La Promesa
Por
Youko GingitsuneTraducido por Verónica
Parte 28: El Comienzo del Fin
"Explícate!" Estalló Kurama luego de caminar unos minutos, lanzándole dagas con
la mirada a su acompañante. "Qué demonios es todo esto? Por qué estoy aquí? Por
qué se siente diferente? Por qué me siento diferente!?"
"Cálmate, mi amigo, o te dará…" Comenzó, pero fue rudamente interrumpido.
"No te atrevas a llamarme así, bastardo! Es mejor que tengas una muy buena
explicación o…!"
"O qué!?" Senyu le gritó, empujando al otro y haciéndolo caer.
Las orbes doradas brillaron peligrosamente y el bosque reaccionó, pero antes de
que siquiera pensara en atacar, el vampiro se arrodilló a su lado y lo abrazó,
susurrándole suave pero claramente en la oreja felpuda. "Lo prometí, no?"
"Prometiste…?" Inquirió el youko, su ira aún intacta, pero al menos el bosque ya
no parecía estar furioso. "Qué quieres decir con eso?"
"No lo recuerdas, no es así? Yo sí... para mí es como si hubiese sido ayer,
cuando te dije que te lo traería de vuelta para siempre. Pero al mismo tiempo ha
sido hace tanto tiempo."
"De qué estás hablando…?" Preguntó un ahora muy aprehensivo youko. Sus ojos se
abrieron ampliamente, la sombra de un recuerdo reapareciendo en su mente.
"Sí, sé que tus memorias de aquellos tiempos son borrosas, pero están ahí...
recuerdas? Luego de que te encontré cubierto de sangre... Justo después de la
masacre que causaste en tu salida de su territorio." Los etéreos ojos tomaron un
color rojizo oscuro. "No reconoces este lugar? Los árboles? La casi insensible
naturaleza?"
La comprensión brilló en las orbes doradas. "Pero… no puede ser, yo destruí este
maldito lugar; lo hundí hasta las raíces y lo transformé en un... ambiente
hostil..." El asimiento que tenía en el brazo del otro se hizo más fuerte.
"Explícate." Demandó Kurama con voz helada.
"Necesito hacerlo? No lo entendiste todavía? Intenta adivinar."
"Estamos… en el pasado." El youko susurró la última palabra como si estuviese
prohibida.
"Sí y no. No es el pasado… al menos ya no."
"Ya no? Qué quieres decir con 'ya no'!?" The tone of his voice was anxious. "Qué
has hecho!?"
"Te prometí que te daría una nueva oportunidad, que te lo traería de vuelta.
Estamos en el presente porque, después de todos estos años, encontré una manera
de destruir la línea de tiempo y evitar ramificaciones."
Los ojos de Kurama no podían estar más abiertos, el youko había dejado
inconscientemente de respirar, su mente trabajando a la velocidad de la luz,
tratando de resolver qué pensar o, al menos, qué decir.
"La destruiste?" Fue el único pensamiento coherente que vino a su mente.
"Está destruida, ya no existe. Las únicas huellas de su existencia están en
nuestras mentes, la tuya y la mía." El vampiro se sentó en el suelo, mirando
casualmente al aún aturdido demonio por unos minutos más. "Respira, te estás
poniendo azul."
"Ni hablar… eso es imposible…"
"Sip, bueno, ellos me dijeron lo mismo, pero sabes que adoro probar que la gente
está equivocada." Silencio. "Oh, te he dejado sin habla. Después de todo este
tiempo! Sabes, eso valió el esfuerzo."
"Es real?" susurró el youko, ocultando el rostro detrás de su larga cabellera
plateada. "Qué hay de Hiei? Yuusuke, Kuwabara, Yomi... todos los demás? Yo..."
"Ya no puedes hacer nada al respecto, te lo aseguro. Algunos de ellos no existen
todavía, pero otros sí, como Yomi. No verás a tu madre, o a Yuusuke, hasta
dentro de más de mil años en el futuro, y ahora tienes tiempo para decidir qué
hacer... Lamento decirte que lo que hice no es reversible, todas las posibles
líneas de tiempo han sido destruidas a partir de este punto; pero no lamento lo
que hice, te dije que lo haría. Lo prometí."
Kurama no se movió, sólo mantuvo los ojos cerrados cubiertos por su flequillo,
sus piernas ya no lo sostenían, las sentía como de gelatina, felizmente estaba
sentado.
El crujido de las ropas de Senyu le hizo saber que el vampiro se había sentado
enfrente suyo, muy cerca, casi tocándolo. Y sintió ese impulso que siempre lo
atraía hacia la otra criatura, impulso que, en algún momento, lo hizo levantar
la cabeza, abrir los ojos y mirar directamente a aquellos que eran tan hermosos
que era doloroso.
"Te odio." El demonio dijo en un cansado y confuso suspiro. "Te amo."
"Lo sé. Yo también te odio y te amo." El vampiro tomó la cara del demonio
tiernamente entre sus manos, comenzó a acariciar la suave piel con sus fríos
dedos y besó los rosados labios con adoración. "Y ahora que hemos aclarado eso,
por qué no me dices qué tienes planeado hacer ahora?"
--------------------------------------------------
Había estado esperando al youko desde hacía dos horas, y empezaba a preocuparse.
Había sido extraño... Kurama había estado tan extraño. Algo en el fondo de su
mente le había dicho, tan pronto como habían llegado a ese extraño bosque, que
tal vez no había sido una buena idea venir a fin de cuentas; pero el youko había
estado tan entusiasmado al respecto que no había tenido el valor de decírselo...
Pero no era como si no hubiesen hecho cosas realmente arriesgadas antes. Cosas
muy arriesgadas, después de todo. Pero de alguna manera, no podía determinar qué
era diferente esta vez.
Kuronue observó la oscuridad del bosque delante de sí, por donde Kurama había
desaparecido con la extraña criatura que se parecía a un ser humano, pero no por
su apariencia, muchos demonios tenían forma humanoide; sino porque, en alguna
bizarra manera, se sentía levemente humano. Y a él no le gustaban los humanos,
ni siquiera sabían bien. Pero sabía que a algunos demonios les agradaban, como a
Raisen.
Era la primera vez que lo veía, aunque había sentido su presencia por los
alrededores de vez en cuando, y Kuronue sabía que la criatura había estado cerca
muchas más veces que las que se había dejado sentir. De una cosa estaba seguro,
esa criatura era poderosa, y ponía al demonio alado nervioso, como la primera
vez que lo había sentido, años atrás aunque parecía como si hubiese sido ayer.
Aunque nunca lo admitiría ante nadie.
Había tenido suficiente! No iba a estar ahí haciendo nada por más tiempo! Iba a
buscar al youko... pero antes de que pudiera hacer algo, escuchó voces que se
silenciaron antes de que pudiera escuchar algo de lo que decían.
Algunos minutos después una figura solitaria hizo su aparición entre los
arbustos.
-------------------------------------------
"Nos vamos." dijo Kurama, caminando hacia el frente sin siquiera mirarlo.
"Nos vamos? Qué quieres decir con eso?" demandó Kuronue agarrando su brazo. Qué
estaba haciendo, no tenía idea… quería irse, desde que entraron en el bosque, y
hubiera estado más que satisfecho de partir, pero ahora estaba más preocupado
por el súbito cambio de actitud de su amigo. "Contéstame, maldición!" Kuronue
gruñó cuando el youko trató de liberarse del fuerte asimiento.
"Es una trampa, tenemos que partir."
"Una trampa? Cómo lo…?
"Nos vamos." interrumpió el otro demonio. "Y es mi última palabra." Kurama hizo
un súbito movimiento y agarró el brazo del otro, pero el demonio alado reaccionó
y lo apartó.
"Y esa es tu última palabra? Quién te crees que eres? No estoy bajo tus órdenes,
y a menos que me des una explicación me quedaré donde estoy!"
Pero el youko plateado no parecía estar escuchándolo; casi saltó cuando Kurama
lo alcanzó, pero en lugar de hacer algo que Kuronue pensó que haría, como
arrastrarlo fuera de ahí a la fuerza, el youko tomó su pendiente y lo arranchó
de su cuello. Fue tan repentino que el demonio alado no tuvo ni siquiera tiempo
de reaccionar propiamente.
"Hey! Devuélvemelo!" gritó Kuronue, ahora realmente enojado.
"No." Respondió fríamente Kurama, pero antes de que el youko pudiera decir algo
más fue arrojado bruscamente contra el áspero tronco de un árbol.
"Qué demonios te pasa!?" gruñó el demonio alado, sacudiendo al youko como si
quisiera hacerlo entrar en razón.
"Es una trampa, maldición…" susurró el otro demonio con algo de esfuerzo, pero
sin hacer ninguna tentativa de escapar del rudo tratamiento."No puedes sentirlo?
Yo también lo sentí, pero no le presté atención, no quería hacerlo, estaba
siendo estúpido, está bien!?" Hubo silencio por algunos segundos, pero antes de
que Kuronue pudiera decir o hacer algo, el otro continuó. "Y… y si algo te
pasara a ti sería mi culpa."
El demonio de cabello negro no sabía qué hacer o pensar de todo eso. Abrió la
boca pero no encontrando nada que decir la cerró de nuevo. Las orbes doradas,
previamente cubiertas por largos mechones plateados, se elevaron para
encontrarse con las azules.
"Y esto," el youko pareció recobrar su voz mientras le mostraba a Kuronue el
pendiente en su mano. "no significa nada." Kurama empujó al otro demonio hacia
atrás. "No es nada y no lo necesitas."
"De qué hablas, por supuesto que lo necesito!" El demonio alado trató de tomar
de nuevo el pendiente, pero el youko fue más rápido. "Devuélvemelo, es mío!"
"Yo te lo di, te lo quito ahora." El nivel de su voz aumentó junto con la ira
que se estaba formando en su pecho, sólo quería hacerlo desaparecer, pero la
desesperación que llenó las orbes azules lo sorprendió y lo hizo detenerse.
Era tan idiota. La hubiera pedido o no le habían dado una nueva oportunidad para
cambiar las cosas y estaba arruinándolo todo... de nuevo. Kurama tomó un
profundo respiro, relajó su cuerpo y trató de relajar su mente, también.
"Por qué esto es tan importante para ti, Ojos Azules? Es sólo una cosa, algo
hecho de mi energía por error…"
"Tú no lo entiendes! Tú no lo entenderías…" Kuronue bajó la vista, una
frustrante y afligida expresión marcando finas facciones.
"Es mi energía, no yo, maldición! Pero tienes razón," gruñó Kurama, apartándolo.
"A veces no te entiendo, pero trato de hacerlo!"
Hubo un largo momento de silencio y pareció a que ninguno de los dos le importó.
"Vas a devolvérmelo?"
"No."
El demonio alado dio un frustrado gruñido pero no se movió, a pesar de que su
mente estaba trabajando a mil por hora. Fue despertado de este estupor cuando
sintió una mano tocando su hombro ligeramente.
"Sabes que me importas, no?" la voz del youko susurró en su puntiaguda oreja.
"Esto no significa nada más que tal vez un recuerdo, no lo necesito, y espero
que tú tampoco lo necesites, para saber que te amo." Largos dedos comenzaron a
peinar su largo cabello suavemente. "Porque sabes que te amo, no?"
Kuronue parapdeó un par de veces y trató de responder, pero no pudo encontrar
nada apropiado que decir.
"No lo sabías? Bueno, ahora lo sabes…"
"Pensé que eras tú el que no lo sabía." Interrumpió, sus palabras dejando su
boca antes de que pudiera pensarlas, lo que significaba que eran honestas.
Verdaderas.
Esas palabras sorprendieron al youko, pero se recuperó. "Tal vez lo sabía, pero
no sabía que lo sabía, o talvez lo sabía pero trataba de no pensar mucho en eso.
Debí de habértelo preguntado. Sabes?" su tono más ligero ahora, casi divertido.
"A veces pareces saber más sobre mí que yo mismo."
"Desearía hacerlo…"
Sintió la energía de Kurama aumentando y se volteó rápidamente, sólo para ver su
pendiente desapareciendo en la mano del youko, miró hacia él con anhelo, pero un
extraño y en absoluto malo sentimiento comenzó a formarse en la boca de su
estómago.
"Ya terminaron?" Una voz los interrumpió desde las sombras. "Tenemos que
movernos, ese interesante acto de desintegración se sintió en todo el bosque."
El vampiro los miró a ambos.
"Maldición, tenemos que salir de una vez, no les tomará mucho encontrar nuestra
posición."
El demonio de cabello plateado tomó la mano del otro demonio y tiró de él hacia
arriba, saltando de árbol en árbol, seguido de cerca por el vampiro.
"… pero nuestras cosas! Y qué demonios hace él siguiéndonos?"
"Nuestras cosas no son importantes." respondió Kurama, aumentando la velocidad.
"Y yo estaré por aquí por un tiempo, así que acostúmbrate."
"Oh, en serio? Ya has estado con nosotros varias veces, por qué no vuelves a las
sombras…" gruñó el demonio alado, todavía dejándose llevar.
"Bueno, pensé que después de todos estos años era tiempo de hacer las correctas
presentaciones, no solo observarnos en silencio …"
"Oh, sí? Bueno…"
"Basta, los dos. Pueden hacerlo después, preferiblemente luego de explicarme qué
quieren decir con las 'correctas presentaciones' y 'de regreso a las sombras'.
-------------------------------------
Alrededor de 1500 años después…
"Lo encontraste?" Preguntó el demonio de cabello plateado al ver que su
compañero de cabello oscuro llegaba.
"Sí, le puse una trampa, no falta mucho para que lo tengamos donde queremos."
Gruñó el otro. "Todavía no tengo idea de dónde salió ese reciente interés tuyo
por los humanos. Este mundo apesta…"
"Qué? Demasiado para tu delicada nariz?" bromeó el youko, sabiendo que eso lo
molestaría. "Ahora, dónde está?"
"El estúpido humano está con un demonio dimensional, en algún lugar entre este
mundo y el Makai. Pero sé dónde está la puerta que usaron para llegar ahí.
Poderoso, para ser un humano, pero estoy seguro de que sigue siendo un inútil."
Se quejó el demonio de cabello oscuro mientras le daba las coordenadas.
"Oh, vamos, no me digas que te volviste malhumorado en tu vejez." Otra mirada
hostil. "Oh, déjate de hacer eso y vamos, necesitamos encontrar una manera de
que se conozcan."
"No haré nada hasta que me expliques, estoy realmente cansado de que hagas cosas
y no me digas o que tus explicaciones no tengan ningún sentido."
"No sé de qué estás hablando."
"No sabes? Bueno, déjame refrescar tu memoria, debes estar volviéndote senil."
El youko estuvo a punto de reclamar pero Kuronue siguió hablando. "Como cuando
sentiste la necesidad de admirar Gandara tú solo, y con quién retornaste un par
de años después? Con ese imbécil de cabello oscuro y actitud engreída. Cuál era
su nombre? Yomi, no es así? Pero cómo puedo haberlo olvidado si ahora posee
Gandara, y ¼ del mundo demoníaco. Y no olvidemos cuando me arrastraste cerca de
las tierras de las koorime, reclamando que estabas muy interesado en sus
lágrimas y nos marchamos con un bebé koorime varón, directamente al territorio
de Mukuro, donde te dejaste capturar y le diste el bebé a ella." Kuronue puso
sus manos sobre sus caderas y las inclinó hacia un lado, una posición que Kurama
conocía demasiado bien. "Te lo juro, puedes hacer las cosas más bizarras y yo no
tengo objeción, también soy así; pero de vez en cuando tienes estas
completamente absurdas, extrañas ideas a las que no puedo encontrar ningún
sentido aunque lo intente!"
El demonio de cabello plateado lo miró divertido, y estuvo a punto de abrir la
boca, pero el otro no lo dejó.
"Cállate y escúchame!" El demonio alado lo apuntó con un dedo. "Y este repentino
interés en el mundo humano... hace poco más de una década y media me pediste que
encontrara este espejo que es inútil porque sólo funciona en el mundo humano,
todo porque sentías la necesidad de hacer un acto bueno y querías darle un alma
a un bebé humano todavía no nacido y deshacerte de la enfermedad que la consumía
a ella y al padre que también estaba muy cerca de la muerte. Y por qué? Porque
de repente sentiste la urgencia de convertirte en un alma caritativa y ayudar a
un humano cualquiera!?!?"
"Hum… no, en realidad, ese no es el caso. Verás…"
"Y entonces me dices que tenemos que hacer a este humano, un ex reikai tantei,
matar a este otro humano, que también es un reikai tantei y también quieres que
ninguno de ellos sepa que tenemos algo que ver; lo que sería fácil si no fuera
por el pequeño detalle de que nada es simple contigo, especialmente cuando estás
con este tipo de humor. Resulta que este sujeto que quieres matar es el mejor
amigo del novio de la hermana de Hiei, pero eso es todo? No, no lo es, resulta
que también descubriste, por Koenma de entre todas las personas, que este
Yuusuke es el posible hijo demonio de Raizen, que primero necesita ser asesinado
'de nuevo' para así renacer como un demonio."
"Bueno…"
"Estoy seguro de que tienes una muy ingeniosa y lógica explicación para todo
esto, como siempre; pero verás, no estoy interesado en escucharla, cuanto más
lógicas son tus explicaciones, menos sentido tienen para mí!" El demonio alado
cruzó sus brazos sobre su pecho y se dio vuelta, dándole la espalda al youko.
"Kuronue…" Comenzó Kurama, pero pensándolo mejor comenzó a besar el
cuello y las orejas puntiagudas de su mil años amante.
"No me digas que estoy teniendo un arranque… porque sé que es así." Gruñó el
demonio de cabello oscuro, pero mucho más calmado que antes, disfrutando de los
besos. Nunca se cansaría de esos labios.
"Mira, esto sonará un poco raro, pero creo que de alguna manera sería una buena
idea conocer a este sujeto, Yuusuke. Apuesto a que será divertido."
"Claro que lo será," dijo una voz detrás de ellos. "Estoy seguro. Hiei ya se
está divirtiendo con él."
"Qué!?" El youko se dio vuelta con una expresión preocupada. "Senyu, dime que
Hiei no lo ha matado."
"No… todavía. Si fuera tú me apuraría. Si yo voy y le digo que se detenga sólo
lo acabaría más rápido." Senyu apartó con largos dedos el cabello que caía sobre
sus ojos. "Tengo la ligera impresión de que no le agrado."
"Qué te dio esa idea? Pudo ser esa vez cuando trató de freírte con su kokuryuha
para ver si realmente no podías morir?" Kuronue se dio vuelta para mirar al
vampiro de habello oscuro y ojos etéreos, tan hermoso como el día en que
finalmente habían puesto la vista en el otro.
"Oh, bueno, qué puedo decir, me agrada tanto como yo a él, pero si trato de
freírlo para probar que es mortal, Kurama no va a estar muy feliz conmigo."
"Muy cierto. Pero no sé cuál es el gran problema; una persona menos con la que
acostarse puede ser fácilmente reemplazada."
"Me agrada la manera en la que piensas, Luna Negra." Rió el vampiro, sus ojos
volviéndose del mismo color que los del demonio.
"No sé por qué te dejo llamarme así." Gruñó Kuronue con poca convicción.
"Porque te gusto." dijo Senyu saltándole de repente encima y tumbándolo al
suelo, sujetándolo contra éste. "Soy adorable."
"Adorable mi trasero."
"Oh, sí, lo es. No piensas lo mismo, Kurama…?" los dos voltearon sus cabezas,
pero el youko no estaba.
"Parece que fue por Hiei."
"Deberíamos ir tras él?"
"Hum… nah, se puede encargar de él."
"No sé cómo Kurama lo soporta…"
"Yo tampoco… pero tienes que admitir que es un poco como tú."
"No es para nada como yo." Gruñó el demonio alado, esta vez muy
convincentemente.
"Está bien, Está bien, como digas." El vampiro sonrió. "Esta es una posición muy
interesante, no lo crees?" Se inclinó hasta que sus labios estaban a un respiro
de los del demonio.
"Mucho." Kuronue le sonrió de vuelta.
~*~ Fin ~*~
Noviembre 2003