Underwater Light por Maya

Traducido por
1ra mitad:
Youko Gingitsune
2da mitad:Arca

Revisado por Youko Gingitsune

 

~*~
 

Capítulo Dieciséis

 

"Muy bien, Joven Consejo, orden, por favor. La semana pasada tuvimos una gran cantidad de nuevos planes," dijo Lupin, con una mirada difícil de descifrar.

 

A Harry se le ocurrió en ese momento que el Profesor Lupin les mencionaría algo sobre reuniones de conspiradores en los calabozos y les daría mil años de detención.

 

Pero, en lugar de eso, dijo: "Cómo ha estado funcionando lo de pasar lista en las noches?"

 

"Tenemos listas en cada sala común" le informó Hermione, sonriente. "nadie ha desaparecido desde que comenzamos a llamar lista."

 

"Y las barreras alrededor de los suministros de emergencia?"

 

"Hemos puesto nuevos y desagradables hechizos." Dijo Draco con satisfacción.

 

El rubio los había tenido toda la noche buscando entre libros que habían sacado de la Sección Restringida con ayuda de la capa de invisibilidad y hechizos silenciadores. Hermione había tenido una competencia de gritos con él sobre la ética de probar dichos nuevos hechizos en animales. Al final, Draco sugirió que probasen los hechizos en Hufflepuffs del primer año.

 

"No tengo duda de que lo sean, Sr. Malfoy." Le dijo Lupin.

 

Draco, que había estado algo inclinado hacia la mesa, se puso derecho y le dio una mirada totalmente inocente. Lupin alzó las cejas y regresó a sus papeles.

 

"Y la idea de la alarma de emergencia?"

 

"Ah," Harry sonrió. "Esto le gustará, Profesor. Conseguimos convencer a los fantasmas de cada Casa para que hagan de guardias. Todas las noches hacen guardia en cada Sala Común, y si ven a alguien que no debería estar ahí, o si algún alumno se presenta reportando desapariciones, ellos atravesarán las paredes gritando y alertando a todos. Dicen que sus voces se pueden escuchar a través de todo el castillo, y en cuanto los escuchemos saldríamos a las Salas Comunes a tomar lista. Luego nos reuniríamos en el Salón Principal."

 

Harry estaba orgulloso de ese plan. Se había acordado de Peeves dando alarma en otras desafortunadas ocasiones en las cuales él había sido la desafortunada víctima de esas circunstancias, y la alarma había sido completamente injustificada e injusta.

 

"Ingenioso," murmuró Lupin. "Y eso explica porqué encontré al Gordo Friar gritando en un florero. Me había preocupado, no tenía idea qué hacer con un fantasma en pleno ataque de nervios."

 

Enrollo el pergamino y les sonrió.

 

"Srta. Granger, he escuchado que todos los del primer año viven aterrorizados de sus habilidades de organización. Sr. Malfoy, he escuchado un rumor algo abrumador sobre un sapo que estaba en su posesión el cual se convirtió de alguna forma en pollo a la brasa.  Sr. Potter, el hecho de que pensara que una banshee penaba en mi habitación se debe probablemente a que sus guardianes están practicando en mi corredor. Esta reunión ha concluido." Anunció Lupin. "No podría estar más orgulloso de ustedes."

 

Hanna Abbot estaba ruborizada de alegría. Los ojos de Hermione brillaban. Draco lo miró a los ojos, y sonrió.

 

"Pueden retirarse. Excepto tú, Harry, necesito hablar contigo." Le dijo Lupin en voz baja.

 

Harry esperó a que los demás salieran. Lupin se inclinó hacia él, más causal y familiar, y cuando lo hizo Harry se dio cuenta que es venía más desgastado que sus túnicas. Hacía cuatro años su cabello había comenzado a encanecer, y ahora era plateado con mechones castaños.

 

Ni siquiera llegaba a los cuarenta años.

 

"El Ministerio ha dictaminado que el exponer los pensamientos guardados en el Pensieve a la Joven Orden o a la Orden real sería ilegal," le dijo bajito.

 

A Harry se le cayó la quijada. "Qué? Pero mi permiso!" protestó. "Les dije que estaba bien! Son mi pensamientos, porqué no…"

 

"No hay nada que pueda hacer al respecto. El Profesor Dumbledore está de acuerdo con la decisión," Lupin se encogió de hombros y se inclinó hacia atrás, frotándose las sienes con los dedos. "la cual entiendo." Dijo con una pequeña sonrisa. "es como desnudar a alguien. Es tu cuerpo, pero es ilegal exponerlo en público. Tus pensamientos también son así de personales, y la ley también los protege."

 

Harry todavía se sentía indignado, pero lo distrajo la terrible idea de que si ése era el caso entonces él había sido voyeuristico hacia Dumbledore. Lo que era peor, había una parte suya que parecía tener cinco años que se estaba riendo porque un profesor había dicho desnudar.

 

"Sin embargo, al igual que el desnudarse, está permitido exhibirlos en privado a una persona o grupo interesado." Terminó Lupin cuidadosamente.

 

El Harry Potter de cinco años estalló en risas.

 

Harry contuvo a su niño interior con toda su fuerza. "Disculpe…?"

 

"Si les pudieras que te regresasen el Pensieve prometiendo que no lo mostrarías a la Joven Orden, te lo podrían devolver. Son tus pensamientos," continuó. "Naturalmente, confiaríamos en ti para que lo cuides."

 

"Oh," dijo Harry. "Oh. Sí, puedo hacerlo."

 

"He escuchado que últimamente un grupo ha estado reuniéndose para dormir juntos," señaló el profesor. "Y eso me gusta, eso es cooperación." Se puso de pie y recogió sus cosas. "Por favor, Harry, entiende que te estoy alentando a seguir la ley al pie de la letra," dijo. Una esquina de su boca se levantó. "Nunca he aprobado el hecho de los alumnos sean atrapados haciendo travesuras."

 

Harry no pudo controlar su amplia sonrisa. "Entiendo. Gracias, Profesor."

 

Lupin asintió. "Bueno, mejor me voy. El Profesor Snape ha llamado a una reunión de profesores en su oficina para discutir sus… aventuras en el extranjero."

 

Harry lo siguió. Había pensado que los demás ya se habían ido, pero la mayoría todavía esta afuera, mirando con curiosidad el espectáculo.

 

Ron estaba en el suelo, su rostro verde, con Hermione arrodilla a su lado, sobándole la espalda.

 

"Estaba intentando escuchar." dijo Pansy a los espectadores secamente.

 

"Ella también!" exclamó Ron. "Ohhh, Hermione, creo…"

 

"Pansy es una dama," interrumpió Draco. "Estoy seguro que ella sólo estaba pasando por ahí."

 

Pansy y Draco intercambiaron sonrisas pícaras. "Así es," dijo Pansy. "Mientras estaba pasando por ahí, y en el espíritu de la cooperación entre Casas, le ofrecí a Weasley un cigarrillo."

 

La mayoría se veía algo confundida, y mientras Pansy explicaba lo sucedido y mostraba su caja de cigarrillos Marlboro Lights, Harry y Hermione tomaron a Ron de ambos brazos y lo sacaron de ahí. Ron se tambaleaba a pesar de que lo estaban agarrando, y casi se cae cuando voltearon una esquina. Hermione le dio un lapo en la nuca.

 

"Ron Weasley! Ése es un hábito horrible!"

 

"Por favor, no…" gimió Ron. "No sé que me dio. Sabía que no debía haber probado. Creo que voy a vomitar. Esa arpía Slytherin."

 

"No vomites," rogó Harry. "y no seas prejuicioso."

 

"No lo soy," respondió Ron con dignidad. "No es mi culpa que la mayoría de ellos sean unos completos bastardos."

 

"La mayoría?" preguntó Harry, sorprendido y contento.

 

Ron lo consideró. "Quizá haya unos cuantos que son decentes." Concedió. "Me agrada ese Blaise Zabini. Es muy amigable."

 

Harry sintió que su mente dejó de funcionar por un misericordioso segundo. Encontró la mirada de Hermione por sobre la cabeza de Ron.

 

"Eso es excelente, Ron." Dijo sin muchos ánimos.

 

"Te dije que no era prejuicioso." Respondió Ron con voz jactanciosa.

 

"Sí… sí, bien por ti." Le aseguró Harry, para luego salir del desagradable aturdimiento que su amigo acababa de producirle. "Ron, ya te sientes mejor? Lupin me dijo dónde y cuándo Snape iba a contarle a los profesores sobre lo que le pasó."

 

"Te lo dijo?" preguntó Hermione, alzando la cabeza de inmediato.

 

Harry asintió. "También pueda que me haya recomendado participar en una orgía," añadió, pensativo. "pero creo que será mejor que nos ciñamos al primer plan."

 

****

 

Que los tres entraran bajo la Capa Invisible había sido mucho más fácil cuando tenían once.

 

Llegaron a los calabozos con mucha dificultad. Harry mantuvo sus manos dentro de sus bolsillos a pesar que era un problema mantener el balance así, pero sin importar qué tipo de crisis estuviera atravesando, no tenía ningún deseo de ganarse ni con Ron ni con Hermione.

 

Sacudió la cabeza para sacarse las perturbadoras imágenes de la cabeza, y luego susurró. "Ron, tienes las Orejas Extendibles?"

 

"Una para cada uno." Respondió Ron bajito. "Fui deliberadamente envenenado por una loca manipuladora, pero no soy estúpido."

 

Aunque afuera la luz del sol brillaba, en los calabozos reinaba la oscuridad. Harry pensó para sí mismo que era un milagro que Draco y los otros no tuvieran problemas con la vista, y luego se le ocurrió que ése era el corredor en donde habían encontrado a McGonagall y se congeló… en ese momento Ron se tropezó con algo y todos salieron volando.

 

"Por dios, los bárbaros se han precipitado sobre la aldea," una voz familiar arrastraba las palabras. "Llévense a las mujeres y a nuestro ganado, pero perdónennos la vida. Creo que un Weasley acaba de pisarme."

 

"Draco, por el amor del cielo!" siseó Harry. "Qué haces aquí?"

 

"Estamos intentando escuchar lo que están diciendo en la reunión del Snape." La voz de Pansy susurró desde las sombras.

 

"Claro, tenían que ser ustedes," comentó Ron con el tono de voz de quien todavía se siente mareado. "Arrastrándose por ahí para espiar a los demás. Debería darles vergüenza."

 

"Y qué están haciendo ustedes aquí, Weasley?" preguntó Zabini.

 

"Eso es diferente," respondió Ron. "El Profesor Lupin prácticamente nos dio permiso. Esto es espionaje con permiso del profesor."

 

"El Profesor Snape nos dio permiso," comentó Draco con superioridad. "Esto es prácticamente un viaje de estudio a lo Slytherin."

 

Las oscuras figuras se hacían cada vez más claras a medida que la vista de Harry se acostumbraba a la oscuridad. Zabini tenía el oído pegado a la pared y Pansy, por alguna razón que Harry no podía entender, estaba tocando el brazo de Draco.

 

"Cómo consiguieron evadir a Vince y Greg?" preguntó ella repentinamente.

 

"Bueno, somos muy sigilosos." Contestó Harry. Hermione ya estaba ocultado la Capa bajo sus túnicas.

 

Harry vio a Draco inclinar la cabeza hacia ella, pero el rubio no dijo nada hasta que Ron sacó las Orejas Extendibles  y comenzó a repartirlas entre ellos.

 

"Para nosotros también," dijo Draco secamente. "O grito."

 

"Ah, ahora venimos con amenazas, no?" dijo Ron, pero cedió cuando Hermione lo codeó.

 

Zabini y Pansy estiraron las manos. Ron miró a Pansy de mala manera y le dio la Oreja a Zabini. Ambos se juntaron inmediatamente para poder poner sus oídos a la Oreja , y esa era la clase de comportamiento que hacía a Harry pensar que Zabini era tan heterosexual como el chico del costado.

 

Draco, que estaba mirando hostilmente a sus amigos, era el chico del costado.

 

"Disculpen, uno de ustedes debería estar compartiendo eso conmigo," siseó.

 

Pansy se encogió de hombros. "A ti es al que te agrada uno de ellos." Comentó ella. "Así que ni me mires. No les escupiría ni aunque llamas los estuvieran consumiendo, y eso requiere un contacto físico inclusive menor que el de compartir una de éstas."

 

"Parkinson, puedes creerme cuando te digo que cualquier tipo de contacto físico contigo me da más nauseas que tus palitos venenosos." Dijo Ron con vehemencia. Pansy iba a responderle con desdén cuando Draco interrumpió.

 

"Ven aquí y comparte una Oreja conmigo, Granger." Dijo el rubio encantadoramente.

 

"Vaya, Weasley," dijo Draco, arrastrando las palabras. "No sé qué decir. Esto es tan repentino. Claro, tú no eres exactamente mi tipo…"

 

Ron se alejó de Draco tan rápido que casi se tropieza con el pie de Hermione.

 

"Podrían callarse!" les reprendió Pansy.

 

"Gryffindors, damas y caballeros, maestros en el arte del sigilo y la astucia," dijo Draco. "Éste es un corredor, no se puede garantizar que el hechizo de Silencio sea efectivo aquí! Por el amor de… Harry, podrías acercarte y compartir tu tonta Oreja? Qué estupidez!"

 

El rubio le lanzó una mirada a Ron que Harry estaba seguro era venenosa, y luego se arrodilló.

 

Harry se concentró en no pensar en nada más, y también se arrodilló. Puso su oído en la Oreja Extendible y se puse a escuchar atentamente los sonidos que le llegaban.

 

"… si hablamos de sospechas," era la voz desdeñosa de Snape,"deberíamos examinar el hecho de que Gryffindor ha perdido menos alumnos que cualquier otra Casa."

 

"Tal vez," respondió Sirius con igual desprecio, "eso sea porque somos mejores que las demás Casas en lo que respecta a protegernos."

 

"Ah, sí," dijo Snape. "El brillante método de auto-protección de Harry Potter de 'enfrentémonos imprudentemente al peligro y rompamos algunas reglas' siempre me ha dejado impresionado."

 

"Tiene toda la razón," murmuró Draco en tonos jocosos. 

 

Harry sintió el aliento de Draco en su rostro, y sus cabellos rubios le hacían cosquillas en la frente. Enfocó toda su atención en las voces.

 

"Siempre has tenido algo contra Harry!" Exclamó Sirius.

 

"No es verdad," la tranquila voz de Dumbledore los interrumpió. "El Profesor Snape siempre ha sido el más preocupado por el bienestar de Harry. Lo ha cuidado tan diligentemente como cualquier padre."

 

La protesta a esas palabras fue fuerte y vino de ambos. Harry podía imaginarse la sonrisa de Dumbledore.

 

"Sí, claro," dijo Snape. "Es el hijo que nunca tuve, y al que nunca pude dejar en las afueras de un bosque para que los lobos lo devorasen."

 

"Es el hijo de James," siseó Sirius. "y no mereces ni limpiar sus botas!"

 

"Profesores," interrumpió Dumbledore. "Creo que no estamos aquí para discutir los defectos de un alumno que, afortunadamente, todavía está con nosotros.  Y tampoco creo que un poco de cortesía profesional sea mucho pedir. Todos estamos aquí para escuchar el informe del Profesor Snape, no para escucharlos discutir."

 

"Seamos honestos, eso es lo que queremos todos." Añadió Lupin. "Más té?"

 

"Dos cubos de azúcar, gracias, Remus," dijo Dumbledore. "Podríamos tener el placer de escuchar tu informe, Severus?"

 

Hubo una pausa. A Harry no le gustaban las pausas. Las pausas le hacían pensar en otras cosas que no eran las voces. El aroma de Draco era… bueno, en realidad Harry no reconocía el olor exactamente… el aroma de Draco era, supuso, el de una persona, o quizá era el de algún shampoo muy caro, porque el rubio tenía botellas de eso. El punto era que Draco olía bien, y estaba cerca y era cálido y no estaba bien y no era justo que Harry quisiese tanto hacer… algo al respecto.

 

Cogió con fuerza la Oreja Extendible, como si fuera su línea de vida en un mundo en donde no quería molestar a sus amigos.

 

La situación era de importancia. No tenía tiempo de ser estúpido.

 

"Es el hechizo Captus, como el Profesor Lupin sospechaba." Dijo Snape en una voz totalmente diferente, y Harry se puso derecho, repentinamente ya no tenía problemas para concentrarse. "Los ha estado poniendo en una esfera Captus."

 

La mente de Harry regresó a lo que Draco había dicho en la reunión de la Joven Orden.

 

… es sabido que las Artes Oscuras han sido usadas recientemente para crear prisiones dentro de esferas. Mil pequeñas Azkaban que Ya- Sabes-Quién puede guardar en el bolsillo, por las que los Dementores pueden patrullar y de las que nadie puede escapar.

 

"Estás seguro?" preguntó una voz que sonaba como la del Profesor Flitwick.

 

"Lo he visto," respondió Snape entre dientes. "El Señor Oscuro siempre lo tiene consigo. Intenté por todas formas que lo dejara un rato a solas conmigo, pero eventualmente sólo conseguí que comenzara a sospechar de mí. Saben que se supone que estoy espiando para ellos acá, pero ellos no me dicen quién es el otro espía, y me vigilan todo el tiempo."

 

"Y no sólo lo vigilan." Esa era la voz de Madam Pomfrey. "Director, esos maleficios lo han debilitado. Necesita estar en la enfermería pero él insiste en no tomarse el tiempo que necesita para recuperarse…"

 

"Eso no es relevante," dijo Snape con resolución. "El punto es que están usando la esfera Captus. Aquellos que han desaparecido no están muertos y tiene que haber alguna forma de liberarlos."

 

"Un equipo de rescate." Comenzó Sirius intrépidamente.

 

"Algún tipo de hechizo que se pueda hacer a larga distancia," dijo Lupin pensativamente.

 

"Sí," respondió el Profesor Flitwick, "siempre he pensado en…"

 

"Si podemos hacer Aparecer objetos o si pudiéramos hacer que Snape coloque un Portkey…"  la voz parecía la del Profesor Vector.

 

"Es una esfera rugosa, de color lapis lazuli," continuó Snape en tonos secos y luego se detuvo. "Usar un Portkey? Qué les he estado diciendo sobre…"

 

Las voces se alzaron y se mezclaron en medio de la discusión.

 

"Hemos puesto un hechizo de Silencio en esta habitación?" preguntó Dumbledore gentilmente.

 

Se hizo silencio.

 

"Oh, no, por favor," gimió Draco despacito, acercándose y apretando el oído aún más contra la Oreja Extendible, lo que significó que se estaba apoyando más en Harry y que estaba gimiéndole justo en la oreja.

 

Draco estaba haciendo eso al propósito, tenía que estar haciéndolo al propósito… pensó Harry y lo miró con indignación, sólo para darse cuenta de que no era así. El rubio estaba concentrado en la conversación, tenía los ojos entrecerrados y la cabeza inclinada hacia la pared y, ohpordios, estaba tan cerca que el borde de su mejilla había rozado la suya y Harry pudo sentir como la temperatura se elevaba en su piel y por un momento se preguntó si era posible lamerle el cuello al rubio y luego asegurar que se trataba de un gesto platónico.

 

"Silencio." Dijo el Profesor Flitwick.

 

"Oh, rayos," maldijo Draco, y al volverse hacia Harry retrocedió rápidamente.

 

Sin la distracción que representaba Draco casi sentado en sus piernas, Harry pudo pensar con más calma nuevamente. La esfera Captus. Iban a tener que hacer otro viaje a la Sección Prohi­bida de la biblioteca.

 

"Bien, es bueno saber que no están muertos," dijo Hermione.

 

Notó que se veía cansada, y que Ron todavía tenía nauseas. Se habían quedado todos despiertos hasta muy tarde casi todas las noches de la semana.

 

"Sí," respondió Pansy. "Pero qué podemos hacer al respecto? Inclusive si el Profesor Snape no puede…"

 

Ella también se veía cansada, pensó Harry. Claro que lo estaba, claro que todos lo estaban. Inclusive el rostro pícaro de  Zabini se veía indudablemente cansado, y las grandes botas que Pansy tenía puestas y que seguro ella pensaba la harían verse más fuerte, la hacían verse algo frágil.

 

Hubo un delicado momento de balance, de casi unidad en aquel oscuro corredor, simplemente porque estaban cansados y desesperados y ya no desconfiaban tanto los unos de los otros.

 

Harry sintió un breve triunfo. Todo el esfuerzo había valido la pena, pensó, y volvió la vista hacia Draco para compartir el triunfo con el rubio. Draco no parecía haber notado el momento. Se estaba poniendo de pie y ya no estaba tan cerca. Harry pensó que se veía algo más pálido de lo usual.

 

Pálido o no tenía una expresión decidida en el rostro. "Reunión en mi habitación en la noche." Dijo, cortante.

 

"Muy bien," dijo Hermione. "Pero si vamos a tener otra reunión necesito ponerme a estudiar ahora para los NEWTs. Gracias al cielo que no tenemos Pociones y puedo practicar Aritmancia."

 

"Oh, Granger, que vida tan excitante llevas," comentó Pansy. "Yo voy a tomarme un descanso para fumar un rato." Sonrió de repente. "Quieres otro, Weasley?"

 

Ron cerró los ojos. "Voy a vomitar," anunció calmadamente. "Luego voy a dormir."

 

"Weasley, envidio desesperadamente tu glamour y encanto," dijo Draco en tonos despectivos. Como esta loca de la Aritmancia consiguió tenerte para ella sola me deja estupefacto."

 

"No pretendas que no te encanta Aritmancia," intervino Harry. "he visto tus notas codificadas por colores."

 

Draco puso una cara de desconcierto. Pansy encendió el cigarrillo, tosió un poco y se golpeó el pecho.

 

"El muchacho tiene razón," añadió luego de un minuto. "Sé de esos libros de teoría que no eran necesario que leyeras."

 

"Et tu, Pansy," murmuró Draco.

 

Ron sonrió. "Eres un nerd, Malfoy."

 

"No soy nerd, soy polifacético." Dijo Draco, cortante.

 

Harry rió. "Te apuesto lo que quieras a que tú también usarás esta hora libre para estudiar. Admítelo. Abraza las notas."

 

Draco alzó una ceja. "En realidad, pensé que podríamos ir a tomarnos ese helado del que estábamos hablando hace unos días. Pero si quieres ir a repasar las notas, entonces ve a estudiar. Estoy seguro de que a Pansy le encantaría venir conmigo a tomarnos unos helados de chocolate."

 

Harry se puso de pie.

 

"Podría dejarme convencer para ir a tomar helados, "dijo. "tú sabes. No que no quiera estudiar." Añadió, dándole una mirada a Hermione, quien tenía una expresión de desaprobación en el rostro.

 

"Por favor, ya no hablen de comida," rogó Ron. "Hermione, está fumando hacia mí. Creo que voy a vomitar de verdad."

 

"Podría acompañarte a los baños de Slytherin," ofreció Zabini cortésmente. "Están más cerca."

 

"No, gracias." Respondió Ron, como si tuviera miedo de que pudiera coger algo Slytherin.

 

"No, gracias." Fue la respuesta de Hermione, como si tuviera miedo de que algo Slytherin pudiera cogerlo. "Harry, creo que sería mejor que estudiaras…"

 

"Lo haré, Hermione, lo haré," prometió Harry. "Sólo necesito azúcar. Para que me dé energía." Añadió. "Que luego utilizaré para estudiar. Er, obviamente."

 

Draco sonrió esa rápida y ladina sonrisa. "Qué sucede, Granger? No confías en nosotros?"

 

Zabini miraba a Harry como si quisiera fulminarlo con los ojos, Pansy estaba envuelta en una nube de humo, Ron se veía como si fuera a vomitar en cualquier momento y en cualquier dirección, y Hermione se veía bastante angustiada.

 

"Regresamos rápido," prometió Harry. Cogió el brazo de Draco y escapó con él.

 

******

 

"Esta es una cafetería," argumentó Draco. "Se supone que aquí pides café."

 

 "Se supone que pidas café, Draco, no el menú de café."

 

"No te quejes, Harry, eso es señal de una mente cerrada." Draco cerró su menú. "Quiero lo que ordené," dijo firmemente a la mesera. "Un capuchino, un expreso y un late, por favor."

 

"Pensé que veníamos por helado," masculló Harry. "Helado de chocolate, por favor."

 

"Ya llegaba al helado," le informó el rubio. "Uno de moka."

 

"Y la multitud queda impresionada," Harry le sonrió.

 

Para su sorpresa, la mesera rió bajito. Alzó la vista hacia ella, y para su mayor sorpresa, ella le guiñó un ojo.

 

"Entendido," dijo ella. "Ah, sí, lindos jeans."

 

Volteó y se fue mientras que a Harry recién le estaba entrando en la cabeza que ella no había estado hablando con Draco. Miró al rubio y movió los labios: "Yo?"

 

Draco le sonrió brillantemente. "Tú," le confirmó emocionado. "Es linda, no lo crees? Y es mayor. Creo," dijo el rubio con gran deliberación. "que deberías crisisarla."

 

"Crisis no es un verbo." Le dijo Harry sin expresión.

 

Draco agitó una bolsita de azúcar, restándole importancia. "Sabes a lo que me refiero. Haz que use su núbil cuerpo y sofisticación para esclarecer tu pueril ingenuidad y confusión! Sabes que quieres hacerlo!"

 

Harry parpadeó. "Creo que deberías dejar de leer esas novelas románticas Muggle."

 

"No cambies en tema," dijo el rubio con altanería. "Además, ya te dije que sólo las leo para burlarme de esos imbésiles autores Muggle. Y pienso que deberías crisisarla en este momento!"

 

 "No es amable reírse de los escritores de novelas románticas, no se pueden defender."

 

"No soy amable, y creo que es más gracioso burlarse de la gente cuando está indefensa," dijo Draco.  "Es aún mejor cuando lloran.  Ahora, crisísala como un desesperado gato en celo!"

 

"Habla más bajo, Draco, o te va a escuchar!" exclamó Harry, evitando las miradas curiosas de algunas personas que se veían incómodas al no poder hablar entre sí, y distraídas por la creciente voz de Draco.

Draco le arrojó un paquete de azúcar y aparentemente desistió.

 

"Te dije que esos jeans eran de tu talla," añadió distraído. "Soy un genio de la moda.  Ah, sí, y no soy un nerd."

"No dije que lo fueras," señaló Harry.

 

Draco lo miró indignado. "Se daba a entender.  A entender frente a un Weasley.  Y sólo porque tengo algunas aspiraciones intelectuales, a diferencia de otras personas quienes son fanáticos deportivos descerebrados, también sentados en esta mesa, y cuyo nombre rima con ‘otter.’"

 

La mesera volvió con una fuente llena del café de Draco, por lo cual Draco la premió con su lenta y brillante sonrisa.  Ella le volvió a sonreír a Harry y éste comenzó a preguntarse en serio si la mesera tenía problemas de vista.

 

"No soy un fanático deportivo descerebrado," Harry lo corrigió.  "Tengo mucho en qué pensar.  Toda esto de vencer el mal es algo que tú acabas de empezar a hacer: Ha sido mi trabajo desde que tenía once.  No tengo tiempo para la poesía.

 

"Porque no tienes alma," dijo Draco con placer, obviamente reducido a un estado de nirvana por todo el café.  Comenzó a mover cada taza, una por una.  "A lo que me refiero…  Un sólo pasatiempo.  Aparte de Quidditch.  Vencer el mal no cuenta.  Vamos. Dime uno. Te reto."

"Er..." dijo Harry, y comió una cucharada de helado de chocolate para posponer el momento funesto. "Me gusta, eh.  Colecciono cromos de las Ranas de Chocolate!" dijo aliviado.

Draco se le quedó mirando, y luego tomó un sorbo de uno de sus cafés, muy lentamente, como si fuera a necesitar cada gota y tuviera que racionar.

"Harry," dijo al fin, en un tono insinuante.

"Qué?" preguntó Harry.

"Haaarry."

 

No podía ser que los tonos de voz bajos y tentadores de alguien fueran inmediata y terriblemente atractivos.

"Qué?" dijo bruscamente el Gryffindor.


"Podría tomar prestados tus anteojos?"

 

Harry se los entregó antes de darse cuenta de la estupidez que acababa de hacer.  Achinó los ojos y le echó la culpa a Draco, cuyo rostro era ahora un borrón pálido con anteojos ondulantes sobre la nariz.


Draco bajó el tono de voz.

 

"Er," dijo. "Soy, er, Harry Potter.  Y mi intelecto no ha logrado progresar desde los doce.  Me gusta mucho el, eh, Quidditch, y también, el mal es malo.   Hermione es la que va por lo intelectual.  Gracias por su tiempo."

 

"De acuerdo," dijo Harry, y trató de hacer su mejor imitación de una voz arrastrada. "Soy Draco Malfoy.  Me creo lo máximo, pero tomo apuntes en diferentes colores, y me creo muy calmado, pero hago berrinches casi a diario, y pienso que soy un regalo divino para las mujeres, pero la mesera está mirando a mi amigo quien, claramente, tiene más músculos y un bronceado.  Y supongo que debería haber prestado más atención al Quidditch, que en verdad me gusta mucho, pero estoy de arrogante en este momento, porque también soy terrible, terriblemente presumido.

 

Draco le arrojó otro paquete de azúcar.

 

"Soy, er, sólo un chico normal, como cualquier otro," replicó. "Disculpa, para quién dijiste que era el autógrafo? Ok, perfecto.  Sabes quiénes son repugnantes? Las personas prejuiciosas! Creo que todos deberían ser segregados y luego posiblemente asesinados, porque somos mejores que ellos.  Mira! Ahí está el mal! Aviso a las autoridades apropiadas? No, porque soy Harry Potter, y es mi deber sagrado el vencerlo! Soy la ruina de los poderes de la oscuridad!"

 

Ese helado de chocolate era seguramente más rico cuando no te estabas atorando con él y riendo.

 

"Una vez di un discurso sobre el arte de hacer trampa," Harry dijo con voz arrastrada, "y tengo los apuntes de un amigo para demostrarlo.  Tengo una lista mental de los estudiantes en los que se puede contar para que lloren si soy malo con ellos, y hablo demasiado... hey!"

Draco se había dado por vencido con los paquetes de azúcar, y comenzó a arrojar servilletas de papel.  Harry se agachó.

 

"Tienes que calmarte, Sirius!" Lupin dijo por atrás. "Cómo vamos a terminar de hacer nada si..."

 

"Él comenzó!" Sirius interrumpió, adelantándose a trancadas a Lupin, su túnica negra agitándose por la fuerza de su caminar. "No estoy… hola, Harry!" Se vio contento y complacido por un instante, y luego su expresión cambió al tiempo que lanzó la mirada a Draco. "Aquí con tu amigo, ya veo," señaló.

 

"Qué agradable," dijo Lupin, caminando más relajadamente detrás de Sirius y agarrando su codo. "No del todo respetuoso de las reglas, pero muy agradable.  Hola, chicos.  Sr.  Malfoy, el Profesor Snape desea hablar con usted, la Srta. Parkinson y el Sr.  Zabini lo más pronto posible.  Voy a pretender que no me enteré de esta salida sin permiso.

"Estoy seguro que fue idea de ese Slytherin malcriado," Sirius dijo en una voz no tan baja a Lupin.

 

"Sí," dijo Harry en voz alta, "porque como todos sabemos, los Gryffindor nunca rompemos las reglas.

 

Lupin rió, luego sonrió a Draco y se dirigió a pedir dos cafés para llevar.  Sirius se quedó parado cerca de su mesa, mirando suspicazmente a Draco.  El rubio se fastidió con su mirada y tamborileó los dedos sobre una de sus tazas.

Luego comenzó a cantar, bajito. "Somos los hombres de morado," enunció, "siempre conseguimos a nuestro hombre..."


La indignación se precipitó sobre el rostro de Sirius y medio segundo después Harry comenzó a cantar bajito. "Por eso todo Slytherin canta por ley," le recordó a Draco, y el rubio se detuvo para hacerle una mueca.

 

"Traidor," exclamó, y pateó a Harry en la canilla.

Y como era Draco, dolió bastante.

 

"Ow," dijo Harry alegremente. "Todo bien, Siri... Profesor Black?"

 

La mirada de Sirius se puso en blanco, como todas las veces que alguien lo llamaba Profesor Black, como si no pudiera imaginar a quién se referían, y luego esbozó una sonrisa para Harry, como siempre.

 

"Sí, bien, bien," dijo, mirando nada amablemente a Draco y viéndose poco convencido sobre el tema. "Ven a verme en algún momento, está bien, Harry? Escuché que tú y la chica Ginny Weasley…"


Harry se estremeció.  La sonrisa de Sirius se volvió pícara.

 

"No hay nada de qué avergonzarse, Harry..."

 

"Pero tu curiosidad por la vida amorosa de tus alumnos podría serlo," señaló Lupin, pasándole a Sirius su café. "Pueda que la gente comience a pensar que no tienes una propia."

 

"Moony," exclamó Sirius con una voz horrorizada.

 

"No se ría, Sr. Malfoy," Lupin añadió. "Un día usted también será viejo y tendrá el cabello gris."

 

Draco sacudió la cabeza. "No será así," dijo, y sonrió con arrogancia. "Mi cabello será rubio cenizo."

 

Sirius le dio una mirada exasperada y todavía suspicaz a Draco, luego una preocupada a Harry, y luego salió de la tienda.  Lupin les dijo adiós y lo siguió con aire resignado.

 

Draco miró a Sirius hostilmente, y luego se reacomodó, muy deliberadamente, en su silla. "Soy el Profesor Black," dijo en una voz grave. "Nunca es mi culpa si pierdo los papeles y actúo como un completo idiota.  Hago exactamente lo que quiero, porque soy mejor que todos los demás, y ciertamente no soy un completo desadaptado social por los diez años que pasé en prisión, durante los cuales sólo pude tener contacto con Dementores..."


Harry le frunció el ceño, y luego recogió una de las servilletas y la puso sobre su cabeza.

 

"Soy el Profesor Snape," anunció. "Detesto a los niños, y los atardeceres, y las mariposas y los gatitos.  Tengo tanta amargura que me drena por los poros capilares."

Draco ladeó la cabeza.

 

"Entendido," concedió. "Ahora, Harry, por el amor de Dios sácate esa servilleta de la cabeza antes de que la linda mesera te vea."

 

*

 

"En verdad no quiero hablar de eso," Harry dijo, avergonzado.

 

"Quieres? Quieres?  No es cuestión de que quieras, Potter," Draco le dijo, haciéndole una mueca desagradable.  "Cuando te rehúsas a crisisar a meseras jóvenes y coquetas, tus amigos tienen que tomar la situación en sus manos.  Tenemos que investigar los extraños rincones de tu psique, o condenarte a una vida de amarga soledad.  Ahora dime, te tiene que haber gustado alguien."

 

"Sí, Cho, ya te lo dije!" Harry dijo con exasperación.

 

Draco había insistido en tomar el camino largo de regreso, y dar una caminata alrededor del lago, y Harry no hubiera tenido objeción alguna si la única meta en la vida de Draco no pareciera ser la de avergonzar a Harry terriblemente.

 

"Sí, y?" preguntó.

 

"Cho Chang," repitió Harry obstinadamente, apegándose a lo que sabía.  "Por casi tres años.  Soy del tipo fiel."

 

"Eres del tipo acosador persistente," lo corrigió.  "Y eso es realmente triste.  Vamos, Harry, por favor!  Tuviste quince por un año entero!  Tiene que haber alguien más.  Necesitamos variedad.  Atracción por un vecino, profesor, un Weasley, tu tía.  Prometo no juzgarte.  Ni siquiera si es terriblemente anormal, ni siquiera si es un sapo o Ron Weasley."

 

"Hey, Ron no es tan malo," protestó Harry.

 

Draco señaló con un dedo dramático. "Aja!"

 

"No!" dijo Harry.  "Ha sido mi amigo por años.  Eso sería como que me guste Hermione!"

 

"Ajá!"

 

"Deja de decir eso!" gritó el Gryffindor.

 

La luz profana en los ojos de Draco cuando pensaba que había hecho un descubrimiento era perturbadora.  También debía dejar de señalar a gente inocente.

 

"Necesito un trago," anunció el rubio, poniendo los ojos en blanco y sacando una botellita de bolsillo de sus jeans.

 

"Eso es café, no es así?  Ya tomaste cuatro tazas."

 

Draco estrechó los ojos.  "No veo como eso viene al caso."  Se llevó el frasco a la boca.

 

"Además, no es tan raro," murmuró Harry.  "A mucha gente no le gustaba nadie cuando tenía quince.  Como Ron.  Y qué quieres decir con profesores?"

 

Draco levantó las cejas. "Todas las chicas en Hogwarts querían alguna clase privada con el profesor Lockhart, recuerdas?"

 

"Argh, sí… pero, bueno… a ti nunca te gustó alguien del profesorado, o sí?"

 

Echó un vistazo a Draco, y se asombró de verlo sonrojar levemente.

 

"Ajá," dijo suavemente.

 

"Cállate, tú," dijo Draco, poniéndose un poquito más rosado.  "Tenía trece."

 

"Qué adelantado," Harry observó.  "Y entonces, quién era?"

 

El rubor estaba bajando a sus mejillas, poniéndose más colorado.  Harry deseó que no estuviera por escuchar algo desagradable, como la profesora Trelawey.

 

"Sólo fue por poco tiempo," Draco respondió con evasivas.

 

"Si vamos a hablar de cada detalle de mi vida, creo que tú también puedes compartir un poco."

 

Draco le dio a su frasco de café una mirada aterrada.  "No te es permitido repetir esto," le informó. "El profesor Lupin."

 

Luego tomó otro trago de café.  Harry se detuvo y se le quedó mirando fijamente.

 

"Qué?" dijo.  "Pero tú no eres… digo, acaso eres..."

 

Draco le dio una sola mirada, y luego se atoró con el café.  Harry observó, aún en estado de shock, cómo Draco continuaba atorándose doblado en dos.  Eventualmente se preocupó un poquito, y tocó el hombro de Draco.

 

"No te estás muriendo, o si?" preguntó.

 

Draco levantó la mirada, sus ojos humedecidos. "Sí," dijo con voz ronca.

 

"Oh," dijo Harry.  "Er.  Algún último deseo?"

 

"Cómo puedes ser tan estúpido?" preguntó Draco, su voz todavía algo áspera.  Se paró derecho.  "Es decir, si no sabías… Harry, no puedes andar por ahí besando a chicos sin saber sus preferencias!  Alguien te va a dar un golpe.  Alguien debería… oh, por Dios," dijo al tiempo que otra indudablemente desquiciada idea se le ocurría.  "No has besado a Weasley, o si?"

 

"No!" Harry casi gritó.  "No he estado besando a nadie!"

 

Draco le dio una mirada acusadora.

 

"Excepto por... eh, la gente que ya sabes," dijo Harry, sintiendo como se le subía la sangre.  Sentía que esto era muy injusto, porque era Draco el que había estado sacando revelaciones y agitándolas por doquier.  "El profesor Lupin?" dijo.  "El profesor Lupin? Por qué? No es que no me caiga bien," añadió apresurado.  "Un gran hombre.  Uno de los mejores."

 

"Fue un pequeño gusto pasajero," dijo Draco quitándole importancia.  "Trataba a los Slytherin como a los demás.  Eso es poco común, sabes? Y era inteligente, y un buen maestro, y gracioso." Hizo una pausa, luego sonrió satisfecho y se lamió los labios.  "Y me gustaba su voz, y la manera como su cabello caía sobre sus ojos.  Horrible atuendo, eso sí."

 

"Está bien," dijo Harry débilmente, tratando de encajar algunas de las piezas del rompecabezas.

 

"Sólo fue una de esas cosas.  Luego me gustó Pansy y me olvidé del asunto."

 

"Muy bien... no, espera, oye, Pansy es una chica..."

 

"Vaya, buena observación," dijo Draco. "Sabes, es perfectamente posible que te gusten ambos..."

 

"Ya sé, ya sé,"

 

"Ah, entonces sabes?" preguntó el rubio, haciendo un gesto dramático y exagerado con las manos. "Bueno, genial, porque estaba a punto de empezar de cero y explicarte cómo se hacen los bebés."

 

"No soy tonto," dijo Harry. "Sólo que no pasé mi niñez escribiéndole cartitas de amor a Lupin."

 

"Apuesto a que todavía crees en lo de la cigüeña.  Apuesto a que toda esta crisis está basada en una confusión aviaria terminal."

 

Harry apartó su cabello hacia atrás, algo agitado.  Draco estaba gesticulando y hablando muy rápido, y ésa era la conversación más surrealista que había tenido nunca.

 

"Pero tú hablas de chicas," señaló de pronto.

 

Draco levantó las cejas.  "Por supuesto que lo hago.  Me gustan las chicas, las chicas son maravillosas, y también parecía más apropiado.  Por ejemplo, tú disfrutas del Quidditch y de coleccionar cromos de las Ranas de Chocolate.  Hablas de Quidditch conmigo, pero no sobre lo de las tarjetas, porque no tengo afán de coleccionista.  De igual manera, yo puedo hablar de Quidditch contigo, pero de cromos con Zabini. Si tú me entiendes."

 

Harry frunció el ceño.  "Te entiendo, pero me está dando estas horribles imágenes mentales," dijo.  "Por qué nunca me lo dijiste?"

 

"Pensé que ya lo sabías!" exclamó Draco. "No es un secreto, ni nada.  Quería ser cortés, y no quería incomodarte, estaba siendo educado. Nunca preguntaste sobre la relación que mantuve antes de Navidad cuando la mencioné, y asumí que ya habías oído el chisme."

 

"Por favor, no el Profesor Lupin," dijo horrorizado.

 

Draco le puso una cara.  "Harry, por favor! No, por supuesto que no.  Terry Boot"

 

A Harry iba a comenzarle un dolor de cabeza.  "Qué, él también?"

 

"Bueno," Draco se detuvo. "En realidad, no estoy seguro. Pueda que yo haya sido sólo un experimento, a decir verdad.  Dijo que nunca había hecho algo como eso antes. Mira, esto no es... agradable."

 

Draco pasó una mano por su cabello, y Harry lo miró con preocupación.  El viento ya lo había desaliñado, pero el gesto siempre era una señal de un intenso conflicto interno.

 

"Lo siento," le dijo, su voz baja. "No era mi intención el... no tienes que decírmelo."

 

Draco le dio una pequeña sonrisa de lado, y golpeó su hombro contra el de Harry.

 

"No, está bien," dijo. "Se puso un poco sentimental sobre el asunto, y todo fue un lío.  Y hacia el final ya no había mucha chispa. No me gusta que la gente se comporte como estúpida, eso es todo. No me molesta."

 

"Ya veo," contestó despacio.  El Gryffindor se inclinó sobre el hombro de Draco, sólo un poco. Era reconfortante.

 

"Te molesta esto?" preguntó el rubio. "Es decir, sé que estás en medio de una crisis y todo lo demás, pero puede que te sientas in..."

 

"No!" Respondió Harry rápidamente.  "No, no, no me molesta.  No, está bien, de todas formas, sólo estoy sorprendido.  Aunque no estuviera... aunque no hubiera... er.  No, por supuesto que no." Otro pensamiento horrible cruzó su mente.  "Hum…  Draco, te molestaría si te preguntara..."

 

Draco se veía inspirado.  Lo que llenó a Harry de pavor.

 

"Esto podría ayudarte con tu crisis, no es cierto," especuló.  "Pregunta entonces.  Tienes todo mi apoyo.  Pregunta lo que quieras."

 

"De acuerdo," dijo Harry torpemente.  "Alguna vez... coleccionaste cromos de las Ranas de Chocolate con Blaise Zabini?"

 

"Unas cuantas veces," contestó el Slytherin.  "En sexto año."

 

Draco había hablado sobre alguien con el que habían pasado cosas un par de veces.  Harry había asumido que era Morag nosequé.

 

"Entonces, cómo es que... es decir..."

 

"Bueno, como dije, me gustó el Profesor Lupin," comenzó.

 

"Por favor, saltéate esa parte," pidió Harry.

 

"Luego Pansy y yo nos gustamos, y eventualmente terminamos saliendo juntos, pero eso terminó poco antes del fin del quinto año.  Ese verano estuve buscando apoyo contra el Señor Oscuro por parte de las familias más antiguas... tan sólo preguntas discretas, como podrás entender, y había un chico de Durmstrang que era un poco mayor que yo.  En sexto año Zabini y yo tuvimos algo unas cuantas veces, y luego ese verano conocí a una chica de Beauxbatons que era hija de una de las amigas de mi madre.  Luego llegó Terry, y con él se completan los cinco."

 

Draco miró a Harry de manera triunfal, como si esperara que Harry se iluminara y comenzara a empacar para irse a Durmstrang, o algo así.

 

"Dos chicas y tres chicos," dijo Harry.  "Eso es... más chicos que chicas."

 

"Buena aritmética.  Bien hecho.  Esas cosas simplemente pasan," le dijo.  "No es un plan de batalla o algo.  No es como si importara demasiado."

 

"Claro," respondió Harry.

 

Para algo que no importaba demasiado, se sentía como si su cabeza fuera a explotarle del shock.  Miró las aguas movedizas del lago entrecerrando los ojos, y les echó la culpa de todo en forma sombría y despiadada.

 

"No puedo creer que no lo supieras," señaló Draco, como si ya todo estuviese solucionado.  "Por qué rayos lo hiciste, entonces?  No tenías miedo de que me enfureciera y te golpeara?"

 

De todas las preguntas habidas y por haber.  Por qué diablos lo había hecho, como si no se hubiese preguntado eso desde que sucedió.  Porque había estado feliz, y no había tenido que pensar, y había estado tan alejado de toda esta confusión y las preocupaciones y miedos con los que todos tenían que lidiar estos días… que ahora ni siquiera podía hacer memoria y saber exactamente porqué lo hizo.

 

"Nah," dijo Harry.  "Puedo contigo."

 

"Ya quisieras," Draco le dijo.  "No te atrevas a dudar de la legendaria destreza de batalla del clan Malfoy.  Quieres que te recuerde que te vencí por completo en ese duelo Muggle hace unos meses..."

 

"Sí, pero yo te gané en no menos que dos peleas en quinto año," rebatió Harry.  "Puedo hacerte morder el polvo."

 

"La primera vez no cuenta, uno de los Weasley te ayudó," Draco contestó con indignación.  "Y la segunda vez nos detuvieron, así que cuenta como empate."

 

Le dieron la espalda al lago, de regreso a Hogwarts.  Harry intentó no pensar en todo de lo que se acababa de enterar, intentó simplemente relajarse y ser feliz como lo había sido en la cafetería.  Ya era suficientemente difícil todo lo demás y la mayoría del tiempo todos tenían que pensar tanto en su supervivencia que la felicidad se iba por la borda.

 

"Un empate? Já," dijo. "Recuerdo bien que te reté a una revancha, y tú nunca la aceptaste.  Asustado, Malfoy?"

 

Por ahora, sólo estaba con Draco.

 

"Un Malfoy no conoce el miedo," Draco respondió orgullosamente, y luego sonrió de buena.  "Bueno, más o menos."

 

"Un poco más que menos cuando se trata de arañas gigantes," observó el Gryffindor.

 

"Tengo que ir a ver al Profesor Snape," le dijo el rubio.  "Y tú eres una mala persona."

 

Harry, conservando la misma línea de conversación, mencionó el bosque Prohibido y, claro, al mismo Hagrid.  Draco tomó represalia con un comentario sobre Dementores, y Harry se vio obligado a señalar que cierta persona había sido el primer voluntario para el asunto de los Hipogrifos, y que cierta otra persona se había abstenido de terror y había sido herido tontamente.

 

Luego llegaron a Hogwarts, y Draco se fue.

 

*

 

"No entiendo cómo alguien podría haber adivinado que un palito iba a ser venenoso.  Le hubiera pasado a cualquiera," Ron se defendió.  "No lo crees, Harry?"

 

"Um, sip," dijo Harry.

 

Entonces... esa nueva información, hacía las cosas mejores o peores?  Draco no había salido disparado porque le disgustara la idea de besar chicos, sino porque no estaba del todo entusiasmado sobre la idea de besar a Harry.

 

"Cualquiera con el mínimo conocimiento de Estudios Muggle lo habría sabido," Hermione discrepó.  "Has venido a mi casa, Ron, has visto a mi padre fumando una pipa.  Y deberías haber sabido que no debes recibir nada de esa arpía.  Tengo razón, Harry?"

 

"Supongo," contestó el muchacho.

 

Bueno, Draco siempre se esmeraba en hacerle notar que se vestía mal y tenía un cabello terrible. Tenía anteojos que se rompían a cada rato y una fea cicatriz en su frente, y Harry suponía que esas no era exactamente la clase de cosas que ponían a las chicas en un frenesí de lujuria, o a chicos a los que les gustaban otros chicos.  O chicos que estaban teniendo relaciones sexuales a diestra y siniestra y les gustaba Lupin.

 

"Pensé que se suponía que teníamos que jugar a la familia feliz," dijo Ron.  "Trataba de… colaborar como ustedes dos me lo pidieron, y terminé envenenado. Es como siempre he dicho, no puedes confiar en los Slytherin ni un poquito."

 

"Sí, eso tiene sentido," dijo Harry.

 

Así que... Terry Boot.  Callado e inteligente y le gustan los libros.  Harry suponía que a Draco le gustaban esas cosas, pero tampoco te metías con alguien sólo porque a los dos le gustaba leer o Hermione y Madam Prince se habrían enamorado hace años.

 

La cuestión era que no parecía lo correcto pensar en chicos como... bueno, atractivos.  Harry sabía cómo se suponía que iba todo, lo había aprendido de cosas que Sirius y Dumbledore y todo el mundo decían.  Un día iba a ser como sus padres, las chicas serían bonitas y se casaría con la que más le gustara y la tragedia de sus padres sería redimida y sería feliz como ellos debieron serlo.

 

Sabía cómo distinguir una chica guapa de otra que no lo era, pero estar considerando si un chico era atractivo o no lo era, no encajaba, algo andaba mal ahí.  Sabía cuando un chico era simpático, pero algo más que eso... Sabía si una chica era linda, pero eso no parecía importarle.  No podía pensar en un muchacho de esa forma, pero había algo en la sonrisa afectada de Draco o su nariz o su cuello, con los que al parecer no podía evitar dejar de pensar.

 

Bueno, lo que sí importaba era porqué a Draco le había gustado Terry Boot.

 

Se dio cuenta de que Ron y Hermione se le habían quedado mirando.

 

"Disculpen," dijo.  "Dije algo malo?"

 

"No sé por qué teníamos que deambular por toda la escuela sólo para que me grites,"  Ron le refunfuñó a Hermione.  "Lo puedes hacer igual en la sala común.  Ginny lo apunta y luego se lo lee a mamá."

 

"Hush," lo cayó Hermione y se detuvo junto a la puerta de la clase de Encantamientos.

 

"Qué haces?" preguntó Harry en voz baja.

 

"Escuché a la profesora Vector diciéndole a Blaise Zabini que Snape quería verlo aquí," susurró la muchacha.  "Si Snape está lo suficientemente ansioso como para pasar mensajes a los Slytherin a través de otros profesores, quiero escuchar lo que va a decir."

 

Harry lo pensó, y luego asintió.  Si era importante, claro que tenían que escucharlo.  Era así de simple.

 

Pero cuando escuchó la voz de Pansy quebrarse mientras hablaba, miró a Ron y vio su propia incomodidad culposa grabada en su rostro.

 

"Señor, por favor, no puede," dijo.  "M...mi hermano dijo que ellos no hablan bien de usted.  Y todos sabemos que lo están torturando... no puede regresar.  Lo matarán, y luego no será de ayuda para nadie."

 

Tembló mucho en las últimas palabras.

 

"Ella tiene razón, señor.  Vale la pena?" preguntó Zabini.

 

La voz de Snape era áspera.  Harry recordaba las palabras crueles que había escuchado de esa voz, y cómo había odiado esa voz desde la primera vez que la escuchó.

 

"Tienen a mis alumnos atrapados ahí," dijo.  "Hay una posibilidad de llegar a ellos.  No hay otra opción."

 

"Y qué hay de nosotros?" preguntó Zabini.

 

"Y qué hay de Draco?" preguntó Pansy.  "No puede seguir actuando como jefe de la casa, es ridículo, las cosas se están desmoronando y no podemos confiar..."

 

"Estoy bien.  Lo estoy manejando," dijo Draco bruscamente, al parecer insultado.  Era típico de Draco, ofenderse porque la gente no pensaba que era omnipotente.  "Por qué tendría que quedarse a vernos a todos desaparecer también? No puede hacer nada aquí."

 

"Draco está en lo cierto," observó Snape, y se le escuchaba desagradable y rencoroso, y orgulloso.  "Debo estar donde pueda serles de más ayuda a todos."

 

"Lo necesitamos aquí," dijo Pansy, su voz de alguna forma dura y aturdida al mismo tiempo.  "Señor, va a morir..."

 

"Ésta es una guerra," interrumpió Draco en una voz furiosa que Harry pensó indicaba que estaba asustado y disgustado también.

 

Él y Hermione estaban esforzándose por escuchar más cuando Ron se alejó de la puerta, y los miró a ambos.

 

"Ella... Creo que va a llorar," dijo incómodo.  "No deberíamos estar escuchando esto."

 

Hermione vaciló.  "Tal vez tenga algo más que decirles..."

 

"No me importa, no voy a fisgonear a chicas que están llorando," dijo Ron decidido.  Se alejó de la puerta, y Hermione lo miró y luego le siguió de mala gana.

 

Harry se quedó junto a la puerta, dudando.  No quería espiar a nadie, pero el que Snape se fuera eran una noticia importante, y Draco carecería de escrúpulos si pensaba que guardar secretos sería lo mejor para Slytherin.

 

Tenía que pensar en el resto.  Esto era importante.

 

Su dilema moral se resolvió cuando Ron, aún perturbado, habló muy fuerte.

 

"Snape puede ser una mierda," dijo.  "Tal vez sea para mejor que se vaya."

 

Dentro del cuarto, todo se detuvo.  Harry retrocedió de la puerta un instante antes de que se abriera con fuerza, y Pansy Parkinson salió dando zancadas.  No se veía como si fuera a llorar.  Se veía absolutamente enfurecida.

 

"Por qué no le dices eso a la cara?" exigió, y golpeó a Ron en la nariz.

 

"Au!" gritó Ron.  "Perra!"

 

A Hermione se le fue la sangre del rostro cuando miró a Draco, que había salido a pararse en la puerta.

 

"Pensé que apoyabas la armonía entre casas?" señaló ella.  "Qué vas a hacer con respecto a esto?"

 

El rostro de Draco ya estaba un toque demasiado pálido.  Sus ojos se estrecharon mientras miraba el rostro acusador de Hermione, a Pansy con su largo cabello oscuro en vuelo y a Ron con sangre filtrándose entre sus dedos.

 

"Bueno," dijo, acercándose a Ron, "Podría terminar de rompérsela."

 

Harry se metió entre ellos sin siquiera pensarlo.

 

"No te atrevas," saltó.

 

Y su instinto protector hacia sus amigos, la nueva y confusa rabia porque Snape se iba y a Harry nunca le había simpatizado pero los Slytherin lo necesitaban, y los pensamientos que no habían parado de revolotear en su cabeza desde la confesión de Draco, se convirtieron en furia.

 

Draco levantó sus fríos ojos grises hacia el rostro de Harry, y dijo deliberadamente, "No me digas qué hacer, Potter."

 

Luego empujó a Harry fuera del camino.

 

O lo intentó.  Trató de empujarlo hacia un lado, pero Harry se volteó, recibió el golpe en un hombro y empujó el otro hombro, fuerte, contra el pecho de Draco.

 

"Entonces no amenaces a mis amigos!"

 

Los ojos de Draco se entrecerraron.  "Haré más que eso," prometió, y golpeó a Harry en la boca.

 

Harry apenas se le pasó por la cabeza que Draco sólo era agresivo cuando estaba asustado, de la misma forma que notó la sangre en su boca.  La mayor parte de su mente daba eco del estruendo en sus oídos mientras embistió y noqueó a Draco contra la pared.

 

No me gusta que la gente haga estupideces, eso es todo.

 

Semanas de haber estado avergonzado e imaginándose el pavor de Draco, y todo ese tiempo...

 

"Creo que deberías cerrar la boca," gruñó el Gryffindor, y lanzó un golpe hacia Draco, quien estaba apoyado sobre la pared de piedra con el rostro sonrojado y rogando que lo atacaran.

 

Draco esquivó el golpe y los nudillos de Harry se partieron contra la pared.  Antes de que se recuperase del impacto del dolor, Draco lo agarró de la camisa mientras esquivaba y trató de hacerle perder el balance.

 

No era como si importara demasiado.

 

Harry se dejó caer, oyendo su camisa rasgarse, y agarró a Draco mientras caía y lo arrojó debajo de él.  Luego lo golpeó en el ojo.

 

"No, Harry!" dijo Hermione.

 

"Dale, Harry!" gritó Ron.

 

"No interfieras, Pansy."  Esa era la voz de Zabini.

 

"Qué significa esto?" Profesor Snape.

 

Como la sangre en su garganta, las voces no tenían importancia y eran lejanas.  Lo que importaba era Draco, asustado y desesperado y realmente molesto con Harry.  Trató de tirarle un puñetazo a Harry y falló, pero los anteojos de Harry se desviaron al esquivar el golpe y de pronto el mundo se hizo borroso.  Se concentró en el borrón pálido mientras Draco luchaba y se retorcía ferozmente debajo de él, manteniéndolo atrapado aún cuando Draco se lanzó hacia arriba y golpeó sus frentes de un porrazo.  Lo golpeó en las costillas y trató de cogerlo mejor de la camisa para mantenerlo quieto y poder pegarle apropiadamente.

 

Por qué diablos lo hiciste?

 

"Deténganse de inmediato! Quítenle al Sr. Potter de encima."

 

El sonidito áspero que emitió Draco cuando Harry arremetió sus hombros sobre el piso parecía mucho más importante, pero fue la voz la que causó la interferencia externa.

 

Unas manos cogieron a Harry y lo alejaron, quien luchaba por salirse del asimiento y volver a Draco.  El rubio le metió un puñete en el estómago mientras lo alejaban.

 

Draco trató de saltarle encima, pero Ron lo cogió de la camisa cuando se incorporaba.

 

"No lo harás, Malfoy," dijo el pelirrojo.

 

Draco gruñó algo incoherente y soberbio. Hermione dejó a Harry y se apresuró hacia Ron para darle una mano.

 

"Contrólese, Sr. Malfoy!" estalló Snape, soltando a Harry y poniéndose en medio de los dos.  Draco pestañeó y se apaciguó, dejando su intento activo de escaparse de Ron y Hermione.  Snape se volvió hacia Harry.  "En cuanto usted, Potter! Usted y sus compinches no sólo estaban fisgoneando una reunión privada, sino que también decidió con su usual genialidad empeorar las cosas atacando a un compañero de estudios sin provocación!"

 

"Claro, y yo mismo me pegué un puñete en la nariz, no?" exigió Ron, añadiendo tardíamente, "...Señor."

 

Snape levantó las cejas.  "Es eso cierto, Sr. Weasley?" inquirió mordazmente.  "Bueno, usted siempre fue torpe."

 

Snape era una criatura tan ruin y despreciable.  Harry siempre lo había odiado, y balbuceó indignado junto con Ron, y casi odió a todos los Slytherin por ser atraídos con orgullo a su lado.

 

"Creo que esos serán cuarenta puntos menos para Gryffindor," Snape continuó con satisfacción.  "Supongo que ustedes dos deberían ir yendo a la enfermería, aunque presiento que sería una lección saludable para el Sr. Potter si aprendiese que sus acciones sí tienen consecuencias."

 

"Acaso cree que ahora me importan los puntos?"  Harry preguntó furioso.  "No sea patético!" 

 

"Y de pronto son cincuenta puntos. Sr.  Zabini, Srta. Parkinson, ya pueden soltar al Sr. Potter. Uno de sus ayudantes probablemente debería traer una camisa con más botones a la enfermería."

 

Harry se puso los anteojos con firmeza y cruzó los brazos sobre el pecho, su mirada furiosa.  Draco se soltó del asimiento de Ron y Hermione con una gran exhibición de menosprecio, y procedió a ignorar completamente su propio atuendo desgreñado en favor de acomodarse el cabello.

 

"Vaya usted primero, Sr. Malfoy," Snape le urgió.  "El Sr. Potter ciertamente puede esperar por aquí, para prevenir una repetición de ese salvaje ataque."

 

Había una hinchazón rosada alrededor del ojo de Draco.  Se detuvo mientras Pansy hacía su mejor esfuerzo para llevárselo de ahí de inmediato, y miró a Harry, Ron y Hermione.

 

"Lo de hoy en la noche todavía está en pie," les dijo, y se alejó con aires de indignación.

 

*

 

Al anochecer Harry intentó bajar sigilosamente más temprano para poder hablar con Draco, pero Ron, quien había estado rondando por el lugar contando triunfalmente relatos de las harpías viciosas y agresores psicóticos de Slytherin, lo interceptó cuando trataba de salir.

 

"Pensé que sería mejor llegar más temprano, para que no se arme una escena frente a, er, Hufflepuff y Ravenclaw," dijo Harry.

 

"Bien pensado," dijo Ron.  "Voy a llamar a Hermione."

 

Así que todos bajaron juntos, y el único efecto que tuvo el llegar temprano fue que el cabello de Draco aún estaba mojado por la ducha que acababa de tomar, y se le veía malhumorado.

 

"Qué sorpresa tan agradable," dijo abriendo la puerta de un tirón.  "Siempre me ha encantado que los Gryffindor me vean desarreglado."

 

Aparentemente ser encontrado en camisa, medias y pantalón de buzo era una enorme humillación para un Malfoy.  Les puso una cara de pocos amigos y continuó secándose el cabello energéticamente con una toalla.

 

A Harry no le pareció que se veía tan mal.

 

Le tomó unos minutos darse cuenta de que Pansy también estaba en la habitación, sin ni una gota de vergüenza al ser vista en un camisón de franela y comiendo una porción de mus de chocolate que parecía alcanzar para una familia.  Le pestañeó y ella le hizo un ademán elocuente con su cuchara.

 

"Déjenme poner las cosas en claro," dijo Draco a nadie en particular por entre la toalla.  "Todos vamos a ser absoluta, perfecta y armoniosamente corteses los unos con los otros esta noche.  No tengo rencores. Planeo ser la cortesía andante. Entendido?"

 

Emergió de la toalla, las puntas de su cabello todavía húmedas, y les dedicó a todo una mirada venenosa, posándola en Ron.

 

"Yo siempre soy cortés," Ron explotó.  "Comparado a ti, al menos".

 

"Excelente, " dijo Draco.  "Mi habitación es tu habitación, Weasley.  Sólo no toques la cama, o los libros, o ninguna de mis prendas de vestir.  Sería una gran molestia tener que mandarlas a desinfectar."

 

Ron no se veía como si deseara fervientemente tocar alguna de las posesiones de Draco, pero estaba dándole al mus de chocolate una mirada especulativa.

 

"Podría comer," sugirió.

 

Pansy le dio una mirada nada amigable.  "Una pena que no hayas traído comida," recalcó en voz dura.

 

Ron pareció darse por vencido dada la incurable hostilidad Slytherin, y se quedó al lado de Hermione, como protegiéndola. Sólo le dio al mus algunas miradas furtivas.

 

Hermione aún parecía suspicaz.  "Así que ustedes dos no se van a dar de puñetazos de nuevo."

 

"No," dijo Harry.

 

"Porque Draco ganaría," intervino Pansy, no tan bajo.

 

"Harry ganaría," Ron la corrigió en voz baja.

 

Ella hizo el ademán con la cuchara de nuevo.  "Muérete, Weasley, imbésil."

 

"Por supuesto que no," Draco le contestó a Hermione con displicencia.  "Una pelea purifica el aire tremendamente.  Los hombres lo hacen todo el tiempo.  Y somos hombres.  Hombres muy varoniles.  Alguien ha visto mi cepillo de cabello?"

 

La cuidadosa civilidad de Draco duró mientras se secaba y cepillaba el cabello, y luego Crabbe y Goyle llegaron.  Se sentó detrás de ellos mientras los otros iban entrando, usándolos como pared para aislarse de los demás, formando esa conocida unidad de Malfoy... y... sus... gorilas que había existido desde primer año.

 

Nunca se le había ocurrido a Harry que eran un consuelo para Draco, y tuvo un breve y humillante momento de envidia.

 

Momento que olvidó cuando entró Ravenclaw. Terry Boot le dio a Draco una sonrisa tímida al entrar, y aunque Draco lo miró a través suyo por un momento antes de recordar que era el anfitrión, Harry reconoció en sí ese breve destello de un sentimiento posesivo.

 

Por Dios, estaba celoso.  Todo era tan humillante.

 

Jugó con la idea de enojarse con Terry, pero la idea de pegarle a Draco era mucho más atrayente, y esto tenía que decir algo sobre cuán fastidioso era Draco o cuán perturbado estaba Harry, o muy posiblemente ambas cosas.

 

Sintió, una vez más, que debería haberse dado cuenta antes.  Por otra parte, Draco también había afectado intensamente a Ron, y si a Ron le gustaba Draco con desesperación, pues lo estaba escondiendo asombrosamente bien.

 

Harry se informó a sí mismo que era patético y se tranquilizó lo suficiente como para empezar a explicarles a todos sobre el Pensieve.

 

"Silencio," dijo Draco con autoridad.  "Aún no podemos empezar.  Dónde está..."

 

Fue entonces cuando Blaise Zabini entró apurado, su rostro pálido y legible por primera vez.

 

Dijo en un suspiro, "Se han ido.  Todas las provisiones de emergencia.  Sólo han... desaparecido.  El espía se las ha llevado."

 

Harry recordó cuando Dumbledore y Lupin habían insistido en acumular provisiones de emergencia.  Fue a principios del sexto año, incluso antes de las desapariciones en Hogwarts, y la idea de que podrían necesitar provisiones, que podrían ser sitiados por el enemigo dentro de un Hogwarts seguro e imposible de encontrar había sido tan poco probable que parecía una pérdida de tiempo.

 

Hogwarts se sentía tan poco seguro estos días que les servía de consuelo saber que las provisiones estaban ahí, y Harry ni siquiera se había dado cuenta de ello hasta que vio los rostros consternados alrededor suyo.

 

Parvati, a su lado, hizo un sonidito de angustia, y habló para tratar de consolarla.  Para tratar de consolarlos a todos.

 

"Esto podría tener algo de bueno," dijo.

 

Lo miraron con esperanza, porque no tenían a nadie más a quién recurrir.  Él era, después de todo, el Niño Que Vivió y se suponía que él había terminado con eso dieciséis años atrás.

 

"De qué nos sirven las provisiones? Es decir, de todas formas nos están llevando, es improbable que nos muramos de hambre aunque haya un asedio," dijo Harry, y luego se dio cuenta que podría haber tenido un poco más de tacto cuando Mandy y Lisa parecían estar a punto de desmayarse al unísono.

 

Bueno, así eran las cosas, y no podía ponérselos bonito para ellas.

 

"Pero se ha expuesto a sí mismo," continuó.  "Digo... debe haber tenido algún medio secreto de moverse por dentro y fuera del castillo, cómplices, o algo.  No puede ir por ahí con montones de comida escondida debajo de la camisa."

 

"A menos que sea el Profesor Hagrid," Zabini dijo alegremente.

 

"Qué comentario más útil, Zabini," replicó Draco.  "Puedo ver que hemos regresado al plan de vencer al Señor Tenebroso con nuestro oscuro y místico repertorio de comentarios personales.  Sigue, Harry."

 

Harry asintió.  "Me sé todos los pasajes secretos de Hogwarts, y sé cuándo la gente los usa," continuó.

 

Ahora varias personas lo observaban pasmados.  Se sintió como un completo fraude por tener el Mapa del Merodeador mientras la gente pensaba que tenía poderes misteriosos.

 

"Y cómo sabes eso?" Draco preguntó con dureza.

 

"Has estado espiándonos a todos?" Blaise añadió, con sólo un leve tono insinuante.

 

Típico de los Slytherin.

 

Harry miró a Draco.

 

"Tengo un... mapa especial," dijo con cuidado, y luego continuó.  "Así que o han construido nuevos pasajes... o tienen otro método de transportar a personas y cosas fuera del castillo."

 

"Tal vez estén usando la Cámara de los Secretos," Terry Boot propuso.  "Cómo se movía el monstruo de Slytherin?  Podrían haber pasajes secretos."

 

Harry siempre había pensado que Terry contribuía con inteligencia a las discusiones, pero cuando Draco asintió se le ocurrió que en realidad era un grandísimo y horrible sabelotodo que no hacía nada más que tratar de impresionar a la gente con su agudeza.

 

"No," dijo, algo triunfal.  "La Cámara sólo puede ser abierta por un hablante de pársel, y el basilisco usaba las tuberías, las serpientes no necesitan pasajes secretos..."

 

Se detuvo, y se dio cuenta que todos lo miraban.

 

"Tú hablas pársel," Pansy señaló de frente.  "Te ponemos en la lista?"

 

"Déjalo, Pansy," ordenó Draco.  "Las personas que han sido poseídas por el Señor Oscuro pueden hablar pársel, no?"

 

"Sí," Harry dijo lentamente. "Pero eso no es lo que quise decir.  Voldemort puede hablar con las serpientes y ellas hacen lo que él quiere.  Si las serpientes estuviesen espiando, nunca saldrían en el mapa."

 

Hubo un rumoreo, la voz de Draco alzándose claramente sobre éste.

 

"Qué es este mapa? Y cómo sugieres que serpientes sin brazos se estén llevando montones de provisiones?"

 

"Podrían hacerlo," Harry discutió.  "En bocados."

 

La voz de Hannah Abbot se quebró cuando habló.

 

"Estás diciendo que a la gente también se la han llevado a bocados?"

 

"No!" exclamó Ron, al parecer aterrorizado de que ella fuera a llorar.  "Sabemos que están vivos en una..."

 

"Cierra el pico, Weasley," gruñó Pansy.

 

"Bien dicho, Pansy," concordó Draco, lanzando a Ron una mirada venenosa.  "Cómo crees que las serpientes están raptando gente, Harry?"

 

"Sé que suena estúpido," Harry dijo algo enojado.  "Pero podrían hacerlo.  Podrían estar trabajando en equipo, podrían haber cobras... o podrían estar asegurándose que no hay moros en la costa y todos duermen antes de enseñarles a la gente la entrada. El asunto es que podrían estarlo haciendo!  No tiene que ser un espía humano.  No tiene que ser ninguno de nosotros."

 

No se lo creía.

 

Parecía una solución demasiado fácil y poco dolorosa, cuando antes hubo alguien de confianza y amado, y hubo traición así como desastre.

 

Pero vio cómo el resto se veía alegre de pronto, y eso era bueno.  Esa había sido su intención.

 

"Entonces qué podemos hacer?" preguntó Draco.  "Poner trampas para serpientes?  Se puede atrapar a las serpientes?"

 

Harry se sintió cansado de pronto.  "No es necesario que hagan nada," respondió.  "Déjenmelo a mí."

 

 

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1 Portkey: Trasladador

TBC

 

 

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