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Sliver of
the Moon Traducido por Youko Gingitsune |
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Él vio algo, un flash plateado en la periferia de su visión y volteó, su largo cabello negro cayendo sobre sus ojos por un breve instante. Una de sus puntiagudas orejas se sacudió, prestando atención a cada sonido del área... nada. Considerándolo seguro, el youkai se deslizó hacia los arbustos, esperando encontrar alguna encantadora baratija que alguien pueda haberse olvidado o tirado. No sintió ningún youki y continuó acercándose a su objetivo. Él mismo se forzó a tomar un profundo aire y estiró sus alas hacia atrás, pegándolas a su cuerpo para que no hicieran susurrar a las hojas y ramas más bajas. El flash plateado de nuevo en el sol de la tarde, apenas unas pulgadas de sus dedos estirados. Lentamente estiró el brazo y metió su mano en las hojas en frente suyo. Algo fuerte sujetó su muñeca y él saltó, un grito de sorpresa salió antes que pudiera siquiera pensar en sofocarlo. Un gruñido suave empezó cerca de su oreja y volteó, viendo dos puntos de chispas doradas mirándolo, de una manera dura, seca y fría. "Hey," él empezó, su voz seca y sus ojos azules pestañeando en sorpresa y aceptación. "lo que quiera que sea eso, puedes tenerlo, ok?... No sabía que estabas ahí y no sabía que fuera tuyo." El youkai lo miró con esos brillantes ojos dorados y él tragó saliva cuando una súbita y fiera sonrisa reveló brillantes colmillos de marfil. El fuerte asimiento en su muñeca cedió y él sacó su brazo despacio, cuidando de no hacer ningún movimiento brusco que puede alarmar al... a lo que quiera que fuera eso... todavía no había visto lo que lo había cogido. Una suave y ronroneante risa lo volvió a la realidad. "Me alegra que lo veas así, mi amigo, eso hace las cosas más fácil."
Él estrechó sus ojos y una de sus puntiagudas orejas se sacudió ante la, definitivamente, voz masculina... él se preguntó que clase de youkai podía tener esa voz. No estaba decepcionado. "Y sí, es mío, y prefiero mantenerlo así." "Huh?" fue su inteligente respuesta. Otra risa. "Lo que estabas siguiendo era mi cola." La profunda voz se oía profundamente divertida y sus ojos bailaban, salpicado con la luz y la sombra. Un susurro de las hojas precedió al cuerpo que acompañaba la voz mientras caminaba, no, deslizaba, hacia el sol... y por un momento el youkai con alas quedó cegado por el brillo plateado. Parpadeó unas cuantas veces y tubo su primera buena vista del otro youkai. Se quedo sin aliento y sintió los bordes de sus labios doblarse en lo que amenazaba convertirse en una sonrisa curiosa. El youkai era alto, quizá sólo unas pulgadas más bajo que él, y pálido. Tan pálido que el obscuro youkai sintió que su cabello negro, alas y ropas eran resaltadas magníficamente por el contraste de su presencia. Sus largos cabellos plateados caían hasta la base de su espina mientras estaba ahí parado, imponente, en sus diáfanas ropas blancas. Un rápido movimiento sobre el nivel de sus ojos llamó su atención, y notó el delicado par de peludas orejas plateadas sacudiéndose en lo que él sólo podía asumir era el divertido humor que estaba reflejado en los ojos de la criatura. Sus ojos azules pasearon por la delgada figura del youkai ante él y perdió el control de su sonrisa cuando vio la cola plateada sacudiéndose elegantemente, la que sólo instantes atrás había sido el objeto de su interés. Y no era de sorprenderse, el youkai era hermoso, un rayo de luna plateado en tierra. "Un youko plateado," él respiró con no poca curiosidad en su voz. Los youkos eran escurridizos y escasos por decir lo menos. Aparecían como por arte de magia, seducían pobres e indefensos youkais y desaparecían tan rápido como aparecían. Él había visto muy pocos youkos en su vida, pero nunca a uno plateado... él estaba enmudecido, sólo mirando. Una belleza tan etérea como la suya no era para ojos mortales.
Y no había por que preguntarse por que no había sentido al youko, había estado encubriendo su energía y ahora era claro que era un youkai de clase alta de ki.
"Podrías al menos decirme tu nombre si vas a seguir mirándome de esa manera." Sus ojos se abrieron sorprendidos al inesperado sonido de la voz que prácticamente ronroneaba y sacudía todo su ser. Parpadeó unas cuantas veces antes de que registrara esas palabras. "Ku... Kuronue. Mi nombre es Kuronue." Estiró una mano hacia el plateado desconocido y fue placenteramente sorprendido cuando el otro cogió su brazo, justo sobre la muñeca, envolviéndolo suavemente con pálidos y delgados dedos. "Kurama." *OWARI*
Inari es el 'Dios' de los youkos. |