Draco Malfoy y el Corazón de la Obscuridad
por Youko Gingitsune
Continuación de Draco Malfoy y la Leyenda de
la Serpiente Plateada - DMLSP
Rating: PG-13
Página: www.darkcrimson.net/veneficus/
ADVERTENCIA: Este fic es SLASH -->
Draco/Harry. Lucius/Snape, Lupin/Snape, Blaise/Seamus.
Les recomiendo que hayan
leído DMLSP antes de comenzar a leer este fic, caso contrario no van a entender
la mitad de lo que sucede aquí.
Derechos: Harry Potter y todos sus
personajes son propiedad de J.K.Rowling.
Nota.- A partir del próximo capítulo voy a dejar de de poner los títulos de los capítulos con nombres de diferentes canciones... voy a intentar ponerle un título que vaya con lo que está sucediendo porque me comentaron se hace confuso estar buscando cuando quieren leer o buscar una parte de específica de la historia ^^'
Capítulo Doce
Había sido el día más largo de su vida. Luego del bochorno del desayuno, las clases habían sido un suplicio… sí, era cierto que le gustaba ser el centro de atención, pero sentir todas las miradas sobre sí por donde quiera que iba, bajo esas circunstancias, le crispaban los nervios. Y todo era culpa Suya! Bueno, pensó Draco, y de quien había mandado esas fotos al Profeta. Iba a averiguar quien estaba detrás de todo e iba a hacer que pagase.
"Draco, cariño, la pluma que te regalé en tu cumpleaños no tiene la culpa de nada." Murmuró Pansy en su oído cogiéndole la mano. Por algún motivo que todavía no sabía, pero que tendría que averiguar pronto, Pansy estaba siendo particularmente… comprensiva.
"Malfoy, deja de estar coqueteando con Parkinson, Potter y Zabini no son suficientes para ti?"
Todos comenzaron a reírse, ni siquiera sus compañeros Slytherin disimularon su desaprobación por lo que estaba sucediendo en su risa. Sabía que tenía que hacer algo al respecto antes de que la situación se saliera totalmente de control… no podía dejar que la insubordinación estallara en su Casa.
Las risas se convirtieron en griterío cuando el desdichado Gryffindor de 1er año comenzó a encenderse como si fuera una antorcha humana.
El mensaje fue claro: no era menos Malfoy porque tuviera algo con Potter.
--------------------------
Horas más tarde Draco se encontraba en la oficina del director, sentado lado a lado de cierto Gryffindor de ojos verdes, luego de que cada uno había sido apropiadamente amonestado por su jefe de casa.
"McGonagall me mandó aquí luego que enmudecí al 5to alumno," comentó Harry mirándolo por el rabillo del ojo. "Y tú?"
Draco no respondió, pero Harry estaba preparado para eso. Desde que la idea de pedirle a Colin que los siguiera luego del partido para tomarles una foto comprometedora y luego enviársela al Profeta se fue formando en su mente, sabía que Malfoy no iba a estar contento con eso.
"Los rumores van desde que prendiste en fuego a Andrews con un flux feu1 hasta que usaste llamas negras y casi lo matas." Siguió sin respuesta. "Exageraciones, claro, no creo que vayas a arriesgar tu tiempo, o mejor dicho, el tiempo que no tienes, en tontas detenciones, con los NEWTs2 que ya se vienen y todo."
Eso sí provocó una reacción en el Slytherin, que se paró de golpe, volviéndose hacía él. Si las miradas mataran, Harry hubiese sido linchado, torturado, quemado, desollado y luego desangrado antes de dejarlo morir.
"Si obtengo algo menor a Extraordinario3 en alguno de mis NETWs, eres hombre muerto!"
"Yo?" Harry se puso de pie también. "Sólo a ti se te ocurre tomar 10 NETWs! Es ridículo!" alzó las manos en signo de resignación.
"Disculpa?" Los ojos de Draco quería parecer salir de sus órbitas de la indignación. "Ridículo dices? Qué tiene de ridículo 10 NETWs?! Granger está tomando 10 NEWTs y no te veo diciéndole a ella lo ridículo que es!"
"Pues Hermione no está tomando clases extracurriculares con Morgana, ni con Snape, ni es capitán del equipo de Quidditch!" Harry no podía dejar de agitar las manos en su exasperación.
"Esto ya lo hemos hablado, y no te hagas porque tú eres una de las cosas que ocupan mi tiempo, y ahora esto! Qué te poseyó para hacer semejante escena?! Finalmente perdiste lo poco que te quedaba de sensatez?!" Terminó gritando.
Harry escuchaba la fuerte y agitada respiración del rubio, el rostro usualmente pálido y liso había tomado una tonalidad rosácea y casi podía ver principios de sudor aflorar de esa superficie de mármol blando… y los labios finos, tentadores, como el pecado mismo, se habían vuelto carmesí. Si sólo M supiera lo que verlo así, con esa apariencia post-coitum, le hacía a sus hormonas.
Se lamió los labios, humedeciéndolos, y cuando volvió a dar cuenta de sí mismo, se vio en el piso, sobre un indignado rubio que se mostraba listo para destriparlo en cuanto se recuperar de la sorpresa y el golpe. Si Draco de todas formas iba a sacarle los ojos con las manos, entonces que fuera por algo más o algo menos… Harry no pensó más, sólo se dejó llevar y, empuñando los cabellos rubios con una mano, tomó los labios encarnados que lo habían estado tentando todo el día. Fue una lucha apasionada, como todo lo que sucedía entre él y Draco. Las manos largas del rubio se enredaron en sus cabellos y la súbita agresión de su asimiento lo hizo gemir.
“Me preguntas a donde fue lo que quedó de mi sensatez?” preguntó lamiendo el cuello que sabía a sudor por el sudor que al final había conseguido aflorar. “tiene la costumbre de salir por la ventana más próxima cuando se trata de ti.” Y mordió, provocando un delicioso gemido por parte del rubio.
“No me hagas esto, Potter.” murmuró sin soltarlo, metiendo la nariz en los cabellos negros y suspirando. “No puedo estar perdiendo el control cada vez que te me tiras encima.” Suavizó su asimiento en los cabellos azabache, pero no lo soltó.
“Perder el control de cuando en cuando no es tan malo…”
“Lo es si es que sabes que el director puede entrar por esa puerta en cualquier momento y no encuentras voluntad para que te importe…”
No fueron exactamente las palabras las que lo detuvieron, fue el casi imperceptible tono de resignación con el que lo había dicho. Tomó una gran bocanada de aire e intentó aclarar sus pensamientos. Ya estaban metidos en suficientes líos, si los encontraban en el piso sólo complicarían más las cosas, y Draco ya tenía suficientes cosas por las que preocuparse como para que le añadiera más leña al fuego sólo porque se sentía inseguro… pero al mismo tiempo, ya habían pasado más de 8 horas desde el incidente y Draco no había dicho nada sobre dejar de… verse.
"Está bien," dijo, poniéndose de pie. "no fue mi intención hacerte las cosas más difíciles." Suspiró, estirando la mano para ayudarlo a levantarse.
"Podrías haberme convencido de lo contrario." Contestó el rubio con ironía luego de unos segundos de mirar la mano que le era ofrecida. La cogió y se levantó, todavía mirando al Gryffindor como si no supiera qué hacer con él, si lanzarle un AK4 y ocultar su cuerpo en algún lugar recóndito, o tirarlo sobre la mesa del director y besarlo hasta que ambos quedaran sin aliento. "Estás conciente que acabamos de revolcarnos en el suelo frente a todos los retratos de los directores de Hogwarts, no? Y que para mañana todos y cada uno de los cuadros del castillo, fantasmas, poltergeists, y cualquier otra entidad que ronde por el castillo lo sabrá también, no es así?" gruñó.
Se sintió ligeramente vindicado cuando el rosáceo rostro del otro muchacho se tornó pálido y luego verde. Ambos tomaron sus asientos respectivos en silencio y otros cinco minutos pasaron.
"Malfoy?" Harry volvió el rostro hacia el rubio.
"Hum?" respondió el Slytherin intentando contener las ganas de golpear a Potter con lo que estuviera más a su alcance. Que era el pote donde Dumbledore tenía unos chocolates muggle, y Draco dudaba que rociarle Kisses al Gryffindor sería una gran pérdida de delicioso chocolate… aunque si fuera Potter untado de chocolate… Draco se dio cuenta de lo que estaba pensando y se dio un pinchazo fuerte en el brazo.
Harry miró al rubio con extrañeza mientras éste se sobaba el brazo. "Esto… hum… Draco…" el rubio se volteó a mirarlo a la mención de su nombre. "Han inaugurado un café en Diagon Alley…"
"Un café parisino." Añadió Draco automáticamente, sin pensarlo, luego consideró las palabras por medio segundo y sus ojos se abrieron cómicamente. "Me estás invitando a salir?"
"Bu-bueno…" tartamudeó Harry, nervioso. "Yo… a ti te gusta el café, y como no vas a tener clases con Morgana por unos días… pues… pensé…"
Draco lo siguió mirando como si tuviera dos cabezas, poniéndolo más nervioso de lo que ya estaba.
"Potter…" comenzó el rubio y Harry no podía mantenerse quieto en la silla. "te das cuenta que estamos a punto de ser castigados hasta el fin de ciclo?! Vamos a tener suerte si nos dejan el suficiente tiempo para respirar! Ni pensar en lo que harán con nuestros permisos para salir los fines de semana!" Pero sus palabras parecían no tener efecto en el Gryffindor, que lo seguía mirando de aquella forma totalmente ajena a toda razón. Oh, por Merlín y Morgana, pensó Draco, él conocía a la perfección aquella expresión…
Harry respiró profundo, y podía escuchar el fuerte palpitar de su corazón resonando en sus oídos. De las mil y un escenas que se había imaginado, esa no era una de ellas. Había estado preparado para pelear con el rubio si fuera necesario…
Pero Draco no lo estaba rechazando.
"Y eso qué tiene que ver?" Respondió antes que Draco comenzara a darse cuenta de aquel pequeño detalle. "Tú déjamelo a mí." Dijo con vehemencia y convicción. "Búscame más tarde por el espejo del corredor oeste del cuarto piso."
Justo en ese momento la puerta se abrió y el director entró acompañado de sus jefes de Casa.
Por milésima vez en el día, Draco pensó en desaparecer de la faz de la tierra.
-------------------------
Una eternidad y varios gritos después, Draco se encontraba en los cuarteles de su padrino, habían dos vasos de coñac servidos en la mesa de centro, el hogar estaba encendido y Severus se encontraba sentado frente él, observándolo con aquellos ojos negros que parecían querer desnudar sus pensamientos con la mirada.
*quizá eso es justamente lo que le gustaría hacer* pensó el rubio con ironía. *Pero Severus no es tonto, él sabe que tengo talento para la Oclumancia, y no estoy dispuesto a abrir mis barreras mentales.*
"Podría forzarlas," la voz de su padrino se alzó en el silencio como un siseo apenas audible. "Podría invadir tu mente si lo quisiera."
"Nunca pensé que no pudiera, después de todo, tienes varios años de práctica más que yo, sólo creo que no lo harás."
Snape alzó una ceja negra y sus labios se curvaron en una sonrisa desagradable. "Y cómo así tan seguro, Draco? No me crees capaz?"
Aquello divirtió a Draco y soltó la risa, pero cuando vio a su profesor estrechar los ojos la contuvo. "La verdad no sé si realmente fue un intento de intimidación o si estabas tratando de ponerme a prueba." Sonrió. "Tú me adoctrinaste en Legilimency y Occlumency, supongo que sé más de lo que debería que es lo mismo que decir que presté mucha atención a todas mis clases contigo, padrino." Cogió el coñac y tomó un sorbo. "Por lo tanto, sé que para poder forzar tu entrada a mi mente y descifrar mis pensamientos encubiertos tendrías que sacrificar tus propias barreras al entrar en mis pensamientos, en donde serías susceptible a ellos. En otras palabras, entrar a mi mente significaría dejarme entrar a la tuya. Así de simple."
"Muchacho irreverente," Severus rió por primera vez en el día. "Eres un alumno muy aplicado."
"Me has enseñado bien." Draco sonrió, pero dejó de hacerlo en cuanto la mirada de Snape se tornó sombría.
"Usualmente estaría de acuerdo con eso, pero en momentos como estos…" sus labios presionaron con fuerza, formando una línea recta. "Potter, Draco?" Snape espetó el nombre del Gryffindor como si el sólo hacerlo le diera asco, y por lo que Draco sabía de su padrino, eso era lo más posible.
"En qué estabas pensando?"
Draco quiso decir que no había estado pensando, que no había querido pensar, porque cuando se detuvo a hacerlo sólo consiguió perderse en el bosque prohibido con ua criatura hambrienta pisándole los talones. Veló sus pensamientos e intentó mantener la mirada de su profesor. Luego de un largo e incómodo silencio Draco desvió la vista hacia el fuego que ardía en la chimenea.
"Porqué mi padre no está aquí intentando hacerme entrar en razón?" preguntó intentando aplicar un poco de indiferencia en el tono de su voz.
Snape lo miró con los ojos entrecerrados, pero luego decidió contestar. "Da las gracias que tuvo que hacer un viaje de urgencia y no estará regresando hasta dentro de unos días."
"Hum…" el rubio desvió la vista hacia el estante donde su padrino guardaba los libros que estaba leyendo en esos momentos y aquellos que todavía no había leído, y notó dos nuevos que él mismo todavía no había leído. "Crees que me los puedas prestar? O todavía los estás usando?"
Snape pestañeó un par de veces, sin entender de lo que estaba hablando, y siguió la mirada de Draco a su estante. Los libros nuevos que le había traído Lucius hacía sólo unos días. "Cuando termine con ellos te los daré para que los leas. Ahora presta atención a lo que te estoy diciendo."
"Para qué?" suspiró el rubio. "si ya sé lo que me vas a decir."
"Pues vas a tener que escucharlo de todas formas." Le dijo en un gruñido. "Deberías estar agradecido que Lucius no está aquí! Qué te sucede Draco? Qué estupidez es esta con Potter?! Ya estás grande para estas tonterías, es una pérdida total de tiempo cuando tienes cosas más importantes que hacer!"
"Estoy conciente de todo lo que tengo que hacer y lo estoy haciendo!"
"Si tienes tiempo que perder con ese muchachito impertinente, entonces hubieras aceptado el puesto de representante estudiantil!"
"Hago lo que puedo, pero yo no soy tú y necesito un respiro!"
Severus golpeó la mesa con la mano y se puso de pie. "Pues para eso sigues jugando Quidditch!"
Draco también su puso de pie para estar a la misma altura que su jefe de casa.
"Soy capitán! Qué clase de respiro es ése?! Dumbledore va a seguir regalándole la copa de la casa a Gryffindor, esté o no esté yo ahí para representar a Slytherin y no puedo hacer nada al respecto, pero que la copa de quidditch se quede en casa me encargo yo!"
Los ojos grises chispeaban y la postura de su cuerpo era una de defensa y ataque, Snape notó todo estoy sorprendido, pero no dejó que su sorpresa se mostrara
"Y cogerte a Potter con regularidad te relaja?" su voz llena de sarcasmo.
"Vamos Severus, mi padre o puede ser tan malo en la cama." Sus labios se torcieron en una sonrisa socarrona.
Snape avanzó hacia Draco y se detuvo a medio centímetro de él. "Cuidado con esa boca." Siseó amenazante. Tomó una gran bocanada de aire, retrocedió un paso y contó hasta diez. "No estoy en contra de que tengas una distracción…"
En ese instante un ruido fuerte los interrumpió. Tocaban a la puerta con urgencia.
Snape pasó la vista a la puerta y luego la regresó a Draco. Volvieron a tocar. Con un gruñido fue a zancadas hacia la puerta y la abrió. Lupin estaba al otro lado, y se veía como si hubiera corrido todo el camino desde la torre más alta.
"Estoy ocupado, regresa otro día." Gruñó, cerrando la puerta casi de inmediato, pero el otro profesor puso el pie y empujó ligeramente, evitando que lo hiciera.
"Albus me mandó llamarte porque tu chimenea no estaba funcionando… hay alguien en su oficina que quiere verte." Remus tomó un respiro y miró de reojo al interior. Una inconfundible cabellera rubia llamó su atención. "Y sé que un pelirrojo en particular estaría decepcionado si no vas a recibir a alguien que ha venido desde Grecia para hablar contigo y el director."
Snape maldijo entre dientes. Había olvidado completamente que Dougglas Berkeley iba a presentarse esta semana para formalizar la situación de Blaise luego de que saliese del colegio.
"Draco," llamó al muchacho que ya estaba recogiendo sus cosas. "continuaremos esta conversación mañana."
El rubio masculló algo que sonó como 'está bien' mientras se ponía de vuelta su túnica. Cuando Snape cerró la puerta tras de sí al salir, Draco soltó un suspiro de alivio. No quería pensar en dirección que había estado tomando la conversación.
Alzó la vista y vio, por la pequeña ventana mágica, el gran reloj que marcaba la hora para todo el colegio. Por un momento se preguntó si Potter todavía lo estaría esperando como quedaron.
Cuando Draco llegó al espejo del cuarto piso no vio a nadie ahí, pero sabía perfectamente que eso no significaba que no hubiera nadie.
"Potter." Susurró, mirando a uno y otro lado, pero nada. Lo único que se movía ahí era su sombra y su reflejo en la superficie lisa empotrada en la pared de piedra.
Suspiró y se miró al espejo. No había mucha luz, pero aun así podía distinguirse. Se le veía ligeramente desordenado, tenía el cabello sin peinar, la corbata suelta y los botones del cuello de la camisa desabotonados … dio gracias que el hechizo que mantenía sus túnicas lisas se conservaba intacto. Por un horrible momento vio horribles ojeras en su reflejo… hasta que se dio cuenta que era un juego de las sombras.
Se cepilló el cabello con los dedos un par de veces, se abotonó la camisa, se arregló la corbata y se acomodó la túnica. Se volvió a un lado, luego al otro, examinándose cuidadosamente de espalda y de frente.
"Siempre supe que eras vanidoso," susurró alguien a su oído, casi haciéndolo saltar del susto, pero no gritó. Esa voz la reconocía, y por el espejo vio la cabeza de Potter flotando en el aire atrás suyo.
"Jaja," gruñó. "muy gracioso." Tiró de la capa de invisibilidad haciéndose a un lado y casi hace caer al otro muchacho, que terminó golpeándose la frente contra el espejo. Sonrió con malicia. "Para qué me hiciste venir a buscarte aquí?"
Harry sonrió traviesamente. "Expositus." Dijo al espejo, y este se abrió hacia un lado, dejando ver un pasaje angosto, pero a la vista bastante largo. "Después de ti." Dijo, divertidamente.
Draco abrió la boca para exigir que le explicara qué significaba todo eso, pero de un momento a otro sintió un jalón y ambos se encontraban ya no en el pasillo, sino que en un tipo de pasaje que nunca había visto antes.
Todo pasó muy rápido, un segundo estaba parado frente al espejo abierto y al siguiente era jalado de la mano por el Gryffindor a toda velocidad. Hacía tiempo que no corría de esa forma, pero no se le ocurrió detenerse a preguntar nada, ni siquiera a poner resistencia… sólo supo que aquel extraño comportamiento suyo tenía algo que ver con la relajada risa de Potter que rebotaba en las paredes. No podía evitarlo, esa risa era contagiosa, y a medio camino eran dos las risas que rebotaban en los muros del largo pasaje.
Al fin llegaron al final del túnel y Draco no podía creerlo, habían salido justo en una de las entradas menos frecuentadas de Diagon Alley, la que estaba más cerca de Knockturn Alley. Estaba asombrado, pero no tuvo mucho tiempo para pensar porque Harry lo tomó de la cintura, los envolvió a los dos con su capa de invisibilidad y comenzó a empujarlo para que caminara.
"Potter!" Siseó, intentando no llamar la atención de la gente que pasaba cerca de ellos. "Qué rayos crees que estás haciendo?! A dónde me estás llevando?!"
"Aquí." Respondió Harry, deteniéndose. Y ahí estaban, frente a un elegante café parisino, casi al frente de Knockturn Alley. Se mordió los labios e intentó esconder su nerviosismo. Habían llegado. Había conseguido llevar a Draco hasta ahí. Luego que ambos salieron de la oficina del director, el rubio se había ido con Snape, y esa había sido la media hora más larga de su vida. Draco no había accedido exactamente a salir con él, sólo habían quedado en encontrarse… sabía que tenía a su favor el factor sorpresa y lo había aprovechado, todo para no darle tiempo al Slytherin de pensar, por lo menos no hasta que llegaran ahí. Ya tenía todo preparado. Había reservado un espacio privado que, Monsieur Dion, el dueño del lugar, le había recomendado para encuentros privados. El tono de voz del Monsieur hablaba de reuniones de negocios, pero el brillo en los ojos azules hablaba de otro tipo de aventuras muy diferentes. Monsieur Dion le había dicho que la variedades de café que servía complacería los paladares más exquisitos. No había necesidad de mirar la lista de precios de tipos de café que se encontraba afuera para darse cuenta que ahí se cobraba hasta por el aire que respirabas.
Ambos entraron cubiertos por la capa, tenían que hacer un esfuerzo para caber los dos dentro de ella. Aunque esfuerzo no era la palabra que ninguno de ellos estaba usando. Harry tenía abrazado a Draco por detrás y lo tenía bien sujeto de la cintura, y aunque el rubio era más alto que él, podía apoyar la barbilla en el hombro de Draco.
Harry miró a su alrededor, buscando a Dion. El lugar era cálido, pero elegante, la decoración era tal que daba ese aire parisino que Harry sólo había visto en películas y… le gustaba. Esperaba que a Draco le gustase también.
Por sobre la suave música en francés Harry escuchó una puerta abrirse muy cerca de ellos, y cuando volvió la vista vio a un alegre Dion saliendo por ahí.
"Pss, Monsieur Dion," susurró Harry cuando lo vio acercarse hacia ellos, separándose ligeramente del rubio. Los ojos vivarachos del francés se volvieron hacia donde había venido el ruido y se acercó.
"'Arry?" susurró Dion, acercándose hasta que chocó con un obstáculo invisible. "Llegaron algo más temprano de lo esperado, pero no se preocupen, todo está listo."
Draco sintió a Harry temblar cuando el francés pronunció su nombre, y por un momento tuvo ganas de sacar su varita y maldecir al bastardo que se atrevía a coquetearle sabiendo que estaba con alguien más, peor no lo hizo porque el momento siguiente Harry lo estaba empujando suavemente hacia una puerta que estaba cerca de la ventana.
Se dejó llevar por el Gryffindor, pero sólo porque de ninguna manera iba a permitir que ese viejo pervertido, por más atractivo que fuese, le pusiera un dedo encima a su… a su qué? A su pronto a ser 'ex'? Se preguntó a sí mismo mientras entraban a una pieza finamente decorada, con una pequeña mesa redonda en el centro. Pero cómo iba a ser su 'ex' si ni siquiera sabía lo que eran! No había llegado a ningún acuerdo y nunca habían hablado del tema!
Draco tiró de la capa y salió de entre los brazos de Harry en cuanto la puerta se hubo cerrado luego de que Monsieur Dion les dijo que regresaría para tomar su orden.
El rubio miró a su alrededor. La mesa estaba exquisitamente arreglada y la decoración de aquel pequeño salón privado era elegante y acoger al mismo tiempo que iba en total acorde con el ambiente tranquilo y elegante que irradiaba el café. Tenía que aceptarlo, por lo menos esta vez Potter había dado en el blanco.
"Se puede saber, Potter, qué es lo que hacemos aquí?" preguntó cruzado de brazos mientras evaluaba la situación. "Si bien me acuerdo que tartamudeaste algo sobre este lugar, no recuerdo haber aceptado salir contigo." Volvió la cabeza a un lado sólo para ver al Gryffindor sonrojarse un poco, pero la expresión decidida todavía estaba ahí, inamovible.
"No dijiste que no y tuviste la oportunidad de hacerlo." Contestó Harry con toda la valentía que pudo. No iba a echarse para atrás.
Draco suspiró con exasperación para cubrir el desconcierto que aquella afirmación le había provocado. "Usualmente, cuando uno invita a alguien a salir pone por lo menos fecha, no simplemente toma desprevenido a la contraparte para…"
"Para qué?" interrumpió Harry. "para que tuvieras tiempo de pensarlo mejor y negarte? Además, las sorpresas son más divertidas." Miró al rubio y le señaló con la mano que se sentase, tal y como el mago en el libro de "Costumbres ancestrales del Mundo Mágico y buenos modales" había mostrado… libro que había comprado en cuanto la idea de invitar a Draco a salir le pasó por la cabeza.
Los ojos grises con reflejos azules lo miraron intensamente, y luego de unos segundos Draco se sentó. "Muy bien, Potter. Veamos qué tienes bajo la manga."
********
TBC
1flux feu.- Fuego falso
2NEWTs.- NEWT (Nastily Exhausting Wizarding Test), o en su versión en castellano EXTASIS (Exámenes Terribles de Alta Sabiduría e Invocaciones Secretas). Lo regular es que se tomen 4 de estos exámenes. Percy Weasley tomó 12.
3 Extraordinario.- Máxima nota en la escala de evaluación.
4 AK.- Aveda Kedabra
|
STUPID GIRLS
Stupid
girl, stupid girls, stupid girls What
happened to the dreams of a girl president ARTIST: PINK |
CHICAS TONTAS Chicas tontas, chicas tontas, chicas tontas Ve con Fred Segal, las encontrarás ahí Qué pasó con el sueño de ser presidenta Quizá, si actúo así, ese chico me llamará (ya basta) Esta enfermedad se está expandiendo, es una epidemia Quizá, si actúo así, ese chico me llamará [Interludio] (piensas, piensas, piensas)
|
Youko_Gingitsune@hotmail.com
©Youko Gingitsune 2000 - 2006