba haciendo probar su propia sangre. Entonces Hiei sintió la boca del Kurama en su herida, él empezó besando, lamiendo, chupando... era enloquecedor.

"Kurama... aah..." las palabras apagadas de Hiei fueron exhaladas en los dedos del youko mientras el zorro continuaba lamiendo y bebiendo toda la sangre hasta no dejar nada.

Kurama retiró sus dedos de la boca de Hiei y acaricio la temblorosa barriga del youkai de fuego, luego bajó, acariciandolo, llegando hasta su fisura, haciendo que los mojados dedos frotaran insistentemente el ya excitado circulo de piel en Hiei y entonces, repentinamente, lo penetró, dejándolo húmedo y lubricado.

El jagnashi gemía y la súbita penetración lo hizo arquear su espalda. Esos dedos intrusos se movían dentro de Hiei, tocando, cada cierto tiempo, el lugar que Kurama conocía tan bien... el astuto zorro se movió sobre Hiei, sentándose en su pecho, dejando que su erección tocara los entreabiertos labios del youkai. El demonio de fuego abrió sus ojos un poco y vio la poderosa erección en frente de su boca, pero no lo tomó... uso todo lo que le quedaba de voluntad para no hacerlo... aun cuando parecía tan deliciosa... sus labios temblaron, su lengua estaba esperando; pero alguna casi perdida parte de sí le decía que no perdiera lo que le quedaba de dignidad... si es que le quedaba algo....

"Es mejor que lo hagas, youkai." Hiei lo miró cuestionadoramente. "Si no quieres que te lastime." Hiei estrechó los ojos desconfiado. "Es mejor que lo hagas por que voy a hacértelo tan fuerte y profundo que necesitaremos algo para facilitar mi entrada o no serás capas de sentarte en un mes... si es que tienes suerte." Susurró el zorro con una lasciva sonrisa llena de promesas e hizo que su miembro acariciara los labios de Hiei.

Oh, ese simple contacto hizo que el cuerpo del jaganshi temblara y perdió el aliento como abría su boca para dejarlo entrar... era algo salado y a la vez dulce. Provocativo y asustadoramente grande; la simple idea de este dentro de él era...

Hiei se quejó cuando Kurama lo metió todo de una vez en su pequeña boca y empezó a moverse al mismo ritmo de sus dedos. Hiei estaba demasiado cerca y no podía hacer nada para tener el alivio que tanto precisaba, esos dedos tocando aquel lugar dentro de su cuerpo y el delicioso miembro dándose satisfacción en su boca estaban volviéndolo loco. El koorime abrió sus ojos despacio y miró al youko con una expresión suplicante.

Kurama estaba disfrutando bastante esa boca y la expresión en el rostro de Hiei le decía que el podría hacer cualquier cosa al pobre jaganshi y el sólo obedecería... Kurama tuvo que hacer un gran esfuerzo para no gozar dentro de aquella deliciosa boca... El Youko Plateado dejó a Hiei en paz y se paró para ver los resultados de sus acciones, vio con gracia en sus lujuriosas facciones a Hiei abandonarse al placer que sólo él le podía dar.

El astuto youko tomaría ventaja del necesitado youkai para satisfacer sus propios intereses y sabía que de seguro que Hiei también lo disfrutaría. Kurama se agachó y besó al youkai vorazmente hasta sintió a Hiei pelear por aire, así que liberó su boca y acercó sus labios hacia el oído del youkai lamiendo y mordiendo, haciendo a Hiei retorcerse más aun y le susurro: "Ábrete para mí, nene... "

Las enredaderas que sujetaban los tobillos de Hiei se soltaron y mientras él levantaba las piernas del jaganshi y las ponía al rededor de su cintura y empezó a bombear la ereccion de Hiei, con su otra mano él acariciaba y apachurraba los redondos y suaves glúteos mientras su propia erección las acariciaba, entonces Kurama se agachó hacia el pecho del sollozante youkai y empezó a mordisquear y morder las rojas y erectas tetillas.

Eso era tortura, simple y sádica tortura y Hiei la estaba adorando... a el jaganshi ya no le importaba nada, solo obedecía, en esos momentos sólo conocía el placer y la necesidad de alivio.

"Kura... maaaa... kit... sune, hnn..."

"Nani, Hiei. Qué es lo que quieres? Esto?" Kurama resumió palabras haciendo que su sexo tocara la fisura de Hiei.

"Sí... ah, por favor... tómame..."

"Nani?" Preguntó el zorro plateado con una sonrisa seductora.

"Tómame! Hasmelo! Penétrame hasta que no quede espacio para nada!! Por el amor de olos Dioses!!" Hiei hablaba casi gritando. "onegai..." rogó.

Kurama era un experto en mantener el control sobre sí mismo, pero ver a Hiei así lo estaba haciendo realmente difícil... el youko sacó sus dedos, el rostro del youkai se frunció en disconformidad pero algo más grueso y más grande entró en su aún estrecho pasaje.

Cuando Hiei sintió esto sus ojos se abrieron enormes, sus labios se partieron, dejando escapar un grito mudo... si ese simple toque lo estaba volviendo loco, imaginarse ese enorme miembro dentro de él enviaba dagas a todos sus nervios y empezó a jadear mucho más.

"No te preocupes, nene, voy a ser muy amable." Había mucha presión y el dolor se combinaba con el placer a mediada que el increíble miembro ganaba espacio. Hiei quería retroceder tratando de disminuir la presión pero el lugar de eso él avanzó más hacia Kurama, tratando de hacer que el youko alcanzara el punto que lo hacia gritar en éxtasis y estremecer.

Kurama introducía su miembro en Hiei lentamente ganando espacio para luego poder entrar totalmente, era delicioso por que siempre estaba algo estrecho.

"Todo... Koi..." Susurró Hiei. Sí, lo quería todo, quería ser poseído por aquella embelesante criatura que sedujera a todo el Makai, poseído salvajemente por una criatura salvaje y sensual por naturaleza en su estado natural... como youkai.

Kurama había estado teniendo mucho cuidado con la penetración dado que si en su cuerpo humano era grande, en su forma youko lo era aún más y él no quería lastimarlo demasiado... al menos no por ahora... hasta que se acostumbrara. Pero con esta afirmación todas sus dudas se despejaron.

Las últimas ataduras en las muñecas de Hiei se soltaron, Kurama lo levantó colocándolo en su regazo y sin previo aviso cogió a Hiei fuertemente de la cadera y lo empujó hacia abajo. Los dos temblaron juntos cuando la penetración alcanzó en lo más profundo de Hiei, este se cogió fuertemente de los hombros de Kurama bajando sus rodillas y acercándose más para ganar una mejor posición y sentarse bien sobre el zorro para que la penetración fuera más profunda.

Hiei gemía, jadeaba y gritaba cada vez que el miembro de Kurama entra y salía trayendo su pequeño y ligero cuerpo para arriba y abajo. Lágrimas del más puro placer deslizaban por el rostro del jaganshi. Hiei deslizó sus manos desde los hombros de Kurama por toda su espalda, arañándolo, dejando finas líneas rojas en la pálida piel, abrazándolo fuertemente, apoyándose contra su cuerpo como si fueran uno, haciendo que el nuevamente rígido sexo del Youkai frotara deliciosamente entre la plana y suave barriga del Youko y la suya propia.

"Ku-ku... aaahh... Kuramaaaa..."

"...hnnn... Hiei..."

"Aaah... kitsune..."

Hiei apoyaba su cabeza en el hombro de Kurama con una expresión tensa en rostro, sintiendo como cada nervio dentro de su agitado cuerpo sacudirse con fruición mientras sentía que era partido en dos por el delicioso miembro de Kurama. El youko también estaba alcanzando el clímax mientras entraba y salía del cuerpo del tembloroso youkai más rápido y más profundo haciendo a Hiei gritar de arrebatador placer.

El Youko dio unos últimos empujones con más fuerza dentro de Hiei, luego una corriente sacudió todo su cuerpo y un solo grito profundo se escucho resonar en la cueva al instante que los dos gozaron al mismo tiempo. Hiei pudo sentir que era llenado con el exquisito semen y al mismo tiempo el suyo propio estaba esparcido entre sus vientres haciéndolos resbaladizos y provocando una agradable sensación cuando se deslizaban uno con otro.

Hiei estaba apoyado sobre Kurama tratando de recobrar algo de aliento y el youko se deleitaba aspirando el aroma de Hiei combinándose con el suyo propio después que hacían el amor. Kurama sacó a Hiei de su cuello y puso sus rostros frente a frente, los ojos del Youko destellaban de alegría y placer y profundizó su mirada en los estrechos ojos del koorime que se cerraban por la extenuación y besó a Hiei tiernamente en los labios. Este lo quedo mirando después de recibir aquel tierno beso y una dulce sonrisa se dibujo en sus labios y acaricio el jubiloso rostro de Youko Plateado con amor y eso para Kurama era más que suficiente.

"Ai shiteiru(te amo)." dijo Kurama en los labios de Hiei.

"Ai shiteiru mo(también te amo), kitsune." Contestó el somnoliento jaganshi.

"Ni lo pienses, aún tenemos mucho que hacer... la noche es joven" Kurama cogió la boca de Hiei en un hambriento beso lleno de promesas.

"Piedad..." murmuro Hiei entre le beso.

"Soy Youko Kurama... hnn... un desalmado y descorazonado youko, no tengo piedad." Y Kurama se encargo de demostrarle que tan compasivo era toda la noche.

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Kurama abrió los ojos lentamente y se encontró con el dulce rostro de Hiei, totalmente desnudo, durmiendo tranquilamente entre sus brazos. Kurama frunció el ceño tratando de recordar donde estaban y vio sus ropas junto con las de Hiei esparcidas por el lugar... Oh, si, ahora si que se acordaba y muy bien.

*Valla noche! Nunca me había sentido tan bien!... Hn, espero que Hiei no se halla enojado... no lo creo; bueno, después de todos los gritos que dio no creo que tenga garganta para eso.* y Kurama empezó a reírse suavemente al recordar cuan ruidoso estuvo Hiei anoche.

"Hn..." rezongó Hiei y se acurrucó aun más en los brazos de Kurama, escondiendo su rostro en la melena de fuego. Hiei abrió un ojo, luego el otro y alzó un mechón de cabello. "Hn."
"Ohayo. Cómo dormiste?."
"Hn."
"Oh, vamos Hiei, no me digas que estas enojado conmigo."
"Hn."
"No 'hn' conmigo Hiei!"
"Hn"
"HIEI!"
"Sí, estoy enojado contigo!!"

Al escuchar esto Kurama empalideció, sintió que su corazón se detenía. *Pero no fue tan ruin así, yo pense que Hiei lo había disfrutado tanto como yo, al menos eso me pareció...*

"Hiei, yo..." murmuró Kurama.

"Estoy muy enojado. Yo estaba luchando al lado de un pelirrojo, luego despierto y soy atacado por un pervertido youko plateado y ahora me vuelvo a despertar y encuentro al mismo pelirrojo."

"Hiei, lo siento... yo no quería..."

"Por lo menos debiste haberme avisado antes..." Kurama miró a Hiei confundido. "Así no hubiera gastado mis energías usando el kokuryuha contra esos bastardos..." Hiei por fin encaró a Kurama, mirándolo divertidamente. " y las hubiera guardado para poder mantenerme toda la noche." Kurama parpadeó varias veces.

"Eso quiere decir que no estas enojado conmigo."

"Que si estoy enojado... estoy furioso, no fui capaz de acompañarte hasta las últimas consecuencias anoche y todo por que desperdicie mi energía cuando podía haberla gastado con un insaciable youko!"
Kurama abrazó fuertemente a Hiei contra sí. "BAKA, me asustaste, nunca me vuelvas a hacer eso, me escuchaste."
"Hn, Kurama..."
"Nani?"
"No sé tú, pero yo necesito esas costillas." Kurama soltó a Hiei al instante.
"Baka." Y se recostó su cabeza sobre el pecho de Hiei, escuchando su corazón. "No me acordaba que iba a ser en estos días."
"Hn?"
"El biorritmo, se me olvido por completo cuando nos enviaron a esta misión."
"No te estoy pidiendo explicaciones, kitsune."
"Lo sé." Y hubo un silencio unos momentos.
"Kurama... tú puedes trasformarte cuando quieras, ne?"
"Hai."
"No necesariamente en la luna llena, ne?"
"Hai, puedo tomar esa forma cuando yo quiera, sólo que una vez al mes siento una fuerte necesidad de ser enteramente yo otra vez, y aveces no puedo controlarlo."
"Ah..."
"Doushite(por que)?"
"Nandemonai(nada)" Una sonrisa lasciva se formo en el rostro del pelirrojo encarando a Hiei.
"Sólo tienes que pedírmelo, Hiei."

"Bueno, tal vez... cuando este totalmente recuperado... quiero un rematch."
"Pero para que esperar tanto." Y los ojos de Kurama brillaron dorados.

 

"HEY! HAY ALGUIEN AHÍ!!?, HIEI, KURAMA!!!"

Los dos desnudos youkais se miraron y rápidamente fueron por sus ropas.

"Hn, tan impertinente como siempre ese Urameshi!" Gruñó Hiei atándose los cinturones.

"Vamos Hiei, no nos tomara mucho deshacernos de él... además eso te dará tiempo para que descanses un poco para nuestro... 'rematch'." Kurama terminó y volteó para mirar a Hiei quien estaba todavía en el suelo. "Vamos Hiei, levántate, Yuusuke estará aquí pronto."

"No puedo." Murmuró tan bajo que mas parecía como si sólo hubiera exhalado aire. Kurama no entendió y levantó una ceja con una expresión de 'qué dijiste?' hacia Hiei. "No. Puedo. Levantarme. Y. Todo. Es. Tú. Culpa!!"

"Oh, Hiei." Kurama le sonreía a su exhausto youkai. "Déjame hacerlo." Y levantó a Hiei en sus brazos como a un bebé.

"Hey! Que crees que estas haciendo!?"

"No te preocupes, tú estas dormido por que usaste el kokuryuha y todavía no has despertado." Hiei estaba a punto de quejarse. "y luego podremos tener nuestro rematch." Hiei lo miró, luego cerró los ojos pretendiendo estar dormido.

Owari.

 

Youko_Gingitsune@hotmail.com

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