Fanfic por Take
Traducido por
MiauNeko

Lágrimas de Odio: Te Mataré

 

***

Todo ha terminado conmigo ahora
Y te mataré

Koenma miró al encogido youkai a través de la extensión de su escritorio. El demonio estaba tan blanco como el papel, y se veía como un animal enjaulado; uno que ha sido presionado tanto que ahora no es capaz de nada. Suspiró impacientemente, haciendo que el youkai retrocedió asustado, algo inusual, especialmente porque el príncipe del Reikai estaba en su forma de niño.

- ¿Qué viste?

Ante el sonido de la voz de Koenma el youkai se estremeció, poniéndose más pálido que antes, si es que eso era posible; su piel era ahora de un tono gris enfermizo, y el joven dios de la muerte estaba seguro de que se desmayaría en cualquier momento.

- Estás a salvo aquí - dijo Koenma, tratando de calmar al youkai -. Nadie puede herirte ahora. ¿Qué viste?

El youkai lo miró con obvia incredulidad. Estiró su cuello hacia delante, una palabra cayendo de sus labios:

- Kurama wa... {Kurama...}

Tú me cambiaste
Tú me volviste loco

Fue todo lo que el youkai pudo decir cuando se atoró; su piel se retorció, y su cuerpo explotó en un rosal, las flores rojas sangre llenando la oficina con una enfermantemente dulce fragancia.

Koenma cerró los ojos, apartando la mirada del demonio agonizante, sintiendo desbordarse los viejos y familiares sentimientos de culpabilidad y arrepentimiento. Kurama... ¿cómo habría podido alguien predecir que iba a cambiar tan drásticamente? Llorar sí, ¿pero esto?

Me robaste a mi amante, ¡fuiste tú!

La esmeralda mirada acusadora de Kurama aun lo perseguía en sus sueños... culpándolo por enviar a su amante a su muerte. Sus palabras, llenas de dolor... "Lo *sentí* morir, bastardo. ¡¿Cómo lo pudiste enviar solo?!"

Después de la muerte de Hiei, Kurama había cambiado... Se volvió más oscuro, sádico. Nadie había sido capaz de volver a mirar en esos ojos torturados. Eventualmente, Kurama había aceptado la oferta de Yomi y volvió a su forma youko permanentemente. Había una gran diferencia con *este* Youko Kurama; este mataba por placer y con una irrazonable crueldad que sobrepasaba a cualquier otro youkai. Por su culpa, las rosas eran llamadas ahora las "flores de la muerte"; aquellos que recibían sus tarjetas invariablemente morían de dolorosas formas.

Aun estoy triste de que me hayan traicionado
Todo terminó conmigo ahora
Terminó con migo
Y te mataré

Se susurraba a través del Makai que el Lord plateado que había reemplazado a Yomi tenía una piscina de sangre en su calabozo, y que las rosas que enviaba eran teñidas ahí. En todo caso, las una vez bulliciosas calles de su ciudad eran ahora espeluznantemente silenciosas, nadie se atrevía a atraer la atención del youko plateado, a quien muchos consideraban el Demonio encarnado.

Koenma se estremeció antes de llamar a Botan.

- Botan - ordenó a la barquera -, tráeme a Yuusuke.

No me dejen ir libremente
Me voy a volver loco

El hombre de cabello negro miró a su antiguo jefe. Los ojos que una vez estuvieron llenos de risa miraron fríamente al niño ante él.

- ¿Por qué yo? - preguntó finalmente. - ¿Por qué no otro?

Los años habían suavizado la insolente irreflexibilidad de Yuusuke; ahora era más frío, más calculador.

Koenma se encontró con su mirada tranquilamente.

- No hay nadie más que se acerque a tu nivel de habilidad - le informó al antiguo Tantei.

- ¿Qué te hace pensar que Kurama me escuchará? - preguntó Yuusuke -. Eso sólo provocará más recuerdos dolorosos.

- Escúchame, Yuusuke. - La voz del príncipe era intensa. - Haz escuchado los rumores sobre lo que sucedió en su ciudad. También nosotros, pero pensamos que eran sólo eso, rumores. Luego un youkai nos trajo esto. - Koenma presionó un botón, y el monitor cerca al escritorio cobró vida.

- Santo Dios - murmuró Yuusuke, mirando las imágenes con repulsión.

Había cuerpos alrededor de los calabozos de Kurama; Yuusuke vio que algunos de los youkais empalados aun estaban con vida y se movían. En todos los años que había sido un Tantei, nunca había visto algo que se *comparara* a eso.

- Se empeora conforme te acercas al castillo - dijo Koenma suavemente desde atrás. - Kurama debe ser detenido.

- ¿Desde cuándo el Reikai se preocupa de lo que sucede en el Makai? - repuso Yuusuke.

- Desde que su príncipe se involucró con sus Tantei - dijo Koenma con sinceridad -. Porque no quiere que ninguno más de sus amigos muera, no importa lo que puedan creer ellos.

La postura de Yuusuke era rígida. Luego:

- Yosh {ok}, lo haré - suspiró -. Pero no lo mataré, dejaré que enfrente la *justicia* del Makai.

Koenma asintió.

- Quiero que Botan y un curador de mentes le echen una mirada. Al igual que tú, no quiero que Kurama termine en el Infierno.

Yuusuke le lanzó a su antiguo jefe una mirada inescrutable y se volvió para irse.

El príncipe lo observó irse; durante un momento pareció como si siglos de vida pesaran sobre él.

- Ganbatte {Tú puedes}.

Todo ha terminado conmigo ahora
Y te mataré

Yuusuke salió del Portal, sintiendo arcadas ante el hedor que había en el aire. La tranquilidad inusual era rota sólo por el sonido ocasional de roedores escabulléndose a lugares seguros.

Tratando de no respirar, el joven hombre miró hacia el castillo, sin preocuparse de disimular su presencia. Podía sentir ojos sobre él, monitoreando sus progresos; no exactamente hostiles pero tampoco dándole la bienvenida.

Las puertas del castillo se abrieron, el lento gemido de las oxidadas bisagras era fuerte y ponía los nervios de punta. Desde adentro sonó una voz que Yuusuke no había oído en cinco años.

- Hisashiburi na {Ha sido un largo tiempo}, Yuusuke.

Me cambiaron
Me volvieron loco

- Kurama - Yuusuke miró a su antiguo compañero de equipo con algo de asombro -. Te ves muy mal. {La traducción literal sería: "te ves como mierda"}

El youko sonrió.

- Tan gentil como siempre - movió una mano negligentemente. - Entra, entra.

Las plantas carnívoras que cubrían el hall se apartaron ante él, Yuusuke fue seguido recelosamente por detrás. Tragó saliva al ver a una de las flores mordisqueando lo que parecía ser un brazo.

Entraron en el salón del trono, Kurama se sentó elegantemente, indicándole a su antiguo líder que hiciera lo mismo.

- Entonces, ¿supongo que Koenma te envió aquí para detener al 'youko loco'? - Una luz demente brilló levemente en sus ojos dorados, casi demasiado rápida para ser vista. - No puedo detenerme y rendirme. Es el principio de todo.

Yuusuke frunció el ceño.

- Kurama...

Me robaste a mi amado, fuiste tú

- ¡No! - Kurama lo cortó de pronto, ojos relampagueando -. Espero que Koenma esté sufriendo con cada youkai que le envío. ¡Espero que esté leyendo cada línea de sus reportes, consciente de que fue él el que lo causó! - Kurama se levantó y comenzó a pasearse, su largo cabello plateado manchado con sangre girando a su alrededor. - Se llevó a la persona más importante de mi vida, ¡SABÍA que lo enviaba a su muerte! - El youko giró para enfrentar a Yuusuke, sus hermosos rasgos retorcidos de odio. - Quiero que sufra. Quiero que vea las consecuencias de sus actos.

- ¡¿Crees que no lo sabe?! - gritó Yuusuke, incrédulo. - Por Enma, ¡las enfrenta cada día!

¡Aquello era demasiado!

No lo llames sueño o fantasía
Nadie sabe que mi alma ardió como fuego

- ¡No es suficiente! - siseó el youko -. ¡Dejó morir a Hiei! ¡Tiene que pagar!

Kurama se detuvo frente a una vitrina de vidrio, descansando sus manos en la suave superficie. Dentro, en una cama de carmines pétalos de rosas, yacía la espada de Hiei. Dorados ojos zorrunos se reflejaron en la hoja, revelando un alma torturada en sus profundidades.
- Tiene que pagar - repitió suavemente.

Por qué mi corazón fue roto
Podrías haber sabido que mi amor era por ti
¡Lo sabes!

- Lo está haciendo, Kurama. Cada segundo de su vida - la voz de Yuusuke era cansada -. Ha perdido tanto como tú.

- Iya. - Kurama era definitivo -. Perdí todo... cuando perdía a Hiei. - Apretó la negra gema de koorime que colgaba de su cuello. - Yuusuke, ya no puedo sentir mi alma. Hiei se la llevó con él.

El youko pasó una mano por su cabello, sacando una rosa. Una luz enloquecida apareció en sus ojos cuando se volvió y caminó casualmente hacia su invitado.

- Nada más me importa excepto herir a Koenma...

Alarmado, Yuusuke retrocedió algunos pasos.

- Ku... ¡Kurama! ¡¿Nani suru yo?! {¡¿Qué estás haciendo?!}

- No es nada personal - le aseguró calmadamente el youko al joven, lanzándole la rosa -. Sólo piensa cuánto adorable dolor le causaría a Koenma si te envío de vuelta en varios pedazos. - Llamó a su Rose Whip, azotando viciosamente con el arma.

Yuusuke saltó y esquivó, incapaz de acercarse lo suficiente para golpear y sin desear utilizar el Reigun en su amigo.

- No quiero hacerte daño, Kurama - dijo mientras esquivaba una de las hambrientas plantas del kitsune.

- Entonces morirás.

Oh, váyanse a la tumba juntos

Yuusuke y Kurama saltaron el uno hacia el otro al mismo tiempo, el joven preparándose a disparar su Reigun, el kitsune balanceando su látigo.

Justo cuando Yuusuke disparó, Kurama retrocedió, recibiendo el disparo en su pecho. Fue lanzado hacia atrás, rompiendo la caja de cristal donde estaba la espada de su querido amante.

- ¡Kurama! - sorprendido, Yuusuke corrió al lado del youko.

¡Te mataré! (Irás a la tumba conmigo)
¡Te mataré!

Calmados ojos dorados pestañearon para mirar en unos marrones atemorizados cuando Yuusuke se movió para levantar al youko.

- Arigatou... Yuusuke.

- ¡Shikkari shite! {¡No te rindas!} ¡Te llevaré donde un curador!

El pecho de Kurama era un desastre; Yuusuke supo con creciente certeza de que su amigo no viviría mucho más.

- Iya. Estoy muriendo... - El youko tosió sangre, tiñendo sus pálidos labios con un horrible rojo -. Gomen, Yuusuke... No era lo suficientemente fuerte para unirme a Hiei por mi propia voluntad... Culpé a Koenma cuando todo lo que quería era morir... me sentía culpable y lo utilicé como una excusa... Te utilicé a *ti*. - Kurama tembló, su respiración volviéndose lenta y más trabajosa. - Tal vez... Podré ver a Hiei... antes de ir al Infierno.

El cuerpo que Yuusuke sujetaba se puso fláccido, sus ojos dorados se oscurecieron.

Yuusuke cerró los ojos de Kurama, su cabeza inclinada. Vería que Kurama obtuviera su último deseo; el Reikai se lo debía.

***

Owari

Ummm... ¿gomen?

***

Todos los personajes pertenecen a
Yoshihiro Togashi, Fuji TV, Shueisha,
Jump Comics, y Studio Pierrot
Traducción por MiauNeko