Draco Malfoy y el Corazón de la Obscuridad
por Youko Gingitsune
Continuación de Draco Malfoy y la Leyenda de
la Serpiente Plateada - DMLSP
Rating: PG-13
Página: www.darkcrimson.net/veneficus/
ADVERTENCIA: Este fic es SLASH -->
Draco/Harry. Lucius/Snape, Lupin/Snape, Blaise/Seamus.
Les recomiendo que hayan
leído DMLSP antes de comenzar a leer este fic, caso contrario no van a entender
la mitad de lo que sucede aquí.
Derechos: Harry Potter y todos sus
personajes son propiedad de J.K.Rowling.
Nota .- Entro en exámenes la prox semana así que los reviews los estaré respondiendo después ^^
Capítulo Cuatro
Malfoy había salido de la enfermería, no asistió al desayuno, pero lo había
visto entrar a la clase de Runas en compañía de Zabini.
"Harry, sé que no te agrada Malfoy,
pero deberías dejar de gruñirle." Dijo Dean quien estaba caminando a su lado.
"Son un par de idiotas." Fue su respuesta, mandándoles dagas con la mirada a los
Slytherin mientras entraba a su clase correspondiente.
"A mí me gusta uno de esos idiotas." Una voz tras de ellos. "Si no te importa."
Seamus pasó caminando. "Y cuidado, que esas serpientes muerden." Entraron al
salón.
"Y también son venenosas." Agregó Harry.
Tenían Hechizos Avanzados, con Ravenclaw.
"Sin comentarios…" Respondió Dean, mirándolos como si estuvieran locos. "Dónde
están Ron y Hermione?" Preguntó cuando Harry se sentó con ellos.
"Reunión de Prefectos."
Media hora después Harry ya no aguantaba el dolor de cabeza que le había
comenzado ni bien el profesor comenzó a dictar la clase.
"Sucede algo Sr. Potter?" Preguntó el profesor, que se había parado al lado del
Gryffindor sin que él se diera cuenta. "Necesita ir a la enfermería?"
Harry alzó la vista y asintió, poniéndose de pie para salir del salón.
"Necesita que alguien lo acompañe?" Le preguntó cuando estaba saliendo.
"No es necesario, gracias."
Estaba en camino para pedirle a Madam Pomfrey lo más fuerte que tuviera para el
dolor de cabeza cuando la vio. Era Morgana. La bruja estaba saliendo de los
calabozos.
"Hey! Espere!" Harry corrió hacia ella, olvidándose de su dolor de cabeza.
Morgana volteó y lo miró con aquellos ojos infinitos que le daban desconfianza.
Por un momento ellos lo distrajeron y no vio por donde caminaba.
Se tropezó justo cando estaba ya cerca de ella.
Harry maldijo entre dientes cuando vio que iba a caer sobre la bruja, pero en
lugar de eso, pasó a través de ella, como si estuviera hecha de humo…
Cuando entró la vio sentada sobre una silla de respaldar alto pero sin brazos,
leyendo un libro grueso que tenía páginas de cuero y cubierta de papel.
"Has regresado a aceptar mi oferta." Dijo ella sin apartar la vista de las
páginas, pasando sus largos dedos blancos por sobre líneas imaginarias sobre
aquella página de cuero. "Dije que tu decisión no podía ser influenciada, sin
embargo tu padre mandó por ti y ahora regresas a aceptar lo que hace poco
rechazaste."
"Él sólo me hizo ver más claramente las cosas y regresé para saber si después de
haber hablado con ellos de todas formas vas a aceptarme como tu pupilo… O me
retiro?" Draco no apartó la mirada de aquellos infinitos ojos negros, por alguna
razón… le gustaban, se sentía atraído hacia ellos. Hacia ella.
"No es necesario que te retires, te escogí entres tus compañeros porque el
potencial que tienes me intriga tanto como me atrae." El corazón del rubio se
saltó un latido. "Tienes la ambición que se necesita, la astucia para lograr tus
fines… y la inteligencia para controlarlos." Una mesa apareció a su lado y ella
dejó el libro sobre ésta. "Haré de ti un Mago Obscuro si ése es tu deseo, Draco
Malfoy, y como bien ya sabes eso tendrá su precio." La bruja se puso de pie, su
cabello largo y blanco resbalándose de su hombro a su espalda. "He decidido que
en lugar de cobrártelo eventualmente lo haré ahora, en cuanto firmes el acuerdo
de Maestro/Pupilo. Hubiera sido mejor hacerlo después, pero por tu desobediencia
será ahora."
Draco tragó saliva, no podía evitar que se le escarapelara la piel al sólo
pensar en lo que le pudiese pedir aquella bruja. "Está bien. Dónde firmo?" De un
momento a otro sus ojos claros se dirigieron hacia el libro de páginas de cuero
y vio ahí aparecer unos párrafos en una escritura que jamás había visto antes,
pero por alguna razón entendía perfectamente.
Se acercó, tomó el libro y, sentándose donde previamente había estado Morgana,
se puso a leer las letras que aparecían en cada página. No se detuvo hasta
haberlo terminado todo.
"No estoy de acuerdo con algunos puntos." Su suave voz se alzó en el profundo
silencio que había tomado aquel lugar desde hacía un par de horas.
La bruja alzó una ceja. "Algunos puntos son negociables."
No fue hasta una hora más adelante que el acuerdo estuvo listo, revisado por
ambos.
"Sabes firmar con magia?"
"Desde luego que sí."
"Muy bien."
Morgana tocó el cuaderno con la punta de su dedo y éste comenzó a sangrar, pero
la sangre se evaporó al instante que ella retiró el dedo. Draco hizo lo mismo.
Segundos más tarde el nombre de los dos brillaba con letras doradas sobre la
última página de cuero.
El rubio se quedó mirando el libro mientras éste se desvanecía. Cerró los ojos
por unos cuantos segundos y respiró hondo.
"Ahora fijaremos el precio?" Preguntó, intentando hacer que su voz no se
quebrase.
"El precio ya está fijado." Respondió ella con esa suave voz que no le había
escuchado hasta ese entonces. Por un momento le pareció que era tristeza aquella
inflexión en la voz de ella que sólo duró una fracción de segundo. "Ese padre
tuyo debería aprender a no entrometerse…"
"No te metas con él, Morgana." Le interrumpió él casi bruscamente, por primera
vez atreviéndose a llamarla por su nombre.
"Es muy tarde, ya está inmiscuido, y él mismo lo provocó." Continuó con un
timbre amable, su voz ya no se escuchaba tan severa como antes.
"No voy a entregártelo, entiendes? No a mi padre, no a él."
Se hizo un prolongado silencio mientras ambos intercambiaban miradas. Las irises
claras fulguraban con decisión, mientras que las almendras negras no revelaban
nada… hasta el último momento, en el que el rubio pudo ver cierto sentimiento en
aquel negro infinito. Y Draco supo, de alguna forma, que no perdería a su padre.
"Te exijo la vida de uno de tu padres." Dijo ella en una voz tan tierna que en
lugar de sonar como la sentencia de muerte que en realidad era, sonó como el
comenzar de una dulce melodía. "Ése es el precio."
Los ojos del rubio se abrieron grandes y abrió la boca, pero nada salió de ella,
ni siquiera aire, ya que el rubio sintió como si sus pulmones ya no le
funcionasen. Comenzó a temblar, todo su cuerpo se sacudió y en su mente una voz
gritaba 'no puedes pedirme eso!' mientras sacudía la cabeza sin darse cuenta.
"El precio está fijado, si no decides en próximos minutos, yo tomaré la decisión
y tomaré su vida para sacarlo de la tuya."
Aquellas palabras fueron como si le hubieran lanzado una cruciatus, y lo
hicieron retroceder unos pasos. Cerró los ojos, apretó los puños y ajustó los
dientes. Era una pesadilla.
"No tienes porqué escoger, Draco, déjame eso a mí, su tiempo ha terminado…"
"Narcissa…" El nombre de su madre salió de su boca como un breve susurro, casi
inaudible. Había dejado de temblar, sus brazos estaban relajados a sus lados y
sus ojos la miraban directamente a ella. "Su vida es tuya, escojo a Narcissa."
Una terrible calma tomó cuenta de Draco, su mente se aclaró de un momento a otro
y todo fue tan fácil. "Tómala a ella y deja a mi padre en paz, déjamelo a mí."
Todo era tan… frío. Se sintió de cristal. Si intentaba moverse se rompería?
Quizá.
Ella lo miró por varios segundos, como si hubiese sabido que él iba a responder
eso pero no esperara que lo hiciera. Y él la veía mirarlo, con aquel aire de
indiferencia que se había apoderado de su cuerpo y lo había convertido en
cristal.
"Que así sea."
Sus ojos se llenaron de lágrimas, pero ninguna se atrevió a resbalarse por su
rostro.
Cuando golpeó contra el piso sintió que todo el aire le abandonaba el cuerpo;
había sido tanta la sorpresa que se llevó al ver toda esa… memoria recorrerle la
mente que ni cuenta se dio de que el suelo de piedra se aproximaba a él a gran
velocidad. El golpe lo hizo perder el conocimiento.
Cuando volvió en sí escuchó unas voces a lo lejos.
"… acaso no podemos dejarlo ahí?" Decía una voz claramente fastidiada.
"Eso no nos va a librar de él, es peor que la mala hierba." Otra, igualmente
irritada, contestó.
Escuchó pasos cada vez más cerca. Abrió los ojos lentamente y lamentó haberlo
hecho. El nada amable rostro de Snape fue lo primero que vio.
"Qué haces tirado en el suelo?" Le gruñó. "y tan cerca de Slytherin?"
El Gryffindor apoyó las palmas de las manos en el piso para sostenerse y se
sentó. La cabeza le estaba palpitando y fue recién entonces que sintió que algo
húmedo y tibio le resbalaba por la frente.
"Lo siento profesor," le contestó tocándose la frente, lo que casi lo hace
saltar de dolor. "la próxima vez iré a desmayarme a otro lugar." Su tono
claramente irónico.
"Eso suena bien." Respondió Snape cogiéndolo del brazo para ponerlo de pie. "Ve
a la enfermería y quédate ahí."
Harry masculló algo en respuesta y los adultos se alejaron. Dio dos primeros
pasos y sintió que el mundo daba vueltas.
"Creo que me golpeé la cabeza más fuerte de lo que pensaba."
"Harry…?" Escuchó una voz que se aproximaba.
"Potter? Qué rayos crees que estás haciendo en territorio Slytherin?"
"Blaise! No ves que Harry no está bien?!" Seamus corrió hacia su amigo.
"Y a mí qué?"
Seamus cogió a Harry y lo apoyó en sus hombros. Sólo entonces vio el rojo que
manchaba su rostro. "Ven a ayudarme! Harry está sangrando, podría estar
muriendo!"
"No estoy muriendo, Seamus…"
"No creo tener tanta suerte."
Seamus le mandó una mirada reprochadora al pelirrojo.
Blaise sólo alzó una ceja, contestándole la mirada mientras sacaba de entre sus
túnicas su varita y la apuntó hacia los Gryffindor… lo siguiente que Hary supo
fue que estaba sobre una camilla flotando en el aire.
"Hey!" Protestó el muchacho de cabellos negros. "Bájame!" pero fue ignorado
mientras Blaise y Seamus seguían mirándose.
"Nunca olvides que eres un mago, Seamus." Fue lo único que le respondió el
Slytherin antes de pasar por su delante, dirigiendo la camilla con la varita a
la enfermería.
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"Y cómo se hizo esto, Sr. Potter?" Preguntó la enfermera mientras terminaba de
curarlo.
"No lo recuerdo, debo de haber tropezado - ouch!" Madam Pomfrey lo miró como si
no le creyera. "El profesor me había dejado salir porque no me sentía bien, me
estaba doliendo la cabeza, y me dirigía hacia acá cuando…" Frunció el entrecejo.
"La enfermería no está en la dirección de los calabozos, Sr. Potter."
"Lo sé… pero por alguna razón…" Por qué se había ido para allá? Había visto
algo…? Morgana, sí, era algo sobre ella.. pero qué? Estaba seguro de que ella no
lo había llamado; esa extraña bruja no intercambiaba palabra con otro que no
fuera Malfoy a menos que fuese absolutamente necesario. Ahora se acordaba, había
sido él quien quería hablar con ella sobre Malfoy… Draco! Algo le había pasado
al rubio! Pero qué…?!
"Sr. Potter, está usted bien?" Vio el rostro preocupado de la enfermera frente
el suyo.
"Eh? Sí, sí, estoy bien…"
"Pero le ha bajado la presión, se ha puesto pálido…"
"No, no, estoy bien." Dijo poniéndose de pie. "Gracias Madam Pomfrey."
Hary salió rápidamente, corriendo hacia los calabozos. Para suerte suya vio la
cabellera rubia de Malfoy al fondo del corredor.
"Hey, Malfoy! Espera!" Gritó. Aceleró el paso, y vio por el rabillo del ojo a
alguien, pero cuando pensó que iba a chocar pasó de frente, sintiendo sólo un
frío helado recorrerle el cuerpo. Cómo detestaba pasar a través de fantasmas.
Volvió el rostro ligeramente y vio que el Barón Sanguinario miraba por sobre él
con aquellos ojos fijos y sin expresión. El fantasma hizo una ligera inclinación
con la cabeza.
Por qué sobre él?
Harry regresó la vista hacia delante y trató de detenerse, pero ya era muy
tarde. Por segunda vez en ese día iba a chocarse con alguien…! Por segunda vez?
El golpe fue fuerte, tuvo la impresión de golpearse contra una pared porque
prácticamente rebotó y cayó al suelo sentado.
"Maldición, Malfoy…" Comenzó, pero cuando abrió los ojos se encontró con unos
grises irritados y odiosos, mirándolo con disgusto. Esos ojos tan parecidos a
los de Malfoy.. no, pensó Harry, son de un Malfoy, pero no de 'Malfoy'. No de
Draco Malfoy.
"Malfoy…" Dijo ahora con más claro disgusto.
El tiempo que habían tenido que compartir en el castillo cuando estuvieron
atrapados todos ahí había hecho que una especie de tregua se formara entre
ellos. Entre todos, en realidad. Todos habían tenido que aprender a soportarse
y/o ignorarse… pero por alguna razón, en cuanto le puso los ojos encima a
Lucius, sintió que la sangre comenzaba a hervirle.
"Potter," respondió el rubio alzando una ceja. "al parecer es hábito tuyo…"
Pero Harry no sólo escuchó las primeras palabras, lo demás se convirtió en un
zumbido en el fondo. Sentía como si hubiera algo en lo profundo de su mente que
quería salir a la superficie y tenía la seguridad de que tenía que ver con el
Malfoy que estaba parado al frente de él.
De un momento a otro todo lo que había visto cuando pasó a través de Morgana le
regresó con la violencia de un tsunami.
TBC
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