Underwater Light por Maya

Traducido por: Youko Gingitsune

 

 

~*~
 

Capítulo Dieciocho - Primera Parte

Condenados

We are the children of Paradise

On our own now since the fall

All the things that are worth having

Were never ours to keep

I've been alone so long

That I just don't know what to do

And I don't want to lose you

 

Ginny lo supo mientras dormía, moviendo la cabeza contra su almohada e intentando ver a través del embrollo de su cabello y el sueño. Alguien gritaba, era Hermione, y se dio cuenta de que era real.

Se paró de un salto de la cama antes de si quiera terminar de despertar completamente, y no se sintió completamente despierta hasta que irrumpió en los dormitorios del séptimo año.

Todas las camas estaban vacías, los cobertizos estaban desordenados y abandonados, con excepción del que Hermione tenía cogido, su boca todavía abierta en un grito de pánico.

Hermione era de las personas en las que Ginny confiaría sin vacilar en una crisis, y estaba tan asustada que por un momento simplemente se hizo trisas.

Esto no puede continuar así.

Ginny se apresuró hacia la cama y cogió a Hermione de los brazos. Hermione pestañeó hacia ella y la abrazó en un movimiento convulsivo. Ginny sintió que era envuelta en miembros temblorosos y cabello crespo. El susurro de Hermione salió a través de dientes que no querían separarse, estaba recobrando el control, mientras sus manos se cogían desesperadamente de Ginny.

"Oh, Ginny, Ginny, pensé… pensé que sería la única restante en el castillo…"

Nada menos que aquello podría haber asustado a Hermione así.

"Estoy aquí," gimió Ginny con determinación. "estás a salvo."

La perilla de la puerta se movió y, por un terrible instante, se aferraron la una a la otra. Entonces, Ginny puso Hermione a un lado y caminó hacia la puerta. No se dio cuenta de lo que estaba haciendo hasta que se encontró en medio camino, con su varita en la mano, y sólo entonces pensó: Bien, esto me servirá.

Cuando la puerta se abrió y una figura umbría se movió hacia ella, su mente se puso en blanco, no se acordó de ningún hechizo. Todavía seguía siendo movida sólo por la furia.

Ginny alzó su varita y golpeó a la figura con ella en el rostro, haciéndola retroceder.

"Pero qué rayos… Ginny, por qué hiciste eso?"
 

"Ron?"

"," reprochó Ron.

"Oh, por dios, lo siento mucho," comenzó Ginny, cuando se dio cuenta que Ron acababa de ver a Hermione y el vacío alrededor de ella y que para él, el mundo había dejado de existir.

"Ron," dijo Hermione con voz trémula cuando obviamente había intentado sonar normal y calmada. "Ron, gracias a dios."

Se levantó de la cama y corrió hacia él, y lo envolvió en un abrazo rápido y fuerte. Ambos se sujetaron, uno contra el otro, hasta que Hermione consiguió controlarse lo suficiente para separarse un poco y preguntar con estremecimiento:

"Quién más fue…?"

"Mucha gente," dijo Ron, sus manos presionadas contra su espalda, como si sentir el firme espacio entre sus hombros podría asegurarle apropiadamente que estaba ahí. "cuando escuchamos los gritos miramos alrededor del cuarto y…"

"Dean no!" exclamó Ginny entrando nuevamente en pánico. "Dean fue…"

Ron pestañeó. "No, está ahí, pero Neville…" tragó saliva. "Neville no está. Harry y Dean están revisando el resto de los dormitorios de los chicos, Harry me dijo que me seguiría aquí luego…"

Ginny sintió una intensa añoranza por el mundo seguro y ordinario en el que había nacido. Quiso ir hacia Ron y preguntarle si su nariz enrojecida estaba bien, porque sabía que al menos podía arreglar una nariz, pero todo esto…

"Cómo entraste aquí?" preguntó inútilmente. "Éste es el dormitorio de las chicas."

Ron ajustó la mandíbula y su mano se movió ligeramente en la espalda de Hermione. Ginny pudo ver que sus uñas estaban rotas y las puntas de sus dedos se veían rojas.

"Me cogí de los resquicios de las piedras cuando las escaleras desaparecieron debajo mío," explicó. "Te escuché gritar, tenía que venir."

Hermione se separó de Ron, intentando ordenar su cabello. "Bien hecho, Ron, pero lo que realmente necesitamos hacer ahora es organizarnos." Dijo, y Ginny vio el cambio en su expresión mientras forzaba su mente a ser eficiente de nuevo.

"Claro," dijo Ginny. "Qué puedo hacer?"

Hubo otro sonido y luego la puerta se abrió de golpe, y Ginny vio una Firebolt ser arrojada al suelo mientras alguien entraba.

"Hermione, estás bien?"

La mente de Ginny colapsó con alivio al ver a Harry. Debería haber sabido que vendría a salvar a Hermione.

Hermione comenzó a dar explicaciones al instante. Ron miró la Firebolt en el piso y masculló, "Por qué no pensé en eso? Debería haber traído una escoba."

Harry podía haber pensado en la escoba, pero no había traído nada más. No llevaba sus lentes puestos ni la parte superior de su pijama en esa noche de verano, y cuando Ginny se acercó y se apoyó contra él, sintió la tranquilizadora calidez de su piel en su muñeca desnuda.

"Harry, tuvimos tanto miedo," le dijo.

"Ginny, casi me rompes la nariz." Exclamó Ron.

Ginny ni lo miró, estaba demasiado ocupada aferrándose a su seguridad. Harry se veía exactamente como el muchacho héroe que era, con su cabello negro alborotado en el rostro, sus hombros amplios y desnudos, firmes, y sus ojos desenfocados estrechos y determinados. Ginny se cogió a él con toda la fuerza que le quedaba.

"Qué hacemos ahora?"

*

En los momentos de crisis es cuando Harry reluce, pensó Hermione distraídamente mientras tomaba lista e intentaba no pensar sobre la terrible falta de gente. Era sólo cuando se le forzaba a estar inactivo que enloquecía. Ahora estaba molesto, y estaba actuando.

Sirius estaba teniendo algún tipo de rabieta contra el destino, aunque estaba intentando consolar a alguien del segundo año. Harry se movía de un lado para el otro viéndose como si tuviera la situación bajo control, lo que era mucho más tranquilizador.

"Tomen sus varitas," le escuchó Hermione decir, su voz sombría y áspera por haberse acabo de levantar. "Si algo está sucediendo afuera, necesitamos que todos estemos armados. Necesitamos poder pelear, eso es lo importante."

"Cuándo vamos al Salón Principal?" preguntó nerviosamente Dennis Creevey. Lucía tremendamente traumatizado y preocupado. Su hermano no estaba por ninguna parte y tenía una enamorada en Hufflepuff. "No podría ir a revisar…?"

Harry prácticamente se le tiró encima.

"Todos tenemos personas en otras Casas por las que estamos preocupados," dijo bruscamente. "Podremos ir cuando termine de pasar lista. Todos tienen sus varitas?"

Hermione terminó de pasar lista y trató de no mostrar el pánico que la invadía. Había menos de la mitad de personas de las que deberían. Estaba intentando no pensar en las cifras exactas, pero su cuidadosamente entrenada mente se rehusaba a fallarle ahora.

El año había comenzado con setenta y ocho personas en Gryffindor, número que se fue reduciendo a través del mismo a sesenta y cuatro. Y ahora había… Hermione reprimió el estúpido pánico que la había dejado inutilizada hacía unos momentos, intentó no pensar en aquello pero no podía evitarlo. Quedaban treinta alumnos. Treinta.

Ron tenía su mano cogida en un asimiento fortísimo. Se soltó gentilmente.

"En serio, estoy bien," le aseguró con una ligera sonrisa. Tenía que estar calmada, tenía que pensar y mantenerse serena.

Harry y Sirius fueron a revisar los dormitorios una última vez antes de ir al Gran Salón. Hermione caminaba por el salón con Ron, tratando de ofrecer tranquilizantes sonrisas de Representante Estudiantil a los más jóvenes. 

Ella y Ron se encontraban cerca del retrato de la Dama Gorda cuando escucharon a alguien hablar afuera, y vieron el retrato abrirse lentamente hacia dentro.

Ya nada de entrar en pánico! Hermione se ordenó a sí misma, y estuvo justo al lado del Ron cuando él se colocó en la entrada y apuntó su varita.

"Quién está ahí?"

"Oh, aleja esa vara mágica antes de que lastimes a alguien con eso, Weasley," dijo una voz instantáneamente familiar en tono despectivo.

Malfoy todavía llevaba puesto su ridículo traje blanco del club, aunque más desordenado, e inclusive la tenue luz hacía que el sudor en sus mejillas y frente brillara.

"Qué quieres, Malfoy?" Preguntó Ron, mirándolo con hostilidad concentrada.

A Hermione le pasó por la cabeza que Malfoy nunca se había visto tan siniestro como en ese momento, cuando lanzó su pregunta como si quisiera que esta fuera un insulto. 

"Tomaron a Harry?"

"Como si te importara," exclamó Ron, pero Hermione se inclinó hacia él en señal de advertencia.

"No," dijo lentamente. "No, él está bien."

Inclusive en las sombras, pudo ver que algo de tensión de disipaba del cuerpo de Malfoy. La mueca de desprecio en su boca dejó de ser tan funesta.

"Bien," respondió, igualmente lento. "Bien. Yo… eso está bien. Creo…" alzó la barbilla y habló más deliberadamente mientras daba unos pasos hacia atrás. "Creo que será mejor que me vaya. No necesitan decirle a Harry que estuve aquí."

Antes que Malfoy pudiese irse o que Hermione pudiese decidir qué pensaba de eso, Harry pasó entre ellos.

Bueno, eso lo arruinó, pensó Hermione enfadada.

Harry estaba haciendo esfuerzos con los ojos porque no tenía puesto sus lentes, su rostro se veía desnudo y extrañamente mayor, y caminó directamente dentro del espacio personal de Malfoy aunque el rubio había retrocedido un paso. Fue como si tuviera todo el derecho del mundo de coger el brazo de Malfoy y parase a milímetros de él aunque el rubio estaba tenso como un la cuerda de un arco debido al contacto. Hermione se apoyó más en Ron y estaba demasiado cansada como para alarmarse todavía más mientras pensaba, así que Harry ya se dio cuenta. Era una cosa tras la otra, y si Malfoy estaba pensando en jugar con Harry en un momento de crisis ella iba a sacarle la lengua y luego dársela de comer.

"Draco," dijo Harry, sonaba calmado y objetivo. "Gracias al cielo, me estaba volviendo loco. Por qué estás aquí?"

Ella vio que la mueca regresaba a la boca de Malfoy y habló apresuradamente para adelantársele.

"Vino a ver si estabas bien," anunció ella, e iba a pensar sobre aquello, si volvía a tener tiempo. Malfoy le dio una mirada como si ella acabase de matar y comer a su  lechuza.

"De verdad?" preguntó Harry, pestañeando con incredulidad.

Malfoy sostuvo su mirada en un silencio desafiante. Hermione notó los músculos tensos en los brazos y espalda de Harry, y estuvo segura por un terrible instante que iba a presenciar algo tan horripilante como Harry tomando a Malfoy en sus brazos para asegurarse que estuviera ahí, abrazándolo o… dios, pensó sintiendo un repentino y estúpido deseo de reír. Va a matar a Ron de un paro.

Malfoy seguía tenso y con la mirada hostil, resistiendo el simple asimiento que Harry tenía de su brazo y rehusándose, con silenciosa y tensa indignación, a moverse una pulgada hacia él.

"Gracias," dijo Harry, casi en un susurro.

"Vete al diablo," gruñó Draco, mandándoles una mirada ponzoñosa a Ron y Hermione. "Llamamos lista y ahora están en el Salón Principal, Blaise los está vigilando. No los habría dejado por…"

"Lo sé, yo tampoco." Dijo Harry. "Cuántos de los tuyos tomaron?"

"Quedamos veintisiete," le dijo Malfoy sombríamente. "En mi año sólo quedamos Blaise, Morag y yo."

Hubo una pausa. "No Pansy," dijo Harry, Malfoy se quedó en silencio. "Draco, lo siento."

Hermione estaba comenzando a sentirse bastante incómoda en el umbral de la puerta, viéndolos delineados por la luz de tal forma que se veían como un drama en un teatro de sombras. Sin embargo, no planeaba permitir que Malfoy distrajera a Harry por más tiempo.

"No tenemos tiempo de sentirlo," dijo Malfoy bruscamente.

Harry dudó, luego asintió. "Quedamos treinta y uno de nosotros," dijo, lo que sorprendió a Hermione. No sabía que él había estado contando.

Malfoy lo miró fijamente y frotó sus ojos con el revés de su mano libre. "Entonces podemos asumir que lo mismo pasó en todo el colegio. Nadie puede quedarse en los dormitorios."

"No, claro que no," dijo Harry. "Si todos dormimos en el Salón Principal y turnamos la guardia, pienso que…"

"Es una idea." Contestó Draco. "Mira… tengo que regresar."

"Yo también, bajaremos pronto." Soltó el brazo de Malfoy y, antes que éste lo bajara, Hermione vio la marca roja de dedos en la pálida piel de Malfoy, por sobre su codo. Harry vaciló. "Draco. Me alegra que estés a salvo."

Malfoy lo miró, sus ojos entrecerrados. Hermione pensó que aquello era definitivamente un indicador de que, cuando Malfoy no tenía una razón para hacer otro tipo de expresión, su rostro regresaba a esa expresión de ligero desagrado.

Finalmente asintió. "Ve a ponerte algo de ropa, Harry, o de lo contrario los Hufflepuffs se ve van a lanzar encima."

Típico de Malfoy hacer bromas de mal gusto en momentos como estos. Harry sonrió y se dio la vuelta cuando Malfoy lo hizo, y Hermione vio con alivio a Harry caminar hacia ellos mientras Malfoy se alejaba.

Harry todavía se veía cansado y deprimido, pero ya más aliviado.

"Vamos, andando." Dijo él.

*

Inclusive el cielo nocturno del Salón Principal estaba nublado y sin estrellas. Algunos estudiantes lloraban silenciosamente en las sombras, y todos estaban agrupados tan juntos que parecía como si todos fueran una sola Casa. Y se dio cuenta Harry despiadadamente que habían tan pocos que prácticamente sólo podrían conformar una Casa.

Lo único bueno de toda la noche fue justo luego de que todos se hubieran reunido, cuando Pansy y Zacharias Smith llegaron a tropezones, en pánico y semi-desnudos.

Pansy cogió lo que quedaba de su blusa, el pánico desvaneciéndose de su rostro para ser reemplazada con algo que parecía desesperación. Ella fue hacia Draco e, inclusive en un momento como eso, Harry vio con una punzada en el pecho que hacían una pareja innata.

Ella estaba de pie, descalza, con las tiras de su vestido colgado de sus hombros y se lucía la parte superior de su brasier. Miró a Draco con incertidumbre, como si no supiera si le era permitido tocarlo en público. Estiró una mano y Draco la estrechó contra su pecho. Harry vio su mano cogerla con demasiada fuerza del cuello, vio la expresión de mitad asombro, mitad dolor en el rostro de Pansy.

"Nunca me vuelvas a hacer algo así," dijo el rubio bruscamente, luego la apartó y le dio la espalda, volviéndose hacia los demás Slytherins.

Pansy cruzó los brazos sobre su pecho, respirando profundamente. Harry vio a Zabini ir hacia ella y rodearla con el brazo, apoyando su frente en la de ella, y Pansy sonrió.

A pesar de los increíblemente mezquinos e irracionales celos, a Harry le alegró que estuviera a salvo.

Tantos no lo estaban. Dennis Creevey no había podido encontrar a su enamorada y la doble pérdida lo había dejado pálido y en shock. Se había aferrado a Harry casi tan obstinadamente como Ginny, y Harry lo tomó del hombro.

"Qué les sucedió?" susurró. Harry no iba a ser tan estúpido e inútil como para decir no lo sé.

"No están muertos," dijo con convicción. "Y los vamos a traer de vuelta."

"Sé que lo harás." Respondió Ginny, quien se había desmoronado completamente.

Harry deseó que no hubiera sido así: cuando él había entrado a los dormitorios de las chicas, ella había estado en pose de combate, con varita en mano, y él había sentido un pequeño rasgo de esperanza de que ella pudiera ser otro aliando en el que él pudiese contar. Supuso que ella sólo era fuerte en aquel primer momento de pánico.

Se sintió avergonzado, como si estuviera dejando que ella malinterpretase sus acciones al dejarla colgarse de él… pero no era como si pudiese hacerla a un lado. Se quedó ahí, con su brazo alrededor de ella, incómodo, y mirando a Hermione de forma suplicante.

"Pobre Dean," dijo Hermione en un tono discretamente perceptible a Ron. "Todavía era muy amigo de…" tragó saliva y prosiguió. "Parvati, se ve destrozado."

Ginny alzó la cabeza del hombro de Harry, miró hacia Dean, al igual que Harry. Hermione estaba en lo cierto, Dean se veía solitario y asustado. Harry se preguntó que podría decirle.

"Discúlpame, Harry." Dijo Ginny en una voz bastante determinada y caminó hacia Dean. Harry vio la sonrisa de Dean cuando la vio acercarse.

Harry se inclinó hacia Hermione y le habló en el oído.

"Eres un genio," murmuró, preguntándose como supo ella que el apelar a la compasión de Ginny iba a funcionar.

Una sonrisa se dibujo en el rostro de Hermione. "Sólo si me comparan con ustedes dos," dijo, apretando el brazo de Ron. Ambos la codearon ligeramente por ambos lados.

La gente ya se había calmado un poco, estaban todavía asustados pero listos para escuchar a la razón. Lupin estaba en el suelo con cinco niños de once años, de diferentes casas, al parecer intentando subirse a su regazo mientras él repartía chocolate como si hubiera levantado un puesto. Había reprendido a Sirius hasta que éste se tranquilizó y dejó de decir cosas como 'denles navajas a los niños'.

Ahora Sirius se dirigía hacia Harry y le ido un abrazo rápido y torpe, de lado para poder pretender que estaban acostumbrados a tales gestos de afecto físico. Pero de todas formas Sirius lo apretó fuertemente y Harry apoyó la cabeza en su hombro para poder pretender que no era tan alto como Sirius, que todavía tenía trece años y que Sirius iba a ser su salvación.

"Mencioné 'gracias al cielo que estás bien'?" preguntó Sirius toscamente.

"Nah. Pensé que lo habías considerado implícito en 'aquí tienes Harry, por lo menos tú ten una navaja'," dijo Harry, dándole una media sonrisa. 

"Gracias al cielo que estás bien," Sirius le alborotó el cabello y lo soltó.

Alborotar el cabello de Harry era algo así como derramar agua en el océano, pero apreciaba el gesto. Comenzó a explicarle su idea de dormir con guardias en el Salón Principal  y Sirius se entusiasmó inmediatamente. Así que cuando Dumbledore apareció, su sombrero caído, con una especie de pompón en la punta, pero de todas maneras un sombrero de mago, Harry pensó que todos estaban de ánimos para escuchar y planear. Rehusó a dejarse llevar por el pánico. Iban a luchar contra esto.

El rostro de Dumbledore era serio y arrugado bajo el sombrero caído. Harry nunca lo había visto verse tan viejo y afligido antes.

"He amado a esta escuela y creído en cada estudiante en ella," dijo.

Harry casi sonríe cuando sintió a Hermione ponerse tensa al lado de él, y vio a Draco levantar la quijada entre el grupo de Slytherins, y se dio cuenta que Dumbledore estaba usando el tiempo pasado.

"Ha estado aquí por cientos de años y me pesa muchísimo vivir para ver este día. Aun así, tenemos que encarar los hechos. Hogwarts ya no un lugar seguro. No tenemos idea de qué está atravesando nuestras defensas y estamos siendo diezmados."

Una niña de once años comenzó a sollozar bajito contra el pecho de Lupin. Harry no podía creer lo que oía, estaba paralizado.

"A los estudiantes que tengan familias mágicas se les permitirá ir a casa, a menos que estén en peligro. Sus familias los pueden proteger tan bien como nosotros podemos y ya no vivirán en el lugar que Voldemort tiene como objetivo principal. A aquellos con familias Muggle, sin familia o aquellos que se encuentren especialmente en peligro, se les enviará con profesores o miembros de la Orden, y se harán todos los esfuerzos posibles para mantenerlos a salvo…"

Todos sabían que Dumbledore estaba hablando en serio en cuanto comenzó. Sólo fue hasta que prosiguió, detallando los planes en aquella voz apagada que no había usado antes, que todos comenzaron a darse cuenta de que todo aquello realmente estaba sucediendo.

Hogwarts, iniciación y monumento a la magia, el único refugio seguro de Harry, se estaba desintegrando. Miró a su alrededor, esperando por los murmullos de desacuerdo, pero todos creían demasiado en Dumbledore como para cuestionarlo. Todos se veían más asustados ya que Dumbledore estaba considerando aquello como necesario, e inclusive los Slytherins, quienes no admiraban a Dumbledore como los demás, sólo se veían con ánimos de rebeldía. Sirius se veía indeciso, al igual que los otros profesores. Lupin nunca había sido de los expresaban su descontento abiertamente.

Nadie iba a hablar. Nadie iba a protestar.

"No puede hacer esto!" Exclamó Harry, y todos se voltearon hacia él y lo observaron.

Intentó no prestarles atención y caminó hacia delante, concentrándose sólo en Dumbledore.

"Simplemente vamos a darnos por vencidos?" reclamó. "Quiere que escape?"

"Mi querido Harry," dijo Dumbledore, parpadeando pero sin mostrarse sorprendido. "Si tienes otra sugerencia que ofrecer, estoy seguro que a todos nos encantaría escucharla."

Harry vio, para su creciente pánico, que la gente comenzó a mirarlo como si él tuviera otra sugerencia que ofrecer, alguna clase de solución y salvación. Eso sólo lo hizo enojar más.

"No, pero no podemos hacer esto!" casi gritó. "Si nos separamos estaremos diezmados. Nos tomó bastante tiempo el comenzar a trabajar juntos… cómo quiere que seamos como una fuerza militar si lo que nos está enseñando es a correr?"

Los ojos azules de Dumbledore estaban opacos. "No quiero que sean como una fuerza armada, Harry," dijo por fin. "Todos ustedes son niños. Quiero que sobrevivan."

"No quiero ser un niño. No soy un niño," gruñó Harry. "Quiero pelear."

"Yo quiero pelear con él," añadió Ron lealmente, y luego bajó la mirada cuando Dumbledore posó la vista sobre él.

"Creo que Harry tiene razón," intervino Draco. "Mostrar al enemigo su debilidad no es considerado una táctica muy inteligente."

El corazón de Harry comenzó a latir más fuertemente con esperanza, pero luego vio que la tranquila tristeza en el rostro de Dumbledore no había cambiado.

"Ninguno de ustedes puede decidir el destino de Hogwarts. Ésa es mi responsabilidad." Dijo. "No voy a permitir que mis estudiantes estén en medio de todo este peligro, peligro que nadie ha podido reconocer, y mucho menos derrotar."

Las manos de Harry se cerraron en puños involuntariamente. Sentía como si eso fuera un desafío personal.

"Están raptando a gente fuera de Hogwarts también," dijo en voz alta. "Todavía estaríamos…"

"No en la misma escala!" respondió Dumbledore en voz autoritaria. "A mi parecer es lo mejor que podemos hacer para la protección de todos ustedes. Lamento que algunos de ustedes no estén de acuerdo y que tenga que decirles adiós a todos, pero eso no cambiará la decisión que he tomado por su propio bienestar. Pasado mañana se llevará a cabo todo. Hogwarts va a cerrar."

*

Harry se quedó sentado con Ron y Hermione hasta casi de mañana, todos juntos en una pequeña esquina del Salón Principal. Ron estaba con Harry, molesto y determinado a pelear, pero Hermione seguía sobándose los codos con inquietud mientras trataba de sentarse tranquila con los brazos cruzados.

"Los más jóvenes no deberían estar aquí," dijo ella. "Quizá Dumbledore tiene razón…"

"Pero podríamos quedarnos." Contestó Ron violentamente.

"Nos enfrentamos a muchas cosas cuando teníamos esa edad," dijo Harry. "Yo no querría huir."

Ambos la estaba mirando cuando Hermione puso cara larga.  "Sólo puedo pensar en que no voy a tomar mis NEWTs," admitió apenas. "Es tonto, ya sé, luego de todo esto, pero… me gustaría haberlos tomado."

Al final Ron se quedó dormido contra la pared, todavía sentado, y Hermione le dio a Harry una mirada de disculpas y se acurrucó contra él. La miró, tenía la cabeza apoyada en el pecho de Ron, y odió un mundo en donde Hermione ni siquiera podía tomar sus NEWTs.

No había forma de que pudiese quedarse dormido. Estaba hirviendo de la rabia.

Se alzó en un codo y miró alrededor del Salón Principal. Ginny estaba dormida con la cabeza de Dean en su regazo. Dennis Creevey parecía haber llorado hasta caer dormido. Lupin había sido uno de los primeros en irse a dormir, acomodándose en el suelo con la simple facilidad de alguien acostumbrado a estar exhausto al punto de dormir en cualquier parte. Sirius estaba echado de espaldas y roncaba.

Harry se dio cuenta que Draco, Pansy, Zabini y un grupo de Slytherins del sexto año no estaban ahí.

Harry sintió un repentino miedo y se llevó la mano al bolsillo. Mientras se había puesto encima cualquier camiseta ya que sólo había tenido puestos los pantalones del pijama, Harry había cogido el Mapa de los Merodeadores.

De forma irracional, Harry no había conseguido perdonar al Mapa por aquella vez cuando Ron y él lo habían estado vigilando por cuatro noches, tomando turnos para dormir, para que luego no mostrase nada inusual en la noche en que Hufflepuff perdió tres personas. Ya no lo usaba tan seguido esos días.

Pero por lo menos le fue útil para asegurarse de que los Slytherin estaban todavía en Hogwarts y aparentemente a salvo, habiendo ido a hacer… algo en el salón de Runas. Harry estaba seguro que no era de sus asuntos.

A Harry casi le da un ataque cuando se dio cuenta que el nombre de Draco no estaba entre aquellos que se encontraban en el saló de Runas. Buscó en mapa frenéticamente hasta que vio su nombre, estaba solo en el corredor de la bruja tuerta.

El corredor de la bruja tuerta que llevaba a Hogsmeade. Qué estaba haciendo Draco?

Harry se desenredó, maldiciendo, de la bolsa de dormir que Dumbledore les había conjurado. Y si Draco tenía un de sus encantadores planes a los que creía infalibles, como escapar y formar un grupo guerrillero clandestino? Y si planeaba vivir en el corredor secreto con una provisión de Butterbeer, esperando a que el enemigo de Hogwarts haga su aparición?

Fue una decepción encontrar a Draco lejos de la estatua de la bruja tuerta, sentado contra la pared y bebiendo malhumoradamente una botella de tequila.

"Qué rayos estás haciendo aquí?" preguntó, mirando a Draco entrecerrando los ojos con irritación.

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Fin Primera Parte del capítulo 18

 

 

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