Draco Malfoy y el Corazón de la Obscuridad
por Youko Gingitsune
Continuación de Draco Malfoy y la Leyenda de
la Serpiente Plateada - DMLSP
Rating: PG-13
Página: www.darkcrimson.net/veneficus/
ADVERTENCIA: Este fic es SLASH -->
Draco/Harry. Lucius/Snape, Lupin/Snape, Blaise/Seamus.
Les recomiendo que hayan
leído DMLSP antes de comenzar a leer este fic, caso contrario no van a entender
la mitad de lo que sucede aquí.
Derechos: Harry Potter y todos sus
personajes son propiedad de J.K.Rowling.
Nota .- Muchísimas gracias por todos los reviews que me dejaron, me encanta leer lo que dejan ahí, pero no creo poder ponerme a responder 27 review por aquí, ahora ff.net tiene una pequeña claúsula que dice que no se puede poner un capítulo aparte con notas, sino que algo pequeño al final de cada cap -_- ya le han borrados fics a algunas personas por esto así que... bueno, sólo voy a responder a los que me han dejado preguntas o algún comentario que yo necesite aclarar ^.^ Por favor, entiendan que me encanta leer sus review, sobre todo los largos ^_~ pero que no voy a poder responder a todas y cada una de ustedes.
Nota2.- Si no entienden algo, o tienen alguna pregunta, no duden en hacerla ^^ a veces hay cosas que yo doy por sobre entendidas, que están en mi cabeza y pienso que en la de todos los demás, y dejo algunas cosas al aire ^^'
Capítulo Tres
Era finales de noviembre, habían pasado cuatro meses desde el inicio de clase y el frío había comenzado a tomar cuenta del aire que soplaba diariamente por los corredores del castillo, especialmente en las noches. La nieve todavía no caía, pero se sentía en el ambiente que no faltaba mucho para eso; los magos y brujas ya andaban con ropas gruesas y chalinas, las chimeneas ardían constantemente, los hechizos para calentarse se habían vuelto populares y el chocolate caliente estaba a la orden del día… pero no tenía frío.
Abrió los ojos con lentitud, con una calma que no había sentido en semanas, y reconoció sus alrededores casi instantáneamente. Estaba en la enfermería. En la nueva y mejorada enfermería, ya que la anterior había sido completamente destruida a finales de sus últimas vacaciones de verano. Una lástima, se había acostumbrado al aburrido estilo anterior.
Volvió el rostro a un lado, hacia una ventana que daba a uno de los tantos jardines del castillo. Era extraño que la cortina estuviera corrida, pero no iba a quejarse de eso, por lo menos ver a las ramas de los árboles azotándose contra el viento era más divertido que ver el monótono techo blanco.
Hacía frío, podía decirlo por los fragmentos de hielo que se formaban en las esquinas de las ventanas, pero no podía sentirlo. Ahora, no sabía si era por el muy bien trabajado hechizo que hacía que la enfermería mantuviera una agradable temperatura constante todo el año, o que estaba vestido con su Argento. Ah, cómo adoraba su hermoso traje que parecía plata líquida que lo había salvado en más de una situación. Le encantaba la forma en la que se amoldaba a su cuerpo, como en el caso de sus guantes o la parte del pecho y cintura, como una segunda piel. Cómo el grácil ropaje se movía cuando caminaba, casi tocando el suelo. Cómo parecía brillar así estuviera en luz o sombra. O cómo podía desaparecer en las sombras si así lo deseaba.
Era magnífico, pensó.
Pero claro que lo era, después de todo lo había 'tejido' ella, su serpiente plateada. Las varitas de sus primeras víctimas habían ido directamente para la confección de aquel traje, eso era pura magia…
Un ruido ligero lo sacó de sus divagaciones, alguien acababa de cerrar la puerta de la enfermería.
Cerró los ojos y profundizó su respiración, pretendiendo todavía dormir.
Escuchó los suaves y casi imperceptibles pasos acercándose a su cama para detenerse a su lado. Escuchó el susurro de una tela siendo removida y, de pronto, un tímido aroma conocido invadió sus sentidos. Era Potter. Pero qué hacía él a esas horas de la noche en la enfermería?
Una leve depresión en el colchón le hizo saber que el Gryffindor se había sentado al lado suyo. Pasaron los minutos, diez, quince, y nada, Potter no volvió a moverse, pero sintió el peso de su mirada posada tercamente sobre él. Cuando de pronto…
"Vi la sangre, la vi salir cuando Zabini abrió la puerta y también la vi desaparecer como si nunca hubiese estado ahí." Susurró el otro. "Qué está sucediendo? Odio cuando algo sucede y no sé qué es… pensé que te estabas muriendo, Malfoy, desgraciado…" Unos dedos algo ásperos le acariciaron la mejilla en la más suave de las caricias. "Y luego esa extraña bruja viene a decirme que podrías haberte vuelto loco… En qué estás metido esta vez, maldito idiota? No me sorprendería que ahora que me he deshecho de Voldemort quieras toda la atención para ti. Pues olvídalo, aquí el que se mete en líos mortales soy yo, no tú, es mucho problema, probablemente tu delicada sensibilidad no lo soportaría." Susurró lo último con un toque de divertida ironía. "No me deshice de Voldemort sólo para seguir viendo gente morir, entiendes? Así que más te vale que sigas vivo y cuerdo… bueno, tan cuerdo como un Malfoy puede ser, pero… tú entiendes la idea."
Draco sintió el aliento de Harry muy cerca de sus labios, era tibio y olía a cerezas, de esas tan caras que el rubio siempre tenía en la habitación secreta de ambos y que el Gryffindor devoraba cada vez que las encontraba. No era que Draco las escondiese, todo lo contrario, siempre las dejaba sobre la mesita de centro, donde sabía perfectamente ya no estarían al día siguiente.
No llegó el beso que esperaba en sus labios semi partidos, pero sintió que algo húmedo cayó sobre ellos para dejar un sabor salado en su lengua cuando el líquido entró en su boca.
El colchón volvió a moverse y luego se quedó en su lugar. El Gryffindor se colocó su capa invisible de vuelta, completamente ignorante de la lágrima que había caído en sus labios del Slytherin, y salió de la enfermería, no sin antes darle una última mirada al tranquilamente dormido rubio.
Draco escuchó la puerta cerrarse con un silencioso 'clic' y abrió los ojos al tiempo que se llevaba la mano a la boca, pero no la tocó, sino que se lamió los labios, como para cerciorarse de que aquel sabor salado no había sido fruto de su imaginación o un muy extraño sueño.
No lo había sido, ahí estaba, ese salado tibio. Parpadeó unas cuantas veces, mirando al techo sin saber exactamente qué pensar.
No tenía idea de lo que acababa de suceder…
*Y tampoco quiero saberlo…* fue lo último que pensó antes de regresar a dormir.
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La luz entraba por la ventana, pero era difuminada por las cortinas ahora cerradas que tenía. Ya era de mañana, era temprano, quizá un poco temprano para desayunar, pero tenía hambre, seguro que en cualquier momento Madam Pomfrey llegaría con algo para que comiera… y si no lo hacía pues tendría que molestarse en ir a la cocina y ordenar a algunos elfos domésticos que le sirvieran.
Abrió los ojos una vez más, estirándose todo lo que pudo para quitarse la pereza de encima; fue cuando se dio cuenta de que ya no llevaba puesto su traje argento, debía de haberse desvanecido en algún momento en la noche. Tomó un hondo suspiro, relajándose, dejando flotar sus sentidos… y fue cuando lo sintió. No estaba solo, alguien lo estaba mirando desde la puerta.
"Potter." Dijo, volviendo el rostro hacia ese lado de la habitación, sintiendo cómo aquella presencia se le acercaba más y más.
"Malfoy."
La figura de un muchacho con guantes y chalina apareció a unos metros de su cama, arreglándose los lentes que se le resbalaban por la nariz.
Se miraron a los ojos, unos verdes tan brillantes y claros como el verano; y otros grises-azulados que más asemejaban el plateado resplandor de la luna en una clara noche de invierno.
"Qué haces tú aquí? Y a estas horas?" Preguntó, sacándose la sábana de encima, tenía calor. "El desayuno no es hasta dentro de una hora."
"Se me antojó venir a molestarte, además pasé por la cocina antes de venir para acá." Respondió el Gryffindor en tono indiferente, pero sus ojos le contaban otra historia.
El rubio se le quedó mirando fijamente, sabía que Potter estaba diciendo una verdad a medias, aquel muchacho no era muy bueno para mentir. O por lo menos él no encontraba mucha dificultad en diferenciar una verdad de una mentira cuando salía de su boca… después de todo, no por nada se había pasado 6 años estudiando a su eterno rival.
"Déjame adivinar…" comenzó. "tuviste una discusión con tus oh-tan-interesantes amigos."
"Se podría decir." Respondió Harry algo fastidiado. Era cierto, había tenido una discusión con Hermione porque ella había descubierto que el mapa de los merodeadores ya no funcionaba para Harry. O ningún otro mapa que tuviera un poder de alcance no muy elevado… Se había puesto furiosa. No quería ni imaginarse si ella llegara a sospechar que cierto Malfoy tampoco podía ser ubicado en el mapa a menos que estuviera en Slytherin.
1 hora atrás - Sala común de Gryffindor
"Harry, puedo hablar contigo un momento?" Lo llamó Hermione cuando lo vio queriendo salir a una hora descomunalmente temprana, inclusive para sus estándares. Y es que a su amigo, desde el año pasado, se le había dado por levantarse temprano y ser uno de los primeros en llegar a tomar el desayuno… pero aquello ya era el colmo, faltaba poco más de una hora para que lo sirvieran.
"Seguro." Respondió Harry mirándola con algo de aprehensión. Había pensado en salir antes de ser notado, pero no había contado con que Hermione se hubiese levantado tan temprano para repasar las lecciones del día antes de entrar a las clases. Quiso darle alguna excusa, decirle que salía a correr, como ya varias veces había hecho, pero conocía aquella expresión. La chica sabía algo y no estaba muy contenta.
Se sentó en el asiento más cercano al fuego.
"Harry, entiendo que hayas estado pasando por una fase de cambio, como todo adolescente, eso es normal. Comenzaste a actuar raro desde el asunto de las revistas de Quidditch, te alejaste un poco de nosotros con los meses, intentamos por todos los medios de acercarnos pero seguías manteniéndonos al margen… tratamos de entender, tu vida es cualquier cosa menos simple pero lo dejamos así porque Dumbledore nos dijo que pasarías las vacaciones aquí, con Sirius y Remus… luego algo sucedió en el verano, algo de lo que sé no quieres hablar aunque digas que no lo recuerdas."
Continuó Hermione antes de que Harry pudiese interrumpirla, no había terminado.
"Ron y yo pensamos que quizá las cosas mejorarían, ya no había más… Voldemort por quien preocuparse, pero no fue así…has cambiado."
"Sigo siendo el mismo, Hermione." Respondió, casi temiendo a dónde iba toda esa 'conversación'.
"Lo sé, sigues siendo tú, pero a la vez… Es como si hubiéramos dejado de ser 'El Trío' que siempre fuimos, ya no…"
"Hermione," Interrumpió él acercándose a ella y cogiéndole las manos. "dejamos de ser 'El Trío' cuando tú y Ron comenzaron a salir. Como dicen, dos son compañía, tres son multitud."
"No puedes culparnos por eso, Harry; Ron y yo nunca te dejamos de lado."
"No me estás entendiendo, no culpo a nadie, estuve muy feliz por ti y por él, sólo aclaraba un punto."
"Pero entonces por qué nos dejas de lado a nosotros? Por qué hiciste esto?
Quiero entender y no puedo." Dijo ella ya en un tono frustrado, sacando de su túnica algo que asemejaba mucho al mapa de los merodeadores. "Cómo conseguiste que tu nombre no apareciera?!" Ahora sí sonaba molesta.
"Ah, eso."
"Sí, eso!" Respondió ella parándose de golpe. "Desde cuándo?! Cómo conseguiste que el mapa no te detectara?!"
*Ah, ya entiendo* pensó Harry tratando de mantener la calma. *No es un descubrimiento reciente el que yo no aparezca en el mapa, ya lo sabías… la pregunta es, desde cuándo? Has estado tratando de hacer otro, otro en donde mi nombre sí apareciera…* "Quieres saber desde cuándo? Bien, te lo diré! Desde que me di cuenta de que mis amigos decidieron hacer de detectives y seguirme a donde quiera que fuera. Crees que no sé que mi capa de invisibilidad tenía una marca que brillaba en la noche? Un señuelo que seguían cuando salía en la noche a buscar algo de tranquilidad!"
"Estábamos preocupados por ti! No teníamos idea a dónde ibas! Siempre te llevabas el mapa y tu capa contigo, nunca nos decías a dónde, siempre evadías el tema, no tuvimos otra opción…"
"Sí tuvieron otra opción, pudieron haber respetado mi privacidad!"
"Ese no es el punto, Harry!"
"Entonces cuál es el punto!?" Se puso de pie de un golpe, alzando las manos al aire en frustración.
"Estamos preocupados por ti, Harry, te extrañamos… ya no sé qué hacer…"
El muchacho suspiró, no le gustaba ver así a su amiga… pero ya tenía suficientes cosas en la cabeza.
Se le acercó. "No te tortures por eso, Hermione, las personas cambian pero siguen siendo ellas mismas, pero eso debes de saberlo tú, eres una de las personas más inteligentes que conozco." La abrazó brevemente, liberándose antes de que ella pudiera regresarle el abrazo. Tenía que salir de ahí o se haría muy tarde y no tendría tiempo. "Que haya madurado, que haya crecido, no significa que deje de ser tu amigo, o el de nadie… es sólo que… yo tengo mis cosas, cosas privadas, mías y sólo mías. Sabes cuántas cosas he tenido que hayan sido solamente mías y de nadie más? Ninguna, ninguna hasta hace poco y me gusta. Sé que suena algo egoísta, pero hey, no por nada el sombrero seleccionador quiso ponerme en Slytherin." Dijo, en un tono reconciliador, pero que no daba pauta a algún argumento. "Ahora me voy a correr, te veo en el desayuno." Le besó la frente y salió lo más disimuladamente rápido que pudo.
Tan concentrado estaba en salir que no escuchó a la chica suspirar una última frase antes de regresar a su cuarto a cambiarse. "No significa que hayas dejado de ser mi amigo, pero qué tal mi mejor amigo?"
"Pero no quiero hablar de eso."
"Bien, porque lo último que quisiera es aburrirme más de lo que ya estoy escuchándote hablar de tus amigos sangre sucia." Respondió Malfoy intentando levantarse de la cama, sólo para ser empujado de vuelta sobre ésta.
"Puedes ser de lo más despreciable cuando se te da la gana."
"Pero claro que puedo serlo, se te olvida con quién estás hablando? Y deja de empujarme, no porque estoy débil e indefenso significa que puedes abusar de mí." El rubio dijo lo último con un aire falsamente afectado mientras miraba el techo blanco.
"Débil e indefenso? Tú? Yo no te calificaría como indefenso ni aunque tuvieras cinco años…"
El rubio lo miró de reojo con una ceja alzada.
Segundos después ambos estallaron en risa, recordando el singular verano que habían pasado.
Draco terminó doblado sobre la cama, cogiéndose el estómago que le dolía de tanto reír, al igual que Harry, sólo que éste terminó cayendo sobre la silla más cercana.
"Tienes que admitir que eras un diablillo."
"Nunca dije ser un ángel…"
"Aunque lucieras como uno, eras adorable…"
"Ya te he dicho…" Gruñó el rubio.
"… en una forma bastante Malfoy, supongo. Debes de haber sido un niño horrible para con los de tu edad."
"Pero cómo te atreves…?" Intentó reprocharle el Slytherin en un tono casi fastidiado.
"Mientras tenías toda nuestra atención todo iba bien… pero en cuanto se te dejaba solo o no se te prestaba atención, las cosas comenzaban a estallar." El Gryffindor fue hasta la cama y se sentó sobre ella. Frente al rubio, que todavía estaba recostado sobre ésta en forma transversal. "Por eso vine, no creí que la enfermería necesitara otra remodelación."
"Pues yo digo que sí, deberían despedir al decorador, horrendo el trabajo que hizo."
"Concuerdo contigo," Una voz los sorprendió desde la puerta. "hasta me atrevería a decir que la anterior decoración estaba mejor que ésta, y con eso digo bastante."
La puerta se cerró tras Blaise quien, si se sorprendió en ver al Gryffindor sentado en la misma cama que Malfoy, no lo demostró. Se acercó a ellos.
"Hola, Potter, qué haces por aquí?" Preguntó en un tono casi amable, estirándole la mano.
El Gryffindor la miró por unos segundos antes de tomarla y agitarla, nunca había agitado manos con un Slytherin a menos que fuese antes de un juego de Quidditch y obligado por Madam Hotch. Unos segundos después supo por qué nunca lo había hecho antes.
"Yo… eh… hum…"
El pelirrojo cogió su mano fuertemente cuando Harry trató de soltarlo, y lo jaló con fuerza, casi haciéndolo chocar con la cama contigua.
"Hey!" Protestó el Gryffindor al ser tan rudamente sacudido, pero cuando volteó vio a Zabini sentado donde él había estado y con la cabeza del rubio sobre su regazo, acariciando los sedosos cabellos casi platinados. Harry apretó los puños. A Draco no le gustaba que le tocaran el cabello.
"Me asombra tu dominio de la lengua, Potter, tan diestro como siempre." Blaise lo barrió con los ojos, le dio una mirada tan despectiva que sólo se podía comparar con la que Malfoy solía darle… Sólo que Zabini no era Draco, por lo tanto no tenía derecho a hacerlo. "Ya puedes irte." Ordenó el pelirrojo ya sin mirarlo, toda su atención dirigida al rubio que parecía disfrutar de la caricia. "Esperas una invitación para retirarte, Potter? Me voy a quedar con Draco y no te necesito aquí compartiendo nuestro oxígeno…"
Harry comenzó a ver rojo.
"Me traes algo de la cocina, Potter?" La voz de Malfoy los interrumpió, sintiendo la tensión en el aire. "Estoy hambriento y no quiero esperar al desayuno…"
"Tráetelo tú mismo, Malfoy!" Gruñó Harry, saliendo de la enfermería y golpeando la puerta tras él.
Draco vio todo eso con una chispa de diversión en los ojos.
"Le haces algo a mi cabello y eres hombre muerto, Zabini."
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PASADO:
Estaba nervioso… era la semana de fiestas de fin de año de su 4to año en Hogwarts. Hacía recién unos días que había llegado y ya podría decir que nunca la había pasado tan bien en su vida.
La mansión Malfoy era imponente y magnífica. No era que la mansión Snape fuese menos imponente pero era… algo más sencilla, a su abuela le gustaba el lujo en el que vivía, sólo que no le parecía útil la ostentación y por lo tanto tenían siempre lo suficiente, pero nada más. En cambio, la casa de Lucius era más que hermosa…
Los interminables pasadizos que daban a las alcobas principales estaban preciosamente iluminados con fuegos que hacían bailar las sombras sobres los exquisitos tapices al son que el que caminaba por ahí quería. Los cuadros, pintados por las más diestras manos, colgaban casi omnipotentes en los lugares más vistosos de la mansión. Era casi sublime caminar por los pasillos de la enorme biblioteca… nunca había visto tantos libros juntos, y de tanta variedad, en su corta vida. Y cada rincón, por más diminuto que fuese, hablaba de las riquezas que aquel lugar poseía.
Todo había sido maravilloso, los Sres. Malfoy lo habían recibido con los brazos abiertos. En cuanto puso un pie en la mansión se sintió a gusto, pero aun así se sorprendió cuando su amigo le enseñó su habitación y no era una de las de huéspedes… se dio con la sorpresa de que casi todas sus cosas habían sido traídas de su casa, y como no era mucho todo lo demás había sido comprado para satisfacer sus 'necesidades básicas', como lo dijo el rubio, y claro eso significaba que ahora tenía cuatro veces más ropa que antes, entre otras cosas. Lo que no le sorprendió tanto fue que su habitación era la contigua a la de Lucius.
Esos días habían sido todo un alboroto, era ir de aquí para allá con Lucius, y a veces con su madre, a cuidar de los últimos detalles de la fiesta de fin de año, a hacer compras de navidad de último momento… Ah, la navidad había sido preciosa. Se había ido a acostar temprano, algo a lo que no pusieron mucha resistencia dado que, por causa del ajetreo de esos días, casi no habían dormido nada. A la mañana siguiente Lucius había entrado corriendo a su cuarto y juntos habían bajado a la sala principal para encontrar montones de regalos bajo el árbol, la mayoría de ellos de los Malfoy, aludiendo que todavía necesitaba muchas más cosas para hacerlo 'sentir como en casa'. Los Sres. Malfoy bajaron a saludarlos y luego salieron, eran personas muy ocupadas.
Ese día habían salido a esquiar hasta que ya no tuvieron el aire para seguir, comido hasta decir basta, bebido como nunca antes y dormido tan profundamente como un bebé. Claro, al día siguiente habían amanecido con una resaca digna de todo lo que se bebieron… pero felizmente Lucius siempre tenía un par de botellitas con poción para la resaca en su mesa de dormir. Para su suerte, extremadamente efectivas.
Pero ahora estaba algo inquieto… faltaban sólo unos minutos para el año nuevo, la fiesta estaba en su punto máximo, con aquellos ánimos expectantes, sólo esperando que el reloj diera la media noche… y Lucius le acababa de susurrar en la oreja su primer propósito del nuevo año.
Una corriente le recorrió la espalda.
Desde aquel día en que el rubio lo besó en frente de Black y Lupin, Lucius había dejado las pretensiones y se dio a la tarea de enseñarle a Severus sobre el placer. Aquellos días habían sido… intensos, por decirlo de alguna forma. No habían llegado más allá de masturbarse el uno al otro, pero la mirada que el rubio a veces le daba le dejaba muy en claro que quería más, cada vez más, y que la espera no sería larga.
La sesión de besos y caricias que había tenido con el rubio antes de llegar a su casa le dejó bastante en claro que esa espera terminaría en aquella semana de fiestas. Faltaban diez minutos para que el portkey se los llevara a la mansión y Lucius había decidido que no podía entrar a su casa sin antes haber tenido, si quiera una vez, sexo oral. Él hizo maravillas con su lengua y lo había hecho venirse con fuerza. Cuando recobró el sentido se dio cuenta de que Lucius había introducido su dedo 'ahí', y aquellos ojos grises fulguraban con deseo.
"De esta noche no pasa, Severus…" Le había susurrado el rubio al oído hacía tan sólo unos minutos. "Voy a hacerte ver el infinito, Sev… ese es mi primer propósito para este año nuevo."
De pronto un ruido casi estruendoso lo volvió al presente. Miró a su alrededor vio en el cielo las luces de colores que hacían preciosas figuras.
Eran las doce.
"Feliz año nuevo, Severus." Lucius apareció delante suyo de repente. "No quieres venir a celebrarlo conmigo en mi alcoba?" La claramente lasciva sonrisa que adornaba los labios del rubio era embelesante.
Se quedó mirándolo por unos segundos y sus ojos negros brillaron con determinación. Alzó la copa de licor que tenía en las manos hasta sus labios y se la tomó de un golpe, sin apartar la vista del rubio.
Asintió. "Será un placer."
"Sí que lo será," Respondió Lucius con ese brillo de lujuria en los ojos. "claro que lo será.
TBC
Respuestas
A ver, me han preguntado si Lucius en realidad pudo haber muerto, y como dijo Morgana, sí, casi ^^ en DMLSP, pero ahí está, vivito y coleando. Cómo, cuándo y dónde... ya lo verán ^^ se explicará más adelante.
También aclaro que este no es un fic Lucius/Draco, a pesar de lo que pueda haber parecido en el cap anterior ^^'' si quieren algo de eso vayan a leer Draconis, que está con mis otros fics de HP.
SÓLO POR ESTA VEZ responderé por aquí ya que estas dos personas no dejaron mail, todos de los demás que dejaron review recibirán un mail con mi respuesta ^_^
XD.- Te asusté con lo de Lucius ^.^ jo. Y la sangre… bueno, ya me han dicho que tengo algo con la sangre… ^^'' pero en fin. Mis actualizaciones dependen de si tengo el cap o no. Si lo tengo rápido, actualizo rápido, si no tengo ganas de escribir pues…
Niky-chan.- Gracias ^_^ y la historia
gira alrededor de Draco, pero como este es un Draco/Harry, se podría decir que
ellos son los personajes principales. A mí me gustan ambas parejas ^_^ y no
tengo idea de qué voy a hacer con eso.
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