Temprano

Fanfic por Yomi no Miko

Traducido e interpretado al español por Youko Gingitsune

 

 

Él abrió los ojos. La claridad lo incomodó al principio, pero no más que la irritación de constatar que fue el viento frío que entraba por una brecha en la ventana era lo que lo había despertado.

Se levantó algo soñoliento, tratando que sus movimientos no despertaran al youkai que reposaba a su lado. Felizmente parecía que a ese youkai no le incomodaba el frío que insistía en invadir el cuarto, muy por el contrario, ni siquiera estaba usando el cobertor.

Fue hasta la ventana y la empujó hasta que se cerrara. Jaló las gruesas cortinas. Tan pronto se convenció que todo estaba en su lugar volvió a la cama. Ya había amanecido, pero aún era temprano. Demasiado temprano como para encarar otro día allá afuera.

Se echó al lado de él. Cerró los ojos por algún tiempo pero ya no consiguió dormir. Inclusive pensó en hacer algún movimiento tosco para ver si su amante se despertaba, pero se detuvo antes de hacerlo. En lugar de eso le dio la mitad del cobertor y recostó el rostro una vez más en la almohada aunque fuese tan solo para pasar el tiempo mirándolo a él, mientras sus pensamientos desvelados daban vueltas en su mente.

Tres años...

En ese invierno hacían tres años de estar juntos. Lo recordaba como si fuese ayer... La primera vez que sus caminos se cruzaron en una fortaleza al sur del Makai. Del modo que fue aterrorizado por sus compañeros para que se mantuviera lejos de aquel ser traicionero, de aquel que había sido exiliado por su propia raza, de aquel que cuyos besos eran considerados uno de los venenos más refinados del Makai.

En fin, nunca había sido el tipo de youkai que oyera consejos...

Desde hace tres años dividían días y noches, como si todo lo demás no pasase de ser leyendas inventadas para entretener una conversación de puras mentiras. Y tal vez tanta habladuría no fuese más que eso, habladuría después de todo.

Youko Kurama. Las palabras se formaron en sus labios en el más absoluto silencio. Siempre tan callado, tan reservado. Malicia y melancolía mezcladas en su mirada distante, en sus movimientos suaves, en su forma de ser tan diferente a la de todos los youkai que él ya hubiese conocido...

El youkai más hermoso que jamás había visto y también el más reservado. Ni siquiera sabía como es que ese youkai había conseguido los recursos para pagar el cuarto donde dormían, aun cuando intentó descubrirlo falló en las dos veces. No era que se hubiese esforzado mucho... no estando tan cansado y semi-congelado como cuando habían llegado ahí.

La verdad es que a pesar de todo no estaban teniendo mucha suerte. El clima en el Makai se había estado poniendo muy tenso en los últimos años, desde que la guerra entre Mukuro y Raizen se volvió inminente. Y el riguroso invierno sólo empeoraba las cosas. Pensándolo bien, su relación con Kurama había terminado por ser su mejor defensa contra esos tiempos difíciles. Algunas veces se preguntaba si para el youko también era así, pero nunca se había atrevido a preguntar.

Kurama se movió. Se volvió en su dirección y abrió los ojos.

"Hola." Dijo Yomi tratando de ocultar la satisfacción de ver al youko despierto.

"Despertaste temprano."

"Sí... Perdí en sueño."

"Ya saliste?"

"Hn... todavía estoy reuniendo el coraje."

"Es temprano."

"Aun así..." Yomi se disculpó algo avergonzado por ni siquiera haber asomado la cabeza afuera. "Dormiste bien? Creo que no fue de mucha ayuda ayer..."

"Lo percibí."

"Tú me quitaste la ropa... ni siquiera sé como lo conseguiste. Estaba empapado..."

Kurama no respondió. Era como si adivinase que Yomi tenía algunas curiosidades más inquietantes para discutir.

"Como conseguiste este lugar?"

"El dueño me debe un favor."

"Las personas te deben favores en todos los lugares." Le contestÓ Yomi ya cansado de la misma explicación.

"... Y que?"

"Y que..."

No haría eso. Para que colocarlo contra la pared? Que le importaba a Yomi sus pequeños secretos y la maldita sensación de que Kurama sabía todo sobre él, mientras que Yomi en tres años no había conseguido descubrir nada sobre ese youko.

"Bueno, olvídalo... Es que... Yo..."

Yomi sintió una suave presión en su nuca. Era la mano de Kurama, invitándolo a acercarse. Los labios se tocaron en un beso, haciéndolo olvidar la vergüenza que era perder el rumbo de sus palabras delante de él. Y a medida en que recostaba sobre el pálido cuerpo del youko, se alegraba al constatar que, al contrario de todo lo demás, ahora estaba delante de una parte de Kurama que conocía muy bien...

Yomi ni siquiera se dio cuenta cuando la ventana se volvió a abrir y la brisa helada volvió a soplar en su espalda.


 

* * * * * *
 
 
"Maldita sea..." Masculló Yomi al percibir que el seguro de la ventana se había roto. Ahora sería imposible librarse de aquella ventisca irritante. La neblina parecía haberse apoderado de todo el espacio entre la casa en donde se encontraban y el bosque más cercano. No era una vista nada agradable, y aun cuando todavía era temprano, sabía que no podían quedarse ahí para siempre.

Entonces algo trancó la ventana en su lugar, cerrándola. Yomi frunció el ceño y se acercó a ver. Una planta se había enroscado en el lugar de la cerradura. Miró hacía atrás.

"Tú..."

Yomi volvió a la cama, para ser más precisos, para echarse en la misma posición en la que había estado, abrazando a Kurama. Pero el youko irguió el cuerpo y se apoyó en la pared, como si no tuviera la menor intención de entregarse a algo más de aquella dulce comodidad.

"Yomi..."

Yomi se sentó en la cama de inmediato. Kurama nunca comenzaba una conversación... pensándolo bien, nunca lo había escuchado decir su nombre en ese tono.

"Que sucede?"

Yomi estaba preocupado. Tal vez después de tres años de sus tonterías ya eran demasiado para Kurama. Y encima con todos los problemas que estaban enfrentando...

"Estaba pensando sobre esa idea tuya."

"Mi idea?"

"La del bando de ladrones."

"Ah..." Yomi casi suspiró aliviado. Por un momento llegó a pensar aquel invierno podría ser el último a su lado. "Que sucede con eso?"

"Quizá sería una buena idea para nosotros. Las cosas se están poniendo cada vez más difíciles. Mukuro y Raizen... ellos van a controlarlo todo. Hasta esta región..."

"Imposible! Estamos muy lejos de su territorio, Kurama..."

"Ellos lo harán..."

"Como sabes?"

"Es sólo una opinión."

"Y que es lo que el bando de ladrones tiene que ver con esto?"

"Si alguno de ellos invade esta región, o la guerra estalla, el bando nos puede ser muy conveniente. Además, es una forma de aumentar nuestras fuerzas."

"Bien, tú sabes que a mí me gusta la idea, es lo que yo siempre quise, y ahora que te encontré la idea me gusta más. Nunca la pense de esa forma, pero si crees que eso puede suceder, podría ser una salida." Dijo Yomi apoyándose en la pared, muy junto a Kurama.

Se sorprendió cuando el youko se reclinó en él, deslizándose suavemente hasta apoyar la cabeza en su pecho. Kurama no era mucho de ese tipo de gestos, a menos que tuviesen segundas intenciones. Pero había algo diferente, como si lo que para él era apenas una idea que le había venido a la cabeza, para Kurama fuese algo que le hubiese tomado días de reflexión.

Definitivamente no podía entenderlo... Kurama siempre tomaba todo tan en serio... Hasta una sugerencia suya, por más tonta que fuera, parecía ser absorbida en aquel manto indescifrable de soledad y silencio. Pero eso no quería decir que no le enorgulleciese que Kurama haya tomado en cuenta una idea suya.

"Yo puedo buscar algunos ladrones que conozco. Son buenos, créeme. Y leales... creo. De cualquier forma, eso sería un comienzo. Ah, imagínate, Youko Kurama líder de un bando de ladrones? Con la facilidad que tienes para hacerte famoso vamos a hacernos muy conocidos en poco tiempo. Será lo lo máximo! Yo seré el Segundo al Mando, puedo entrenar a los novatos, enseñarles a un grupo de youkai idiotas a manejar una espada. Que te parece?"

"Creo que somos demasiado diferentes, Yomi."

"Es por eso mismo que nos llevamos tan bien, ya verás. Somos hechos el uno para el otro."

"Recuerdas cuando me dijiste que yo tomaba las cosas demasiado en serio?"

"Yo dije eso?"

"Sí lo dijiste."

"Vaya, que memoria. Te acuerdas de cada cosa... olvídalo, sí? A veces digo cada estupidez..."

"No, todo lo contrario. Esa vez acertaste. Sí tomo las cosas en serio."

"Hn... A veces lo haces. Pero como estaba diciendo, creo que también deberíamos encontrar un buen escondite, ne? Ah, y con tus plantas siempre sería un lugar seguro. Ne, Kurama, no va a ser tan complicado después de todo, no? Vamos, di algo, vamos... Que es lo que está pasando por tu cabeza en estos momentos?"

"... Que el bando nos podría separar."

"Hn!? Pero que locura, Kurama... Mira, si estamos yendo tan bien con tantos problemas, no va a ser la solución a ellos lo que nos separe." Dijo Yomi honestamente, sin entender el comentario del youko. Pero por si las dudas pasó su brazo sobre Kurama.

"... Puede ser."

"Estoy satisfecho con que finalmente hayas aceptado mi idea. No soy del tipo que piensa bien las cosas que va a hacer como tú, pero en cuanto a eso yo tenía una seguridad... que nuestro destino sería ser ladrones. Nos va a ir muy bien, ya verás. Por esta vez confía en mí, sólo para variar. Entonces, puedo empezar a ver las cosas de las que te hablé?"

"Claro."

"Entonces está decidido." Dijo intentando levantarse. "Hasta que por fin tengo un motivo para encarar el frío allá afuera..."

"No..."

"Hn?"

"No es necesario que vayas ahora, todavía es temprano."

Yomi se recostó nuevamente, más por instinto que por estar de acuerdo con la afirmación. Sabía que ya había pasado algún tiempo desde que se despertaron. Hasta ya le estaba dando hambre.

Se echó a su lado, sin ni siquiera saber porque. Kurama solía ser tan cauteloso, pero no se acordaba de haberlo visto tomar una actitud tan seca ante una nueva empresa. Tal vez sería mejor discutirlo después, tenían mucho que hacer de ahí en adelante. Pero, para sorpresa de Yomi, Kurama se volteó y lo recibió con un beso.

Yomi cerró los ojos, sus brazos encontraron el camino alrededor del cuerpo del youko.

"Tienes razón, todavía es temprano."

~ Owari ~