Capítulo 1: La gran oportunidad

 

 

 

Arago bufó fuertemente al retornar al ambiente sofocante y ruidoso de la taberna. Era allá, atrás del rústico mostrador de madera, que le gustaba estar y no del lado de fuera, persiguiendo infelices que insistían en consumir sus bebidas sin pagar por ellas. Malditos ladrones, vagabundos y prostitutos! Estaban por todos lados, a espera de alguna distracción que les pudiese proporcionar algunos sorbos de gracia.

"Mierda de lugar..."  masculló al casi tropieza sobre el cuerpo extendido a su frente, encogido en el pequeño espacio vacío antes de la pequeña puerta de la entrada del mostrador.

 

"Levántate de ahí, chico." Continuó, empujandolo no muy delicadamente con un pie.

 

Como si no bastase los clientes y toda la chusma de aprovechadores que lo rodeaban día tras día y aún era obligado a aguantar ese tipo de cosas. En grupo de jóvenes hambrientos que acampaba dentro de su bar a la espera de una chance de hablar con Klaus. Klaus era el negociador de ladrones de confianza del famosísimo youko Kurama, el ladrón más famoso del makai en los últimos años.

Aquel ahí, por ejemplo. Había llegado hace quince días y todavía no se había convencido de cuanto su tarea era inútil. Aun cuando se encontrara con Klaus sería muy difícil que fuese aceptado en esas condiciones. Viniendo de quien sabe donde, sin tener en donde caerse muerto, todo lo que restaba eran un par de minúsculos cuernos, terca y manía de grandeza de hacer envidia. Después de tanta espera y de tanto ayuno estaba tan agotado que dormía la mayor parte del tiempo... bien al frente de la entrada del bar!

Arago mascullo algo entre dientes pero acabo desistiendo de votarlo. Mejor que continuase ahí, por lo menos no estaba intentando robar su bebida.

"Traste... el próximo mercader de esclavos que entre aquí no va a salir con las manos vacías..." dijo entre dientes mientras esquivaba el cuerpo adormecido. 

Mal había regresado a su posición habitual atrás del bar y su atención fue atraída por un  murmullo junto a la entrada del su bar. Con seguridad, alguna otra figura del submundo del makai en busca de bebida fuerte y compañía agradable, dos cosas que Arago se enorgullecía de poder proveer. Su taberna era una de las mejores de aquella región del makai.

Mirando bien,  no se trataba de un cualquiera...

 

"Klaus..." murmuro al reconocer la figura alta y delgado de uno de sus clientes más populares.

 

Si no fuera por el muchacho extendido en su camino iría a recibirlo en la puerta.  Le dio la orden a uno de sus esclavos que le ofreciese la mejor mesa de la casa. Después lanzó otra mirada malhumorada a el youkai que le impedía el pasaje. Ni aun con todo el ruido causado por la llegada de Klaus fue capaz de despertarlo...
Sería gracioso contarle que el comandante de Kurama estuvo ahí mientras dormía.

Por otro lado sería muy arriesgado. Y si él se  alborotase al punto de hacer un estrago en su querido establecimiento antes de ser detenido? Mejor no se arriesgar...

Con una sonrisa en los labios, Arago se aproximo con un vaso de agua. Miró bien sobre el rostro del muchacho y... derramó todo el contenido sobre él de una sola vez.

"Ai...ah?" murmuró el joven, tan asustado que parecía haber acabado de nacer...

Algunas risas se oyeron.

"Buen día señor Yomi, el grande." Saludó Arago irónicamente, doblándose ante él.

Más risas.

Yomi volvió la vista, aparentemente le llevó un tiempo para reconocer el lugar. Frunció el ceño para los que se estaban divirtiendo a sus espaldas y encaró a Arago con seriedad.

"Ya que me despertaste por lo menos me podrias pagar, hace tiempo que limpié el mostrador y hasta ahora nada." Respondió Yomi intentado mantener la calma.

Sabía que era normal ser tratado como basura en el inicio, por eso era que no había perdido la calma hasta entonces, tendría que tener paciencia y perseverancia para alcanzar su objetivo. Quería volverse uno de los líderes del makai algún día. Trabajaría y haría todo lo que fuera necesario para eso. Convertirse en un ladrón respetado, miembro de un bando peligroso como el de youko Kurama aún era el modo más fácil y rápido de subir en la vida, sobretodo para un tipo que no tenia ni en donde caerse muerto como él... de echo, quizá el único modo...

Pero la mera referencia a la paga fue lo suficiente para anular el buen humor de Arago.

"Pagar? Muchacho ingrato! Te aguanto aquí sin decir nada y es así como me tratas? Por mil demonios! Debería haberte dejado seguir durmiendo! Estas viendo a ese youkai de negro? es Klaus, el sujeto que estas buscando. Espero que seas aceptado por que sino... a la calle!"

Yomi un siquiera oyó la amenaza, sus ojos, un tono rosa claro casi trasparente, permanecían fijos sobre la figura señalada por Arago al mismo tiempo en que su mente cansada buscaba recapitular todo lo que tenia planeado decir y hacer cuando llegara aquel día...

 

No se acordaba de nada de lo que había planeado decir... pero aun así fue de frente.

 

 Él se levantó, sacudiendo el polvo de sus ropas rasgadas. Arregló su largo cabello negro con los dedos y levantó la cabeza dándose aires imponentes y caminó decidido hacia el youkai.

"Con permiso..." dijo, aclarando su garganta con fuerza.

El youkai lo examinó de arriba a abajo como si fuese un simple paquete. Soltó una risita, como de escarnio antes de enfrentarlo.

" Qué quieres?"

" Tú eres Klaus?"

" Por qué quieres saberlo?"

"Voy a ser directo. Mi nombre es Yomi. Pretendo unirme al bando de Youko Kurama."

El youkai alto de cabellos obscuros se quedó boquiabierto, asustado como si acabase de no entender una broma. Examinó a Yomi nuevamente, esta vez con más atención. Su presentación era un poco mejor a la de un mendigo. Ya había oído hablar de youkais que no mantenían bienes materiales y que vivían en total reclusión, sólo para desarrollar sus poderes a niveles más altos a través de la meditación profunda. Pero el tal Yomi era ridículo!

" Ah? Qué pretendes? Qué te hace pensar que tendrás una oportunidad para que eso suceda?"

"Tengo mis razones, pero, si no te importa, preferiría discutir eso directamente con tu jefe."

Klaus y sus acompañantes estallaron en carcajadas.

"Vete a pasear muchacho! En la mejor de las hipótesis tú resultarías un esclavo muy torpe.

Yomi sintió que sangre su corazón dejaba de latir. Qué demonios acababa de hacer? Ahora tenía que pensar en algo que pudiese sorprender a aquel pavo pretencioso o todo su camino habría sido en vano... tenía que pensar... No podía ni imaginar que todos sus esfuerzos hubiesen sido en vano.

" Ora, Klaus! No seas tan radical!" lo provocó un youkai sentado en el otro extremo de la mesa, "Hasta que pordía ser gracioso... Tú qué piensas, Kuronue?."

Las miradas se volvieron casi de inmediato a la figura sentada cerca al canto, de modo bastante discreto. Se trataba de un sujeto diferente a todos los que Yomi había visto en su vida. Alas negras, piel clara y cabello muy oscuro atrapados en un peinado raro. Eso sin mencionar su expresión de pocos amigos que contrastaba bastante con el clima animado a su alrededor.

Siguió a eso un momento de silencio interminable.

"Entonces... quieres ser ladrón?" preguntó el youkai en tono bajo y controlado.

"Sí... yo ya soy... un... excelente ladrón" respondió cauteloso, atento a sus propias palabras para no echar a perder todo nuevamente.

"No debes andar con mucha suerte últimamente, por lo que estoy viendo..." respondió al examinar la pobre apariencia de Yomi.

"Ideas tuyas."

"Kuronue... Mira, yo sólo estaba bromeando..." intervino un sujeto a su lado torciendo la nariz descaradamente"... Si la gente ve que llevamos eso de ahí al bando de nuestro jefe van a pensar que estamos locos..."

Yomi tragó saliva. No podía dejar pasar esta oportunidad. Tal vez era hora de tragarse un poco su orgullo...

"Señor... Sé que no parezco gran cosa ahora, pero... Si me aceptan no se van a arrepentir. Se los probaré. Todo lo que necesito es una oportunidad."

Kuronue se levantó. Sus ojos azules con un tono ligeramente ceniciento se volvieron para mirar al muchacho. Mientras que su expresión no mostraba nada de lo que pasaba por su mente.

"Klaus... Lleva al muchacho contigo al campamento. Dale alguna cosa para comer, no de aquí, claro. No quiero que muera envenenado antes de que muestre si tiene algo además de palabras" decidió, retirándose sin mirar hacia atrás.

Yomi permaneció estático, tan sorprendido que ni tuvo tiempo para agradecer...

Había sido aceptado y no tenía ninguna pista de qué parte de sus palabras había agradado.

Klaus y otros dos youkais que seguían ahí se observaron con complicidad y lanzaron risitas maliciosas. Yomi los vio pero no le importó... Aun estaba demasiado extasiado para fijarse en detalles. Había sido aceptado en el bando de Youko Kurama. No lo podía creer!

Ahn... Bien... Había sido casi aceptado... Ciertamente aun tenía que pasar por el la aprobación del líder para ser considerado miembro del bando.

"Cierra la boca, muchacho.." dijo Klaus interrumpiendo los pensamientos de Yomi. "Bien, ahora que voy a tener que llevarte conmigo creo que tendremos mucho que conversar..."

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Por la décima vez como mínimo, Yomi se cambió de posición en la poltrona donde se había sentado. La puntualidad no debía ser el fuerte del jefe... Si no estuviese tan ansioso, probablemente estaría acurrucado durmiendo... Estaba cansado Después de un día entero de interrogatorios, preparativos y la aburridísima compañía de Klaus. Bien le hubiera gustado ser orientado por el youkai de alas negras... Ese sí era un ladrón que imponía respeto siendo tan serio y listo...

Al menos la comida había sido recompenzante. Hacía tiempo que no comía tanto. Pero, en ese momento no tenía nada más que hacer que inspeccionar el entorno a su alrededor.

Estaba en un aposento grande, las paredes de piedra cubiertas por mantos conseguían darle a aquella caverna un aspecto de habitación confortable, incluso un poco suntuoso... Un tanto oscuro, pero nada que lo molestase. La cama larga, dispuesta en el fondo del cuarto parecía tentadora para quien había dormido años en cualquier lugar donde podía recostar el cuerpo.

Youko Kurama debía ser el tipo de persona que sabe apreciar lo que es bueno...

Un ruido leve se oyó en la entrada. Yomi irguió su cuerpo, pero se controló para no mostrar su nerviosismo. Cuando regresó a su anterior posición vio que había alguien sentado en la poltrona frente a él. Tuvo que hacer un esfuerzo para no temblar de miedo.

"Disculpa, no quería asustarte" dijo el youkai con expresión curiosa.

"Er... Bueno, no me asustaste... Es sólo que no te vi entrar", contestó Yomi, simulando una expresión de indiferencia.

"Lo sé... Y tú eres...?"

"Yomi. Soy un ladrón muy poderoso. Y tú?"

Aun sin saber con quién estaba conversando, de una cosa estaba seguro. Aquel youkai sólo podía ser una diversión del jefe. Esa era la única explicación que podía dar para explicar cómo un tipo como aquel estaba en la sala de entrevistas de Youko Kurama.

"También soy un ladrón." Respondió el extraño, mostrando una sonrisa en el canto de los labios.

 

Ups... Yomi no esperaba por esa, aquello era un ladrón? Nunca imagino que pudiera haber un ladrón con tal apariencia. Aun cuando alto y bien constituido el youkai con el que hablaba era simplemente bello y sexy de más para ser un ladrón... llegaba hasta dar un frío en la barriga mirar para alguien así después de tanto tiempo de soledad...

Definitivamente, youko Kurama sabía apreciar lo que era bueno.

"Escucha, lindo,  sabes si el jefe va a demorar mucho?" disparó, ya sintiéndose un poco nervioso.

"Él ya llegó."

"Que? Donde?" pregunto moviendo la cabeza de un lado para el otro.

"Yo soy el jefe."

Los movimientos de Yomi cesaron de inmediato, como si le hubiera dado de repente una parálisis. Lentamente, su vista se volvió a fijar sobre el youkai en su frente. No podía ser... entonces aquella criatura de piel clara, cuerpo delgado, cabellos color de luz de luna y ojos brillante era Kurama? Si que había oído hablar que los youkos eran demonios híbridos de zorro, famosos por su belleza y astucia, pero de ahí a imaginar que el gran youko Kurama era así era de más.

 

El youko se levanto, andando en dirección de Yomi de un modo gracioso. El joven ladrón noto que la cola se movía de un lado para el otro, el extremo tocando levemente sus muslos conforme él andaba.

"Por que tanta sorpresa? Parezco tan insignificante ante sus ojos?"

"NO!!... quiero decir, perdone mi ignorancia, señor. Yo no sabía... "

"Ora, está bien..." interrumpió el otro con una sonrisa.

"Aun así, señor, fue muy irrespetuoso de mi parte. Yo debía de haber imaginado..."

"Yo no estoy molesto. Estoy feliz por que te parecí... como era?... lindo."

Yomi sintió el rostro ruborizarse y ya no sabía si era de vergüenza por lo sucedido o debido a la proximidad con la que era inspeccionado.

"Señor, yo..." pero la frase fue interrumpida por una mano caliente que se poso suavemente sobre su hombro derecho.

 

"Tu youki no está muy desenvuelto, estoy en lo cierto? "

"Vengo entrenando bastante, señor. Se que tengo poder, sólo me falta algo de practica."

"Comprendo... que más sabes hacer, entonces?"

"Soy un buen luchador..."

"Sabes manejar alguna arma?"

"... Señor, pienso que soy mejor con mis manos limpias..."

Yomi sintió la mano ser apartada de su hombro. Kurama dio la vuelta a la silla en pasos lentos y volvió a sentarse a su delante.

"Fuiste traído hasta aquí por el bando esta necesitando espías, reconocedores de terreno, ya sabes." 

 

"... Entiendo, señor. Puedo ser un buen espia. Todo lo que quiero es una oportunidad para mostrar mi valor." El youko suspiró. 

"Voy a ser sincero contigo, Yomi. Si yo te llevo con nosotros ahora, tus posibilidades de volver son mínimas."

"Acepto el riesgo. Señor, no lo voy a decepcionar."
 

"Aun los buenos espías no duran mucho. Creo que sería un desperdicio usarte para eso... sería una pena perder un youkai con tu potencial..."

Si no estuviera tan inseguro, Yomi sería capaz de sonreír... nunca alguien le había dicho que tenía potencial antes...

"... Guste de ti, Yomi. Puedo encargarme que seas entrenado por alguien del bando hasta que estés más fuerte..."

El corazón de Yomi aceleró. A pesar de todo estaba siendo aceptado... cuando iba a responder vio que Kurama se había levantado nuevamente. El youko camino en dirección del fondo del cuarto, donde estaba la cama.

"... Hasta entonces podremos encontrarte alguna utilidad..."

Él se sentó en un extremo de la cama, cerca de la pared y se reclino sobre la pila de almohadas. Después llamó, gesticulando suavemente.

"Ven acá, ven... Vamos a conversar aquí..."

 

Yomi inclinó la cabeza, incrédulo delante de la imagen captada por sus ojos. Sintió una corriente recorrer su espina, tan intensa que parecía cortarlo en la mitad.

No era eso lo que tenía planeado para su vida, no era eso lo que quería.... si fuese a acabar así, ni hubiera necesitado salir de su tierra natal...

El youkai dudó. Sus ojos hicieron nuevamente el camino hacía la cama y el youko que descansaba sobre ella. Su corazón disparó... ya no sabía  si tenía alguna elección...

 

"Como quiera, señor."

 

 

 

Yomi abrió los ojos lentamente.

Aun no podía creer lo que acababa de pasar... no era que eso hiciera alguna diferencia. Su cuerpo entorpecido no parecía dispuesto a obedecerlo, ni tampoco tenía intención para esforzarse para que eso pasara.

Sólo quería estar ahí, disfrutar de cada momento de aquel contacto delicioso con el cuerpo extendido sobre el suyo sin importarse con más nada.

Movió la cabeza con cuidado, queriendo encontrar nuevamente el rostro del youko. Él aun estaba con los ojos cerrados y con la respiración acelerada.  Era tan lindo que no lo podía creer.

Yomi suspiró.

Quería cerrar los ojos y volverse a entregar al sueño, a la esperanza de aquel momento no se encerrase por ahí... pero por algún motivo sus ojos recayeron sobre una sombra obscura parada al lado de la cama.

Se cuerpo se  tensó de tal forma que hizo que el youko dejase su posición confortable para mirarlo, apoyándose sobre los codos.

"Que pasa?" preguntó somnoliento.
"Ahí..." murmuró con voz temblorosa.

 

Kurama volteó el rostro lentamente, después se sentó en la cama serenamente.

"Ah... Kuronue..." masculló descontento "...Entonces estas ahí..."

el youkai de alas negras se aproximo, encarando al youko con seriedad, como si no hubiera nadie más en el cuarto.

"Juguete nuevo, Kurama?"
"No seas fastidioso..."
"Úsalo bastante youko, nuestro último espía no duro tres ataques."
"Él no va a ser espía."
"No?"
"Voy a mandar a Kimme para que lo entrene."
"Que?"

"Me gusta."
"Te volviste loco? Necesitamos espías y no muchachos estúpidos con los que puedas fornicar."
"Yomi no es un muchacho estúpido..." provocó Kurama "... aun vamos a oír hablar mucho de él, no...?"

Él paró de hablar así que sus ojos volvieron hacia la expresión espantada de Yomi. El youkai aun permanecía dejado en la misma posición. Estaba pálido, tembloroso y su mirada era fija... tan chocado que mal podía respirar...

"Creo que lo mataste..." comentó Kuronue secamente.

El youko sonrío, después jaló la sabana, revelando la desnudez de su pobre compañero... inclinó la cabeza y depositó un beso sonoro sobre la ingle del youkai.

Yomi se estremeció.

"Aún no." Comentó Kurama con aire de victoria al mismo tiempo en que Yomi se levantaba de la cama de un golpe.

El youkai agarró algunas piezas de ropa tirada y salió corriendo tan rápido que casi se tropieza con los muebles que habían en su delante.

"Oi, Yomi! Olvidaste tus pantalones!" gritó Kurama, sin quitar los ojos del bum-bum delicioso que se alejaba torpemente.
Entonces comenzó a reír como si hubiese acabado de presenciar la más graciosa de las escenas.

"Tú eres un gran sinvergüenza... espero que ese pobre sujeto no haya sido muy de tu gusto por que por lo que veo nunca más vas a verlo..." afirmó Kuronue viendo de soslayo los muebles derrumbados por Yomi.

Kurama se levantó, súbitamente recuperado de la crisis de risa. Se paró al lado de Kuronue y aseguró la punta de sus cabellos negros en una actitud provocadora.

"No me vas a decir que no apreciaste la escena."
"No seas ridículo." Contestó el youkai, bastante agresivo. "ya vi que es imposible conversar contigo ahora... con permiso." Kuronue salió del cuarto en pasos largos, sin mirar para atrás.

Kurama sonrió y dejó su cuerpo caer sobre la cama nuevamente, de forma bastante descuidada. Aún estaba cansado...
Su mano chocó contra un tejido áspero, que él rápidamente reconoció como los pantalones olvidados por Yomi.

"No te preocupes youkai... voy a guardarlos por ti hasta que regreses..." dijo para sí mismo antes de cerrar los ojos.

 

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