Draco Malfoy y el Corazón de la Obscuridad

por Youko Gingitsune

 


Continuación de Draco Malfoy y la Leyenda de la Serpiente Plateada - DMLSP

Rating: PG-13

Página: www.darkcrimson.net/veneficus/

ADVERTENCIA: Este fic es SLASH --> Draco/Harry. Lucius/Snape, Lupin/Snape, Blaise/Seamus.
Les recomiendo que hayan leído DMLSP antes de comenzar a leer este fic, caso contrario no van a entender la mitad de lo que sucede aquí.

Derechos: Harry Potter y todos sus personajes son propiedad de J.K.Rowling.

 

Nota1.- "Ne me quitte pas" es una canción en francés de un cantautor belga llamado Jacques Brel. Es para romperle el corazón a cualquiera ;_; muy, muy triste... 

Nota2.- Agradecimientos especiales a mi gatita de siempre, Miau, por una revisión ortográfica de última hora *besos al gato* ;)

 

Capítulo Ocho

 

Harry estaba… sorprendido. Bastante sorprendido. De todas las personas que conocía, Ron era la última a la que se imaginaría socializando con las serpientes venenosas, como el pelirrojo muy cariñosamente solía llamar a los Slytherin. Ahora eso de cariñosamente tomaba todo un nuevo sentido. El literal. Y al parecer a Parkinson le encantaba.  

 

Ron! Creyente férreo de que los Slytherin eran la escoria de Hogwarts y que todos merecían ser mandados a Azkaban para asustar a los Dementores, estaba viéndose con una de ellos ahora! Y no con cualquier Slytherin, no… con Pansy Parkinson de entre todas.

 

Pero no dijo nada. Cómo podría? Con qué cara le diría algo a Ron si él estaba saliendo con El Slytherin.

 

Miró el rostro pecoso del pelirrojo y vio aquella sonrisa nerviosa que conocía tan bien. Quién lo hubiera imaginado?

 

"Pues… al parecer la vida está llena de sorpresas, no? Quién iba a creer que tras ese exterior se encontrara una chica tan… encantadora." A Harry no le parecía que Parkinson fuera encantadora en lo absoluto, pero por el bien de su amigo, y del suyo propio, sonrió condescendientemente.

 

"Bueno, sí, una vez que pasas por alto su sarcasmo y a su desquiciado sentido de superioridad, pues no son tan diabólicos." Dijo Ron, ya visiblemente más tranquilo. "Luego te acostumbras y hasta te parece… "

 

"Atrayente?" lo ayudó, cuando su amigo pareció quedarse sin palabras.

 

"Exacto!" rió el pelirrojo. "No son amables, a menos que les convenga, ni buenos, en el sentido general de la palabra… y una vez que le agarras el hilo a su sentido del humor…"

 

"No puedes evitar sentir que es un placer culposo!"

 

Ambos comenzaron a reír, toda la tensión drenándose de sus cuerpos mientras cada uno divagaba por sus propios recuerdos.

 

Hasta que, de un momento a otro, la risa del pelirrojo se detuvo, y sus ojos se abrieron enormes.

 

"Harry!" gritó. "Tú…!"

 

"Yo qué?" preguntó el muchacho de cabellos negros. Alzó la vista para mirar a su amigo, todavía con la sonrisa en la boca, y cuando vio la expresión de total incredulidad en su rostro se dio cuenta de que se había delatado.

 

Se había dejado llevar por el momento.

 

"Rayos…" maldijo bajo su lengua, sin dejar de mirar a Ron a los ojos. Lo hecho, hecho estaba, y no había razón para avergonzarse de aquello. Especialmente no ahora. Sólo que ésa no era la forma en la que quería que sus amigos se enterasen.

 

"Tú!" dijo Ron, apuntándolo acusadoramente con el dedo. "Y nunca me lo dijiste! Quién es?!"

 

"Whoa, whoa, Ron," Harry alzó las manos, en gesto de defensa. "El muerto riéndose del degollado?" Ron gruñó, pero por lo menos ya no lo estaba mirando con ese brillo de traición en los ojos. "Quedamos en que hay cosas que son nuestras y al parecer tú también te lo tomaste a pecho, o no es así?" Esta vez fue Harry quien lo apuntó con el dedo. "Tú tampoco me dijiste que estabas viendo a Parkinson y sospecho que no lo habrías hecho tan pronto si no los hubiera encontrado."

 

"Bueno, quizá tengas razón," refunfuñó el pelirrojo después de unos momentos, ya mucho más calmado. De pronto, sus ojos brillaron con comprensión dibujada en ellos. "Ajá! Es ella! Es por ella que has estado tan distraído desde antes de las vacaciones! Y ahora que la has vuelto a ver, pues te ha dado peor!" señaló Ron, orgulloso por su descubrimiento. "Apuesto a que es ella a quien vas a ver casi todas las noches, no?" Harry no sabía si reír o salir corriendo. Reír porque Ron se veía tan seguro de estar en lo correcto y tan feliz por haber resuelto el 'misterio' por sí solo, o salir corriendo porque sabía que tendría que aclararle que no existía ninguna ella.

 

Los ojos celestes se posaron sobre los verdes con una curiosidad imposible de ocultar. "Y… la conozco?"

 

"Eh?"

 

"A esta chica? La conozco?"

 

"Sí…" respondió Harry, jugando con sus dedos, algo nervioso. "Lo conoces."

 

Silencio.

 

"Oh."

 

"Ajá."

 

Risa nerviosa. "Hum… con que… lo conozco."

 

"Sí." Harry dio una media sonrisa en respuesta.

 

"Vaya, no sabía que tú…"

 

"Yo tampoco."

 

"Y?" preguntó el pelirrojo, mirándolo con anticipación.

 

"Y…?" Harry alzó ambas cejas, sin entender.

 

"Y? Quién es él? En qué año está? Hace cuánto están juntos?"

 

Harry bajó la vista, haciendo que sus cabellos negros cubrieran parte de su rostro, "Eh… verás… nosotros… todavía no estoy seguro de que haya un nosotroshum…" pasó las manos por sus cabellos negros, alborotándolos aún más. "No hemos conversado sobre eso… y bien… la verdad, no quiero arruinar la posibilidad de que lo haya…" comenzó a morderse los labios. Había una razón por la que no pensaba en esas cosas. "un nosotros, digo… yo… ah…" Sintió un apretón firme en su hombro, haciéndolo alzar la vista hasta encontrarse con los ojos celestes del pelirrojo.

 

"Está bien," Ron no se veía complacido, pero al parecer tampoco iba presionarlo. "No me digas, ya luego lo harás." Harry escuchó claramente el 'no es así?' que no había dicho en voz alta, y asintió. "Lo entiendo… Pansy me habría matado si se lo hubiera dicho a alguien. No me gusta la idea de estar encontrándome con ella en secreto, es como si estuviéramos haciendo algo malo, y no es así. Pero ella tiene sus razones, y supongo que con quien estás saliendo también tiene las suyas, así que, por ahora, no voy a hacer más preguntas sobre su identidad…" 

 

Harry rió, apoyando la cabeza en el hombro de su amigo. Se sentía tan agradecido, pero a la vez culpable. Sabía que no le esperaba una escena agradable cuando Ron se enterase de con quién estaba.

 

"Pero eso no significa que no pueda preguntar sobre lo demás…" continuó Ron. "Como por ejemplo… tú y él han… tú sabes… eso." Harry saltó a un lado, sintiendo cómo toda la sangre le subía a la cabeza. Los ojos de su amigo se abrieron enormes de la sorpresa. "Lo han hecho!

 

"Yo… nosotros… hum…" balbuceó Harry, sin saber cómo reaccionar.

 

"Y… es bueno?"

 

Sonrió con picardía. "… Excelente."

 

"Oh, vaya! Tienes que contármelo todo!" Ron se sentó en el sofá, indicándole a Harry que hiciera lo mismo, con una expresión de curiosidad que iluminaba su rostro. "Fred y George tenían un catálogo de artefactos sexuales escondidos en su cuarto… han intentado alguno?"

 

"Ron!" protestó Harry, avergonzado, sus mejillas parecían estar en llamas.

 

 

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Estaba soñando. Soñaba que corría por un largo corredor de piedra. Gotas de sudor recorrían su rostro, sus ojos se movían nerviosamente para todos lados, tenía la impresión de que alguien la estaba siguiendo, pero por más que sabía que ahí había una salida por alguna parte, no la encontraba. Se detuvo. Estaba atrapado, lo sabía. Pero qué… por qué…?

 

Un toque suave pero seguro en su hombro lo sorprendió, al punto que casi deja de respirar. Tuvo que concentrarse en el movimiento de su diafragma para regresar el aire a sus pulmones. Sintió sus manos temblorosas sudar frío, y algo lo compelió a darse la vuelta. Cerró los ojos antes de hacerlo, y cuando los volvió a abrir se salieron de sus órbitas cuando se encontraron otros idénticos a los suyos en frente.

 

Se despertó. Sus ojos se abrieron a la templada oscuridad que se desvanecía con la luz que filtraba a través de los cortinajes de su cama.

 

Estaba empapado en sudor.

 

"Un sueño…" dijo en un suspiro, intentando recuperar el aliento. Se quedó mirando el techo de la cama por largos minutos. Estaba amaneciendo, pero todavía nadie se despertaba. Abrió las cortinas y salió. Necesitaba una ducha con urgencia.

 

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"A que no sabes de lo que me enteré hoy." Rió Harry mientras besaba el níveo cuello que se estiraba para darle más espacio.

 

"Hum…" Draco se hizo el que pensaba mientras pasaba los dedos por los suaves cabellos negros alborotados. "Que todo lo que toma para manejar tu cabello es algo llamado cepillo y el shampoo apropiado?" gimió cuando una fuerte mordida lo sorprendió.

 

"No se supone que lo disfrutes, es fue un castigo." Dijo Harry en un tono quejumbroso, aguantando la risa porque ahora el rubio le estaba mordisqueando detrás de la oreja.

 

"Harry, eres un Gryffindor, por lo tanto, pésimo para esas cosas." Tomó el apetitoso lóbulo que tenía en frente en su boca, y comenzó a abusarlo con fruición, arrancando un gimoteo del otro.

 

"Eso no es… justo…" consiguió quejarse Harry, después que Draco consiguiera sentarlo en su regazo, con su espalda apoyada en el pecho del rubio, mientras éste estimulaba uno de sus puntos más sensibles. Dio algo parecido a un maullido cuando la hábil lengua entró a su oído y comenzó a relamerlo profundamente.

 

"Vente…" Harry sintió las vibraciones de esa palabra recorrerlo, y la respuesta fue más fuerte que un Imperius. Todo su cuerpo se tensó y un súbito orgasmo lo tomó por sorpresa.

 

Momentos después todavía estaba intentando controlar su respiración. Tenía los ojos cerrados y ambas manos entrelazadas fuertemente con las de Draco. Aquello último lo hizo abrir los ojos, algo sorprendido, pero no por eso menos complacido.

 

"Wow…" dijo Draco con una expresión maravillada. "eso fue…" continuó, maniobrando la cabeza para conseguir acariciar con la nariz el rostro ruborizado del otro muchacho que lo miraba con grandes y asombrados ojos verdes. "excitante."

 

Harry apoyó la cabeza en el hombro del rubio, dejándose besar. Draco tomó esos labios húmedos con los suyos, los mordisqueó y los siguió besando lentamente, suavemente, con calma, como si el reloj se hubiera detenido y tuviesen todo el tiempo del mundo sólo para besarse.

 

Harry no tenía idea de cuánto tiempo había pasado, cuánto tiempo habían estado sólo besándose, disfrutando de los labios del rubio mientras estos acariciaban su cuello, su rostro, siempre regresando a su boca, disfrutando del calor de su cuerpo mientras yacía entre sus brazos.

 

A Draco el gustaba tocar el cabello oscuro, era suave al tacto y olía a rocío otoñal, le hacía acordar al jardín favorito de su madre en casa. No que le fuera a decir algo de eso a Harry, tenía una reputación que mantener, después de todo; pero le encantaba pasar los dedos por la desordenada melena negra, o posar la nariz en su nuca, donde estaba siempre cálido…  especialmente cuando tenía la nariz fría, lo que hacía al Gryffindor temblar por unos segundos, pero nunca se quejaba. Le gustaba también cómo, cuando repartía besos ahí, Harry se retorcía contra él, como un gato, pero en lugar de apartarse, se le pegaba todavía más, parecía querer envolverse en él, como si fuera una sábana que apretaba contra su cuerpo para cubrirse del frío. Y lo peor de todo era que realmente aquello no le molestaba en lo más mínimo, todo lo contrario. Pero eso era algo en lo que no le gustaba pensar demasiado.

 

Apartó el rostro y apoyó su barbilla sobre la cabeza de Harry para contemplarlo mientras dormía, su rostro todavía ruborizado. Cerró los ojos, sólo iba a descansarlos por un rato, se estaba tan cómodo ahí, lo que era algo extraño porque ya había probado una cama en Gryffindor antes y no la había encontrado particularmente cómoda.

 

Sólo unos minutos… pensó, cerrando los ojos, cayendo en un profundo sueño casi instantáneamente, tan tranquilo que ni siquiera lo sintió llegar, tan relajante que quedó dormido sin darse cuenta.

 

El despertar… bueno,  el despertar ya fue otra cosa:

 

"Harry! Ya todos bajaron a desayunar, te vas a quedar sin…" Las cortinas se abrieron de un tirón, dejando entrar la luz abruptamente. "Malfoy!" El chillido agudo que gritó su nombre lo hizo levantarse de un salto, varita en mano, apuntándola al rostro sorprendido de…

 

"Finnigan." Gruñó, sacudiendo la varita en el rostro sorprendido del otro muchacho. "Qué crees que haces interrumpiendo mi sueño de esa forma?"

 

"Yo… ah… verás…" Seamus apuntó con el dedo al Gryffindor que sólo había atinado a devolverle la mirada, con igual sorpresa.

 

Draco vio por el rabillo del ojo que el rostro que había estado apoyado en su pecho hasta hacía unos instantes estaba tan rojo que sólo faltaba que le saliera humo por las orejas. La escena no podía ser más comprometedora, al parecer mientras dormían Harry había tirado la frazada a un lado, lo único que había quedado era una delgada sábana que estaba enredada entre las piernas de ambos… y que en realidad no estaba cubriendo nada.

 

El rubio posó la vista en el espejo de cuerpo completo que se encontraba empotrado contra la pared, al lado de la puerta, y pudo observar por sobre el hombro de Finnigan la imagen que tenía en frente. Ahí estaban ellos, tendidos en la cama, vistiendo el mismo traje que llevaban puesto cuando llegaron a este mundo: su piel. Su piel nívea tenía marcas rosáceas por todos lados, pero Draco sabía que donde habían marcas más pronunciadas era en sus muslos y abdomen, Harry adoraba mordisquearlos y besarlos, parecía que tuviese una placentera obsesión con ellos; mientras que la blanca piel de Harry, que tomaba una tonalidad café au lait al contrastar con la suya, también marcada por todas partes, tenía las más pronunciadas en su pecho y en el cuello. A Draco le encantaba explorar ese cuello tentador, especialmente la nuca, era una fijación suya el área justo donde el cabello negro daba paso a deliciosa piel… y a Harry le encantaba cuando jugaba con sus tetillas, daba unos gemidos especialmente deliciosos cuando las mordisqueaba y chupaba… a veces se preguntaba… Sus ojos grises volvieron a fijarse en la realidad que reflejaba el espejo, en su cuerpo cubierto por el de Harry, que lo tenía abrazado con brazos y piernas, tenía un brazo sobre su pecho cuya mano reposaba sobre sus costillas, casi en su espalda, y una de sus piernas rodeaba las suyas, flexionada de tal forma que era lo único que cubría sus partes íntimas de la vista de Finnigan. Mirándolo bien, a Draco le dio la impresión de que aquella posición era algo posesiva, pero no pensó mucho en eso, porque su atención regresó al rubio que todavía estaba ahí parado.

 

Draco pasó los dedos por su cabello, la diferencia entre su rubio platinado y el rubio cenizo de Finnigan todo un alivio. No tenía idea de qué veía Blaise en ese chico. Era atractivo, ávido y bueno en la cama, eso no podía negarlo, pero en su opinión personal sólo era material para una aventura, pero con Blaise ése no parecía ser el caso, un poco más y su amigo pensaba que el mundo giraba alrededor del inquieto irlandés.

 

"Por qué sigues ahí parado, Finnigan?" le gruñó entre dientes. Quería volver a dormir. "Pensé que Zabini te tendría entretenido por más tiempo." Nadie sabía sobre él y Potter, pero considerando con quien estaba saliendo el otro muchacho, contaba con su silencio. O por lo menos, por el momento.

 

A la mención del otro Slytherin la expresión en el rostro de Seamus cambió drásticamente.

 

"Dijo que estaba ocupado." respondió, "Malfoy…" se le quebró la voz, "Snape les dejó un trabajo especial para presentar hoy?" preguntó con ansiedad, sentándose en la cama sin apartar la vista del rubio.

 

Harry volvió a apoyar la cabeza en el pecho de Draco cuando éste se apoyó en la cabecera de la cama, mientras sus ojos grises escudriñaban el rostro repentinamente pálido del otro rubio. Harry no creía que Seamus se daba cuenta de que estaba sentado a unos centímetros de un desnudo Draco Malfoy, y que sus usualmente inquietas y expresivas manos tenía la sábana cogida fuertemente entre sus puños.

 

Harry vio los carnosos labios de Draco juntarse en una línea recta, y sus expresivos ojos, tan difíciles de descifrar, se entrecerraron ligeramente, claramente evaluando a la persona que tenía en frente.

 

"No." Su respuesta fue seca, pero extrañamente sincera.

 

"Lo sabía," suspiró Seamus, bajando la mirada. "Tú sabrías si…"

 

"Si quieres saber algo se lo vas a tener que preguntar a él, Finnigan, y te sugiero que lo hagas, aunque no te garantizo que responda."

 

Seamus agachó la cabeza mientras asentía, sus cabellos algo crecidos cubrían sus ojos.

 

La pose vencida y la frustración que irradiaba el usualmente alegre y vivaz muchacho que Harry había conocido por más de seis años lo inundó de tristeza. Era cierto que nunca había sido un amigo tan cercano como Ron o Hermione, y que habían tenido sus diferencias, peleas y malentendidos, pero no podía evitar sentirse mal por él, sabía cómo adoraba al más extraño de los Slytherin.

 

Pasó la mano por el pecho de Draco y buscó sus ojos. Le encantaba mirarlos, esos ojos grises con reflejos azules.

 

'Habla con él' gesticuló cuando se aseguró de tener la total atención del rubio, acariciándolo inconscientemente mientras, muy conscientemente, le daba su mejor mirada anhelante… recientemente había descubierto que tenía resultados efectivos en Draco si la usaba en el momento, la situación y la forma adecuada, aunque no quería pensar en lo que aquello podría significar… y quizá no era la situación más adecuada, recién estaba comenzando a aprender a usarla, pero no podía simplemente quedarse sin hacer nada por Seamus si tenía una posible solución a la mano. Y si no una solución, por lo menos una ayuda… tenía que intervenir, la situación lo ameritaba, sabía que Draco no era del tipo que se preocupara por los demás, menos aun que se interesara en ofrecer ayuda a nadie a menos que eso le conviniese de alguna forma.

 

Draco alzó una ceja en respuesta, e iba a decirle exactamente lo que pensaba sobre meterse en asuntos que no le competían, cuando Harry comenzó a morderse el labio y su ceño se frunció ligeramente, algo que Draco sabía sólo pasaba cuando Harry se sentía realmente frustrado, o quería algo que sabía no podía tener. Cómo lo sabía? No iba a pensar en eso.

 

"Está bien! Está bien!" alzó la mano que tenía libre y la agitó con impaciencia. Sólo entonces se dio cuenta de que tenía el brazo derecho alrededor del Gryffindor, y su mano reposaba en la cintura del otro. "Pero me debes una, Potter!" El rubio volvió la mirada hacia el otro Gryffindor, que los estaba mirando nuevamente con sorpresa. "Hablaré con él, Finnigan, pero no prometo nada."

 

Seamus se puso de pie y lo quedó mirando con extrañeza. Asintió. Sin decir nada caminó lentamente hacia la puerta, cogió la perilla de bronce, la giró  y jaló de ella, pero antes de cruzar el umbral se sobreparó, volvió la vista hacia ellos mientras abría la puerta, dio un paso pero se detuvo.

 

"Sé…" comenzó, "sé lo que pasó la mañana antes de la explosión." Dijo en apenas un susurro. "Si no puedes hablar con él lo entenderé." Y salió corriendo. Pero ya estando cerca de la puerta un fuerte asimiento en su brazo lo detuvo, para luego ser violentamente lanzado hacia el sofá más cercano.

 

Las almohadas y el mueble en sí amortiguaron la caída, pero pudo escuchar la madera crujir claramente. Por un momento pensó que eran sus huesos.

 

"Qué rayos te pasa, Malfoy?!" protestó enojado, intentando levantarse.

 

"Tú qué sabes de eso, Finnigan?" Preguntó Draco, su tono suave como terciopelo, pero filoso como una cuchilla.

 

"Todo, Malfoy…" Seamus se alzó hasta quedar sentado sobre los cojines y lo miró a los ojos. "Desde el sabor del aceite…" una sonrisa forzada curvó sus labios. Quería apartar la vista, pero la flama blanca que relamía las irises claras del rubio se lo impedía… hipnotizado como una mariposa nocturna con la flama. Pero eso no impedía que las palabras siguieran saliendo de su boca. "hasta el último detalle…" no pudo continuar, su suministro de aire fue cortado cuando manos firmes pero al tacto finas, y por experiencia hábiles, lo tomaron del cuello.

 

"Estás jugando con fuego, Gryffindor." su voz ronca y sus palabras arrastradas eran la añadidura perfecta a la chispa que desprendían sus ojos.

 

"Pues entonces… que así sea…" dijo, ahogándose, luchando por librearse del fuerte asimiento, pero sin siquiera conseguir amainarlo. Malfoy lo tenía atrapado con el peso de su cuerpo contra el sofá, sentado sobre sus caderas.

 

Se sintió desfallecer, no sólo por que le faltaba el aire, sino porque la presión era más fuerte de lo que había pensado manos como ésas pudiera infligir, tenía la clara impresión de que le rompería el cuello en cualquier instante… Hubiera perdido el conocimiento, pero una inesperada fuerza externa arrebató el peso que lo aprisionaba… y tanto aire entró a sus pulmones tan súbitamente que pudo sentirlos expandirse en un ardor casi imposible que le regresó a la conciencia de golpe en un ataque de tos.

 

Cuando el mundo a su alrededor comenzó a volverse visible, y las manchas negras que habían aparecido frente a sus ojos no eran más que pequeños puntos ensombrecidos, sus otros sentidos también comenzaron a regresar, y escuchó voces que cada vez se hacían más cercanas, hasta que consiguió distinguir la voz de Harry y Malfoy, en lo que parecía una competencia muy entretenida de gritos.

 

"Voy a matar a ese imbécil!"

 

Escuchó claramente, y por alguna razón le hizo gracia pensar que quizá el airado Slytherin lo intentaría.

 

"Haz lo que quieras, Malfoy;" Rió, su voz rasposa, pero que consiguió detener la acalorada discusión. "lo amo y haría cualquier cosa por él, daría cualquier cosa por él, y si eres tú lo que él desea, entonces es lo que le daré."

 

Los ojos de Malfoy se abrieron cómicamente, casi saliéndose de su órbita. "Tú…!" Soltó en un soplo indignado; la sorpresa dando rápido paso a la furia, y sus ojos se entrecerraron hasta que sólo eran dos dagas relucientes sedientas de sangre. Era eso o la imaginación de Seamus estaba fuera de control.

 

"Eres hombre muerto, Finnigan!"

 

O tal vez no.

 

Vio al rubio venírsele encima como si fuera cámara lenta, aunque sabía que aquello no era más que un juego de su imaginación, pero la ilusión se rompió cuando alguien entrelazó los brazos alrededor de la cintura del Slytherin y tiró de él hacia atrás.

 

"Maldición, Potter, suéltame!" Gritó Draco, intentando en vano liberarse del fuerte asimiento que tenía Harry de su cintura. "Potter!" Sin la paciencia para esas tonterías dio un codazo a las costillas de su captor, pero en lugar de zafarse, sólo consiguió enviarlos a ambos al suelo.

 

"Ouch! Malfoy, deja de moverte tanto," gimió Harry de dolor después de recibir los golpes. Draco no era lo que se podría llamar peso pluma y el suelo no era exactamente hecho de esponja.

 

La respuesta fue otro golpe en el mismo lugar, y tuvo que morderse los labios para no gritar; pero en eso escuchó algo a su izquierda y volteó el rostro inmediatamente al tiempo que cubría la boca del rubio.

 

"Alguien viene." Le susurró al oído, y fue suficiente para que el otro se quedara quieto entre sus brazos. Sólo bastó que vieran el pie de alguien bajando por las escaleras del dormitorio de las chicas para que Harry tirara la capa de invisibilidad que había bajado consigo al rubio que ya se encontraba tras el sofá.

 

"Ron?" Ginny Weasley, todavía medio dormida, apareció en sus pijamas sobándose los ojos y bostezando. "Por qué tanto albo…" se detuvo en seco ante la escena que la recibió. "Seamus?" preguntó extrañada mirando al sofá, para luego pasar la vista al otro muchacho que lo acompañaba. "Harry?" Tenía que estar soñando. Volvió a pasar la vista del uno al otro, y su cerebro adormecido comenzó a sacar conclusiones: Harry desnudo… Seamus con las ropas todas arrugadas tirado en el sofá.

 

Era una pesadilla.

 

TBC

 

Reviews

Audrey.- A mí también me encanta la pareja de Draco y Blaise, una de mis favoritas ^^ Limonada Slytherin es de las mejores, if you know what I mean *winks* Espero no haberte hecho desvariar mucho, aquí está el siguiente capítulo :)

Kaguya-tsukino.- Oh, yo falté a una clase ayer por leer un fic y llegué tarde a la que le seguía *gotas* Fui tu primer slash dices? Genial! Te parece que ya hay algo con Harry? Sólo te parece?? *giggles* Sorry si tu corazón no pudo con la espera… pero creo que el próximo va a salir más rápido que este, lo que es probable porque ya lo estoy escribiendo ;)

Snuffle's Girl.- Sip, Parkinson. Ajá… veo que hay varias cosas que no te esperabas ;) eso es bueno, crea expectativa :-P Yay, sé que este capítulo tb se demoró, pero a menos que esté super inspirada, no puedo asegurar que me demore menos de 1 mes para el siguiente capítulo.

Sara.- Oh, sí, vaya escenita, pero se la tenían merecida, desde DMLSP que no habían tenido una para ellos solos ;) Te entiendo, yo también estoy con toda las clases de la univ, y me tienen llena de trabajos… en fin :)

Netsu.- No puedo decirte q va a pasar porque eso arruinaría la sorpresa :P Pero si puedo decirte que no te adelantes a los hechos. Como ya dije, en mis fics no todo lo que parece es, y también hay algunas cosas son bastante obvias aunque no lo parezcan, como que sí, ya 'lo está llevando' :) Voy a ver si regreso a época marauders en el próximo capítulo, pero no puedo asegurarte nada sobre eso porque ya lo empecé :)

Akane.- No te olvides de que entre el amor y el odio sólo hay un paso! *sonrisa* Recibí tu regalito y te agradecí ;) lindo gesto. No eres la única a la que le ha dado tristeza… cheer up, girl! :)

Sarahi.- Gracias, gracias :) Harry y Draco hacen mi pareja favorita. Pero no puedo decir lo mismo con Remus y Sirius, no me gustan para nada como pareja así que no esperes verlos juntos en mis fics. Estoy pensando muy seriamente en ese lemon Draco y Blaise ;)

Gabo.- Blaise y Seamus son demasiado…? Demasiado qué? :-) Je, al parecer tú eres una de las pocas que está captando hacia donde va la historia, felicitaciones :) Este capítulo lo escribí casi enteramente en clases, y luego lo pasé a la compu. Yo las notas sólo las uso para ideas sueltas, pero la historia en sí la escribo cuando me aburro en clase y los profes no me ven, je.
 

 

 

NE ME QUITTE PAS

Ne me quitte pas
Il faut oublier
Tout peut s'oublier
Qui s'enfuit déjà
Oublier le temps
Des malentendus
Et le temps perdu
A savoir comment
Oublier ces heures
Qui tuaient parfois
A coups de pourquoi
Le coeur du bonheur

Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas

Moi je t'offrirai
Des perles de pluie
Venues de pays
Où il ne pleut pas
Je creuserai la terre
Jusqu'après ma mort
Pour couvrir ton corps
D'or et de lumière
Je ferai un domaine
Où l'amour sera roi
Où l'amour sera loi
Où tu seras reine

Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas

Ne me quitte pas
Je t'inventerai
Des mots insensés
Que tu comprendras
Je te parlerai
De ces amants là
Qui ont vu deux fois
Leurs coeurs s'embraser
Je te raconterai
L'histoire de ce roi
Mort de n'avoir pas
Pu te rencontrer

Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas

On a vu souvent
Rejaillir le feu
D'un ancien volcan
Qu'on croyait trop vieux
Il est paraît-il
Des terres brûlées
Donnant plus de blé
Qu'un meilleur avril
Et quand vient le soir
Pour qu'un ciel flamboie
Le rouge et le noir
Ne s'épousent-ils pas

Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas

Ne me quitte pas
Je ne vais plus pleurer
Je ne vais plus parler
Je me cacherai là
A te regarder
Danser et sourire
Et à t'écouter
Chanter et puis rire
Laisse-moi devenir
L'ombre de ton ombre
L'ombre de ta main
L'ombre de ton chien

Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas

Cantautor: Jacques Brel (1959)


 

 

NO ME DEJES

No me dejes
Debemos olvidar
Todo lo que se pueda olvidar
Que ya se va
Olvidar los momentos
De los malentendidos
Y el tiempo perdido
A saber cómo
Olvidar esas horas
Que a veces mataban
A golpes de porqué
El corazón de la felicidad

No me dejes
No me dejes
No me dejes
No me dejes

Yo te ofreceré
Perlas de lluvia
venidas de países
Donde no llueve
Cruzaré la tierra
Justo después de haber muerto
Para cubrir tu cuerpo
De oro y de luz
Haré un reino
Donde el amor será rey
Donde el amor será ley
Donde tú serás reina

No me dejes
No me dejes
No me dejes
No me dejes

No me dejes
Te inventaré
Palabras sin sentido
Que tú comprenderás
Te hablaré
De esos amantes
Que vieron un par de veces
arder sus corazones de pasión
Te contaré
La historia de ese rey
Muerto por no haber
Podido encontrarte

No me dejes
No me dejes
No me dejes
No me dejes

Se ha visto a menudo
Rebrotar el fuego
De un antiguo volcán
Que se creía demasiado viejo
Se parece
Las tierras quemadas
Dan más trigo
Que un mejor abril
Y cuando viene la noche
Para que un cielo arda
El rojo y el negro
No se deben entremezclar

No me dejes
No me dejes
No me dejes
No me dejes

No me dejes
No voy a llorar más
No voy a hablar más
Me esconderé ahí
Para verte
Bailar y sonreír
Y para escucharte
Cantar y después reír
Deja que me convierta
En la sombra de su sombra
En la sombra de tu mano
En la sombra de perro

No me dejes
No me dejes
No me dejes
No me dejes

Cantautor: Jacques Brel (1959)

 

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