Draco Malfoy y el Corazón de la Obscuridad

por Youko Gingitsune

 


Continuación de Draco Malfoy y la Leyenda de la Serpiente Plateada - DMLSP

Rating: PG-13

Página: www.darkcrimson.net/veneficus/

ADVERTENCIA: Este fic es SLASH --> Draco/Harry. Lucius/Snape, Lupin/Snape, Blaise/Seamus.
Les recomiendo que hayan leído DMLSP antes de comenzar a leer este fic, caso contrario no van a entender la mitad de lo que sucede aquí.

Derechos: Harry Potter y todos sus personajes son propiedad de J.K.Rowling.

 

Nota1.- Sólo una persona le dio al clavo con respecto a Seamus... un poquito chueco, pero le dio =) y como ya vi que muchos no entendieron lo que para mí estuvo claro, pues lo aclararé en los capítulos que siguen.

Nota2.- Agradecimientos especiales a mi gatita de siempre, Miau, por una revisión ortográfica de última hora *besos al gato* ;)

 

Capítulo Nueve

 

"Seamus! Que Zabini se haya acostado con Malfoy no quiere decir que tengas que hacer lo mismo con tus amigos!" gritó Ginny ahogadamente.

 

"De qué estás hablando, Harry y yo no…!" Seamus se paró de golpe.

 

"No me tomes por tonta! Quieres que te crea que eso…" La muchacha señaló a Harry, que se había quedado frío en su sitio, ni se había movido para cubrirse. "lo hizo… quién? Myrtle la Llorona? O todas esas marcas son una reacción alérgica?" Sus ojos se pusieron vidriosos, pero posó la vista valientemente sobre Harry.

 

Harry se quedó helado, era como si le hubieran lanzado un hechizo congelante por la espalda. Acaso había escuchado bien? Malfoy y… Zabini? Y qué era lo que Seamus y Draco habían estado hablando cuando bajó? Algo sobre Seamus dándole a Blaise lo que quisiese? Seamus había tenido algo que ver con eso? Blaise había seducido a Draco con la aprobación de Seamus?

 

La piel se le escarapeló al sentir la insistente mirada de la chica, cuyos ojos parecían rogarle que dijese que estaba equivocada.

 

"No fue Seamus," las palabras salieron de su boca, ni siquiera se dio cuenta, se sentía como adormecido. "…se fue antes de que bajaras." No supo en qué momento Ginny desapareció, porque toda su atención estaba volcada sobre su compañero de cuarto, que estaba frotándose la garganta.

 

"Sr. Potter!"

 

Un grito agudo desde la entrada llamó su atención, y el ver a su Jefa de casa parada en la puerta con ambas manos en sus caderas y mirándolos como si no supiera cómo reaccionar, lo sacó poco a poco de su estupor, hasta que comenzó a descifrar las palabras que salían de la boca de su profesora rápidamente.

 

"… ese estado!" terminó la profesora apuntándolo con la varita.

 

Harry sólo atinó a un "Eh?" cuando el hechizo lo alcanzó. De un momento a otro, sintió el roce de las telas contra su piel. Por un instante le pasó por la mente que había estado desnudo, pero, la verdad, no le interesaba.

 

"Espero que tenga una buena explicación para andar en esas condiciones, Sr. Potter."

 

"Eh?" Parpadeó confundido. "Esas condiciones?"

 

"No me quiera tomar el pelo, Sr. Potter, vi el cuadro cerrarse, fue por eso que entré. Y al parecer entré tras suyo."

 

El cuadro cerrarse…? Draco! Debía haber salido con la ayuda de la capa. Su cuerpo se tensó y el estupor que lo había embargado se drenó rápidamente de su cuerpo, y antes de que pudiera darse cuenta ya estaba corriendo en dirección a los calabozos, la voz de McGonagall disipándose a lo lejos.

 

"Malfoy!" Gritó a todo plumón cuando lo vio camino al comedor por el corredor principal, y comenzó a bajar las escaleras de cuatro en cuatro, pero el rubio siguió caminando como si no lo hubiera escuchado. "Malfoy! Te estoy hablando!" Vio que el rubio no tenía ninguna intención de hacerle caso, así que se cogió del pasamanos y saltó por encima de éste, sin importarle que todavía estaba a más de dos metros por sobre el nivel del suelo.

 

Cayó sobre sus pies, flexionando las rodillas para quedar de cuclillas y amortiguar la caída, apoyando las manos en el suelo para terminar de frenar el movimiento.

 

Alzó la mirada y vio los ojos de pestañas largas y pobladas más abiertos que de costumbre, sorpresa impresa en las irises claras. Ni calculándolo hubiera podido ser más preciso, había caído justo frente al rubio.

 

Harry quiso levantarse, pero cuando lo intentó no pudo, sus rodillas parecían no querer responder. Draco siguió observándolo sin hacer nada, entre intrigado, furioso y sorprendido. Ninguno dijo nada en esos segundos, pero parecía que sus ojos estuvieran teniendo una acalorada conversación ajena a todos, inclusive a ellos mismos.

 

Harry lo intentó de nuevo, esta vez impulsándose con las manos para poder elevarse y destrabar sus articulaciones inferiores, y lo consiguió; se puso de pie quedando casi nariz a nariz con Draco… o nariz a boca, para ser más exactos. El Slytherin era unos centímetros más alto que él. Había caído a tan sólo un paso del otro. Pensándolo mejor, había sido una suerte que no le hubiese caído encima.

 

Las rodillas le temblaban, casi no sentía sus piernas, y tenía la impresión de que en cualquier momento cederían y caería al suelo como un edificio siendo derrumbado.

 

"No te atrevas a hacer una escena, Potter." El susurro que fue soplado en su rostro lo distrajo del dolor por unos momentos.

 

"Tú no me dices qué hacer, Malfoy!" Le gritó, y cometió el error de intentar moverse, lo que causó que perdiera el equilibrio, o lo poco que le quedaba, y sus piernas cedieron… Pero en lugar de sentir la dureza del piso, que era donde Harry pensó terminaría, sintió un brazo firme rodearle la cintura y en un acto reflejo se cogió del cuello del otro para poder sostenerse ya que sus piernas parecían no querer obedecerle.

 

"Sr. Potter!"  Escucharon ambos la voz inconfundible de McGonagall por sobre ellos. Dos pares de ojos se levantaron hacia la profesora que se encontraba en la parte alta de la escalera, cogida de la baranda, con medio cuerpo en el aire.

 

Harry tuvo la impresión de que ella también saltaría hacia ellos, lo que le hizo hacer un gesto de dolor. Por experiencia propia, no era una buena idea.

 

"Harry!" Otro grito, pero esta vez desde el otro lado del corredor. "Quítale las manos de encima, Malfoy!" Harry se encogió, avergonzado, al escuchar la distintiva voz de Ron.

 

Draco lo soltó con cuidado, algo que sólo se registró en la mente del Gryffindor después, pero que en el momento sólo sirvió para enfurecerlo.

 

"Bastardo, estás huyendo de nuevo." Siseó, y la mano que tenía en el cuello del rubio se cogió a éste con fuerza. "Ni sueñes que te escapas de ésta, Malfoy. Después de Transfiguraciones Avanzadas, frente a la estatua de la bruja." Susurró entre dientes directamente en el oído del rubio.

 

"Yo no tengo por qué…!" Comenzó Draco, devolviendo el susurro de manera indignada, pero la mano que se había posado en su nuca le clavó las uñas, no causando suficiente dolor como para hacerlo gritar, pero sí el suficiente para llamar su atención.

 

"No querrás hacer una escena aquí mismo, no es así?" Los ojos verdes brillaron en una mirada muy elocuente.

 

"Tenemos partido de Quidditch." Fue la respuesta que obtuvo después que los ojos grises azulados lo estudiaran con escrutinio. " Quizá tu memoria ya no es la de antes. Dime Potter, cuántas veces has caído de cabeza de tu escoba?" Esa sonrisita sarcástica que era tan Malfoy lo hacía querer besarlo o estrangularlo. "Slytherin versus Gryffindor, idiota."

 

La mano que sujetaba su nunca se relajó y los dedos ásperos comenzaron a acariciar inconscientemente la abusada piel que de seguro ya mostraban marcas de media luna que habían dejado sus uñas ahí. La piel de Malfoy era tan clara, tan fácil de marcar.

 

"Después del partido, en el corredor saliendo del antiguo almacén de escobas."

 

Malfoy asintió, un movimiento casi imperceptible. El instante siguiente Harry le fue arrebatado por un pelirrojo pecoso que parecía le iba a saltar encima en cualquier momento.

 

"Qué le has hecho esta vez, Malfoy!"

 

Draco no volvió la vista, su mirada todavía incrustada en la de Harry, pero aquella chinchosa vocecita la reconocería en cualquier parte.

 

"No me ha hecho nada, Hermione. Me dio un calambre y Malfoy me estaba ayudando."

 

"Un calambre?" Preguntó la muchacha de cabellos frisados algo incrédula, todavía mirando al Slytherin con desconfianza.

 

Harry apartó la vista de Draco y miró a su amiga con una sonrisa algo culpable. Intentó pararse en sus propios pies para demostrarle que estaba bien, pero las piernas le temblaron… si Ron no lo hubiera tenido sostenido habría terminado en el piso.

 

"En las dos piernas?" La muchacha lo miró con perspicacia e incredulidad.

 

"Se debe haber golpeado las rodillas al caer, sangre sucia." Gruñó Draco antes de que Harry pudiera responder, mirándola como si eso fuera lo más obvio. Lo que lo hacía enojar era que sabía que el Gryffindor sabía mentir, sólo que no a sus amigos, y la entrometida de Granger era demasiado metiche para su propio bien.

 

Sintió la furiosa mirada de Harry, pero no le prestó atención, disfrutando de la forma en la que el rostro de la chica palideció ligeramente, en opuesto al rojo que se había puesto el de Weasley.

 

"Jódete, Malfoy!" le gritó Ron, pero sin poder lanzársele encima porque tenía sujeto a su amigo. "Y nadie pidió tu ayuda! No sé qué estás tramando, pero no va a funcionar. Aléjate de nosotros!"

 

El Slytherin le dio la espalda, volviendo el rostro para mirarlos de perfil por el rabillo del ojo. Una sonrisa burlona en su boca. "Con mucho gusto." Alzó la mano derecha y con un ademán siguió su camino hacia el comedor. Tenía hambre.

 

"Hasta esta tarde!" Gritó Harry mientras lo veía pasar el umbral al comedor.

 

"Sí! Vamos a acabar con ustedes más tarde!" Terminó Ron, sus ojos celestes echando chispas.

 

-------------------------------------

 

 

McGonagall había llevado a Harry a la enfermería con la ayuda de Ron. Afortunadamente Madam Pomfrey no dijo nada después de escuchar la versión de los hechos, sólo miró a Harry con seriedad… y obviamente sin creerle una palabra.

 

Después de la poción vigorizante y el ungüento se sintió casi como nuevo, y consiguió llegar a la segunda hora de clase, lo que no le sirvió de mucho porque tenía la cabeza en otra parte. No había visto a Seamus en clase, y no se había atrevido a preguntar por él porque tenía la impresión de que los demás ya se habían enterado de algo de lo sucedido en la mañana.

 

La hora del partido llegó más rápido de lo esperado, tuvieron que adelantarlo porque al parecer habría una tormenta de nieve en la noche, y antes de lo que se había imaginado ya estaba en su uniforme, sentado sobre su escoba en el aire, su respiración agitada, sudor frío resbalándole por el rostro debido al aire helado de la altura.

 

Desde que el silbato que anunciaba el inicio del partido sonó, Malfoy y él se habían lanzado en una búsqueda furiosa que había terminado, en su opinión, demasiado pronto.

 

No se dio cuenta del silencio que se había formado allá abajo, la adrenalina todavía le recorría las venas; sólo tenía ojos para el rostro ruborizado que se encontraba a centímetros del suyo y el único sonido que irrumpía el silbido del aire en sus oídos era el familiar zumbido de las rápidas alas de la Snitch que se encontraba atrapada en su mano derecha.

 

"Déjà vu…" pudo leer en los labios del muchacho sobre el cual se encontraba sentado, una mano sujetándolo firmemente de la cintura.

 

"No recuerdo haberte saltado encima aquella vez." Contestó Harry a aquellas palabras que sabía no habían sido más a él que al viento. Sabía que no era seguro llevar dos personas en una escoba, y se abrazó al rubio, sujetándose con la mano libre al hombro del otro para poder permitirle soltarlo y que el rubio pudiera coger el palo de la escoba con las dos manos. Mantener el equilibro en una escoba con dos personas encima no era nada fácil, pero al parecer Malfoy no tenía el mismo problema en su nueva Thunderbolt.

 

"Leí en una revista de Quidditch que la Thunderbolt tenía magia protectora muy compleja y efectiva, además de una excelente amortiguación. Lo segundo lo estoy comprobando ahora," rió Harry, repantigándose cómodamente sobre el rubio, pasándole la mano izquierda por el cuello mientras que con la derecha le hacía cosquillas en el oído con las alas de la Snitch. "Pero por lo visto ese escudo no sirvió de mucho."

 

"Es magia protectora contra la fuerza del viento y de inercia, tú sabes, algo así como la tuya… no contra Gryffindors suicidas. Además, mi Thunderbolt no es tan diferente de tu Firebolt." Una sonrisa torcida en sus labios rojos como sangre por el frío, sus mejillas pintadas en un tono rosa pálido, sus ojos color hielo destellando aquellos singulares reflejos azules, su respiración agitada, las gotas de sudor que resbalaban por su rostro, recorriendo su cuello y desapareciendo por bajo sus ropas…

 

Draco se veía relucientemente post-orgásmico. Harry se relamió los labios inconscientemente.

 

"Deja de hacer eso," El rubio sacudió la cabeza, intentando apartar las alas de la Snitch de sus sensibles oídos. "Aquella vez pensé que me ibas a saltar encima… si lo hubieras hecho habría quedado traumado de por vida." Rió el rubio. "Me diste pesadillas por días," esta vez fue Harry quien soltó la risa.

 

"Vamos, Malfoy, sé que tenerme sentado encima tuyo es uno de tus pasatiempos favoritos." Su sonrisa pícara.

 

"Me conoces bien, Potter, eso es peligroso."

 

"Pero al parecer no lo suficiente." La sonrisa se marchitó ligeramente, hasta tomar un aire melancólico. "O quizá sí, y sólo me estaba engañando…" Los ojos verdes perdieron su brillo travieso. Su mirada se tornó triste y traicionada.  "Que idiota, no crees? Pensar que teníamos algo. Vanas ilusiones mías… "

 

"Tenemos algo." Las palabras salieron de su boca antes de que pudiera evitarlo, algo en los ojos esmeralda lo hizo reaccionar instintivamente, como cuando vas a chocar con algo y los brazos protegen instintiva e inconscientemente la cabeza. Pero fue la mirada sorprendida del Gryffindor lo que le regresó la razón al cuerpo. "No estoy seguro de qué, pero…" felizmente su rostro ya estaba ruborizado por la extenuación o hubiera sido una situación muy embarazosa.

 

"Yo tampoco…" respondió Harry intentando no parecer tan entusiasta. No quería ahuyentar a Draco con ideas de lo que ese algo era y lo que podría llegar a ser. Había tenido todo el día para pensar y meditar sobre todos los sentimientos que lo invadieron esa mañana, y después de aceptar que estaba ardiendo en celos y que la extraña traición del rubio lo había herido más de lo que se hubiese podido imaginar había llegado a una conclusión con respecto a sus sentimientos.

 

Había sucedido en el almuerzo, cuando los celos lo hicieron enfurecer al observar la entrada de Draco que venía conversando con Blaise Zabini. Se había acordado de lo que pasó en la enfermería, cuando Zabini había tomado su sitio para acariciar los cabellos rubios-plateados del otro Slytherin. En ese momento había reconocido los celos, sin embargo, al mismo tiempo la duda de no saber en dónde estar parado con respecto a su relación, o la falta de una, con Draco, había comenzado a cuestionarse ciertas cosas. Como qué era lo que quería de esa relación. Quería algo más estable? Más real? Más exclusivo? Sí, sí y sí. La idea de Draco besando a alguien más, pasando las manos por el cuerpo de alguien más, susurrando obscenidades en el oído de otro, le repugnaba. Había llegado a una decisión, ya sabía lo que quería, la cuestión era qué quería Draco. Sabía que no le era completamente indiferente, pero también sabía que era esa implícita libertad lo que mantenía el equilibro dentro de inexistentes límites, lo que mantenía a Draco tranquilo, calmado, sereno y seguro.

 

Era un acuerdo tácito. Cuando estaban juntos Draco no insultaba a los amigos de Harry porque éste no los traía al tema, Harry pretendía que Lucius no existía aunque era algo casi imposible que Draco dejara de hablar de su padre por completo. No se daban explicaciones de sus acciones o de su mal humor. No había hablado de exclusividad, pero tampoco habían acordado una relación libre. Sin embargo, conversaban. Conversaban por horas, sabiendo que una burla no era lo mismo que ser juzgados, que un consejo al aire o una opinión no era sinónimo de sobreprotección. Se acostaban juntos, dando y obteniendo placer de sus cuerpos. Peleaban y discutían y se daban de golpes o maldiciones una que otra vez… y a pesar de todo se relajaban juntos. Era revigorizante.

 

Y qué implicaba una relación? Que esos temas tabú estarían expuestos, que se deberían algún tipo de explicaciones, que la extraña paz impuesta entre ellos tendría que romperse, y ni hablar de los problemas externos. Pero le gustaba la idea de que se deberían el uno al otro.

 

Había tomado una decisión en el almuerzo y ya no había marcha atrás. Quería algo más con Draco, quería tenerlo a su lado y poder decirse a sí mismo que era algo suyo. Algo más que un cuerpo tibio con el que compartía placer. No iba a darse por vencido, sabía que estaría luchando contra el mismo Draco, pero estaba dispuesto a nadar contra la corriente y vencerla. No era un Gryffindor por nada. Pero si quería vencerla tendría que usar todos los trucos que tuviera bajo la manga, y si eso implicaba llevar a flor de piel el Slytherin que tenía dentro, pues así sería, y pobre de aquel que se pusiera en su camino.

 

"… este no es el momento ni el lugar…" La voz de Draco lo regresó al presente, y volteó el rostro para seguir la mirada del rubio. Vio con algo de asombro a Madam Hooch acercándose a ellos, y a todo el colegio observándolos a lo lejos.

 

"Claro," respondió al darse cuenta de la situación y de la posición algo comprometedora en la que se encontraban. "En diez minutos, tú ya sabes donde." Su tono no dejó lugar a negativas.

 

Draco alzó una ceja, sabía que cuando Harry se empecinaba en algo era más terco que una mula.

 

--------------------------------------

 

Ambos equipos y gran cantidad de alumnos ya los estaban esperando en el suelo, y cuando ambos tocaron tierra de nuevo todo era una fiesta en verde y plateado. Ambos alzaron la vista hacia el marcador mágico que flotaba entre dos tribunas. Slytherin había ganado 240 – 210.

 

Harry miró la Snitch que tenía en la mano y luego hacia el rubio. Se miraron. Harry sonrió casi sin darse cuenta. "Buen juego, Malfoy. Ganaron a pesar de todo. Y yo que pensaba que el año pasado sólo había sido un golpe de suerte."

 

La sonrisa torcida de Malfoy podría haber sido considerada casi amigable, si no fuera porque todos los presentes que los estaban rodeando sabían cómo esos dos se odiaban.

 

"Golpe de suerte? No lo creo. Es una pena que un equipo no consista sólo de su buscador estrella, no lo crees así, Potter?" Su maliciosa sonrisa siempre brillante realzaba sus ojos imperdonables.

 

"Barro el piso contigo cuando quiera." Los ojos verdes brillaron peligrosamente.

 

"Pueda que seas el único lo suficientemente hábil para hacerme competencia… como buscador, pero mejor equipo que el mío no hay. Aunque este año no nos la pusieron difícil, sólo mira el marcador… aunque no creo que nadie hubiera podido hacer mucho con el actual equipo. Siempre me pregunté con quién había dormido la Weaslette para conseguir que la aceptaran de titular?"

 

Ninguno de los dos se dio cuenta cuando el campo de juego se convirtió en un campo de batalla, sólo se quedaron mirando el uno al otro en medio del alboroto. Draco lo miraba con esa chispa de maldad en los ojos, pero Harry se mordió la lengua para no contestar. No caería en el juego de Malfoy. Iban a tener esa conversación así el mundo se fuera directo al infierno. Sabía que Malfoy era un cobarde, especialmente en ciertos aspectos. Y si estaba solamente en sus manos que aquello que tenían terminase antes de comenzar o no, pues haría algo al respecto. No iba a caer en los jueguitos del Slytherin, sabía exactamente lo que Malfoy estaba haciendo y no iba a funcionar.

 

Harry entrecerró los ojos e hizo un gesto con la cabeza, indicándole el camino.

 

Draco dio un suspiro de fastidio, pero asintió.

 

Nadie se dio cuenta cuando ambos capitanes desaparecieron del campo de Quidditch.

 

TBC


 

FROM THE INSIDE

I don't know who to trust
no surprise
everyone feels so far away from me
heavy thoughts sift through dust
and the lies
trying not to break
but I'm so tired of this deceit
every time I try to make myself
get back up on my feet
all I ever think about is this
all the tiring time between
and how
trying to put my trust in you
just takes so much out of me

I take everything from the inside
and throw it all away
cause I swear / for the last time
I won't trust myself with you

tension is building inside
steadily
everyone feels so far away from me
heavy thoughts forcing their way
out of me

I won't trust myself with you
I won't waste myself on you
waste myself on you
you

GROUP: LINKIN PARK
ALBUM: METEORA

 

 

DESDE ADENTRO

No sé en quien confiar
Lo que no es una sorpresa
Siento a todos tan lejos de mí
Muchas ideas sernidas por arena
Y las mentiras
Tratando de no salirse de control
Pero estoy tan cansado de este engaño
Cada vez que intento
Volver a ponerme de pie
Todo en lo que pienso es esto
Todo el tiempo tan hastiante
Y como
El tratar de volver a confiar en ti
Me es tan difícil

Tomo todo lo que encuentro adentro
Y lo arrojo
Porque juro / por última vez
Que ya no confiaré en ti

La tensión se está acumulando dentro
A un ritmo firme
Siento a todos tan lejos de mí
Ideas que luchan por salír
De mí

Ya no confiaré en ti
Ya no perderé mi tiempo contigo
Perderé mi tiempo contigo
Contigo

GRUPO: LINKIN PARK
ALBUM: METEORA

 

 Youko_Gingitsune@hotmail.com
©Youko Gingitsune 2000 - 2006